Escáner Cultural

REVISTA VIRTUAL DE ARTE CONTEMPORÁNEO Y NUEVAS TENDENCIAS

ISSN 0719-4757
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Pintura de Mauricio Paz Viola

FELIPON - AVENTURAS del LIMPIAHOLLAS ALQUIMIUM
(parte 2)

Por Felipe Vilches

Estoy en Ruka Ray, un hostal en la ciudad de Concepción, y ya en este escrito no existirá en la realidad, y el Emilio me pregunto en el pasado, sobre que es un Limpiahollas Alquimium. Le cuento a Emilio, que un día en Santiago fui a ver las esculturas de Piroluzko, a su taller, y en la cocina estaba Gunther Krucis con el tablero de ajedrez y tenía su primera jugada P4R. Y, de puro instinto le jugue P4AD, lo que significaba que el blanco no iba a tener ninguna oportunidad de ser superior, ya que la Defensa Siciliana, dividía el tablero en una diagonal, donde el blanco queda incomodo, ante una lenta defensa y con muchas expectativas de un golpe de violencia contra el blanco. Le explique a Emilio que de pronto Gunther se vio sin iniciativa de ataque y jugo la jugada de espera P3T. Entonces, salió el habla de adentro mi espíritu de Limpiahollas.


-Oiga Gunther me doy cuenta que respira mal y que tiene seco un pulmón de toda la cocaína del mundo que se chupo en su vida!!!- lo dije tan lento que fue quedando como una estatua del Forestal. Se ennegreció toda su sonrisa.
- Y Ud. Felipon, como sabe esto, estoy con quimioterapea””.- Estaba con ojos como huevos fritos de asombro.
- Lo que pasa que soy Limpiahollas, con la cualidad de ver y mirando se forma mi lenguaje, sabiendo lo que pasa en la persona.-
Le conté de mi Maestro, y algunas experiencias. Y no podía esperarse mucho rato, cuando me pide que vayamos donde el Maestro.
Era invierno y donde vivía era un cerro de cuarzo y tierra roja. Todo eso en invierno es puro jaboncillo. Así termino el partido de ajedrez. Y cuando salió el sol en septiembre lo llame eufórico: "Gunther vayamos donde el Maestro, salió el Sol". Hubo silencio.
""-Y porque podemos ir ahora, me han dado 6 días de vida? En la clínica tengo que pagar 34 millones por la terapea. Porque ahora Felipon???"""
No tuve otra contestación: "Porque hay Sol Gunther, salió el Sol."

CARTA A MI NIETA
 

A Mariana, Germán, Antonio y Santiago, míos.


            Mi corazona:
 
            Recuerde que el abuelo no sabe tutear, habla en obra negra, el pobre. La voz le sale como con mala letra. Punto. Le escribo como parte de la segunda clase del curso para portera de equipo de fútbol, labor que me he puesto sobre mis hombros y que pesa menos que un costalado de azúcar atomizado y untado de ese color rosado químicamente horrendo, pero re-rico, un color similar al de las medias de los toreros. También hay medias de torero de color violeta, le digo por si le sirve para alguna materia del colegio, o sea, para un examen, oh.


            Enseñarle lo que iba a olvidarse, de esa etapa de mi vida en la que fui portero, o sea salvarlo a tiempo de la mancha gris que se toma las neuronas, es como cargar una burbuja de sonrisa sobre el sitio donde los dos omoplatos, vistos desde la espalda, hacen su centro, algo así, leve, como el temblor del tigre mío (mi tigre, debo aclarar, tiembla con el temblor exacto de los alrededores del sitio en la espalda donde va la burbuja de sonrisa, ¿bueno?, o si no, no sale el juego). En resumen, y sin tanta verborrea, sepa que viéndola jugar he vuelto a ser joven, a la cancha del barrio donde jugábamos los más grandes partidos y, también, tuvimos nuestras mejores peleas a mano limpia con nariz reventada y ojo colombino. Me gusta este pedacito de la vida, gracias a su fútbol.

FELIPON - AVENTURAS
del
LIMPIAHOLLAS ALQUIMIUM


"Eso, del Mas allá lo puedo arreglar Yo. Tengo gente con esos "peinados astrales."

Felipe Vilches

Eso pensó el Limpiahollas sentado frente al Maestro, que estaba con ese renacido, que hace un rato estaba muerto. El Maestro de Alta Magia dio vuelta alrededor de la mesa y se sentó a mi lado en la silla que diligentemente dejo su hijo. Puso su oreja muy cerca mío y quizás yo era un Dios de la pregunta, porque se puso para que preguntara. Le pregunte como si yo fuera Buda, y que me sacaba la Máscara.

-Que es Ud ?- lo dije a la Oreja como un rayo veloz de luz, porque de salir de la burbuja, no habían pasado ni siete minutos y me centellaban los ojos, escuchaba zumbidos muy agudos como cantos, de otros lugares.

- Sanador- dijo- Ni hubo silencio. Allí una persona escucho. Y le pidió que no lo sanara (¡¡) con groserías disparo bravatas contra el Hospital , y el Maestro lo sano de inmediato, en el mismísimo segundo, y luego el Maestro arranco al centro del Living, desde donde destellaban sus ojos amarillos de lobo misterioso y compasivo. O sea, empieza con un viaje desconocido, hace gala de su magia. Sana y se enoja para esconderse, o para llamarme. Corrí a su lugar, y lo agarre de las solapas- De donde sacas tu Poder??! Hace un gesto, lo suelto y se abre la camisa. Tenía en su pecho un medallón del tamaño de un plato de comer, con la forma de estrella de David, y en cada punta una gema preciosa verde y en el centro una cruz de madera. La pura cruz sin el Cristo Crucificado.

PARA QUIÉN SE ESCRIBE


Amílcar Bernal Calderón

Colombia


La asociación de ideas resultante de la coincidencia entre un libro de la biblioteca rayado por un vándalo lector y el recuerdo de la imposible lectura de la novela Ulises, de don James Joyce, posibilitó que en esta madrugada de sábado insomne, tratando de leer a don Julio Cortázar, me haya dado por escribir este exabrupto, que seguramente no será publicado por nadie que respete los monumentos y se incline ante los mitos que la inercia erige. Me refiero a la inercia, porque estoy acostumbrado a que en el ámbito literario se convierte en norma lo que cualquier crítico proclama, aunque el pobre se haya equivocado o esté loquito o le hayan pagado (alguna editorial necesitada de vender un ladrillo disfrazado de novela) para que afirme lo que afirma. Agradezco recordar que al pobre gerundio le cayó la roya desde cuando un crítico dijo que estaba mal usarlo en literatura, o el caso del cuento chino de que en los cuentos es más valioso lo que se oculta que lo que se dice, la teoría del iceberg, que sirvió para vender muchas veces los tontos cuentos de don Ernest Heminway. Ojalá se despierten los polemistas y la emprendan contra mí, lo que me hará sentir vivo a pesar de lo mortuorio de mi edad.

Escrito original de Salvador Elizondo; ideograma chino para "coito". Foto: Alfredo Ríos

 

Salvador Elizondo, 

o la paradójica imposibilidad existente en la repetición de los instantes

 

En una de tantas noches de insomnio y después de varios intentos, encendí el televisor. Nunca he sido un espectador frecuente y me parece un gasto innecesario contratar televisión de paga. Suponía, erróneamente en aquella ocasión que, dada la calidad de los contenidos en tele abierta, terminaría sucumbiendo ante algún infomercial o cualquier otra cosa transmitida a las 3 de la madrugada. No tuve siquiera que cambiar de canal. Al aparecer en pantalla la inconfundible mirada perdida y el acento porteño de Borges, comprendí que no conversaría con Morfeo en un buen rato.

El audio mono estéreo y las imágenes distorsionadas evidenciaban un programa antiguo, probablemente recuperado de alguna polvorienta bodega. Se trataba de una tertulia entre titanes: Jorge Luís Borges, Germán Bleiberg, el autor de “El guardagujas” Juan José Arreola y el hasta entonces desconocido para mi Salvador Elizondo.

Invitado

GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ  Y EL ARTE LATINOAMERICANO


Por Mario Alejandro Vergara Leiva (1)

A los 17 años leí por primera vez Cien años de soledad. Con ella aprendí a mirar la realidad más allá del espejo de la cotidianidad.  Y en el ir y venir de esos años mozos, con cada página de ese libro maravilloso, fui abriendo las ventanas de la percepción. Aisthetiké la nombraron los antiguos griegos, para definir a esa rama de la filosofía, que se encarga del problema del arte, la belleza y la naturaleza; de cómo percibimos los seres humanos el mundo a través de los sentidos, de cómo intuimos la verdad antes de hacerla racional en el proceso cognitivo, lógico y científico. Ciencia que estudia el origen del sentimiento puro y su manifestación: el Arte, en palabras de Emanuel Kant en su Crítica del juicio.

Escáner Cultural nº: 
183

 

RODRIGO LIRA : Psicomago Literario? III


“¿Diré que Afrodita me tiene mala barra
o que ofrezco fácil blanco a Cupido
o que a este último engendro se le acaban las flechas conmigo
o que tiene mala puntería cuando se trata de ellas
mis dubitativas indecisas reluctantes
anheladas soñadas amadas?”

Rodrigo Lira, del poema TESTIMONIO DE CIRCUNSTANCIAS-

 

Felipe Vilches

PREAMBULO. Éramos la vanguardia de Nada. Y del FAI, del Vop, el Mir, y el grupo del Kau KAu. Puros remanentes, nunca interdictos. Si, adictos, primero a la Poesía y luego a los estudios del Hombre Nuevo. El Rector Luis Oyarzun hizo seminarios de experimentación en LSD y otros para estar a la altura de la ebullición del hombre nuevo. Por lo menos la poesis nuestra no repetía las noemas iluminadas de Parra. Quizás “Laberinto sonoro“tenía que ver con el poema cibernético de Gregory Cohen y “La balada de las turbinas” con Lira, para que s eriera de ellas y su ritmo, tanto es la velocidad que tomamos como poetas que nuestra poesía se creó a velocidad del miedo y la ingenuidad, contrapuestos extremos. Hace poco encontré el poema mío que Enrique Lihn, que tiro pa atrás el primer premio, en el Concurso de Servicios Centrales de la UNIVERSIDAD DE CHILE. Tampoco allí fue justo con Lira, aunque ese karma dio pauta para concretar la edición póstuma de Lira. También las 15 lucas de premio a Carlos Lizama por su “Muertes de Muertos”, nunca se las pagaron hasta donde yo se. . Pero la muerte era lo más adecuado que reconoció Lihn, para su tapa a la nueva poesía. Podíamos existir. Y Rodrigo Lira , el verdadero el poeta del sacrificio.

Dibujo de Rodrigo Lira para Espectaculum, Goethe Instituto, 1979, agosto
 

RODRIGO LIRA : PSICOMAGO LITERARIO ? II –
ESPECTACULUM, 1979. GOETHE Instituto.

Por Felipe Vilches Rubio

Cuando hablamos oliental me lecueldo de Lodligo lila-
Poleso señalo que bluce li, descublio la lotacion de la enelgia,
cuando tilaba unapelota a la paled. entonces, el podia leplical el golpe,
tomando con papel la enelgia, hacel.la pasal pol el cuelpo,
y devolvel con fuelza tlipe, y asi letuvo su enelgia en todo combate tellible.
La palabla tellible. ela la que más gustaba al poeta Lila.

RODRIGO LIRA  empezó  a leer con fuerte voz, “casi perfecta perfecta” con su figura inmensa a cuestas.  Estaba donde quería, en el centro del escenario.  Se deslizaba el papel,  el papel confort por su brazo, con una hoja y está pegada a otra, una extraña cuncuna gestual  y posándose en los bordes de la tarima, su sonrisa de granuja, irónicamente a la velocidad rítmica de las sutiles ironías, entre desprecio y gentileza de clown niño.   Rodrigo me sorprendía más, tenía puesta su máscara de guerra japonesa, y su aspecto era un samurái, me explico,  un samurái distinto, más bien un poeta parado de samurái, que era a su vez, un samurái-niño-poeta, que enfurecido – a la vez- era una  parodia shakesperiana de mini ensayo  para ir a Cuánto Vale el Show.  Esa peluca gigante negra, de mechas largas y tiesas con alambres negros, la conocía en el largo proceso con que preparaba ese personaje samurái-poeta: “El futuro es de quien lo ve primero”.

Perfiles Culturales

 

SUMISIÓN Y REBELDÍA EN ESTEBAN DE LA BOÉTIE (1530-1563)
Parte final

 

Por Rodrigo Quesada Monge

Servidumbre y rebeldía

I

Con la última cita de La Boétie en la sección anterior, se pueden encontrar elementos muy ricos para explicar algunas de las insinuaciones hechas por el autor, al sugerir la rebeldía contra los tiranos y sus secuaces. El tratamiento que le da La Boétie a este asunto, es conservador, prudente, distante y hasta modesto en algunas de sus aspiraciones y aristas más connotadas. Él apunta con claridad meridiana que no es necesario tumbar violentamente al tirano y a sus servidores. Basta con desobedecerlo, con aplicarle una dosis contenida pero constante de indiferencia y total abulia para que los fundamentos sobre los cuales está apoyado se disuelvan y posibiliten su destronamiento.

Escáner Cultural nº: 
175

 

"NICANOR PARRA -EL PRIMER POETA CHORIFLAY e INDEPENDIENTE"

DE LA IZQUIERDA Y LA DERECHA UNIDAS.

 

NICANOR PARRA “Llegue como el viento y me fui como el agua.”

 

(LA TOMA DE FILOSOFIA ANTES DEL GOLPE.)

Por Felipe Vilches Rubio
 
En esos días para enfriarse tenía el poeta que esconderse. No sabíamos de quien se escondía entre nosotros. Cuando los perseguidores perseguían al poeta ANTIPOETA, teórico de mecánico celeste que “desperseguia” a sus perseguidores, que locuaz se había iluminado, porque al nivel que le crujía la ampolleta y  los demás pasaban por ignorantes y las condiciones desfavorables en que estaban las cosas. -!Que mejor que esconderse en una toma de departamento del Pedagógico.??- Que mejor que el Joven antipoeta cobijarse dentro de la Toma de Filosofía. ¡QUE SABIO!! En ese tiempo Don Nica era más joven…ahí llego Don Nica mas Joven que la Cresta a la fogata.

Empezamos en la mañana a rayar el Departamento de filosofía con las frases sarcásticas de su poética y saberes de don Nica.
Echamos bajo un árbol y cortamos en trozos las ramas, las ideas se vivían como zumbones zen, -la geopolítica y la ecología no existían en la mente de la izquierda, excepto en el giro a la vida cotidiana de la poética de nIcanor como antipoesia.

Teníamos guardia permanente de adherentes, éramos estudiantes mas pobres, se nos confundía por hippies rebeldes y  “los otros no sabían qué teníamos” (podían ser armas, molotov, granadas) y el ambiente era muy tenso de día por las peleas dentro del pedagógico. Como filósofos estábamos felices  en la Toma y nos dedicamos "teorizar" a puerta cerrada todo el tiempo, en la noche prendíamos una fogata.

Perfiles Culturales

 

SUMISIÓN Y REBELDÍA EN ESTEBAN DE LA BOÉTIE (1530-1563)i

 

Rodrigo Quesada Mongeii

 

Introducción.

Esteban de La Boétie es de esos autores a los que hay que leer y releer constantemente. Su reconocido texto Discurso sobre la servidumbre voluntariaiii, presenta todas las condiciones, textura y seducción para hablar, reflexionar y escribir largo y tendido sobre su contenido, sus provocaciones y la enorme cantidad de preguntas que nos heredó. La grandeza de este trabajo reside, a pesar de sus modestas dimensiones (ligeramente remonta las sesenta páginas), en la sabiduría con que las grandes interrogantes, sobre el poder y la autoridad, fueron planteadas por un joven La Boétie quien, con sus frescos y viriles diecinueve años, nos transmitió un retablo insuperable sobre las grandezas y miserias de los seres humanos en condición de sometimiento.

En este pequeño ensayo se encuentran las semillas de los complejos edificios teóricos que se avecinaban, en los que se reflexionaba sobre la dictadura, la tiranía, la opresión, la sumisión, la guerra, la violencia y esa penosa vocación hacia la “servidumbre voluntaria” de la mayor parte de la humanidad. Las herramientas hermenéuticas y metodológicas más importantes están en este trabajo, al servicio de la evaluación de los distintos mecanismos utilizados por las personas, con el fin de ejercer el poder de forma ilimitada, para la organización de las instituciones que cumplen su papel opresivo legítimamente, de los tiranos y de los ejércitos de ideólogos, militares, funcionarios y clérigos, que son requeridos para que la autoridad y el autoritarismo tengan y reproduzcan esa aura de misterio que siempre los ha caracterizado a lo largo de la historia.

Este es un ensayo que no acaba de sorprender, no tanto por haber soportado el peso de los siglos, sino también porque su carga de intuiciones no es coherente con la juventud de su autor. A pesar de la defensa, noble y generosa, que hiciera en su momento Michel de Montaigne (1533-1592), del joven autor y de su pieza maestra, única e irrepetible, no dejan de circular las consejas que han propalado el buen decir de que se trata no de un solo autor, sino de varios. Ha sido necesaria la genialidad inefable de una sola persona, para que la masa humana se apropiara de sus quehaceres y lo convirtiera en leyenda anónima, debido a la profundidad de su sabiduría y de sus enseñanzas. Tal cosa sucedió, como todos saben, con Homero (siglo IX AC) y con Rimbaud (1854-1891). La Boetié no podía ser la excepción.

Escáner Cultural nº: 
173
Perfiles Culturales

 

SUSAN SONTAG (1933-2004): pasión y conocimiento

 

Rodrigo Quesada

I

Evocar la figura esbelta, de piel morena, manos y pies grandes, de ojos negros y mirada intensa y desafiante de Susan Sontag, es casi como evocar una época toda, entera; aquella que nos recuerda los años sesenta, las luchas y debates contra la guerra de Viet-Nam, las manifestaciones estudiantiles y obreras en Kent y Berkeley, París y Tlatelolco. Puede verse que se trata de un escenario que, algunos considerarían hace rato muy superado. Otros, por el contrario, lo pensarían dos veces para sostener que las batallas intelectuales y académicas de esos años, hayan sido rematadas por la sobrada sabiduría de la historia. Lo más justo, tal vez de manera muy estilística y acomodaticia, sería argumentar que en ambas posiciones, hay un grano de verdad. No obstante, no pretendemos con este ensayo asumir una posición de esta naturaleza. No se puede imparcial con Susan Sontag.

Escáner Cultural nº: 
172
EntreVistArtista (EVA)

Ale Elordi nació en la Ciudad de Buenos Aires, Argentina; el 29 de diciembre de 1955.

 

Entrevista a ALEJANDRO ELORDI
Entre Tú y Yo: ROSA MATILDE JIMÉNEZ CORTÉS
EntreVistArtista (EVA) © 2009 – 2014

 

"Nunca me gusto hablar sobre mí, me involucro sólo en proyectos que me resultan interesantes o impulso los míos cuando siento la necesidad de hacerlo y esto ha sido así desde que tengo uso de razón. De una una u otra forma, siempre he estado involucrado en algún proyecto artístico y desde hace un año más o menos, integro un colectivo político-cultural llamado Vatayón Militante, que aborda los distintos aspectos del arte y la cultura popular; fomenta la participación ciudadana para crear canales que potencie el desarrollo creativo a través del arte. El arte como un medio liberador."  (Ale Elordi)

Escáner Cultural nº: 
166


Trato de recordar pero fue hace tanto tiempo que ya no me ayudan ni los números ni lo que otros me han contado. Hago un gran esfuerzo por dejar que las imágenes pasen cual nubes, sin que yo trate de retenerlas, como lo hace quien espera la muerte con valentía. Creo haber estado caminando sobre un suelo húmedo. Sí, es lodo y estoy metida en medio de la selva. Tengo nueve años. Camino sola. Mi respiración está demasiado agitada, aunque mis pasos de felino van lentos y cautelosos. No estoy segura de qué tengo miedo, pero escapo de algo sin saber en qué dirección viene. Muevo mis brazos para encontrar una salida. No veo nada, sólo a veces un hilo de luz se cuela entre las crestas densas. Baja para desaparecer dentro del fango transformándose en renacuajos.

Había estado en medio de una pelea. Es una casa desconocida y todo se viene abajo entre risas de hombres. Vuelan cabezas de aquí para allá, embistiendo violentamente lo que hasta hace un momento era una cena amagradable. Algunos huesos humanos de estos que tengo frente a mí tienen carne que se niega a desaparecer, y los gusanos roen felices restos de lo que antes fue piel. Otros han pasado por el blanco impoluto para mutar al polvo duro, como la tierra que se pega dentro de sí misma formando en apariencia una roca. Se deshacen con cada viaje por el aire, van desprendiéndose pedacitos que se disuelven y desaparecen. Otras se parten en trozos grandes, por aquí una mandíbula sin los dientes delanteros, por allá un pómulo y la concavidad del ojo vacío.

Escáner Cultural nº: 
150

Sicosis para Leer

FAULKNER, POR FAVOR

 

Carlos Yusti

El escritor que mitologizó el sur norteamericano sería una excelente calcomanía para William Faulkner. Es además uno de esos escritores que hay que leer de joven, tiempo en el cual ese deseo hormonal de encarar la literatura en mayúscula va unido a cierta irreverente fortaleza para leer y releer esos pasajes abstrusos y llenos de complejidades (u olvidos) gramaticales tan propios de su manera de narrar. No sin cierto desdén respingando  el crítico literario Edmund Wilson escribió que “…los pasajes ininteligibles por culpa de una profusión de pronombres, o que hay que releer por deficiencia de la puntuación, no son resultado de un esfuerzo por expresar lo inexpresable, sino los efectos de un gusto indolente y una labor negligente.”

Desde esa etapa de lecturas juveniles no he vuelto a leer a Faulkner, pero todavía me acompaña esa imagen (perteneciente a Luz de agosto) de aquella mujer sentada en mitad de un día caluroso, del polvo de una calle quemado por sol y de sus pensamientos bullendo en su cabeza como único patrimonio. Del resto de sus novelas están por allí en la estantería a la espera de una tan necesaria relectura.