Escáner Cultural

REVISTA VIRTUAL DE ARTE CONTEMPORÁNEO Y NUEVAS TENDENCIAS

ISSN 0719-4757
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Escritor

Reseña

JESÚS I. CALLEJAS Y SU NOVELA: LA CASA DESBARNIZADA

Un “escritor maldito” en nuestro patio

 

Por José Diaz


Jesús I. Callejas habita Miami desde hace muchos años. Aquí vino a despojarse del “American Dream”, que muchos ingenuos aún persiguen.

Es evidente que para Callejas Miami no es la imagen de la ciudad que venden las compañías turísticas. Y él prefiere más bien utilizar el recurso literario para mirar crecer su dimensión ética personal y de relación con la ciudad, separándose de ésta, renegando de ella y pisoteando cualquier desliz o coqueteo del pasado.

Amores y desamores de un “escritor maldito” con la ciudad que habita. Hiperrealismo literario. Realidad desdibujada a partir de un lenguaje hiperbólico y adjetivado. Analogías estiradas hasta el máximo de su significación entre los despojos del cuerpo y los despojos de su casa en ruinas. Todo lo anterior puede afirmarse del texto narrativo que toma vida propia a partir de la transcripción de sensaciones y sentimientos que desde su conciencia, Callejas, el escritor, decide comunicar y expeler de su cuerpo y mente adoloridas a través de esa analogía matriz: su casa desbarnizada, en ruindad, con su cuerpo moribundo. Es el selfie fusionado de mundo exterior y mundo interior en obsceno estado de descomposición.

Escáner Cultural nº: 
203
EVA (La Palabra)

Fotografía por Rosa Matilde Jiménez Cortés / Serie "Rosa, agua y fuego" © 2016 

 

 

“La hora se despierta temprano y el día se engalana al momento, sin prisa ni contratiempo, sin demora ni retraso. El reloj es puntual y está en marcha girando en redondo buscando un punto fijo para no caer al suelo. Afuera la vida se atavía de rojo y posa con su mejor sonrisa sobre blanco y negro. El manejo de luces contrasta con el reflejo de sombras proyectadas sobre el pavimento, cruzándose unas con otras. La lente de la cámara contrae la pupila y hace un guiño ajustando el gran angular. El desayuno está hambriento y se devora solo. Sobre el mantel quedan migajas de gazuza para la mosca que no ha sido invitada. La lente nuevamente se abre y frunce el entrecejo, el ojo derecho se mueve nervioso tratando de enfocar su objetivo sin mayor éxito. El día avanza y la vida se alumbra sola expulsándose de lleno, abandonando el vientre de la madre sin temor a sentir miedo. La fotografía al fin toma sentido y muestra una imagen difusa… es una niña en edad madura, pintando su mejor momento”. [Fragmento / El Laberinto de Rosa].

 

 


 

“UNA VIDA ENCANTADORA”
Nuevo libro de cuentos futuristas

Alicia Fenieux

La autora nacional considerada un referente en el género de la distopía chilena lanza su sexto libro.


Fulbert es plenamente feliz, el sistema le provee una vida encantadora. Sin embargo, la vida real sigue ahí, acechante, ineludible, y nada podrá evitar los imprevistos del destino. A través de doce cuentos, la autora invita a visitar un futuro donde conviven hologramas y avatares con humanos de carne y hueso, la añoranza con la fascinación por las posibilidades de la ciencia, la realidad objetiva con los mundos ficticios.


Alicia Fenieux, una de las pocas escritoras chilenas dedicada a la literatura de anticipación, se ha ganado un espacio en el ambiente literario local eligiendo como nicho la distopía, subgénero que habla de sociedades superadas por las tecnologías. “El bosque de Kai”, uno de los relatos de esta nueva entrega ya fue distinguido en el Concurso Internacional de Narrativa Ángel Ganivet, realizado en Finlandia.

Por el Camino de Cruces

LA DIASPORA CHILENA...

El hilo invisible de la Diáspora chilena/un homenaje crìtico a Roberto Bolaño

Por Rolando Gabrielli©2017

 La Mistral solo volvió finalmente al valle de su infancia, Huidobro y Neruda iban y venían,  De Rokha y Parra permanecieron  prácticamente con sus vidas en Chile, Gonzalo Rojas vivió su exilio y regresó a la provincia. Casi todos partieron y regresaron. Raúl Ruíz, un poeta del celuloide, volvió entre fados y amigos a su última morada desde Parìs, tras una larga estadía de película en la ciudad luz y Europa. Claudio Arrauz, el pianista chillanejo, virtuoso,  residente en Europa y Estados Unidos, también retornó a su patria chica al final de sus días. Rosamel del Valle  regresó de Nueva York y Dìaz  Casanueva, exiliado y diplomático, lo hizo después de un largo tiempo. Las listas nunca están completas y siempre son odiosas, pero el poeta  Waldo Rojas lleva varias décadas en París, al igual que  Oliver Welden en Estados Unidos y ahora España por más de 40 años. Esa cantidad de años pueden ser toda una vida y más.  (Conozco que significa ese tiempo y esos años). Omar Lara volvió de la tierra de Drácula y España, el novelista  Germán Marín de Barcelona, los poetas Armando Uribe y Efraín Barquero, están en casa, venidos de Francia.  Sé que hay más revoloteando por el mundo o en Francia como el pintor  Raúl Sotomayor, Sotelo.  Dorfman se ha quedado en Estados Unidos con visitas prolongadas al patio y  Skármeta  regresó de distintos lugares. Gonzalo Millán dejó Canadá y volvió a Santiago. Los exilios de  los artistas chilenos, músicos, entre otros, son escalonados en el tiempo de vida republicana y tiránica. Esta es una lista arbitraria, trunca, coja, mutilada  como todas, odiosa y no faltaba más, la bests seller  Isabel Allende, en California, zona gemela a Chile, pero muy distante. Algunos se quedaron sin aire en la noche del exilio, el calendario, ni la nostalgia  les perdonó. Hubo flores quizás, lágrimas, recuerdos, himnos, el gran testigo de la memoria, amigos, la bandera tal vez, deudos, esas palabras de lo irrecuperable como una pieza de museo que nos  fue robada. Oscar Hahn se jubiló en Iowa City y volvió. Hubo un momento en que casi todos nos fuimos. Jorge Teillier, Rolando Cárdenas y  su banda de sobrevivientes, se quedaron en el bar Unión Chica,  esperando el tren a Lautaro o un falucho hacia Punta Arenas. Murieron en Chile con la bandera y las copas al tope. Dos pasajeros inmóviles después del Golpe de Estado, y otros se sumaron también a la diáspora alimentada por una República asesinada, barranco abajo. Los poetas no son santos de devoción de ninguna dictadura, su palabra inquietante irrita sus sensibles oídos. Hernán Valdés, poeta y narrador, fue torturado en la parrilla de Tejas Verdes, un campo de concentración  militar, ubicado en el puerto de San Antonio. (Hablé con su novia sueca en un pasaje de Santiago y le dije: me voy. Por Dios, no va a quedar nadie, respondió). Después, Valdés, se convirtió en diáspora en Europa hasta el día de hoy, como el poeta Hernán Lavín Cerda, pero en Mèxico. El Paco Lira Massi murió en extrañas circunstancias en su exilio en París, a los 41 años de edad. No se lo cargó la vida, sino la muerte asesina.

Escáner Cultural nº: 
201
Invitado


 

Cien años de soledad. Cincuenta años de gloria


Por Antonio Landauro


A la manera de Los Buddenbrook, la primera novela importante de Thomas Mann, Cien años de soledad ofrece la historia de una familia en el transcurso de varias generaciones. Comienza con el recuerdo que el coronel Aureliano Buendía hace de los momentos en que estuvo frente al pelotón de fusilamiento, cuando “Macondo era entonces una aldea de veinte casas de barro y cañabrava construida a la orilla de un río de aguas diáfanas que se precipitaban por un lecho de piedras… como huevos prehistóricos”, y termina con el frustrado amor de Aureliano y Amaranta Úrsula, descendientes suyos.


Esta novela publicada en 1967, que simboliza la cumbre del boom latinoamericano, logra que Macondo cautive con su hechizo los ojos del mundo, y los Buendía guíen los pasos de la narrativa del siglo XX de la mano del realismo mágico. Vargas Llosa la compara con el Amadís de Gaula, por la aureola de misterio y mitificación de la realidad que ella presenta.


Aracataca y Macondo donde no existe el tiempo


La pequeña aldea de Aracataca, donde nace Gabriel García Márquez en 1927 –localidad situada al pie de la sierra de Santa Marta, en los Andes colombianos, sobre la costa del Caribe– le sirve para crear el mítico Macondo, en cuyas calles se entrecruzan espíritus benévolos y malévolos con los que se puede hacer negocio; varones más que centenarios que procrean eternamente; tías absurdas que tejen sus propias mortajas; guerras civiles y fiebres extrañas, como la del banano, que deja enormes secuelas de desgracias como cicatrices y llanto de cataratas.


El tiempo no existe en Macondo, está congelado. Es un lugar ardiente, cenagoso, lleno de episodios donde el encantamiento seduce como un choapino mágico y transporta más allá de la verosimilitud. Aquí todo es posible, hasta lo imposible: mito y realidad, magia e historia, brutalidad y la poesía. El autor, que transforma este pueblo en clave de ficción, logra una fascinante alegoría de la sociología latinoamericana e invita a descubrir la laberíntica fisonomía de la condición humana.

Escáner Cultural nº: 
201
Invitado



MARCELA DEL SOL, ESCRITORA DEL BEST SELLER CALEIDOSCOPIO.
No me traten de instigar a creer que para ser buena mujer, mi sexualidad debe ser escondida.


Por Daniel Zegers

¿Cómo era tu relación con la escritura antes de Caleidoscopio?

Antes de Caleidoscopio, mi relación entera con el mundo era una de segundo plano: más silenciosa y sin protagonismo. Escribía para otra gente; era un ejercicio más bien estructurado, con pautas y tiempos pre-establecidos lo cual se manifestaba de manera puntual, mucho más inflexible en términos de creatividad y expresión. Frustrante, además, de cierta manera. Sin embargo, estoy profundamente agradecida por la experiencia.

¿Cambió tu manera de escribir luego de despertar del accidente con un TID?

TID impactó en la manera en que empecé a vislumbrarlo todo. Tener un equipo interior me instauró con el desapego a vivir sometida a patrones sociales determinaos por otros, que no tienen cabida en el contexto de la realidad actual.  Vivo con más atrevimiento a seguir mis pasiones, a dejar que se escucharan mis voces primero desde la seguridad de detrás de las puertas cerradas y, gradualmente, en maneras públicas valientes, un tanto ambiciosas en lo que respecta al entendimiento social que creí existente; acerca de diferencias humanas. Me deshice de lo establecido y me permití rugir.

En Australia eres una gran y reconocida activista por los derechos de las mujeres y personas que viven con TID, ¿cómo enfrentas este aspecto de tu quehacer?

Y de los niños, especialmente sobrevivientes de trauma!
Lo enfrento con mucha valentía y consecuencia. Creo que tener TID ha sido un aliado de mucha fuerza, de tremendo útero (por no decir bolas, esas duelen con un rodillazo) y soy tremendamente agradecida por haber encontrado gente y espacios que me han permitido aportar mi grano de arena, sembrar mis semillas y entregar herramientas que impacten el centro del ser, donde todo se origina y se desarrolla.

Escáner Cultural nº: 
199


Pintura de Mauricio Paz Viola

FELIPON - AVENTURAS del LIMPIAHOLLAS ALQUIMIUM
(parte 2)

Por Felipe Vilches

Estoy en Ruka Ray, un hostal en la ciudad de Concepción, y ya en este escrito no existirá en la realidad, y el Emilio me pregunto en el pasado, sobre que es un Limpiahollas Alquimium. Le cuento a Emilio, que un día en Santiago fui a ver las esculturas de Piroluzko, a su taller, y en la cocina estaba Gunther Krucis con el tablero de ajedrez y tenía su primera jugada P4R. Y, de puro instinto le jugue P4AD, lo que significaba que el blanco no iba a tener ninguna oportunidad de ser superior, ya que la Defensa Siciliana, dividía el tablero en una diagonal, donde el blanco queda incomodo, ante una lenta defensa y con muchas expectativas de un golpe de violencia contra el blanco. Le explique a Emilio que de pronto Gunther se vio sin iniciativa de ataque y jugo la jugada de espera P3T. Entonces, salió el habla de adentro mi espíritu de Limpiahollas.


-Oiga Gunther me doy cuenta que respira mal y que tiene seco un pulmón de toda la cocaína del mundo que se chupo en su vida!!!- lo dije tan lento que fue quedando como una estatua del Forestal. Se ennegreció toda su sonrisa.
- Y Ud. Felipon, como sabe esto, estoy con quimioterapea””.- Estaba con ojos como huevos fritos de asombro.
- Lo que pasa que soy Limpiahollas, con la cualidad de ver y mirando se forma mi lenguaje, sabiendo lo que pasa en la persona.-
Le conté de mi Maestro, y algunas experiencias. Y no podía esperarse mucho rato, cuando me pide que vayamos donde el Maestro.
Era invierno y donde vivía era un cerro de cuarzo y tierra roja. Todo eso en invierno es puro jaboncillo. Así termino el partido de ajedrez. Y cuando salió el sol en septiembre lo llame eufórico: "Gunther vayamos donde el Maestro, salió el Sol". Hubo silencio.
""-Y porque podemos ir ahora, me han dado 6 días de vida? En la clínica tengo que pagar 34 millones por la terapea. Porque ahora Felipon???"""
No tuve otra contestación: "Porque hay Sol Gunther, salió el Sol."

CARTA A MI NIETA
 

A Mariana, Germán, Antonio y Santiago, míos.


            Mi corazona:
 
            Recuerde que el abuelo no sabe tutear, habla en obra negra, el pobre. La voz le sale como con mala letra. Punto. Le escribo como parte de la segunda clase del curso para portera de equipo de fútbol, labor que me he puesto sobre mis hombros y que pesa menos que un costalado de azúcar atomizado y untado de ese color rosado químicamente horrendo, pero re-rico, un color similar al de las medias de los toreros. También hay medias de torero de color violeta, le digo por si le sirve para alguna materia del colegio, o sea, para un examen, oh.


            Enseñarle lo que iba a olvidarse, de esa etapa de mi vida en la que fui portero, o sea salvarlo a tiempo de la mancha gris que se toma las neuronas, es como cargar una burbuja de sonrisa sobre el sitio donde los dos omoplatos, vistos desde la espalda, hacen su centro, algo así, leve, como el temblor del tigre mío (mi tigre, debo aclarar, tiembla con el temblor exacto de los alrededores del sitio en la espalda donde va la burbuja de sonrisa, ¿bueno?, o si no, no sale el juego). En resumen, y sin tanta verborrea, sepa que viéndola jugar he vuelto a ser joven, a la cancha del barrio donde jugábamos los más grandes partidos y, también, tuvimos nuestras mejores peleas a mano limpia con nariz reventada y ojo colombino. Me gusta este pedacito de la vida, gracias a su fútbol.

FELIPON - AVENTURAS
del
LIMPIAHOLLAS ALQUIMIUM


"Eso, del Mas allá lo puedo arreglar Yo. Tengo gente con esos "peinados astrales."

Felipe Vilches

Eso pensó el Limpiahollas sentado frente al Maestro, que estaba con ese renacido, que hace un rato estaba muerto. El Maestro de Alta Magia dio vuelta alrededor de la mesa y se sentó a mi lado en la silla que diligentemente dejo su hijo. Puso su oreja muy cerca mío y quizás yo era un Dios de la pregunta, porque se puso para que preguntara. Le pregunte como si yo fuera Buda, y que me sacaba la Máscara.

-Que es Ud ?- lo dije a la Oreja como un rayo veloz de luz, porque de salir de la burbuja, no habían pasado ni siete minutos y me centellaban los ojos, escuchaba zumbidos muy agudos como cantos, de otros lugares.

- Sanador- dijo- Ni hubo silencio. Allí una persona escucho. Y le pidió que no lo sanara (¡¡) con groserías disparo bravatas contra el Hospital , y el Maestro lo sano de inmediato, en el mismísimo segundo, y luego el Maestro arranco al centro del Living, desde donde destellaban sus ojos amarillos de lobo misterioso y compasivo. O sea, empieza con un viaje desconocido, hace gala de su magia. Sana y se enoja para esconderse, o para llamarme. Corrí a su lugar, y lo agarre de las solapas- De donde sacas tu Poder??! Hace un gesto, lo suelto y se abre la camisa. Tenía en su pecho un medallón del tamaño de un plato de comer, con la forma de estrella de David, y en cada punta una gema preciosa verde y en el centro una cruz de madera. La pura cruz sin el Cristo Crucificado.

PARA QUIÉN SE ESCRIBE


Amílcar Bernal Calderón

Colombia


La asociación de ideas resultante de la coincidencia entre un libro de la biblioteca rayado por un vándalo lector y el recuerdo de la imposible lectura de la novela Ulises, de don James Joyce, posibilitó que en esta madrugada de sábado insomne, tratando de leer a don Julio Cortázar, me haya dado por escribir este exabrupto, que seguramente no será publicado por nadie que respete los monumentos y se incline ante los mitos que la inercia erige. Me refiero a la inercia, porque estoy acostumbrado a que en el ámbito literario se convierte en norma lo que cualquier crítico proclama, aunque el pobre se haya equivocado o esté loquito o le hayan pagado (alguna editorial necesitada de vender un ladrillo disfrazado de novela) para que afirme lo que afirma. Agradezco recordar que al pobre gerundio le cayó la roya desde cuando un crítico dijo que estaba mal usarlo en literatura, o el caso del cuento chino de que en los cuentos es más valioso lo que se oculta que lo que se dice, la teoría del iceberg, que sirvió para vender muchas veces los tontos cuentos de don Ernest Heminway. Ojalá se despierten los polemistas y la emprendan contra mí, lo que me hará sentir vivo a pesar de lo mortuorio de mi edad.

Escrito original de Salvador Elizondo; ideograma chino para "coito". Foto: Alfredo Ríos

 

Salvador Elizondo, 

o la paradójica imposibilidad existente en la repetición de los instantes

 

En una de tantas noches de insomnio y después de varios intentos, encendí el televisor. Nunca he sido un espectador frecuente y me parece un gasto innecesario contratar televisión de paga. Suponía, erróneamente en aquella ocasión que, dada la calidad de los contenidos en tele abierta, terminaría sucumbiendo ante algún infomercial o cualquier otra cosa transmitida a las 3 de la madrugada. No tuve siquiera que cambiar de canal. Al aparecer en pantalla la inconfundible mirada perdida y el acento porteño de Borges, comprendí que no conversaría con Morfeo en un buen rato.

El audio mono estéreo y las imágenes distorsionadas evidenciaban un programa antiguo, probablemente recuperado de alguna polvorienta bodega. Se trataba de una tertulia entre titanes: Jorge Luís Borges, Germán Bleiberg, el autor de “El guardagujas” Juan José Arreola y el hasta entonces desconocido para mi Salvador Elizondo.

Invitado

GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ  Y EL ARTE LATINOAMERICANO


Por Mario Alejandro Vergara Leiva (1)

A los 17 años leí por primera vez Cien años de soledad. Con ella aprendí a mirar la realidad más allá del espejo de la cotidianidad.  Y en el ir y venir de esos años mozos, con cada página de ese libro maravilloso, fui abriendo las ventanas de la percepción. Aisthetiké la nombraron los antiguos griegos, para definir a esa rama de la filosofía, que se encarga del problema del arte, la belleza y la naturaleza; de cómo percibimos los seres humanos el mundo a través de los sentidos, de cómo intuimos la verdad antes de hacerla racional en el proceso cognitivo, lógico y científico. Ciencia que estudia el origen del sentimiento puro y su manifestación: el Arte, en palabras de Emanuel Kant en su Crítica del juicio.

Escáner Cultural nº: 
183

 

RODRIGO LIRA : Psicomago Literario? III


“¿Diré que Afrodita me tiene mala barra
o que ofrezco fácil blanco a Cupido
o que a este último engendro se le acaban las flechas conmigo
o que tiene mala puntería cuando se trata de ellas
mis dubitativas indecisas reluctantes
anheladas soñadas amadas?”

Rodrigo Lira, del poema TESTIMONIO DE CIRCUNSTANCIAS-

 

Felipe Vilches

PREAMBULO. Éramos la vanguardia de Nada. Y del FAI, del Vop, el Mir, y el grupo del Kau KAu. Puros remanentes, nunca interdictos. Si, adictos, primero a la Poesía y luego a los estudios del Hombre Nuevo. El Rector Luis Oyarzun hizo seminarios de experimentación en LSD y otros para estar a la altura de la ebullición del hombre nuevo. Por lo menos la poesis nuestra no repetía las noemas iluminadas de Parra. Quizás “Laberinto sonoro“tenía que ver con el poema cibernético de Gregory Cohen y “La balada de las turbinas” con Lira, para que s eriera de ellas y su ritmo, tanto es la velocidad que tomamos como poetas que nuestra poesía se creó a velocidad del miedo y la ingenuidad, contrapuestos extremos. Hace poco encontré el poema mío que Enrique Lihn, que tiro pa atrás el primer premio, en el Concurso de Servicios Centrales de la UNIVERSIDAD DE CHILE. Tampoco allí fue justo con Lira, aunque ese karma dio pauta para concretar la edición póstuma de Lira. También las 15 lucas de premio a Carlos Lizama por su “Muertes de Muertos”, nunca se las pagaron hasta donde yo se. . Pero la muerte era lo más adecuado que reconoció Lihn, para su tapa a la nueva poesía. Podíamos existir. Y Rodrigo Lira , el verdadero el poeta del sacrificio.

Dibujo de Rodrigo Lira para Espectaculum, Goethe Instituto, 1979, agosto
 

RODRIGO LIRA : PSICOMAGO LITERARIO ? II –
ESPECTACULUM, 1979. GOETHE Instituto.

Por Felipe Vilches Rubio

Cuando hablamos oliental me lecueldo de Lodligo lila-
Poleso señalo que bluce li, descublio la lotacion de la enelgia,
cuando tilaba unapelota a la paled. entonces, el podia leplical el golpe,
tomando con papel la enelgia, hacel.la pasal pol el cuelpo,
y devolvel con fuelza tlipe, y asi letuvo su enelgia en todo combate tellible.
La palabla tellible. ela la que más gustaba al poeta Lila.

RODRIGO LIRA  empezó  a leer con fuerte voz, “casi perfecta perfecta” con su figura inmensa a cuestas.  Estaba donde quería, en el centro del escenario.  Se deslizaba el papel,  el papel confort por su brazo, con una hoja y está pegada a otra, una extraña cuncuna gestual  y posándose en los bordes de la tarima, su sonrisa de granuja, irónicamente a la velocidad rítmica de las sutiles ironías, entre desprecio y gentileza de clown niño.   Rodrigo me sorprendía más, tenía puesta su máscara de guerra japonesa, y su aspecto era un samurái, me explico,  un samurái distinto, más bien un poeta parado de samurái, que era a su vez, un samurái-niño-poeta, que enfurecido – a la vez- era una  parodia shakesperiana de mini ensayo  para ir a Cuánto Vale el Show.  Esa peluca gigante negra, de mechas largas y tiesas con alambres negros, la conocía en el largo proceso con que preparaba ese personaje samurái-poeta: “El futuro es de quien lo ve primero”.

Perfiles Culturales

 

SUMISIÓN Y REBELDÍA EN ESTEBAN DE LA BOÉTIE (1530-1563)
Parte final

 

Por Rodrigo Quesada Monge

Servidumbre y rebeldía

I

Con la última cita de La Boétie en la sección anterior, se pueden encontrar elementos muy ricos para explicar algunas de las insinuaciones hechas por el autor, al sugerir la rebeldía contra los tiranos y sus secuaces. El tratamiento que le da La Boétie a este asunto, es conservador, prudente, distante y hasta modesto en algunas de sus aspiraciones y aristas más connotadas. Él apunta con claridad meridiana que no es necesario tumbar violentamente al tirano y a sus servidores. Basta con desobedecerlo, con aplicarle una dosis contenida pero constante de indiferencia y total abulia para que los fundamentos sobre los cuales está apoyado se disuelvan y posibiliten su destronamiento.

Escáner Cultural nº: 
175