Escáner Cultural

REVISTA VIRTUAL DE ARTE CONTEMPORÁNEO Y NUEVAS TENDENCIAS

ISSN 0719-4757
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Brujas y uno de sus múltiples canales. Foto: Fernando Villegas.

Brujas y uno de sus múltiples canales. Foto: Fernando Villegas.

 

ENTRE PUENTES Y MERCADERES

 

“Quien gran fortuna tuviese y con voluntad de ella se desprendiese,

hallaría en esta sola ciudad lo que por todo el mundo crece y se viese”  

(anónimo)

 

De forma muy similar se pronunciaría Pero Tafur en sus Andanças de trotamundos refiriéndose a la magnífica ciudad-puerto del antiguo Flandes, conocida como la Venecia del norte: Brujas[1]. Hablaremos ahora muy brevemente del nacimiento y desarrollo de esta ciudad tomándola como pretexto para referirnos a un modelo de urbanismo que aunque no tan frecuente, no por ello resulta menos interesante.

 

Micelio

Foto: Adriana Chaparro, Concepto/ dirección/vestuario: Adriana Restrepo, Modelo: Maria José Jimenez, Maquillaje: Katerina Martina

Set: Fernando Santos, Co-director: Leo Carreño.

 

ADRIANA RESTREPO: SLOW FASHION

Jorge Restrepo

 

Pensar, sentir, leer, experimentar, tejer, coser, crear, vivir, correr, nadar, fotografiar, experimentar, observar, desafiar, arriesgar, proponer, compartir: todos estos verbos son los que se necesitan para hablar de Adriana Restrepo.

El diseño y producción de prendas y ornamentos pueden fundamentarse –al igual que cualquier actividad humana de creación y elaboración de objetos- en complejos principios filosóficos, económicos y sociales que le dan a cada hallazgo y su realización una dinámica enriquecedora de la vida humana.

Escáner Cultural nº: 
188
Realizar ...la Acción

FUERA DE SERIE
RAMÓN GUILLÉN-BALMES
ESCRITURA-ESCULTURA: ENTRE EL CUERPO Y LA PRÓTESIS

SEGUNDA PARTE

Alberto Caballero

Escáner Cultural nº: 
188
Invitado

NOVELA: YO BIPOLAR.

Capítulo XXIV

 

Todos los hombres están locos y, pese a sus cuidados,

sólo se diferencian en que unos están más locos que otros.

Nicolás Boileau

 

Por Jesús I. Callejas

CONSUELO DEL ARTE

Una instalación. Mi inicial contacto con esa clase de demostración “artística” ocurrió cuando en una rectilínea galería situada en el centro de la ciudad, a la que asistí acompañado por Ramiro, gran amigo pintor de acusado perfil renacentista, al que veo de tanto en tanto, tropecé -casi me caigo-, con la esquina de una gigantesca alfombra y le propiné par de patadas intentando sacarla del camino. Cáustico, me alertó Ramiro: ¡Que no te crean un saboteador! ¿Por qué? Hombre, estás pisando la "obra de arte", y conteniendo la carcajada destacó una etiqueta rectangular con los datos de la pieza bajo mi zapato. El comentaba y comentaba, mientras yo vagaba y vagaba alrededor: Nada nuevo; un concepto canonizado apología por los dadaístas, el arte conceptual y el pop art. Se impone una hermenéutica visual fulminante, para que yo pueda gustar del arte contemporáneo.

Lo paradójico del asunto es que la mayoría de los "artistas" del momento son más descuidados que los espectadores. Superior escrupulosidad y respeto muestro apreciando una pieza de arte que muchos de ellos para elaborar las propias. Consideran inútil el oficio, pero lo cierto es que incluso un maestro que termine enviando la preparación a paseo sabe reciclar la técnica en su beneficio. Para mí un pintor que no sepa dibujar es una soberana mierda. Es requisito mínimo. Me detuve en el surrealismo, pero estos imbéciles intentan comenzar en el aire. ¿Qué opinas? La pereza me enmudeció hasta alcanzar un recodo del segundo cubículo: Bueno, mi visión del arte tiende a emparejarse con la tuya: me placen mucho más los tradicionales; sin embargo, tengo dudas acerca de la vehemencia con que opinamos y es precisamente ahí donde irrumpen en manada los cuestionamientos.

Escáner Cultural nº: 
187
Signos Corrosivos


Fabio Doctorovich, Poema anamórfico.

 

EL PUNTO CIEGO.

Historia de la poesía visual en Argentina.
El fin del milenio: Paralengua y el siglo XXI

(Parte 3 de 4)

 

El archivo es en primer lugar la ley de lo que puede ser dicho, el sistema que rige la aparición de los enunciados como acontecimientos singulares (…) En su totalidad, el archivo no es descriptible, y es incontorneable en su actualidad.
Michel Foucault, Arqueología del saber

Los enunciados no son palabras, frases ni proposiciones, sino formaciones que únicamente se liberan de su corpus cuando los sujetos de frase, los objetos de proposición, los significados de palabras cambian de naturaleza al tomar posición en el «Se habla», al distribuirse, al dispersarse en el espesor del lenguaje.
Gilles Deleuze, Foucault


César Espinosa, desde México

 


Leandro Kats, Número S.

Emprender la historización de un capítulo de la práctica artística, en este caso la poesía visual-experimental argentina, implica darle un orden e introducirla en un archivo histórico. Lo anterior se compagina con otra circunstancia muy verídica: para dar su testimonio, para documentar con respecto a las acciones que ejecutaron o el desenvolvimiento de sus proyectos, algunos productores artísticos se ven llevados a la tesitura de desempeñarse como críticos e historiadores e intentar dar a la publicidad artística (en el sentido de Habermas) su respectiva trayectoria.

Sigue siendo un capítulo crítico en la vida artística y cultural de nuestros países revisar la compilación de acervos y colecciones por parte de los artistas, de algunos críticos y curadores. Es decir, el tema fundamental de la memoria colectiva sobre las propuestas llevadas a cabo por los mismos artistas o por colectivos ajenos al circuito del mercado o de la promoción oficial, esto es al mainstream artístico, sigue siendo problemático en estas primeras décadas de inicios del siglo XXI.

 

Escáner Cultural nº: 
187
Micelio

"La piel, el único lugar donde no se pueden borrar las huellas, por más que se quiera, nunca volverá a ser igual" Sebastián

 

Jorge Restrepo

 

 

Sebastián Fernández: Adivino de almas

Al ver las fotografías de Sebastián, recordé que en distintas culturas de la antigüedad, entre éstas egipcios, griegos, romanos y mayas, se adivinaba el futuro de las personas haciendo que éstas posaran frente a espejos.    Su trabajo me hace pensar en un adivino de almas, en un espejo digital que nos acerca de forma directa a las personas, por medio de imágenes en trabajos de publicidad y artísticos; él adelanta el proyecto “Made in Colombia”, también colecciona registros no comerciales que son su diario de relaciones con las personas que –así como se hacía en la antigüedad- se presentan frente a este hombre integral, Sebastián Fernández, como si él fuera un espejo.

Cada vez veo más trabajos de fotografía en la publicidad, que son muy atractivos y promotores de ideas para distintas ramas del arte.   

Escáner Cultural nº: 
187
SURREAL

 

Por Enrique de Santiago

 

Me contemplo morir esta tarde la última /  Bajo el sol las ortigas represan el cauce de esa luz.

(Extracto del poema: Siempre en Llamas)

 

Su nombre verdadero fue: Luis Sergio Cáceres Toro (Santiago 18 de abril de 1923 - 21 de septiembre de 1949) Poeta, artista visual y bailarín chileno, integrante del grupo surrealista Mandrágora.

Escáner Cultural nº: 
187
Tirar del hilo

Sonia Delaunay, Primas eléctricos, óleo sobre lienzo 250 x 250 cm ©Musée National d'Art Moderne, París

 

(De)construir la tradición. Acerca de las (otras) historias del arte 

(II parte)

 

 

Genios, cuestionamientos y un nombre propio

 

Continuando con la entrega anterior, hay algunas reflexiones que me gustaría proponer. La primera de ellas es que, al parecer, en el mundo del arte existe una constante en forma de fantasma sigue vigente: la presencia de las artistas es escasa en las colecciones permanentes de museos e instituciones. Por ello, no dejo de pensar en cómo están construidas socialmente las diferencias al momento de apreciar y valorar algunas obras. No puedo sino presentar un sinnúmero de especulaciones al respecto y reflexionar a partir de ellas. Quizá se deba –como bien nos lo plantearan muchas autoras e historiadoras- al problema que suscita  la noción de “genio” en esta historia del arte que se escribe día a día. Al respecto, convendría recordar lo siguiente:

Escáner Cultural nº: 
187
Realizar ...la Acción

FUERA DE SERIE
RAMÓN GUILLÉN-BALMES
ESCRITURA-ESCULTURA: ENTRE EL CUERPO Y LA PRÓTESIS

PRIMERA PARTE

Alberto Caballero

Escáner Cultural nº: 
187
Invitado

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Acción poética de EncarReigOltra. Foto: Jorge Mancín.

 

INTRAMURS, HACIENDO CIUDAD CON ARTE


Por Domingo Mestre

Intramurs, per l’art a València, es un festival de arte urbano que celebra su segunda edición entre las antiguas murallas de esta ciudad española. El proyecto surgióel año pasado como alternativa de crisis frente al ostensible fracaso de las políticas culturales destinadas al monocultivo del turismo y busca llenar de arte las calles de Ciutat Vella, implicando a los comerciantes y vecinos en esta tarea de recuperación colectiva del barrio. La idea es salir a buscar a la gente, para implicarla y hacerla participe, potenciando todo tipo de promiscuidades, interferencias y contaminaciones creativas. Con esta intención, este año nos hemos lanzado en tromba y hemos ocupado hasta un centenar de espacios con actividades inusuales, ofreciendo una multiplicidad de propuestas artísticas que han convertido el Centro histórico de la ciudad en un gigantesco escenario donde más de trescientos artistas reivindicaban, a través de más de setecientos eventos, una ciudad más habitable y abierta al arte y la cultura en general. De entre todos ellos queremos destacar algunos, como la intervención en la plaza de la Virgen de la holandesa Monique Bastiaans, una gran instalación participativa que puede considerarse la primera intervención laica en esta plaza, reservada hasta ahora para eventos religiosos. También fue brillante la intervención de Valcárcel Medina que, ubicada en la confluencia entre la calle Alta y la calle Baja, jugaba con las posibles asociaciones entre dos frases con sentido bien diferente pero relacionadas íntimamente con el festival. 

Escáner Cultural nº: 
187
Invitado


With Energy Beyond These Walls - A System of Two Sculptures 1971
Imagen extraída de: VVAA, El ojo pensante, Catálogo Fundación Telefónica, 2009.p.34

 

El presente texto representa un extracto del segundo capítulo del ensayo Juan Downey y la energía invisible del Arte Sonoro chileno (título provisorio), que se encuentra desarrollando Ana María Estrada Zúñiga[i] durante este año 2015, gracias a una Beca de Creación del Fondo del Libro.

 

EL SONIDO COMO ENERGÍA INVISIBLE EN LAS ESCULTURAS DE JUAN DOWNEY
 

Por Ana María Estrada Zúñiga

El mundo cambia en función del sitio donde fijamos nuestra atención.

Este proceso es aditivo y energético.

                                                                 John Cage “Para los pájaros”

 

          Entre las décadas de 1960 y 1970, el artista chileno Juan Downey decidió llevar a cabo un gran número de esculturas que problematizan la relación de la obra con el espectador, principalmente aludiendo al feedback que se produciría entre estos. Las esculturas electrónicas y/o audiocinéticas son parte de dichas obras, a las que daré revisión a continuación utilizando las descripciones que el propio artista nos proporciona para poder analizarlas.

          Considerando el evidente desarrollo e inclusión de la tecnología que implicaban estas obras, lo que me parece interesante en ellas es que proponen una dinámica de interacción en donde el sonido aparece como un elemento relevante, y en las que el proceso de trabajo se desenvolvió en lo que hoy en día llamamos una práctica transdisciplinar, aunque esto tiene su origen en el concepto de Intermedia,[1] el que incorpora también áreas que no son propias de las artes, como la ingeniería para el caso particular de las obras de Juan Downey que se revisarán en este texto.  Por esto mismo es que me parece que en estas obras el artista se hace cargo del proyecto de relación Arte-Vida heredado de las vanguardias, y logra extrapolarlo al estado intermedio en que en ese momento y aún hoy en día se encuentra el arte contemporáneo, ya que no le interesa producir “objetos bellos” ni plantear una reflexión sobre la vida de las personas, sino producir objetos/máquinas que generen un modo de interacción y apelen a la conciencia. Como señalaba el propio artista:

 

Si me dieran a elegir, escogería la total inacción para mi vida entera. No obstante, persisto en la actividad de construir esculturas electrónicas, porque:

Su existencia o destrucción es irrelevante a la vida que hay en ellas.

Provocan que la gente juegue.

Hacen a la gente consciente de la enorme cantidad de distintos tipos de energía en el universo.

Son efímeras.

Esto forma parte de un nuevo desarrollo en la historia del arte: crear obras de arte que no deben durar mucho tiempo.

Plantean un problema para los coleccionistas de objetos artísticos.

Crean la ilusión de que el público puede participar en la obra de arte. De hecho seguimos siendo espectadores perplejos por el orden que hace crecer y moverse al mundo, aunque hacemos ver que determinamos lo que nos ocurre.

Es divertido hablar de ello con los amigos.

Imitan aspectos del movimiento en la vida.

El arte tiene más interés en pensar sobre las experiencias de la gente que en producir objetos.

Hacen a la gente consciente de las animadas relaciones entre  distintas clases de cosas.

Gustan a los niños.

A veces producen una inversión de los fenómenos naturales […].[2]    

 

            Al leer estas palabras resulta claro el vínculo entre Downey y artistas de vanguardia como John Cage o el grupo Fluxus, y es en su propuesta escultórica-tecnológica donde esa herencia Arte-Vida anteriormente mencionada se expresará de manera más explícita.

          Por otra parte, Downey buscaría repensar y reflexionar también respecto al rol del artista y la relación de la obra con el público, cuestión que será importante al momento de examinar obras de arte sonoro que de forma implícita provocan una relación diferente con el espectador o receptor de la obra, sobre todo si consideramos que el sonido corresponde a una energía invisible[3].

Escáner Cultural nº: 
187
Invitado

 

 

NOVELA: YO BIPOLAR.

 

Capítulo XXIII

 

Todos los hombres están locos y, pese a sus cuidados,

sólo se diferencian en que unos están más locos que otros.

Nicolás Boileau

 

Por Jesús I. Callejas

EL LIBRO

Permanezco aterrado ante el destino de las bibliotecas. Recién he arribado con datos escalofriantes. Sabido que los tradicionales tarjeteros han desaparecido bajo avasalladoras computadoras -Rosario me ha enseñado a usar la Internet para que no me tome desprevenido-, pero es ¡peor!: planean borrar el libro de la estantería. ¡La desaparición del libro cual artefacto físico! Horror, las bibliotecas digitales son su némesis. ¿Una variante de Ray Bradbury en su Fahrenheit 451? Habrá libros, sí, pero reducidos a piezas de museos. La Internet se apodera de todo.

Parece que accederemos a los libros con achacosos propósitos investigativos, no por placer intelectual o estético. ¿Y qué de lo sensorial? ¿Olvidar el manto de polillas agujereando túneles en murallas de acechantes letras, el seco desplazar de codiciosos dedos por superficies de áspero océano, el hedor de páginas manchadas inseparable de su yugular de tinta cortada por seco golpe eléctrico? Pronto olvidaste las varias infecciones adquiridas por libros contaminados con bacterias. Hasta me ha gustado lamer libros... ¿No te digo? Estás jodido. ¿Se extinguirá la fibra vegetal para regocijo de los que propugnan la inmediatez del "planeta verde", la manida conservación natural? Aterra balbucear la espantosa frase: EL LIBRO HA MUERTO. Urdimbre muda. Desconcierto ante la tecnología informática. ¿No se dice que todo pasa? Sí, pero asusta su rapidez.

Como le diría el lirón a la maravillada Alicia durante el juicio de las tartas, “no hay derecho a crecer a tal velocidad”. No puedo desapegarme... Lo individual... Con mis libros estoy solo, y mejor. No te apegues... ¿No existe apego cuando se busca el desapego? Lo que vendrá es contigo y sin ti... Joseph K. ante escritorios similares a ataúdes del espíritu… si existe el espíritu. Latón universal donde desembocar miserias. Alineadas formaciones de computadoras sustituyendo anaqueles, barridas toneladas y toneladas de volúmenes de espacio destinado a millones de frases que han erigido en crónica la historia humana recordándonos peregrinaje resistente contra la catástrofe de la especie. Información reducida, empaquetada, tapiada en circuitos en los que filosas teclas, armadas con la furia resentida del milenio, descargan su señorial poderío electromagnético para deslumbre de nuestra portentosa ceguera. Lo que ahora digo lleva el estigma de computadora sostenida en lo invisible. Bien, de sucumbir el libro debería comprometerme a escribir a mano; sería mi solitario acto de protesta. Pero no depende de mí; además, estoy medio reumático.

Siguen cayendo bombas mientras el petróleo genera plástico para las tarjetas de crédito, refinado estrato de la usura moderna. Una espada de petróleo abarcando puntos cardinales; hexágono diamantino apuntando a las galaxias. El libro tecnológico: el artilugio denominado Kindle, similar a un cuaderno o pizarrita. Especial ventaja de las bibliotecas digitales supondría traer de vuelta a autores en desuso, e incluso favorecer a aquéllos no publicados, compelidos a amontonar su labor en armarios decorados con retorcidos hongos. Grotesco andar cargando del cuello esos diminutos termómetros conteniendo millones de libros y películas. Los DVD, que prometían nitidez incomparable, desplazaron a los videos, que a su vez hicieron desaparecer a los Betas hace décadas, pero ya comienzan a ser arrinconados por la superior definición que ofrece el Blu-Ray.

Escáner Cultural nº: 
186
Invitado


RENÉ DAUMAL, SU VIDA Y OBRA

 

Por Carlos Rocha G.

 

La vida y la obra del poeta francés René Daumal (1908-1944), fundador del “simplismo” y Le Grand-Jeu (1928-1932), grupo vanguardista de efímera adhesión con el surrealismo, representan una dimensión trascendental y única de la poesía. Aunque en sus breves 36 años de vida Daumal sólo publicó tres libros —el poemario Le Contre-Ciel (1936), La Gran Borrachera (1938, una mordaz novela de estilo patafísico), y un libro de ensayos; Cada vez que el alba aparece (1940) —, su sorprendente obra inédita fue publicada póstumamente por la Editorial Gallimard y abarca más de ocho títulos, incluyendo las cartas a sus amigos.

 

En su ciudad natal de Reims Daumal fundó el grupo de los “simplistas” con sus compañeros de clase; Roger Gilbert-Lecomte, Roger Vaillans y Robert Meyrat, jóvenes precoces hermanados en una especie de cofradía iniciática que exploraba el mundo inconsciente de los sueños, la videncia y la “metafísica experimental”.  Fundarían luego el París el grupoLe Grand-Jeu, de corta afinidad con el movimiento surrealista de André Breton, de cuya visión y postulados disiente rápidamente Daumal y sus amigos.

 

La poética de Daumal, vinculada originalmente con la tradición de los poetas malditos, evolucionó de la “metafísica experimental” del Gran Juego a la espiritualidad del Vedanta, la mayor expresión de la tradición filosófica de la India. La adhesión de Daumal a las enseñanzas de los grupos Gurdjieff, se reflejó simbólicamente en su fantástica e inconclusa novela, El monte análogo, publicada después de su muerte con unas “Notas finales” y un prólogo de su amigo Rolland de Renéville. Este admirable relato contribuyó a su fama  más como novelista que como poeta, no obstante la profundidad y excelencia de su poesía, de múltiples facetas y vertientes, marcada por un tono intimista y trascendental.

Escáner Cultural nº: 
186
Tirar del hilo

 

© Guerrilla Girls www.guerrillagirls.com

(¿Las mujeres tienen que estar desnudas para entrar en el Museo Metropolitan? Menos del 5% de las artistas expuestas en el museo de arte moderno son mujeres, pero un 85% de los desnudos son femeninos)

 

(De)construir la tradición. Acerca de las (otras) historias del arte

(Primera parte)

 

La Historia del arte es la disciplina académica que se ocupa del estudio de la producción artística del pasado; por esta razón, los análisis que realiza y las conclusiones que plantea están fuertemente legitimados y, en consecuencia, crean y transmiten los patrones del “buen gusto”. La consagración, la garantía absoluta de pertenecer a la categoría “artista”, no es definitiva hasta  que quien aspira a ello no aparece en los libros de Historia del arte. (1)

 

Existen un buen número de estatutos que hacen que se considere a algunos/as artistas más importantes que otros. Ello en buena medida depende de la capacidad de generar valor de cambio y por supuesto,  de quien está detrás legitimando las obras. Pero más allá de las categorías de artistas, si revisamos el tipo de obras que han entrado a los museos o al ámbito institucional, veremos que sus autores han sido considerados, la mayoría de las ocasiones, como genios o maestros.

La historiadora del arte Linda Nochlin, fue una de las primeras autoras que cuestionó esta historia canónica del arte en su artículo: ¿Por qué no han habido grandes mujeres artistas? (2), publicado en la revista Art Newsen 1971. Allí, expone  que el motivo estaba dado por el marco institucional y que se continuaba con la idea del artista romántico. En este artículo, Nochlin señala que la crítica feminista tiene el poder de desvelar juicios y errores, empezando por cuestionar la noción de genio. Aunque hacerlo, significa también poner en duda los cánones con que se miden las obras de arte, así como la institución detrás del mismo. De paso, Nochlin pone en duda las nociones consideradas como válidas a la hora de emitir juicios estéticos. El siguiente paso, según ella misma señala, es recordar que han existido grandes mujeres artistas, aún cuando es evidente la ausencia de una tradición propia y de modelos a los cuales referirse para poder identificarlas. Es decir, hablar de un genealogías.

Escáner Cultural nº: 
186
Micelio

 

Juan Manuel Ramírez: Jardinero

Jorge Restrepo

Ramírez es un jardinero que anda sembrando plantas por todas partes. En platos, papeles, telas…y esas plantas crecen en museos, cocinas, casas, oficinas.  Es un jardinero eficiente porque usa todos los recursos y momentos para sembrar, aprovechando soportes inesperados. Es un jardinero eficaz, porque con sus plantas llega al corazón de los que ven sus cultivos. Como parte de su estrategia de eficacia, él ha pintado en museos, en tiempo real, permitiéndole a quienes lo ven ver cómo se desarrolla el dibujo, que incluye piezas precolombinas, íconos y todo lo que su mano diligente retrata con el carboncillo.  Es un jardinero efectivo, pues la eficiencia y la eficacia se convierten en efectividad: su indicador de efectividad es asegurar que el dibujo, la factura que se genera con la buena escuela y una vida dedicada a esta técnica, están allí, presentes, para afianzar el arte figurativo.

Escáner Cultural nº: 
186