Escáner Cultural

REVISTA VIRTUAL DE ARTE CONTEMPORÁNEO Y NUEVAS TENDENCIAS

ISSN 0719-4757
Share this

Inicio de Usuario

Suscribir

Portada Mensual

Distribuir contenido

Relato

 

 

ESTO NO ES FICCIÓN

Episodio QUINCE

PROMETEO

 

           “…porque vista cosa es que en este mundo no nacen todos los hombres iguales, así en generosidad como en virtudes…”

Historia Verdadera de la Conquista de la Nueva España       .

Bernal Díaz del Castillo                                      .

 

Por José Agustín Orozco Messa

 

By Copyright©José Agustín Orozco Messa.

                 All rights reserved.

 

 

             Como suele suceder, Benito Nieto Alegre nació en el seno de una familia como tantas. La madre era ama de casa y encargada de “criar” a sus hijos. Lo que debía entenderse como ser pedagoga, enfermera, cocinera, administradora y lo demás que hiciera falta. Mientras el padre era obrero en una empresa de la nación, lo que se pensaba, significaba que sería una empresa sólida por el resto de la eternidad. Quién iba a pensar, menos adivinar, que esa eternidad se acabaría en menos de dos décadas a futuro. Porque el gobierno iba a privatizar todas esas empresas y habría despidos en masa por todo el país. Engrosando las, ya de por sí, gordas filas del desempleo. Pero, en ese momento, todo parecía estar bien. Sin embargo, en la realidad, para la madre de Benito la expresión criar a los hijos venía significando: darles de comer a sus horas; gritarles cuando estuvieran haciendo mucho escándalo; regañarlos cuando no hicieran lo que se les dijo debían hacer y mandarlos a dormir temprano. La palabra pedagogía ni siquiera formaba parte del vocabulario familiar.

            Junto con Benito Nieto Alegre existían otros tres hermanos: dos hombres y una mujer. Todos mayores que Benito, quien casi vino a nacer de chiripa cuando no se le esperaba. Aunque, se dice que en este país: todos los mexicanos nacieron cuando no se les esperaba. Al menos, sucedió así: durante todos los siglos anteriores finalizando con el XX. Si bien, en lo que va del siglo XXI no se ve un gran cambio nacional en las estadísticas de natalidad. Sea como fuere, el caso es que entre sus hermanos y Benito existía una brecha generacional. Cuando vino al mundo sus hermanos ya estaban a punto de ingresar a la enseñanza primaria y él pues era un bebé. Cuando ya podía caminar y hablar, pues hablaba solo porque nadie de sus hermanos le hacía el menor caso. Y la mamá, que para esas alturas ya debería de tener un doctorado en cuidar y educar hijos… Seguía con la misma práctica pedagógica de gritarles a los hijos si no dejaban de estarla importunando.

 

 

ESTO NO ES FICCIÓN

Episodio CATORCE

¡CON HABILIDAD Y PICARDÍA!

 

 “…Any team can beat any other team on any given sunday…”

Pat Toomay                                        .

NFL Player [1970-1979]                             .

 

Por José Agustín Orozco Messa

 

By Copyright©José Agustín Orozco Messa.

                 All rights reserved.

 

 

          Ya se veía venir, por la sencilla razón de que exactamente lo mismo pasa cada cuatro años. Parafraseando al bueno de Gabo: era la crónica de una muerte anunciada. Así y todo, se encontraban reunidos, para ver las olimpiadas y, de paso, para olvidarse de la rutina diaria con una maratónica transmisión televisiva de alrededor de veintiún días de deportes en todas partes: Ricardo Naranjo, llamado por sus amigos, Richard y Fortunato Barradas ambos alumnos de la facultad de artes plásticas y/o visuales. Bernal Almazán Merino, representando a la facultad de teatro y Aristeo Cano Mina, por el glorioso conservatorio universitario.

DIA UNO

         Antes de arrancar con la inauguración, empezaron los partidos de futbol soccer donde los compatriotas, coloquialmente llamados “paisas” por ser apócope de la palabra: paisano. [Aunque, también se puede utilizar de manera peyorativa para referirse a un compatriota que es provinciano y está de visita en alguna gran ciudad, es decir, es un paisa (sic): alguien que desconoce el lugar y por lo tanto, está fuera de su posición real y en riesgo de cometer errores]. Iban a defender su título ganado cuatro años atrás. Los locutores empezaron con mucha enjundia, su narración…

― Hoy vamos ver un gran encuentro. Aunque estamos ubicados en un grupo difícil porque tenemos equipos muy fuertes con nosotros compitiendo por pasar a la siguiente ronda. Sin embargo, los compatriotas tienen muchas posibilidades…

 

 

ESTO NO ES FICCIÓN

Episodio TRECE

Los cuentos que yo cuento…

[Part One]

Dedicado al gran maestro Joaquín Sabina.

 

“…Ya los locutores, lo saben, lo saben… Y los periodistas, lo saben, lo saben… Ya los ingenieros, lo saben, lo saben… Todos los del poli, lo saben, lo saben… Ya también los Pumas, lo saben, lo saben… Todos los rebeldes, lo saben, lo saben… Los que están oyendo, lo saben, lo saben… Los que están parados, lo saben, lo saben… Los que están sentados, lo saben, lo saben… Esos grandototes, lo saben, lo saben… Ya los chaparritos, lo saben lo saben… Todos los güeritos, lo saben, lo saben… Menos los prietitos, lo saben, lo saben… Los que me faltaron, lo saben lo saben…”

La Boa                               .

La Internacional Sonora Santanera     .

 

Por José Agustín Orozco Messa

 

By Copyright©José Agustín Orozco Messa.

                 All rights reserved.

 

 

              Acacio Prieto Urdangarín de los Montejos. Era Prieto por parte de padre y Urdangarín de los Montejos por parte de madre, según ella, de ancestros del país vasco. Como, al joven Acacio, se le ocurrió la brillante idea de dedicarse a las artes y en su casa, como eran muy liberales: su mamá era psicóloga y su papá, empleado de la compañía de petróleos. Pues lo alentaron; bueno, realmente fue la madre quien lo alentó pero el resultado fue el mismo.

              Además, por aquellos tiempos, ser empleado de petróleos era como haberse sacado la lotería sin comprar billete. Tenías asegurado un salario muy por encima de la media nacional y prácticamente de por vida. Con el inigualable plus que, todos los empleados de petróleos, se auto jubilaban con apenas veinte años de servicio en la empresa. Entonces, a los cuarenta y pocos años de edad, se dedicaban a otra cosa gozando de salario completo. ¡Al fin que era dinero del gobierno!, no importaba. Los más avarientos, continuaban trabajando para petróleos aunque ahora, por contratos temporales, de manera que cobraban doble sueldo. ¡Por eso éste país era el cuerno de la abundancia! Aunque, el grueso de los jóvenes jubilados, decidía dedicarse el resto de su tiempo, a rascarse la panza en su casa, gozando de su salario completo.

Escrito original de Salvador Elizondo; ideograma chino para "coito". Foto: Alfredo Ríos

 

Salvador Elizondo, 

o la paradójica imposibilidad existente en la repetición de los instantes

 

En una de tantas noches de insomnio y después de varios intentos, encendí el televisor. Nunca he sido un espectador frecuente y me parece un gasto innecesario contratar televisión de paga. Suponía, erróneamente en aquella ocasión que, dada la calidad de los contenidos en tele abierta, terminaría sucumbiendo ante algún infomercial o cualquier otra cosa transmitida a las 3 de la madrugada. No tuve siquiera que cambiar de canal. Al aparecer en pantalla la inconfundible mirada perdida y el acento porteño de Borges, comprendí que no conversaría con Morfeo en un buen rato.

El audio mono estéreo y las imágenes distorsionadas evidenciaban un programa antiguo, probablemente recuperado de alguna polvorienta bodega. Se trataba de una tertulia entre titanes: Jorge Luís Borges, Germán Bleiberg, el autor de “El guardagujas” Juan José Arreola y el hasta entonces desconocido para mi Salvador Elizondo.

 

 

ESTO NO ES FICCIÓN

Episodio DOCE

Dos-Cientos-Cuatro-Bancos

 

                  .            “El teatro consiste en representar figuraciones vivas de acontecimientos humanos ocurridos o inventados, con el fin de divertir…”

Bertold Brecht                          .

 

 

Por José Agustín Orozco Messa

 

By Copyright©José Agustín Orozco Messa.

                 All rights reserved.

 

 

             Hacer escenografía tiene sus problemas inherentes a la materia en sí. Primero tienes que leer la obra de teatro para conocer las especificaciones. Después tienes que ir a medir el escenario donde se va a montar porque luego hay cada espacio que parece bodega más que teatro. Si el autor ya no se cuenta entre los vivos, pues te lo has quitado de encima. Pero si resulta que, todavía está con nosotros, hay veces que está presente dando consejos y opiniones que no vienen al caso. Sin mencionar que, las más de las veces, esa función la cumple el director de la obra; quien, generalmente hace suya esa frase que dice: “sacar el pequeño Hitler que todos llevamos dentro”, y nada le gusta y todo hay que cambiarlo, según esté el humor del día.

             Por eso dicen que el teatro es una familia. Porque, al igual que ocurre en el seno familiar: están aquellos que nos caen gordos y son antipáticos, pero hay que soportarlos porque resulta que son de tu misma raza y ya no te queda más remedio que darles la vuelta. Igual en el teatro, están los directores que forzosamente tienes que trabajar con ellos y ni modo. O los actores que: en escena están muy bien, pero fuera de escena ni quien los aguante. Sin embargo, al fin como en cualquier actividad colectiva, siempre hay un grupo de gente que hasta en las peores circunstancias, nunca pierde el sentido del humor y hace agradables los momentos difíciles.

Guía de Descarriados

Cartel Ricotero

LA MARCA DEL INDIO SOLARI


Por Marcelo Olivares Keyer


I CICLO DE CIELO SOBRE VIENTO


La Provincia de Buenos Aires bien pudo haber sido un país, y de hecho estuvo a punto de serlo, pero los avatares político-militares del siglo XIX terminaron por impedirlo. Pero parece un país, con esa enorme extensión en la que alberga varias decenas de ciudades del más variopinto pelaje, con esa pampa que puede alimentarlas sin problema, y con sus dos litorales: el fluvial por el norte, embarrado en las ciénagas convergentes de los ríos Uruguay y Paraná, y el marítimo por el este, en el que la provincia forma una redondeada proa que mansamente se interna en el mar tenebroso. Y fue en las inmediaciones de esta proa al Atlántico Sur, más exactamente en el balneario de Valeria del Mar, en donde un día de mediados de los años 70 dos jóvenes adictos al cine decidieron -en vez de hablar de cine- HACER cine, y se lanzaron a hacerlo. Las cámaras y el equipo en general los puso, claro, el de más guita, llamado Guillermo Beilinson, nacido en la ciudad de La Plata (capital de la Provincia), hijo de un exitoso empresario; los guiones corrieron por parte del otro integrante de la dupla, un joven artesano adicto a la literatura, el que, tras un fugaz paso por Bellas Artes, fluctuaba entre la aún bullente movida rock-hippie de La Plata, y un bucólico retiro en Valeria del Mar, en donde sus viejos providencialmente habían adquirido una casa. El muchacho se llamaba, igual que su padre funcionario de correos, Carlos Solari, y en el aún semidespoblado balneario no sólo encontraba la necesaria paz que todo aprendiz de beatnik precisa de tanto en tanto, ahí también convergían ex luchadores de Martín Karadajián, algún escritor ya de vuelta del juego de la fama, no pocos militantes de todas las izquierdas que por esos días comenzaban a caer en desgracia, y sobretodo esos jóvenes de mediados de los setenta que alcanzaron a sentir con su propia piel los últimos efluvios del hippismo, pero que muy pronto tuvieron que aprender a morigerarlos. Por ahí merodeaba también un chileno llamado Elio López Torres, quien, con algo más de experiencia, asesoró a la dupla de aprendices de cineastas, los que tras unos cuantos ejercicios de filmación produjeron su primera obra hecha y derecha, un cortometraje en el que la ciencia-ficción apocalíptica se permite claras alusiones a los tiempos duros que ya se instalaban. Como buenos hippies, para bautizar la obra consultaron el I Ching, y el milenario oráculo respondió: Ciclo de Cielo Sobre Viento.

Escáner Cultural nº: 
191

 

 

ESTO NO ES FICCIÓN

Episodio DIEZ

El Escenógrafo, el ladrón, la oportunidad y Richard

Por José Agustín Orozco Messa

 

By  Copyright©José Agustín Orozco Messa.

                 All rights reserved.

 

 

            Era un viernes por la noche. Después de un largo día laboral… Bueno, no exactamente laboral porque ellos no eran empleados asalariados. Eran estudiantes. Empero, laboraban como estudiantes y trabajaban duro estudiando para aprender… Bueno, eso también es un decir, porque, para ser sinceros, se esforzaban, en una escala del 0 al 100, apenas a un 75 u 80%... Claro que si lo comparamos con las generaciones actuales… Las cuales, ¡ni siquiera estaban por nacer en ese viernes por la noche!, quienes ocuparán las aulas veinte o más años después de ellos: entonces, ese 75 u 80% los convertiría en súper estudiantes.

             Porque los estudiantes de la actualidad se la pasan chateando en el celular durante todas las clases… Y tienen un desconocimiento pasmoso de todo lo que existió, hasta antes de que ellos cumplieran siete u ocho años de edad. Es decir, si les mencionas algo ocurrido en la década final del siglo XX. ¡Pareciera que estas refiriendo algo sucedido dos mil años atrás! Algo tan ancestral que es imposible que ellos, ¡los nacidos a partir del año dos mil!, lo tengan que conocer.

            De modo que, para dar clases, no se pueden poner ejemplos prácticamente de ningún tipo: ¡porque los alumnos desconocen todo! Ah, pero eso sí, vivimos en la época de la comunicación. Donde a través de las redes informáticas, podemos ver la superficie del planeta Marte desde nuestra computadora… Pero, paradójicamente, los alumnos universitarios no saben leer correctamente y, a veces, no saben redactar un texto coherentemente aunque sea lleno de faltas de ortografía. Escriben igual, por no decir peor, que estudiantes de nivel primario quince años menores que ellos.

 

 

ESTO NO ES FICCIÓN

Episodio NUEVE

TENEMOS MÁS VARIEDAD DE FAUNA QUE UN ZOOLÓGICO

Dedicado a mi  soul brother, por todos conocido como,  "Ruso".

 

Por José Agustín Orozco Messa

 

By  Copyright©José Agustín Orozco Messa.

                 All rights reserved.

 

            Bernal Almazán Merino pertenecía a una familia común y corriente. Su papá era burócrata y su mamá ama de casa. Como todas las familias, tenía tíos y tías regados por aquí y por allá. A los cuales veía en contadas ocasiones, normalmente en fiestas familiares y fines de año. De esos parientes, unos más lejanos que los otros, todos eran o habían sido comerciantes de todo tipo y los menos, burócratas. Según lo poco que sabía Bernal, ninguno se había distinguido ni sobresalido. Lo más sobresaliente que conocía de sus ancestros, era un nebuloso tío que no conoció porque más bien, parece que era tío de su mamá y no de él, que nunca se mencionaba en la familia. Al parecer el tío había sido de dudosa reputación moral, como solía decir la abuelita. Lo cual podía expresar cualquier cosa o nada. Pero, luego de buscarle significado, resultó ser que el mentado tío había sido homosexual y por eso estuvo, y todavía continuaba, negado en la familia.

            Con esos antecedentes tan parcos, Bernal no tenía muy claro de dónde le había salido la inclinación por las artes. Aunque, para ser sinceros, ni siquiera él mismo tenía muy clara su inclinación por las artes. Le gustaba dibujar y, según él, dibujaba bien. Por lo menos, dibujaba mejor que el promedio de sus condiscípulos escolares. De manera que siempre que había que participar en alguna actividad escolar colectiva: él ponía los dibujitos. También le gustaba bailar, así que desde la primaria, había participado en talleres escolares de danza folclórica. De manera que en los fiestas que se organizaban periódicamente desde la primaria hasta la preparatoria; de ser necesaria su participación, ésta había sido bailando folclórico. Y, nada más por aclarar, no es que en el nivel universitario no existan ese tipo de eventos, lo que ocurre es que Bernal acababa de egresar de la preparatoria y apenas iba a escoger qué carrera universitaria estudiar; de allí que todavía no hubiese tenido la oportunidad de enterarse. Asimismo, cuando estaba en la secundaria, a la par de los talleres extracurriculares de danza folclórica se impartían, casi en los mismos horarios, unos talleres de teatro. Como el folclor ya se lo conocía bien, Bernal decidió entrar a dichos talleres y, si bien, no se convirtió en actor, si le tomó gusto a eso del teatro. Aunque realmente esos talleres funcionaban más como un club social que como una escuela teatral pero bueno.

HANITO GENIO DEL PLACER- Primera Película PORNO en CHILE


Felipe Vilches Rubio
Filosofón, atache culturel...


Todos los dias  pasaba forzosamente frente  a la Botillería El Corcho Abstemio en Bellavista. Yo no bebo alcohol. Veia al Jano con sus rulos negros su cara blanca y su sonrisa blanca detrás del mostrador, las rejas con los tres candados, y solo una ventanita para atender a los cabros, las mujeres y las bandas más nocturnas buscando cervezas, bebidas, botellas de Pisco, cigarros y galletas.

Como todos, pasaba caminando lento a la casa.

El Jano apareció en la puerta y me dijo :

Oiga Felipon... Ud es guionista- y me paso el porro a lo argentino, era de fuego puro, y empecé a toser:

- Efectivamente conteste. Soy el guionista. 

-Ah…Ud es el mítico guionista de Takilleitor, y yo con Barrera queremos hacer una película porno-

Jano, tenía los ojos abiertos como zapatos viejos.

 

 

 

ESTO NO ES FICCIÓN

Episodio OCHO

SATURDAY MORNING…

 

“Todo es cambio lo que hiciste ayer está ahí es diferente a lo que hiciste hace una hora hace un segundo ya no cuenta para este momento así es la onda ésta es la onda por eso me gusta beber embriagarme hasta morir para ver las cosas distintas ver algo otra onda…”

 PASTO VERDE    pp24.    

Parménides García Saldaña

 

Por José Agustín Orozco Messa

 

By Copyright©José Agustín Orozco Messa.

                 All rights reserved.

 

 

            Aristeo Cano Mina salió de su casa el sábado por la mañana. Estaba a mediados de año y el clima era agradable: soleado y fresco. Normalmente los sábados por la mañana se quedaba hasta tarde en su cuarto, sobre todo si la noche anterior se había desvelado mucho en alguna fiesta o reunión. Cuando no ocurría eso, es decir, cuando se quedaba en su casa tranquilamente el viernes por la noche y se acostaba temprano. Entonces, el sábado por la mañana se despertaba a media mañana y, antes de levantarse de su cama, se forjaba un cigarrillo verde para fumarlo tranquilamente. Era el llamado “despertador”. Desde hacía un semestre esa era su rutina.

         Como ya he comentado, Aristeo Cano no fumaba más que tabaco y bebía cerveza, hasta antes de ingresar al conservatorio universitario donde adquirió nuevos gustos recreativos, por llamarlos de algún modo. Pero en esta ocasión, ni se había desvelado la noche anterior y sí se había levantado temprano ese sábado en la mañana, ¿Por qué? Pues precisamente porque se le había terminado su reserva de material para hacer sus cigarrillos “despertadores”. De manera que se dirigía a visitar a un amigo para que le invitara: “el toque mañanero”.

           No sé por qué, pero los adictos a fumar marihuana acostumbran ponerle nombres graciosos o sobrenombres a sus actividades. Entonces, fumarse un cigarro al despertar, es el “despertador”. Ir con un amigo o, que un amigo llegue a la casa de uno, y fumarse un cigarro con él, si ocurre antes del mediodía, se denomina “un toque mañanero”. Pero, si lo fuman y se van ambos a la calle, entonces se denomina: “el caminero”, sin importar si es de mañana o tarde, o hasta de noche. Y así por el estilo.

 
Amílcar Bernal Calderón
 
OJOS DE FARO NEGRO
 
De la noche salieron los gatos
en su paso de nubes oscuras, huyeron
de la noche los hondos ronquidos,
los búhos
que alquilaron disfraz de pingüino, los pasos
de los celadores –dormida
su pistola los acompañaba-.
                                             Partieron
los que mueren a diario
de la vida nocturna
ni raudo ni lento, si acaso
como manda el reloj que repite
latidos eternos; se fueron
las putas
del andén alcahuete a la una
de la madrugada, la luna
alumbraba en sus pechos. No quedan,
cuando el alba encandila su miedo
de sol primerizo, vestigios
de la tinta vestida de viento
que es noche y recodo
de ojos cerrados.
                           O apenas
quedo yo, por recuerdos tomado,
de nostalgia en nostalgia mirando
-la ventana me cede dioptrías-
cómo pierde la noche su tiempo,
su tinte y su alma,
y me deja en el centro de todo
sin nada a la vista, uno,
non
disfrazado de tango y vampiro
sobre el borde de todo,
vacío
de luz y miradas,
soledad que amanezco pensando
en la luz de unos ojos perdidos.
 

 

ESTO NO ES FICCIÓN

Episodio SIETE

PAPELITOS HABLAN*

 

*Expresión usada para referirse a que es

mejor un acuerdo escrito que uno verbal. Dícese:

“papelito habla”, es decir, un documento me respalda;

similar a: “las palabras se las lleva el viento…”          .

 

Por José Agustín Orozco Messa

 

By Copyright©José Agustín Orozco Messa.

                 All rights reserved.

 

 

         Mal que bien, Fortunato Barradas ha sobrevivido a casi toda la carrera. No va en primer lugar pero se mantiene. El primer conflicto con un docente lo tuvo cuando se le ocurrió seguir los pasos de su condiscípulo Richard Naranjo y se cambió a otra clase de dibujo. En estos “tiempos modernos” y no me estoy refiriendo al clásico de Charlie Chaplin sino a este presente que vivimos ahora: es muy común poder pedir un cambio de docente en cualquier licenciatura universitaria. Sin embargo, en aquellos tiempos estudiantiles de Fortunato ¡eso era muy mal visto! Aunque los docentes no se tragaban unos con otros, todos se ofendían. Porque se estaba dando a entender que ¡ese docente no servía y por eso el alumno se iba! Pero, si se cuestionaba la sapiencia de uno se podía cuestionar la de todos. Por eso cerraban filas.

          Lo único que evitó que corrieran de mala manera a Fortunato de la facultad de artes fue que realmente tenía talento para las artes, de manera que hubo por allí voces anónimas que pidieron calma y el asunto quedó, más o menos, en el olvido. A final de cuentas, Richard Naranjo se fue solo y Fortunato terminó regresando a su clase de origen.

         Empero, la segunda vez fue más seria y casi lo echan a la calle. Como Fortunato era amigo nada menos que de Burundanga y estuvo entre el minúsculo grupo que lo apoyó en sus desmanes políticos, siguiéndolo como borrego. Cuando Burundanga fue, merecidamente ¡eso sí!, expulsado de la facultad de artes, varios docentes y administrativos apuntaron sus armas hacia Fortunato.

 

 

ESTO NO ES FICCIÓN

Episodio SEIS

¿QUÉ QUIERE CRISTOS…?

Por José Agustín Orozco Messa

 

By Copyright©José Agustín Orozco Messa.

                 All rights reserved.

 

 

       Cristos es todo un personaje. Claro que, de entrada, debo aclarar que no estoy hablando del histórico prohombre, ¡célebre porque se murió en la cruz para fundar una religión de la cual no recibió ningún beneficio! Los que la popularizaron después de él, ¡esos si cobraron las regalías! Bueno, a menos que seamos bien crédulos por no decir estúpidos y nos creamos esa historia de que se fue al cielo a reinar; porque si no…, pues entonces ¡realmente sí hizo un buen negocio con dejarse clavar al palo ese por los romanos! Pero mejor dejémoslo ahí porque esa ya es otra historia y ahora estoy contando ésta. Así que, no, señor, no. ¡Yo me refiero a todo un artista y bohemio que habita en cierta ciudad del interior de la república mexicana!

       Él se define a sí mismo como un poeta y ya. Otros dirán que es un borracho y ya. Pero entre uno y otro extremo, tenemos a todo un personaje, como ya he acotado. Físicamente es alto y corpulento como un oso e igual de peludo; aunque su cabello es chino rizado por lo que, en lugar de caerle largo y lacio sobre la espalda, más bien se yergue cual corona sobre su cabeza. Dándole una apariencia redonda como si trajera un casco sobre de ella. Hirsuta melena que más lo emparenta con el pagano Dionisos que con tan sacro tocayo. Se ha de rasurar, más bien, una vez a la semana. Por lo que siempre tiene pelos en la cara que le oscurecen las facciones pero resaltan su sonrisa franca. Las modas van y vienen pero a él, le tienen sin cuidado. Todo el año: viste pantalones de mezclilla y botas vaqueras, ambas cosas desgastadas. En tiempos de calor usa lustrosas camisetas coloridas. En tiempos friolentos desteñidas camisas de franela y una vieja chamarra de cuero color café que parece herencia de su abuelito por lo raspada y deslucida que se aprecia.

 

EntreVistArtista (EVA)
 

Enrique Mochales (1964) Artista Bilbaíno. Fotografía por Diana Terceño.
 

 

 
EntreVistArtista (EVA) © 2009 – 2015  
Entrevista con Enrique Mochales
Imagen de portada Diana Terceño
Fotografía Alex Etxebarria 
Entrevista por Rosa MaJiCor
 
 
 
 
EntreVistArtista: No le busques tres pies a la silla… ¿Qué verá el espectador en tu más reciente exposición?
 
Enrique Mochales: Verá tritones, medusas, oscuridades azules, y agujeros negros hacia el infinito del terror, que es un ocho recostado sobre una cama y que forma con su carne y sus vísceras la cinta de Moebius, o el vuelo de la imaginación. El más profundo de mis miedos es el miedo al miedo.
 
 
 
 
 
De espaldas al mundo, con la mirada hacia su universo interior. (Rosa MaJiCor)
En el estudio del Artista, Enrique Mochales. Fotografía Alex Etxebarria.
 
 
 
Escáner Cultural nº: 
185

 

 

 

ESTO NO ES FICCIÓN

Episodio CINCO

BROWNING M2 CALIBRE .50 BMG

Por José Agustín Orozco Messa

 

By Copyright©José Agustín Orozco Messa.

                 All rights reserved.

 

 

          El sol cae a plomo sobre todo el lugar. El calor está insoportable. Debemos de estar aproximadamente arriba de 40° al Sol y casi lo mismo a la sombra. Porque la sombra no es más que un mugroso plástico negro, esos de bolsa de basura, que alguien colocó sobre la improvisada trinchera de costales llenos de tierra. Así que no hay mucha diferencia entre estar sentado empuñando una ametralladora Browning M2 calibre .50 BMG bajo del plástico negro, o estar parado al pie de la carretera, cargando los seis kilos del fusil de asalto SIG SG 550 calibre 5.56 mm. Aunque junto con el arma se carga otro kilo de los 120 cartuchos, además de la bayoneta. Pero, lo que es peor, es soportar el kilo y medio del casco de acero que, bajo el sol, hacen que se derrita la cabeza y se sienta que pesa el doble como si fuese de piedra. Por estas razones, nadie quiere estar ocho malditas horas en un retén a orilla de carretera.

          Paradójicamente hay dos tipos de soldados cumpliendo ese servicio, encabezan la lista: los soldados castigados, los más indisciplinados, que siempre están contra corriente con sus superiores y, por lo tanto, son los “voluntarios” para terminar haciendo este miserable servicio. Junto con ellos, como siempre sucede, también están los soldados que, por alguna razón, le caen mal a sus superiores y, sin importar su buen desempeño, igualmente son mandados a cumplir con el castigo de estar ocho horas bajo el Sol a orilla de la carretera. En resumen, o están los peores soldados o están los más cumplidos pero por esa misma extraña causa, terminan allí todos juntos.