Escáner Cultural

REVISTA VIRTUAL DE ARTE CONTEMPORÁNEO Y NUEVAS TENDENCIAS

ISSN 0719-4757
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Guía de Descarriados

 

EL CASTILLO DE CHINOY


Por Marcelo Olivares Keyer

 

          I    ES HORA DE SALIR DE LA CONCIENCIA

          A mediados del 2008 leí en un blog un artículo sobre Chinoy. Supuse que los elogios vertidos por la autora del texto se debían a la juventud de ambos, al hilo generacional entre reseñadora y reseñado. Después supe que el cantautor era el mismo cuya estampa aparecía por esos días en unos grandes afiches repartidos por Santiago anunciando una presentación. Hasta ahí ya me quedaba claro que existía un trovador joven, de pseudónimo “Chinoy”, con cierta llegada entre sus cogeneracionales. Por extensión, lo suponía uno más de entre la nutrida camada de cantautores brotados en Chile durante la última década. Esta última consideración se derrumbó por completo el día que -por casualidad- escuché una canción suya en la radio.

La canción, larga, intensa y rara, se me quedó enredada en la mente, y si bien aquella vez no fui a por más, me quedaba claro que no podía ser el resultado aislado de un rapto de inspiración, o un simple golpe de suerte, sino una arista de algo mayor. Si esa vez no busqué la obra completa, fue porque sabía que podría encontrarme con algo demasiado grande, y un cuarentón como yo ya no tiene tiempo para todo. Pero un día se confabularon los factores básicos sobre una mesa: un computador y una buena conexión a internet. Era sólo entrar a youtube y digitar chinoyquesalganlosdragonesalbumcompleto. Y lo hice.

No fue necesario avanzar tantas canciones para darme cuenta de hacia dónde apunta la propuesta de Chinoy. En realidad, en dos minutos queda claro. Su mirada, puesta en la lejanía, sobrepasa la contingencia para ir en busca de la trascendencia. Gracias a este sólo acto relega –de un plumazo- a todos sus colegas contemporáneos a la condición de meros entretenedores. Con ese lirismo agridulce, esa voz extraña, y esa impronta andaluza presente en –casi- todo lo chileno, el álbum QUE SALGAN LOS DRAGONES ostenta una categoría fundacional; y si no hay unanimidad a este respecto, es sólo porque no cuenta con la caja de resonancia social con que contó, por ejemplo, otra obra fundacional como LA VOZ DE LOS OCHENTA, de la que viene a ser, a pesar del largo lapso entre una y otra, su contrapunto. Y es que Chinoy, con su tensión a cuestas, su sudor y sus tics, su timidez y su acento para muchos incomprensible, resulta del todo disonante en este Chile actual, este Chile de alabadas cifras macroeconómicas, de malls rebosantes de clientes, de Lollapaloozas repletos a pesar del exorbitante precio de las entradas, de asados cotidianos y barras futboleras con dinero suficiente para acompañar –en avión, obvio- a su equipo hasta el más lejano rincón del planeta.

Creo que desde los días de Los Prisioneros no aparecían, entre los letristas chilenos, versos y estrofas de tal nivel y que al mismo tiempo impliquen tal vuelta de página. En este sentido, siento que quienes padecemos de adicción por las letras de canciones que alcanzan el rango de genuina poesía, lo estábamos esperando, desde hace un cuarto de siglo que queríamos oír algo así. Más aún, sentimos una suerte de agradecimiento, ya que con la gran discoteca mundial al alcance de los dedos gracias a youtube, buscar, entre un millón de posibilidades y sin el más mínimo asomo de nacionalismo, sólo por la bendita necesidad de escuchar música actual y de calidad, las canciones de este trovador, implica también un necesario orgullo. Esto último queda bastante claro cuando recurrimos al viejo truco de tratar de definir algo (o alguien) en base a su parecido con otros. Chinoy tiene algo de Bob Dylan, sí, y en buena hora, pero también algo del mejor Silvio Rodríguez, y hasta algo de Elvis Presley cuando se deja patillas y tirita en éxtasis mientras canta. Sin duda vuela alto este muchacho salido de Placilla, un lugar en las alturas de San Antonio.

Fui a verlo a fines del verano pasado a una presentación en un boliche de Bellavista, gratis. Ahí estaba en un escenario improvisado entre unas escaleras; tenso y severo como un gitano. Aplaudido, mirado, admirado. Obviamente nunca comprendido del todo, ese es el sino de los que van más adelante y no están para juegos: ser seguidos, nunca entendidos a cabalidad, corriendo el riesgo de quedar, de tan adelantados, como jinetes perdidos en la inmensidad. En este sentido, incluso no faltó el momento de mala onda con un sector del público. Es lógico, superlógico, porque Chinoy está en trance, y quien está en trance no puede detenerse a simpatizar. Este cantaor y su guitarra suben al escenario a remecer el presente, a intentar sintonizar estos ambiguos días con la estación de la trascendencia. Suda al cantar porque no se está divirtiendo, está trabajando, está excavando una veta que no pretende soltar. Encontró la belleza, encontró la voz, encontró el sentido. No le está hablando a los grupos cada vez más numerosos que lo acompañan para tararear sus canciones y tomarse una fotografía con él al final del concierto (algo a lo que él accede de buena gana, por lo visto). Está buscando ese algo a lo que se refiere Dean Moriarty –el héroe de la novela On the Road- en momentos de éxtasis, y a ratos lo alcanza, lo tiene, con ese talento que literalmente lo desborda, con esa manera de componer e interpretar al mismo tiempo visceral y mística, tan fuera de foco para quienes aún no se han dado cuenta de que los días de equilibrio y complacencia ya terminaron.

Escáner Cultural nº: 
176
Desde Rusia

 

MEJOR QUE EN VIVO

Yúfereva Marina

Hoy en día el mundo está invadido con las obras hechas a la base de las fotos. Hay un montón de artistas preparados a crear un retrato o un dibujo usando la foto. En Rusia una joven Asmik Galechan está aficionada precisamente a este tipo de arte y con ayuda de los instrumentos necesarios y su talento natural logra estupendos resultados. Los bosquejos de ella están expuestos en este artículo y tal vez alegren la vista y den el ánimo a los gratos lectores.
Pero el arte clásico tiene diferentes puntos de vista acerca de las obras conseguidas gracias a las fotos. De un lado el mundo no va a cambiarse completamente si cada habitante del planeta Tierra empieza a esfumar las fotos amadas de los héroes cinematográficos. En esta acción van a mezclarse el sufrimiento por perfeccionamiento y los sueños sobre lo bello. Cuando de repente con los medios muy sencillos (carbón, lápiz) en el papel nace la encarnación de los sueños fantásticos, de la juventud eterna, de la riqueza y del amor, aunque sea en el papel, pero nos va a sonreírse la felicidad.

Escáner Cultural nº: 
175
Al Documentar

E.P.I. V "Los Álamos", 2014.

 

Pequeña reflexión personal sobre la Performance
 

LA PERFORMANCE: El ballet sin música / La Resignificación simbólica.
(Enmarcado en: E.P.I Encuentro Independiente de Performance)

 

Sandra Alarcón Valdés

Mi primer acercamiento a la Performance lo tuve cuando cruzaba la Educación Media, a través de la lectura de un artículo publicado en la revista Escáner Cultural, escrito por Muñoz Coloma, que llevaba por nombre “ALPERoA LA PERFoRMANCE CON “o” minúscula”. Este escrito hablaba acerca del trabajo de un joven artista de Concepción que desarrollaba acciones de arte con su cuerpo como soporte y manifestación artística. Sus performances rayaban en provocadoras situaciones donde por ejemplo, insinuaba quemarse a lo bonzo o sacarse sangre hasta casi desmayar. La profundidad con la que se abordaba el cuerpo, la dinámica que se podía generar en un espacio, lo que significaba realizar una acción, entre otras cosas… Provocó en mí un profundo interés por esta manifestación artística llamada Performance.

 


"Acción Bonzomen" & "Adosado" Fotograma realizado a partir de video de Francisco Olivares.
Imagen del artículo "Alperoa la performance con o minúscula". Escáner Cultural.

 

Hasta ese entonces, no había tenido la oportunidad de presenciar una acción, pero consideraba que luego de un tiempo ya había leído lo suficiente e investigado por mi cuenta, más alguna que otra charla a la que acudí, dictadas por el mismo escritor de aquel artículo, como para saciar mi curiosidad y entender un poco de qué se trataba el tema.
Yo ingrese a estudiar Arte y fue ahí, en la Escuela de la Universidad de Concepción, Chile. Donde tuve la oportunidad de asistir a un encuentro que se realizó ese año en los jardines de la universidad llamado “B.A.C” (base), que es la instancia de reunión previa al “Encuentro Internacional de Performance E.P.I”, organizado por Álvaro Pereda Roa, Alperoa, el muchacho del artículo… Junto a Pamela Navarro.

Escáner Cultural nº: 
175
Invitado

 

NOVELA: YO BIPOLAR. Capítulo XII


Todos los hombres están locos y, pese a sus cuidados, sólo se diferencian en que unos están más locos que otros.
Nicolás Boileau


Por Jesús I. Calleajas

LOS DOS Y EL OTRO

El mapa polvoriento sobre la pared necesita un chorro de limonada que le acelere senectud. Ahí aparecen nuevamente, aunque hoy han llegado con retraso. Ya me hartan.
Hombre 1:
El globo geopolítico nuevamente astillado; aumenta el número de países. ¿Qué tal? Un hormiguero cíclico.
Hombre 2:
¿No que apoyas fervientemente todos los nacionalismos sustentados por sus respetables acervos culturales?
Hombre 1:
Sí, durante mi juventud; ya no sé qué creer... Considera los años transcurridos…
Hombre 2:
Incentivamos el sincretismo económico, el concepto holístico de la ideología. Ven…
Hombre 1:
Me atraen las clásicas Atenas y Roma, pero ésta fue un imperio. Mas, cuidado: El sofisma que nos quiere vender el Nuevo Orden Mundial propone diferente denominación imperial a través de la globalización.

Hombre 2:
Concepto obsoleto. Dices rechazar la violencia pero no negarás que te seduce su nomenclatura.
Hombre 1:
Sólo como catarsis artística.
Hombre 2:
No seas descarado.
Hombre 1:
Soy pacifista… cuando me dejan. La supremacía del dinero, con su deidad la Banca, sustituye al de la espada. Visualizar la privatización del Estado, gestada durante siglos… ¿El porvenir que ofrecen sus invisibles fronteras? ¿Repetición viciosa o truco dialéctico en reserva?

Escáner Cultural nº: 
175
Perfiles Culturales

 

SUMISIÓN Y REBELDÍA EN ESTEBAN DE LA BOÉTIE (1530-1563)
Parte final

 

Por Rodrigo Quesada Monge

Servidumbre y rebeldía

I

Con la última cita de La Boétie en la sección anterior, se pueden encontrar elementos muy ricos para explicar algunas de las insinuaciones hechas por el autor, al sugerir la rebeldía contra los tiranos y sus secuaces. El tratamiento que le da La Boétie a este asunto, es conservador, prudente, distante y hasta modesto en algunas de sus aspiraciones y aristas más connotadas. Él apunta con claridad meridiana que no es necesario tumbar violentamente al tirano y a sus servidores. Basta con desobedecerlo, con aplicarle una dosis contenida pero constante de indiferencia y total abulia para que los fundamentos sobre los cuales está apoyado se disuelvan y posibiliten su destronamiento.

Escáner Cultural nº: 
175
Evolución de la Belleza

                                                     

Presidentas de Latinoamérica

Lo femenino al poder en la obra de Andrés Ovalle

 

Por: Ximena Jordán - ximejordan@gmail.com

Retratar artísticamente a líderes políticos en el periodo mismo del ejercicio de su poder, pretender hacerlo manteniéndose al margen de imágenes mediáticas y discursos descriptivos convencionales, es una empresa artística osada y con riesgo de fracasar. El artista porteño Andrés Ovalle la llevó a cabo. Y lo logró. 

SURREAL

 

Por Enrique de Santiago

artedeenrique@yahoo.es

 

Manuel Carlos Georges Nascimiento nace un 18 de abril de 1885, en la isla de Corvo (isla del cuervo) ubicada en el archipiélago de Las Azores (Portugal). En este ambiente insular se crió entre pescadores balleneros y él mismo siendo mayor incursionó en estas labores. También encontró en las aulas su vocación pedagógica y su fascinación por la lectura que en el futuro le servirían para tomar la decisión de convertirse en el más importante editor de nuestro país.

En 1905, decide abandonar su isla, para dirigirse primeramente a EEUU, a visitar a sus hermanos y meses después viaja hacia Chile en busca de nuevos horizontes. En noviembre de ese año llega a Valparaíso, desde donde toma un tren hacia nuestra capital. Acá llega en busca de un empleo donde su tío Juan Nascimento, quien era dueño de una librería en calle Ahumada. En esa ocasión no tiene buena acogida y decide trasladarse a Concepción al día siguiente.

Escáner Cultural nº: 
175
Invitado

 

PERFORMANCES & CACHAZA EN LA BIENAL

     Por Eli Neira desde Sao Paulo

La casa de Caboclo es en rigor una instalación del artista brasilero Arthur Scovino que forma parte de los trabajos en exhibición de la 31 Bienal Internacional de Arte de Sao Paulo, pero en realidad más que una instalación es un punto de encuentro, una casa de verdad, viva, habitada, con un escritorio para escribir, una sala de oráculo y un estudio con discos de Gal Costa, plumas y cojines para sentarse a compartir. En la casa de Caboclo también hay cachaza, un tipo de cachaza muy especial que forma parte de los rituales de creación de Scovino, a quien es posible encontrar justamente habitando dentro de su obra, hablando con la gente, tomando cachaza, invitando al que quiera a sentarse con él y de esta manera mudar a diario la estructura de la obra.

Este trabajo, Casa de Caboclo es un proceso que tiene relación con toda mi vida. Yo estudié comunicación, música, historia y artes visuales y mi relación con la identidad brasilera, la relación entre negros, blancos e indios siempre fue mi principal interés. La figura de Caboclo que es una figura que viene del umbanda y el canbombe ya venía apareciendo fuerte tanto en este trabajo como en trabajos anteriores. También fue una manera de contar mi propia historia y desde ahí la historia de Brasil que es la historia del mestizaje, que está llena de dolor pero también de amor”, dice.

Cuando yo me mude de Rio de Janeiro a Bahía me encontré con la identidad africana de Brasil que es la historia no contada. Entonces casa de Caboclo es una manera de relatar este encuentro de los orígenes europeos e indígenas de mi familia con este territorio afrobrasilero y hacerlo de una manera mas bonita. También fue una manera de percibir el sincretismo y las relaciones entre la iglesia católica con el umbanda y el candombe”, afirma.

Asi como el umbanda o el candombe pueden ser prácticas ajenas a una lógica racional occidental, la Casa de Caboclo está llena de procedimientos “extravagantes”. Una parte de la instalación consiste en una serie de fotografías de mariposas gigantes vivas, típicas de la zona de Bahía, posadas por todo el cuerpo del artista en un extraño acuerdo de convivencia no verosímil para la mirada urbana. Scovino cuenta que la obra con las mariposas en realidad corresponde al registro de una relación que surge con estos animales desde que son larvas. “Yo comencé a hablarles en el patio de mi casa desde que son larvas y luego cuando nacen ya me reconocen y se posan en mi”, cuenta.
 

·        
¿Cuándo y cómo es que surge este trabajo podríamos decir “animista” con los elementos que te rodean?

·         Cuando llegue a Bahía comencé a crear proyectos nuevos a partir de un fuerte trabajo con mi espiritualidad que se fue volviendo tan intensa que ya no la podía separar de mi actividad artística. Demore tres años en encontrar esta casa que es la casa que habito y a la cual se refiere la Casa de Caboclo. Es un lugar muy especial, donde existe para mí un centro gravitacional que la convierte en la casa de Caboclo. Está al lado de una iglesia católica, la Igreja dos Aflitos y yo quise aprovechar la fuerza espiritual de toda esa gente que va ahí a orar, pero transformándola. Yo no frecuento ni la iglesia católica ni el candombe ni el umbanda pero encontré en estas tres religiones una fuente de inspiración no para el arte sino para mi propia espiritualidad. Esta espiritualidad no tiene que ver con hablar con los muertos sino con estas energías que son ancestrales y que están en lo cotidiano.

Escáner Cultural nº: 
175
Las iconoclastas

 

UNDER MESURE/ CAMINAR - TENSAR - LUCHAR

Conversación con Sebastián Mahaluf 

Parte II

 

Por Camila Téllez

...continua.

 

C: La performatividad del trabajo que has venido desarrollando los últimos años, tiene un alto nivel de relación, no sólo con el espacio público, sino que además, con un público que participa activamente y que se transforma en parte tan esencial, que se podría decir que es un “público constructor” de tu trabajo, por ejemplo, en Autotensión, proyecto que desarrollaste en la galería Gabriela Mistral (GGM), o en Static Friction, para galería BACO, durante el 2013. ¿Cómo ha sido tu relación con lo público para Under Measure?¿Qué te impulsa a optar por un público convocado, que debe participar, o como en este caso, un público accidental, que se encuentra con la experiencia? Cuéntanos sobre esas dos distinciones de público que se perfilan en tu trabajo.

 

S: Siento que aún estoy en un estado de investigación al respecto. Creo que es parte importante dentro de mi última producción, el cómo yo involucro a las personas que participan, o que me interesaría que participaran dentro de mi trabajo peformativo. Por ejemplo, en el trabajo de la galería Gabriela Mistral (GGM), hice un pequeño video promocional y creo que esa ha sido una de las maneras más resueltas con las cuales he llegado a esa problemática. Creo que pueden haber otras por supuesto y en eso estoy trabajando permanentemente: en el cómo convocar. A partir de una pregunta que me hizo una curadora en Finlandia de ¿porqué las personas tendrían que tener el interés de participar de la performance? Y por supuesto que es complejo ¿porqué tendrían que querer participar? Entonces para la GGM, hice este pequeño video promocional convocando a las personas, sin tener tanto control. Yo esperaba una cantidad de personas, pero si llegaban menos tendría que ver cómo ir resolviendo el problema de logística del trabajo ahí mismo. Y el día de la inauguración llegaron alrededor de cincuenta personas y se realizó la acción. Yo creo que esa fue una estrategia interesante de la convocatoria.

Ahora, lo que pasó en BACO, fue más complejo porque no era en Santiago, sino que era en Batuco. Yo quería trabajar con la comunidad de Batuco, pero finalmente, llegó un pequeño grupo de la comunidad de Batuto y otro grupo mayor desde Santiago -la mayoría ex alumnos entusiastas-. Entonces siempre debo dejar un margen dentro de lo planificado para que se pueda ir modificando en el accionar, porque yo no puedo controlar exactamente la cantidad de personas que van a participar. Ahora, por ejemplo, lo que pasó en Finlandia, en uno de los trabajos que realicé allá de performance colectiva, es que era un grupo de personas que estaban dispuestas a participar, fue más simple en ese sentido, yo contaba de antemano con setenta personas.

 

Escáner Cultural nº: 
175
Realizar ...la Acción
 
Las mujeres a la performance XIV
PENSAR LA ACCIÓN
del mal radical a la banalidad del mal
Hannah Arendt
 
Alberto Caballero
 

realizar…la acción
Mujer, performance y cine
(serie de 14 artículos)
 
Las tres variables que definen y limitan esta nueva serie de artículos tienen varias lecturas. Una, mujer: performance y cine.
Escáner Cultural nº: 
175
Escritos en Zig Zag

 

LA PIEL DEL VACÍO, EL DURO BESO DE LA HISTORIA

Y LAS AFECCIONES DE LA MATERIA

Imágenes iridizadas en el proyecto de Gustavo Solar


 

Samuel Ibarra Covarrubias
agrata745@gmail.com

 

Ni parpadeo, ni colirio, lo velado rocía (o hace rosa)

Los dedos cremosos enardecen el dildo de la soledad.

Liman y hurgan, purgan, riman

Líquenes líquidos con sostenes sucios,

Alcanfor con dolor, martillo y boa.

Si se desliza en el lacar lunado

Tiene la delicuescencia de los trépidos

Y la franela de los tapires

Contra los árboles errantes,

Eso que simula un bosque

Era una piscina de sabanas transparentes,

Al zambullirse en el cristal tajado.

Nestor Perlongher


Intersticial y conmocionante el trabajo de Gustavo Solar (1989) se sostiene en la potencia de su enunciación. Aquella activada por la historia, la inminencia de la vida y la fiesta no ajena al dolor. Disponibilidades matéricas que co-inspiran una potencia nueva y antigua para iluminar un cuerpo que lucha por su diferenciación y que en batalla con las cosas y sus superficies, va superando el miedo a cruzar fronteras. Ese cuerpo-verbo va saliendo de la mudez a la que obliga el deseo naturalizado por las visones de guerra de nuestro hoy. Los nombres no están claros porque hay una disposición por el fuego y el goce de las palabras, festín de texturas, sombras y colores, similar al provocado por Eróstrato haciendo arder el templo de Artemisa.

Escáner Cultural nº: 
174
Invitado

 

NOVELA: YO BIPOLAR. Capítulo XI

 

Por Jesús I. Callejas


Todos los hombres están locos y, pese a sus cuidados, sólo se diferencian en que unos están más locos que otros.
Nicolás Boileau

PEREZA

 

La inutilidad. Nunca tuve vocación profesional. ¿Permisible el hombre sin vocación profesional? Nunca, nunca. Implicaría la burda admisión de un vago en la sociedad. Se le tolera y punto. Es así: soy un vago; ah, pero un vago incapacitado, lo que le da categoría al asunto. No creo ser un psicópata. Y no, no me siento culpable por los dislates pequeño burgueses con respecto a la sacrosanta obligación del embaucador trabajo y las abominaciones de la castidad. Este nombre no es mío. El peor de mis pecados, si existen, es haber nacido sin entusiasmo ante la vida; el despreciar la bisutería que se nos ofrece en calidad de alhajas.

 

Durante la adolescencia intenté ser un bufón distinguido. Es obvio: la aceptación social me agarró por las bolas: Yo quería caerle bien a todo el mundo y eso me causó reputación de inseguro; de ahí al irrespeto hay una borrosa línea y la crucé estúpidamente. Pero, de cierto modo, las cosas cambiaron al percatarme -ya era hora- de que ninguna reverencia le debo al ocasional bando de mediocres. ¿Por qué ser payaso de los imbéciles? Venir esperanzado al mundo, abrazar la vanidad, fenecer. Primoroso en teoría. Saludable que la gente consiga lo que le agrada materialmente; pero qué de los otros, los falsos optimistas, los revolcados en letales deudas con sus patrocinadores; los Faustos de la nueva era: los Infaustos. Soy un inútil, y tal aserto, ratificado es por mi propia opinión; suponiendo que, reitero, sea mía. Si no hay libre albedrío los pobres mezquinos también serían inocentes: nuestras acciones no dependen de nosotros. Ah, que al amor y la compasión se rieguen entre todos... en cataratas de ignominias.

Escáner Cultural nº: 
174
Perfiles Culturales

SUMISIÓN Y REBELDÍA EN ESTEBAN DE LA BOÉTIE (1530-1563)

Parte 2 de 3

 

Rodrigo Quesada Monge

 

Servidumbre y sumisión

 

I

La primera causa de la servidumbre voluntaria es la costumbre, decía La Boétiei, recordándonos el tremendo daño ocasionado por habituarse a la condición del oprimido, al asumir que la opresión, la esclavitud del que se somete por propia voluntad, es parte indubitable de la naturaleza humana. La costumbre, el ripio cotidiano de aceptar, tolerar y justificar la liturgia que el tirano levanta cotidianamente con el afán de reproducir y fortalecer aquella, llega a convertirse, más temprano que tarde, en una especie de banalidad mortecina, que envuelve a las personas en sus melodías soporíferas de justicia, rectitud y santidad, para legitimar la tiranía de manera recurrente ahí donde se carece totalmente de otras alternativas. Pero el acostumbrarse a la tiranía, nos sugiere La Boétie, es sólo modificable con la educación de la consciencia, con la superación ineludible de la ignorancia y el hastío en el que caen las personas, cuando no vislumbran otra salida. Decía La Boétie: “(…) los libros y el saber dan a los hombres, más que ninguna otra cosa, el sentido y la capacidad de reconocerse a sí mismos y de odiar la tiranía”ii.

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174
Invitado

QUILOMBO EXPONTÁNEO: una aventura musical en el exilio
 

Lucax Santana

El exilio en sus primeros años fue caótico, un torbellino de emociones y sentimientos encontrados sin lograr resolverse. Por un lado el alivio de al fin tener a salvo la vida, de sentirse seguro en un lugar, y por otro el temor que infundía llegar a un continente lejano, de una cultura diferente y un futuro incierto. Esta tranquilidad aparente de sentirse a salvo no prescribía el deber de luchar por sacar a los miles de presos políticos que aún permanecían en las cárceles y campos de concentración, denunciar ante la opinión pública internacional las atrocidades de la dictadura era una tarea urgente. Una de las formas más eficaces y directas de denuncia fueron los actos culturales organizados por las comunidades de chilenos en exilio, las agrupaciones de solidaridad en los países donde estos habían llegado, como también el apoyo y ayuda solidaria de los sindicatos y estudiantes quienes se movilizaban por todo el país en apoyo a Chile. En esas instancias es que primero participé en grupos como Mayapi, de música tradicional chilena, para luego integrar grupos de música andina principalmente. En uno de esos grupos conocí a Miguel Campusano con quien tuvimos una gran afinidad musical a pesar de venir de dos mundos musicales muy diferentes pero que nos dimos cuenta que sumando esas diferencias de apreciación podía salir algo interesante, crear algo inédito y divertido.

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174
Invitado

 

EL ENVASE / TRASVASE CULTURAL

Por Juan Manuel Mancilla

 

“El misterio exótico de la Isla de Pascua, junto al sabor y aroma de las uvas que dan origen a Pisco Capel, se unen para brindarle un verdadero licor internacional, pleno de deleite que invita a compartir y disfrutar”…

Esta es la leyenda que rotula uno de los productos emblemáticos de la destilería nacional, que además de prestigiarnos subrepticiamente en el mercado internacional, nos brinda esquivos indicios hacia una legítima posibilidad identitaria cultural.

¿Por qué envasar el aguardiente elquino en un moai? Podríamos pensar que se trata efectivamente de una estrategia de rescate cultural, de inserción y acogimiento de etnografías periférico-insulares al mapa continental o bienvenidos gestos empresariales que están incluyendo en sus producciones los traspasos testimoniales de las culturas aborígenes como registro válido de un proyecto identitario.

Sin embargo, advertimos inadecuaciones referenciales sobre este hecho y nos preguntamos: ¿Cuál es el criterio fundamental para envasar aguardiente elquina en un ícono arqueológico que latitudinalmente está fuera de los alcances continentales?

Atendiendo al étimo latino identidad, ésta dice relación con la cualidad de lo idéntico, igualdad que verifica la fórmula: “soy lo que digo ser”, sea cualquiera el valor de las variables que su expresión contenga. En tal sentido: ¿Siento mi mismidad en un moai? O a la inversa, ¿Qué le sucederá a un Rapanui cuando advierte que uno de sus moai envasa el licor de un fruto desconocido para su agricultura y destilería?

Escáner Cultural nº: 
174

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