Escáner Cultural

REVISTA VIRTUAL DE ARTE CONTEMPORÁNEO Y NUEVAS TENDENCIAS

ISSN 0719-4757
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MEMORIA Y ACTIVISMO DESDE EL CUERPO

Guillermo Moscoso en la Pinacoteca de la Universidad de Concepción

 

Por Gonzalo Medina

Instalación y performance, pero también grabado y dibujo presentó el artista penquista Guillermo Moscoso, enla exposición Cuerpo, Memoria y Activismo realizada en la Pinacoteca de la Universidad de Concepción entre septiembre y octubre del 2016, la cual fue resultado de una investigación visual y curatorial exhaustiva en el cuerpo de obra, e historia del artista que indaga en las formas de arte también como estrategia política.

Un intenso trabajo curatorial y una investigación visual a cargo de la periodista y curadora Carolina Lara indagó tanto en aspectos vivenciales como artísticos de Guillermo Moscoso, lo cual se presentó en la Pinacoteca de la UdeC, durante 45 días abierto al público con trabajos que incluyeron registros en video y fotografía en calidad vhs y análoga, junto a fotografía digital y nuevos dibujos y trabajo instalativo, una producción realizada este 2016 con apoyo del Fondart Regional de Artes Visuales del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, y que presentó Cuerpo, Memoria y Activismoque reúne 20 años de carrera del artista, para lo cual se desarrolló además, jornadas de visitas guiadas, y un conversatorio en sala donde fueron invitados artistas de la performance con destacado trabajo en este lenguaje del arte contemporáneo a nivel nacional y local, como lo son la artista y poeta Eli Neira, junto a la académica y artista visual Natascha de Cortillas y el performer Luis Almendra.



 

En los 90’s Guillermo Moscoso dejó la Escuela de Arte de la UdeC para producir mayormente grabado y poesía. Años después ciertos hitos –políticos- con respecto al cuerpo emergieron en la vida y producción del artista, la religión, el VIH/Sida, los íconos sexuales y las vivencias en Concepción comenzaron a desencadenar procesos críticos de reflexión, que influyeron en contenido-y-forma en la producción del artista. El Ángel Indulgente fue el primer alterego que Guillermo Moscoso produjo tanto en grabado como en performance, y que de una estética esmirriada transitaba desde el cuerpo flagelado por el sida hasta lo recóndito de la oscuridad. Fiestas alternativas y dark en el undeground de la escena penquista fueron su soporte y espacio de inserción, la emergencia del VIH/Sida y de las políticas públicas al respecto ejercían cierto efecto catalizador en la obra del artista, que rápidamente pasó de la plástica-gráfica a la visualidad, y al cuerpo como objeto discursivo y de acción.


  

 

Moscoso es un artista que aún desde los márgenes, ha expuesto en salas locales y se ha conectado con eventos nacionales e internacionales, participando –por ejemplo– en la bienal chilena Deformes y en el proyecto Anarchivo Sida, en España, y en el Encuentro Independiente de Performance EPI en el Gran Concepción.

 

Poéticas de la nostalgia

El Ángel Indulgente, se planteaba siempre desde la emocional reflexión, en esa mirada nostálgica sobre lo sucedido; tanto el grabado como esas primeras acciones en los 90 intentaban armar ese rompecabezas del imaginario corporal, que además de reflexionar de sí mismo buscaba ciertas estrategias que transmutaron de la gráfica al cuerpo, entre referencias y creaciones de la música gótica y la drogas.



  

 

Cuando el artista participó en la agrupación Positivamente Postivos de Concepción vivió en carne propia la ausencia de sus amigos, que uno a uno y de manera paulatina comenzaban a morir a causa de la falta de tratamiento para VIH/Sida. Cuando una persona fallecía, se creaba un cupo de tratamiento antiretroviral. Lo precario de aquellos años en salud pública evidenciaba la emergencia de un virus que, al poder transitorio de dictadura, no le importaba. No fue hasta 15 años después que el tratamiento fue cubierto en su totalidad por el Plan Auge y por el Estado a través del MINSAL. La institucionalidad parecía reconocer un fenómeno social por el cual se cometía discriminación a los cuerpos. En ese devenir social, transitando por la noche, Guillermo Moscoso encontró una nueva forma estética que emprendió un vuelco al hibridaje de un cuerpo instalativo y más complejamente político: Área Sucia, su segundo alterego que indaga en el espacio público y arremete con la video instalación donde el cuerpo conforma una identidad, un número seriado de fracciones de experiencia que se inmiscuye con lo político de una manera más confrontacional como su a vez, audaz.

 

Biopolítica o hacer política con el cuerpo

Área Sucia retrata un lado más arduo en cuanto a propuesta, evidencia cierta clandestinidad oscura que retuerce los imaginarios convencionales, timbrando todas las páginas del Antiguo Testamento, una por una, en el frontis de la Catedral de Concepción, seropositivizando cada página de una doctrina en ejercicio, vestido de cura, timbraba y timbraba mientras los transeúntes registraron la acción, le comentaban juicios y detenían sus manos participando en su accionar. La estética hospitalaria también fue/es parte del artista, donde mezcla el plástico con los condones, taponea sus orificios, o utiliza las cajas de medicamentos para construir memoriales de gran formato en el espacio público. El arte se torna estrategia discursiva cautivando el imaginario social con las metáforas de la contingencia.



  

 

Carolina Lara curadora del proyecto expositivo menciona el vínculo entre arte y política que integra la obra de Moscoso, donde el cuerpo es el detonante de las reflexiones: “Llamado tal como ese espacio a donde van a dar los desechos médicos, Área Sucia, es tal vez más político. Aparece envuelto en plástico, rememorando algunos cuerpos, sin identidad, despojados de dignidad; también afuera de la Catedral, como un sacerdote y ante la mirada impávida o indignación de los transeúntes que lo rodeaban; o bien en los Tribunales, leyendo una lista interminable de nombres de detenidos desaparecidos; o recorriendo calles de Concepción con una batea donde lavar la bandera chilena para luego azotarla al suelo en una danza que no es cueca sino arrebato.Moscoso nos habla de poder y discriminación también en sus otras formas: desde territorios contaminados y paisajes al borde, desde el descampado, la ruina industrial, desde el lugar de la infancia y la propia memoria que es también colectiva y marcada, en tanto, por la dictadura. Ésta es la primera vez que un recorrido de obras atraviesa su historia como artista y enfrenta la performance de manera tan abierta al público, la cual ha ocupado siempre un lugar fuera de los bordes en nuestro sistema de arte, concentrando en el trabajo con el cuerpo y en el instante efímero, toda su densidad crítica y estética. La performance irrumpe, perturba, desconcierta, situando en nuestros espacios comunes pura interpelación, lo que fue producido en la performance al cierre de la exposición, tensionando la institucionalidad en vivo y preguntándonos qué entendemos por cuerpo, memoria y activismo”.



  

 

Tras finalizar el montaje en la Pinacoteca de la Universidad de Concepción, el equipo de trabajo se evoca a la edición de una publicación con circulación local en la región del Biobío, y también nacional e internacional, que retratará el proceso de investigación curatorial en las distintas épocas de producción del artista, además de presentación de obra inédita, y textos curatoriales elaborados a partir de la nueva producción que se publicarán a comienzos del 2017.

Revisa el archivo del artista http://guillermo-moscoso.blogspot.cl
 

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Escáner Cultural nº: 
196

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