Escáner Cultural

REVISTA VIRTUAL DE ARTE CONTEMPORÁNEO Y NUEVAS TENDENCIAS

ISSN 0719-4757
Share this

Inicio de Usuario

Suscribir

Portada Mensual

Distribuir contenido

Lectura

 

 

ESTO NO ES FICCIÓN

Episodio DIECINUEVE

JUNTOS PERO NO REVUELTOS

 

    “I’m breakin’ rocks in a hot sun… I fought the law, and the law won. I fought the law, and the law won… I needed money ‘cause I had none… I fought the law, and the law won. I fought the law, and the law won… […] Robbin’ people with a six-gun… I fought the law, and the law won. I fought the law, and the law won… I lost my girl, and I lost my fun… I fought the law, and the law won. I fought the law, and law won…”

I fought the law                                                               .

The Clash                                                                      .

 

Por José Agustín Orozco Messa

 

By Copyright©José Agustín Orozco Messa.

                 All rights reserved.

 

 

            Como se ha narrado en entregas anteriores. Transcurrían los primeros años de la década de los ochentas, del siglo pasado, y Aristeo Cano Mina ya estudiaba en el glorioso conservatorio de la universidad local. Luego de salir airoso de los exámenes de admisión por pura casualidad. Como también ya sabemos, Aristeo soñaba con ser una estrella del rock’n’roll. Razón por la cual, se había asociado con sus condiscípulos y compañeros del conservatorio, referidos por los apodos de: “El Payo”; “El Tribilín” y “El Piraña”. Identificados así, respectivamente, porque uno era un ignorante burro sin modales; otro tenía la misma personalidad ingenua del personaje de Walt Disney y, según algunos, también compartía sus atributos físicos. Y, el último, por tener una tremenda dentadura similar a la de los peces carnívoros. Cabe mencionar que, a “Tribilín”, también le llamaba Aristeo, cuando estaba de buen humor, “Super Tribi”. Por las mismas causas ya mencionadas.

             Juntos pero no revueltos, formaban una anónima banda de incipientes aspirantes a roqueros que, precisamente por ser anónima, carecía de nombre. Todo esto, ya se ha explicado en el Episodio Once. Así como sus vicisitudes para ensayar y tener material sonoro para interpretar, hipotéticamente, algún día en público… Entonces, ese día llegó de la manera más inesperada y, se puede decir, que gracias al gobernador que reinaba en la provincia donde ellos vivían.


Pintura de Mauricio Paz Viola

FELIPON - AVENTURAS del LIMPIAHOLLAS ALQUIMIUM
(parte 2)

Por Felipe Vilches

Estoy en Ruka Ray, un hostal en la ciudad de Concepción, y ya en este escrito no existirá en la realidad, y el Emilio me pregunto en el pasado, sobre que es un Limpiahollas Alquimium. Le cuento a Emilio, que un día en Santiago fui a ver las esculturas de Piroluzko, a su taller, y en la cocina estaba Gunther Krucis con el tablero de ajedrez y tenía su primera jugada P4R. Y, de puro instinto le jugue P4AD, lo que significaba que el blanco no iba a tener ninguna oportunidad de ser superior, ya que la Defensa Siciliana, dividía el tablero en una diagonal, donde el blanco queda incomodo, ante una lenta defensa y con muchas expectativas de un golpe de violencia contra el blanco. Le explique a Emilio que de pronto Gunther se vio sin iniciativa de ataque y jugo la jugada de espera P3T. Entonces, salió el habla de adentro mi espíritu de Limpiahollas.


-Oiga Gunther me doy cuenta que respira mal y que tiene seco un pulmón de toda la cocaína del mundo que se chupo en su vida!!!- lo dije tan lento que fue quedando como una estatua del Forestal. Se ennegreció toda su sonrisa.
- Y Ud. Felipon, como sabe esto, estoy con quimioterapea””.- Estaba con ojos como huevos fritos de asombro.
- Lo que pasa que soy Limpiahollas, con la cualidad de ver y mirando se forma mi lenguaje, sabiendo lo que pasa en la persona.-
Le conté de mi Maestro, y algunas experiencias. Y no podía esperarse mucho rato, cuando me pide que vayamos donde el Maestro.
Era invierno y donde vivía era un cerro de cuarzo y tierra roja. Todo eso en invierno es puro jaboncillo. Así termino el partido de ajedrez. Y cuando salió el sol en septiembre lo llame eufórico: "Gunther vayamos donde el Maestro, salió el Sol". Hubo silencio.
""-Y porque podemos ir ahora, me han dado 6 días de vida? En la clínica tengo que pagar 34 millones por la terapea. Porque ahora Felipon???"""
No tuve otra contestación: "Porque hay Sol Gunther, salió el Sol."

CARTA A MI NIETA
 

A Mariana, Germán, Antonio y Santiago, míos.


            Mi corazona:
 
            Recuerde que el abuelo no sabe tutear, habla en obra negra, el pobre. La voz le sale como con mala letra. Punto. Le escribo como parte de la segunda clase del curso para portera de equipo de fútbol, labor que me he puesto sobre mis hombros y que pesa menos que un costalado de azúcar atomizado y untado de ese color rosado químicamente horrendo, pero re-rico, un color similar al de las medias de los toreros. También hay medias de torero de color violeta, le digo por si le sirve para alguna materia del colegio, o sea, para un examen, oh.


            Enseñarle lo que iba a olvidarse, de esa etapa de mi vida en la que fui portero, o sea salvarlo a tiempo de la mancha gris que se toma las neuronas, es como cargar una burbuja de sonrisa sobre el sitio donde los dos omoplatos, vistos desde la espalda, hacen su centro, algo así, leve, como el temblor del tigre mío (mi tigre, debo aclarar, tiembla con el temblor exacto de los alrededores del sitio en la espalda donde va la burbuja de sonrisa, ¿bueno?, o si no, no sale el juego). En resumen, y sin tanta verborrea, sepa que viéndola jugar he vuelto a ser joven, a la cancha del barrio donde jugábamos los más grandes partidos y, también, tuvimos nuestras mejores peleas a mano limpia con nariz reventada y ojo colombino. Me gusta este pedacito de la vida, gracias a su fútbol.

 

 

ESTO NO ES FICCIÓN

Episodio DIECIOCHO

Los cuentos que yo cuento…

[Part TWO, viene del Episodio 13]

Dedicado, otra vez, al gran maestro Joaquín Sabina.

 

“Sepan Cuantos…” Este cuento lean…         .

Don Alfonso Reyes Ochoa                   .

Parafraseado por J. A. Orozco Messa         .

 

Por José Agustín Orozco Messa 

 

By Copyright©José Agustín Orozco Messa.

                 All rights reserved.

 

           [En el dramático capítulo anterior, es decir, el episodio Trece, pudimos ser testigos de cómo, le veían la cara de zonzo a nuestro anti-héroe: Acacio Prieto Urdangarín de los Montejos. Quien, como ya se explicó, era Prieto por parte de padre y Urdangarín de los Montejos por parte de madre, según ella, de ancestros del país vasco. Pero, si no lo leyó, le invitamos cordialmente a que primero lo haga para mayor entendimiento del tremendo drama que se contará a continuación. Nada más tiene que hacer clic en la parte superior de su pantalla. Exactamente donde dice Cuento’s blog. La liga lo manda a la página donde están todos los cuentos. Allí busca el fatídico Episodio Trece y listo. Aclarado el asunto, ¡continuamos!]

             Pues bien, mientras el maestro Sabina cantaba, de su célebre disco Física y Química:

            “…¿Cómo haré? ¡Que al final!, los cuentos que yo cuento acaban tan mal…”

            ¡Lejos de dejarse amilanar! Acacio Prieto Urdangarín de los Montejos, decidió no cejar en su empeño de buscar trabajo… Lo malo, para él y para todos aquellos que hacían lo mismo que él, fue que decidió seguir buscando dentro de las filas burocráticas gubernamentales…

            Bueno, hay gente que no entiende a la primera… Ni la segunda, ni la décimo novena pero bueno. Las cosas sucedieron así:

FELIPON - AVENTURAS
del
LIMPIAHOLLAS ALQUIMIUM


"Eso, del Mas allá lo puedo arreglar Yo. Tengo gente con esos "peinados astrales."

Felipe Vilches

Eso pensó el Limpiahollas sentado frente al Maestro, que estaba con ese renacido, que hace un rato estaba muerto. El Maestro de Alta Magia dio vuelta alrededor de la mesa y se sentó a mi lado en la silla que diligentemente dejo su hijo. Puso su oreja muy cerca mío y quizás yo era un Dios de la pregunta, porque se puso para que preguntara. Le pregunte como si yo fuera Buda, y que me sacaba la Máscara.

-Que es Ud ?- lo dije a la Oreja como un rayo veloz de luz, porque de salir de la burbuja, no habían pasado ni siete minutos y me centellaban los ojos, escuchaba zumbidos muy agudos como cantos, de otros lugares.

- Sanador- dijo- Ni hubo silencio. Allí una persona escucho. Y le pidió que no lo sanara (¡¡) con groserías disparo bravatas contra el Hospital , y el Maestro lo sano de inmediato, en el mismísimo segundo, y luego el Maestro arranco al centro del Living, desde donde destellaban sus ojos amarillos de lobo misterioso y compasivo. O sea, empieza con un viaje desconocido, hace gala de su magia. Sana y se enoja para esconderse, o para llamarme. Corrí a su lugar, y lo agarre de las solapas- De donde sacas tu Poder??! Hace un gesto, lo suelto y se abre la camisa. Tenía en su pecho un medallón del tamaño de un plato de comer, con la forma de estrella de David, y en cada punta una gema preciosa verde y en el centro una cruz de madera. La pura cruz sin el Cristo Crucificado.

 

 

 

Esto SI es FICCIÓN

Episodio DIECISÉIS

LIBER MYSTERIORUM

 

“…Mwlfgab pywfg)btagn Gh’tyaf nglyf lgbya…”

The Black Tome of Alsophocus        .

Howard Phillips Lovecraft & Martin S. Warnes

 

Por José Agustín Orozco Messa

 

By Copyright©José Agustín Orozco Messa.

                 All rights reserved. 

 

 

                  Por cuarta vez, Mario dijo:

― Es el Necronomicón.

             Y por cuarta vez, dirigí la mirada hacia lo que parecía una corteza de árbol, toda arrugada en su superficie, que Mario había depositado sobre la mesa de centro de mi casa.

― Pues a mí me parece un pedazo de árbol o un montón de basura.

              Mario fumaba nervioso. Viéndolo bien, tenía un aspecto pálido cadavérico con matices verdosos pero, como Mario siempre había sido un drogadicto, pues ese era su color natural desde años atrás.

― ¿Es una broma, cierto? Ya sé. Te envió Andrés para reírse de mí, ¿no?

           Mario siempre había tenido una mirada huidiza, cuando hablaba con alguien veía hacia todas partes menos el rostro de su interlocutor. Respondió.

― No, no me manda Andrés.

― Entonces te manda Víctor, ¿no?

― No me manda Víctor.

― Entonces, ¿quién carajos te manda?

― No me manda nadie. Eres escritor, ¿no? ¿Te debe de interesar un libro como éste, no?

― Pero ¿qué libro, ni qué ocho cuartos? Esta madre que estás dejando aquí es un montón de basura, ¿Cuál Necronomicón?

 

 

ESTO NO ES FICCIÓN

Episodio QUINCE

PROMETEO

 

           “…porque vista cosa es que en este mundo no nacen todos los hombres iguales, así en generosidad como en virtudes…”

Historia Verdadera de la Conquista de la Nueva España       .

Bernal Díaz del Castillo                                      .

 

Por José Agustín Orozco Messa

 

By Copyright©José Agustín Orozco Messa.

                 All rights reserved.

 

 

             Como suele suceder, Benito Nieto Alegre nació en el seno de una familia como tantas. La madre era ama de casa y encargada de “criar” a sus hijos. Lo que debía entenderse como ser pedagoga, enfermera, cocinera, administradora y lo demás que hiciera falta. Mientras el padre era obrero en una empresa de la nación, lo que se pensaba, significaba que sería una empresa sólida por el resto de la eternidad. Quién iba a pensar, menos adivinar, que esa eternidad se acabaría en menos de dos décadas a futuro. Porque el gobierno iba a privatizar todas esas empresas y habría despidos en masa por todo el país. Engrosando las, ya de por sí, gordas filas del desempleo. Pero, en ese momento, todo parecía estar bien. Sin embargo, en la realidad, para la madre de Benito la expresión criar a los hijos venía significando: darles de comer a sus horas; gritarles cuando estuvieran haciendo mucho escándalo; regañarlos cuando no hicieran lo que se les dijo debían hacer y mandarlos a dormir temprano. La palabra pedagogía ni siquiera formaba parte del vocabulario familiar.

            Junto con Benito Nieto Alegre existían otros tres hermanos: dos hombres y una mujer. Todos mayores que Benito, quien casi vino a nacer de chiripa cuando no se le esperaba. Aunque, se dice que en este país: todos los mexicanos nacieron cuando no se les esperaba. Al menos, sucedió así: durante todos los siglos anteriores finalizando con el XX. Si bien, en lo que va del siglo XXI no se ve un gran cambio nacional en las estadísticas de natalidad. Sea como fuere, el caso es que entre sus hermanos y Benito existía una brecha generacional. Cuando vino al mundo sus hermanos ya estaban a punto de ingresar a la enseñanza primaria y él pues era un bebé. Cuando ya podía caminar y hablar, pues hablaba solo porque nadie de sus hermanos le hacía el menor caso. Y la mamá, que para esas alturas ya debería de tener un doctorado en cuidar y educar hijos… Seguía con la misma práctica pedagógica de gritarles a los hijos si no dejaban de estarla importunando.

Escrito original de Salvador Elizondo; ideograma chino para "coito". Foto: Alfredo Ríos

 

Salvador Elizondo, 

o la paradójica imposibilidad existente en la repetición de los instantes

 

En una de tantas noches de insomnio y después de varios intentos, encendí el televisor. Nunca he sido un espectador frecuente y me parece un gasto innecesario contratar televisión de paga. Suponía, erróneamente en aquella ocasión que, dada la calidad de los contenidos en tele abierta, terminaría sucumbiendo ante algún infomercial o cualquier otra cosa transmitida a las 3 de la madrugada. No tuve siquiera que cambiar de canal. Al aparecer en pantalla la inconfundible mirada perdida y el acento porteño de Borges, comprendí que no conversaría con Morfeo en un buen rato.

El audio mono estéreo y las imágenes distorsionadas evidenciaban un programa antiguo, probablemente recuperado de alguna polvorienta bodega. Se trataba de una tertulia entre titanes: Jorge Luís Borges, Germán Bleiberg, el autor de “El guardagujas” Juan José Arreola y el hasta entonces desconocido para mi Salvador Elizondo.

 

 

ESTO NO ES FICCIÓN

Episodio DOCE

Dos-Cientos-Cuatro-Bancos

 

                  .            “El teatro consiste en representar figuraciones vivas de acontecimientos humanos ocurridos o inventados, con el fin de divertir…”

Bertold Brecht                          .

 

 

Por José Agustín Orozco Messa

 

By Copyright©José Agustín Orozco Messa.

                 All rights reserved.

 

 

             Hacer escenografía tiene sus problemas inherentes a la materia en sí. Primero tienes que leer la obra de teatro para conocer las especificaciones. Después tienes que ir a medir el escenario donde se va a montar porque luego hay cada espacio que parece bodega más que teatro. Si el autor ya no se cuenta entre los vivos, pues te lo has quitado de encima. Pero si resulta que, todavía está con nosotros, hay veces que está presente dando consejos y opiniones que no vienen al caso. Sin mencionar que, las más de las veces, esa función la cumple el director de la obra; quien, generalmente hace suya esa frase que dice: “sacar el pequeño Hitler que todos llevamos dentro”, y nada le gusta y todo hay que cambiarlo, según esté el humor del día.

             Por eso dicen que el teatro es una familia. Porque, al igual que ocurre en el seno familiar: están aquellos que nos caen gordos y son antipáticos, pero hay que soportarlos porque resulta que son de tu misma raza y ya no te queda más remedio que darles la vuelta. Igual en el teatro, están los directores que forzosamente tienes que trabajar con ellos y ni modo. O los actores que: en escena están muy bien, pero fuera de escena ni quien los aguante. Sin embargo, al fin como en cualquier actividad colectiva, siempre hay un grupo de gente que hasta en las peores circunstancias, nunca pierde el sentido del humor y hace agradables los momentos difíciles.

 

ESTO NO ES FICCIÓN

Episodio ONCE

Should I stay or Should I go?

 

“…Should I stay or should I go now? Shold I stay or should I go now? If I go there will be trouble and if I stay it will be double…”

The Clash                                         .

 

Por José Agustín Orozco Messa

 

By Copyright©José Agustín Orozco Messa.

                 All rights reserved.

 

 

          Eran los primeros años de la década de los ochentas y Aristeo Cano Mina ya estudiaba en el glorioso conservatorio de la universidad local. Luego de salir airoso de los exámenes de admisión por pura casualidad. Como ya sabemos, Aristeo soñaba con ser una estrella del rock’n’roll. De modo que siempre trataba de estar al tanto de lo último de lo último del plano musical. Ahora sería algo bien fácil y que casi cualquier tonto lo puede hacer, principalmente: gracias al Internet. Sin embargo, en aquellos citados años, había que gastar dinero en comprar revistas especializadas sobre la materia. Que la mayoría de las veces, no tenían lo que interesaba a Aristeo, sino que eran más de lo mismo porque estaban escritas para un público general y no para gustos especializados como el suyo. Además, el canal de MTV todavía estaba en pañales y tenía pocos meses de haber iniciado sus transmisiones. Sucediendo lo mismo que en las revistas especializadas: tenían una programación musical extremadamente heterogénea donde prácticamente no existían los videos que interesaban a Aristeo.

            En el rubro que más dinero tenía que invertir Aristeo, era en la compra de material sonoro. Es decir, en adquirir los discos o acetatos, como se les conocía por aquellas pre-históricas décadas a los discos de plástico: negros, pesados y extremadamente frágiles, donde venía grabada la música. Era el único modo de oír específicamente la música que a ti te gustara, a menos que fueras al concierto y lo hicieras en vivo. ¡De veras que, visto a la distancia, aquellos eran tiempos primitivos! Como dirían y hoy dicen, realmente, los actuales chavos que forman parte de la generación del teléfono inteligente o Smartphone ja ja, quienes sienten que se les acaba el mundo si un día no hay Internet y no se pueden conectar. No, pues en aquellos tiempos que se estaba más aislado que una ínsula, ¡ni pensarlo! Se nos hubieran muerto de tristeza los chavos de la actual generación Smartphone.

 

 

ESTO NO ES FICCIÓN

Episodio DIEZ

El Escenógrafo, el ladrón, la oportunidad y Richard

Por José Agustín Orozco Messa

 

By  Copyright©José Agustín Orozco Messa.

                 All rights reserved.

 

 

            Era un viernes por la noche. Después de un largo día laboral… Bueno, no exactamente laboral porque ellos no eran empleados asalariados. Eran estudiantes. Empero, laboraban como estudiantes y trabajaban duro estudiando para aprender… Bueno, eso también es un decir, porque, para ser sinceros, se esforzaban, en una escala del 0 al 100, apenas a un 75 u 80%... Claro que si lo comparamos con las generaciones actuales… Las cuales, ¡ni siquiera estaban por nacer en ese viernes por la noche!, quienes ocuparán las aulas veinte o más años después de ellos: entonces, ese 75 u 80% los convertiría en súper estudiantes.

             Porque los estudiantes de la actualidad se la pasan chateando en el celular durante todas las clases… Y tienen un desconocimiento pasmoso de todo lo que existió, hasta antes de que ellos cumplieran siete u ocho años de edad. Es decir, si les mencionas algo ocurrido en la década final del siglo XX. ¡Pareciera que estas refiriendo algo sucedido dos mil años atrás! Algo tan ancestral que es imposible que ellos, ¡los nacidos a partir del año dos mil!, lo tengan que conocer.

            De modo que, para dar clases, no se pueden poner ejemplos prácticamente de ningún tipo: ¡porque los alumnos desconocen todo! Ah, pero eso sí, vivimos en la época de la comunicación. Donde a través de las redes informáticas, podemos ver la superficie del planeta Marte desde nuestra computadora… Pero, paradójicamente, los alumnos universitarios no saben leer correctamente y, a veces, no saben redactar un texto coherentemente aunque sea lleno de faltas de ortografía. Escriben igual, por no decir peor, que estudiantes de nivel primario quince años menores que ellos.

 

 

ESTO NO ES FICCIÓN

Episodio NUEVE

TENEMOS MÁS VARIEDAD DE FAUNA QUE UN ZOOLÓGICO

Dedicado a mi  soul brother, por todos conocido como,  "Ruso".

 

Por José Agustín Orozco Messa

 

By  Copyright©José Agustín Orozco Messa.

                 All rights reserved.

 

            Bernal Almazán Merino pertenecía a una familia común y corriente. Su papá era burócrata y su mamá ama de casa. Como todas las familias, tenía tíos y tías regados por aquí y por allá. A los cuales veía en contadas ocasiones, normalmente en fiestas familiares y fines de año. De esos parientes, unos más lejanos que los otros, todos eran o habían sido comerciantes de todo tipo y los menos, burócratas. Según lo poco que sabía Bernal, ninguno se había distinguido ni sobresalido. Lo más sobresaliente que conocía de sus ancestros, era un nebuloso tío que no conoció porque más bien, parece que era tío de su mamá y no de él, que nunca se mencionaba en la familia. Al parecer el tío había sido de dudosa reputación moral, como solía decir la abuelita. Lo cual podía expresar cualquier cosa o nada. Pero, luego de buscarle significado, resultó ser que el mentado tío había sido homosexual y por eso estuvo, y todavía continuaba, negado en la familia.

            Con esos antecedentes tan parcos, Bernal no tenía muy claro de dónde le había salido la inclinación por las artes. Aunque, para ser sinceros, ni siquiera él mismo tenía muy clara su inclinación por las artes. Le gustaba dibujar y, según él, dibujaba bien. Por lo menos, dibujaba mejor que el promedio de sus condiscípulos escolares. De manera que siempre que había que participar en alguna actividad escolar colectiva: él ponía los dibujitos. También le gustaba bailar, así que desde la primaria, había participado en talleres escolares de danza folclórica. De manera que en los fiestas que se organizaban periódicamente desde la primaria hasta la preparatoria; de ser necesaria su participación, ésta había sido bailando folclórico. Y, nada más por aclarar, no es que en el nivel universitario no existan ese tipo de eventos, lo que ocurre es que Bernal acababa de egresar de la preparatoria y apenas iba a escoger qué carrera universitaria estudiar; de allí que todavía no hubiese tenido la oportunidad de enterarse. Asimismo, cuando estaba en la secundaria, a la par de los talleres extracurriculares de danza folclórica se impartían, casi en los mismos horarios, unos talleres de teatro. Como el folclor ya se lo conocía bien, Bernal decidió entrar a dichos talleres y, si bien, no se convirtió en actor, si le tomó gusto a eso del teatro. Aunque realmente esos talleres funcionaban más como un club social que como una escuela teatral pero bueno.

 

ESTO NO ES FICCIÓN

Episodio SIETE

PAPELITOS HABLAN*

 

*Expresión usada para referirse a que es

mejor un acuerdo escrito que uno verbal. Dícese:

“papelito habla”, es decir, un documento me respalda;

similar a: “las palabras se las lleva el viento…”          .

 

Por José Agustín Orozco Messa

 

By Copyright©José Agustín Orozco Messa.

                 All rights reserved.

 

 

         Mal que bien, Fortunato Barradas ha sobrevivido a casi toda la carrera. No va en primer lugar pero se mantiene. El primer conflicto con un docente lo tuvo cuando se le ocurrió seguir los pasos de su condiscípulo Richard Naranjo y se cambió a otra clase de dibujo. En estos “tiempos modernos” y no me estoy refiriendo al clásico de Charlie Chaplin sino a este presente que vivimos ahora: es muy común poder pedir un cambio de docente en cualquier licenciatura universitaria. Sin embargo, en aquellos tiempos estudiantiles de Fortunato ¡eso era muy mal visto! Aunque los docentes no se tragaban unos con otros, todos se ofendían. Porque se estaba dando a entender que ¡ese docente no servía y por eso el alumno se iba! Pero, si se cuestionaba la sapiencia de uno se podía cuestionar la de todos. Por eso cerraban filas.

          Lo único que evitó que corrieran de mala manera a Fortunato de la facultad de artes fue que realmente tenía talento para las artes, de manera que hubo por allí voces anónimas que pidieron calma y el asunto quedó, más o menos, en el olvido. A final de cuentas, Richard Naranjo se fue solo y Fortunato terminó regresando a su clase de origen.

         Empero, la segunda vez fue más seria y casi lo echan a la calle. Como Fortunato era amigo nada menos que de Burundanga y estuvo entre el minúsculo grupo que lo apoyó en sus desmanes políticos, siguiéndolo como borrego. Cuando Burundanga fue, merecidamente ¡eso sí!, expulsado de la facultad de artes, varios docentes y administrativos apuntaron sus armas hacia Fortunato.

 

 

ESTO NO ES FICCIÓN

Episodio SEIS

¿QUÉ QUIERE CRISTOS…?

Por José Agustín Orozco Messa

 

By Copyright©José Agustín Orozco Messa.

                 All rights reserved.

 

 

       Cristos es todo un personaje. Claro que, de entrada, debo aclarar que no estoy hablando del histórico prohombre, ¡célebre porque se murió en la cruz para fundar una religión de la cual no recibió ningún beneficio! Los que la popularizaron después de él, ¡esos si cobraron las regalías! Bueno, a menos que seamos bien crédulos por no decir estúpidos y nos creamos esa historia de que se fue al cielo a reinar; porque si no…, pues entonces ¡realmente sí hizo un buen negocio con dejarse clavar al palo ese por los romanos! Pero mejor dejémoslo ahí porque esa ya es otra historia y ahora estoy contando ésta. Así que, no, señor, no. ¡Yo me refiero a todo un artista y bohemio que habita en cierta ciudad del interior de la república mexicana!

       Él se define a sí mismo como un poeta y ya. Otros dirán que es un borracho y ya. Pero entre uno y otro extremo, tenemos a todo un personaje, como ya he acotado. Físicamente es alto y corpulento como un oso e igual de peludo; aunque su cabello es chino rizado por lo que, en lugar de caerle largo y lacio sobre la espalda, más bien se yergue cual corona sobre su cabeza. Dándole una apariencia redonda como si trajera un casco sobre de ella. Hirsuta melena que más lo emparenta con el pagano Dionisos que con tan sacro tocayo. Se ha de rasurar, más bien, una vez a la semana. Por lo que siempre tiene pelos en la cara que le oscurecen las facciones pero resaltan su sonrisa franca. Las modas van y vienen pero a él, le tienen sin cuidado. Todo el año: viste pantalones de mezclilla y botas vaqueras, ambas cosas desgastadas. En tiempos de calor usa lustrosas camisetas coloridas. En tiempos friolentos desteñidas camisas de franela y una vieja chamarra de cuero color café que parece herencia de su abuelito por lo raspada y deslucida que se aprecia.

 

 

 

 

ESTO NO ES FICCIÓN

Episodio CINCO

BROWNING M2 CALIBRE .50 BMG

Por José Agustín Orozco Messa

 

By Copyright©José Agustín Orozco Messa.

                 All rights reserved.

 

 

          El sol cae a plomo sobre todo el lugar. El calor está insoportable. Debemos de estar aproximadamente arriba de 40° al Sol y casi lo mismo a la sombra. Porque la sombra no es más que un mugroso plástico negro, esos de bolsa de basura, que alguien colocó sobre la improvisada trinchera de costales llenos de tierra. Así que no hay mucha diferencia entre estar sentado empuñando una ametralladora Browning M2 calibre .50 BMG bajo del plástico negro, o estar parado al pie de la carretera, cargando los seis kilos del fusil de asalto SIG SG 550 calibre 5.56 mm. Aunque junto con el arma se carga otro kilo de los 120 cartuchos, además de la bayoneta. Pero, lo que es peor, es soportar el kilo y medio del casco de acero que, bajo el sol, hacen que se derrita la cabeza y se sienta que pesa el doble como si fuese de piedra. Por estas razones, nadie quiere estar ocho malditas horas en un retén a orilla de carretera.

          Paradójicamente hay dos tipos de soldados cumpliendo ese servicio, encabezan la lista: los soldados castigados, los más indisciplinados, que siempre están contra corriente con sus superiores y, por lo tanto, son los “voluntarios” para terminar haciendo este miserable servicio. Junto con ellos, como siempre sucede, también están los soldados que, por alguna razón, le caen mal a sus superiores y, sin importar su buen desempeño, igualmente son mandados a cumplir con el castigo de estar ocho horas bajo el Sol a orilla de la carretera. En resumen, o están los peores soldados o están los más cumplidos pero por esa misma extraña causa, terminan allí todos juntos.