Escáner Cultural

REVISTA VIRTUAL DE ARTE CONTEMPORÁNEO Y NUEVAS TENDENCIAS

ISSN 0719-4757
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PERFORMANCES & CACHAZA EN LA BIENAL

     Por Eli Neira desde Sao Paulo

La casa de Caboclo es en rigor una instalación del artista brasilero Arthur Scovino que forma parte de los trabajos en exhibición de la 31 Bienal Internacional de Arte de Sao Paulo, pero en realidad más que una instalación es un punto de encuentro, una casa de verdad, viva, habitada, con un escritorio para escribir, una sala de oráculo y un estudio con discos de Gal Costa, plumas y cojines para sentarse a compartir. En la casa de Caboclo también hay cachaza, un tipo de cachaza muy especial que forma parte de los rituales de creación de Scovino, a quien es posible encontrar justamente habitando dentro de su obra, hablando con la gente, tomando cachaza, invitando al que quiera a sentarse con él y de esta manera mudar a diario la estructura de la obra.

Este trabajo, Casa de Caboclo es un proceso que tiene relación con toda mi vida. Yo estudié comunicación, música, historia y artes visuales y mi relación con la identidad brasilera, la relación entre negros, blancos e indios siempre fue mi principal interés. La figura de Caboclo que es una figura que viene del umbanda y el canbombe ya venía apareciendo fuerte tanto en este trabajo como en trabajos anteriores. También fue una manera de contar mi propia historia y desde ahí la historia de Brasil que es la historia del mestizaje, que está llena de dolor pero también de amor”, dice.

Cuando yo me mude de Rio de Janeiro a Bahía me encontré con la identidad africana de Brasil que es la historia no contada. Entonces casa de Caboclo es una manera de relatar este encuentro de los orígenes europeos e indígenas de mi familia con este territorio afrobrasilero y hacerlo de una manera mas bonita. También fue una manera de percibir el sincretismo y las relaciones entre la iglesia católica con el umbanda y el candombe”, afirma.

Asi como el umbanda o el candombe pueden ser prácticas ajenas a una lógica racional occidental, la Casa de Caboclo está llena de procedimientos “extravagantes”. Una parte de la instalación consiste en una serie de fotografías de mariposas gigantes vivas, típicas de la zona de Bahía, posadas por todo el cuerpo del artista en un extraño acuerdo de convivencia no verosímil para la mirada urbana. Scovino cuenta que la obra con las mariposas en realidad corresponde al registro de una relación que surge con estos animales desde que son larvas. “Yo comencé a hablarles en el patio de mi casa desde que son larvas y luego cuando nacen ya me reconocen y se posan en mi”, cuenta.
 

·        
¿Cuándo y cómo es que surge este trabajo podríamos decir “animista” con los elementos que te rodean?

·         Cuando llegue a Bahía comencé a crear proyectos nuevos a partir de un fuerte trabajo con mi espiritualidad que se fue volviendo tan intensa que ya no la podía separar de mi actividad artística. Demore tres años en encontrar esta casa que es la casa que habito y a la cual se refiere la Casa de Caboclo. Es un lugar muy especial, donde existe para mí un centro gravitacional que la convierte en la casa de Caboclo. Está al lado de una iglesia católica, la Igreja dos Aflitos y yo quise aprovechar la fuerza espiritual de toda esa gente que va ahí a orar, pero transformándola. Yo no frecuento ni la iglesia católica ni el candombe ni el umbanda pero encontré en estas tres religiones una fuente de inspiración no para el arte sino para mi propia espiritualidad. Esta espiritualidad no tiene que ver con hablar con los muertos sino con estas energías que son ancestrales y que están en lo cotidiano.

·         ¿ Y cuándo te diste cuenta que esta “espiritualidad” podría formar parte de tu lenguaje artístico?

·         La primera vez que dormí en la casa de Bahía, yo tuve muchos sueños muy simbólicos y aparecieron las mariposas. Yo me di cuenta de que estaba teniendo una relación muy fuerte con la tierra, con ese pequeño pedazo de tierra que es el patio de mi casa, un pedazo de naturaleza inserto en una ciudad como Bahía. Y me vinculé profundamente con toda la vida que había ahí, con las plantas, con los insectos, el sol, la lluvia. Y comencé a trabajar en video y fotografía todos estos elementos de una naturaleza no intacta, sino intervenida por el caos de la ciudad. Y paso naturalmente, no hubo nada premeditado. El arte para mi es una manera de comunicar sentimental, política y espiritualmente.

·         ¿Cómo es tu relación con el mundo del arte a nivel institucional que se rige por otros intereses menos espirituales podríamos decir?

·         Yo no sé. Yo tengo poco tiempo trabajando en el arte contemporáneo así que no conozco ese “mundo”. El 2011 fue mi primera performance en una galería dentro de la universidad. Después tuve un par de muestras individuales y las cosas que voy creando las muestro en facebook o instagram. Es en esas plataformas donde mi trabajo se va volviendo popular y va siendo conocido y no tanto en los lugares de arte contemporáneo. Yo estoy acá porque unos curadores que me conocían fueron a mi casa después de participar de una exposición colectiva en MAM Bahía, después en la Bienal de Bahía y me convidaron a exponer pero yo no me siento dentro del “mercado del arte”. Para mi está claro que esta Bienal de Sao Paulo tiene una apertura mayor y que por eso yo estoy acá. De la misma manera, yo no me considero un performer sino mas bien soy publico de performances. Uso la performance como proceso de trabajo, como un ritual que acontece por una necesidad de la vida, de comunicación y de aberturas y cierre de ciclos.

 

 

Performance versus bienal

-¿Cómo sentiste la relación con la performance en esta Bienal que por primera vez incluyó un evento paralelo, sólo de performances con Perpendicular Bienal y que no ha estado exento de tensiones y conflictos?

- El hecho de que Perpendicular Bienal pudiera venir a la Bienal yo lo hayo muy positivo porque acá tiene una visibilidad inmensa. Cuando ustedes entraron aquí y comenzaron a hacer performances yo lo encontré muy lindo aun cuando entró en conflicto con la seguridad de la Bienal, porque ellos simplemente ejecutan un trabajo. Hay que tomar en cuenta que la Bienal de Sao Paulo fue la segunda bienal del mundo el año 51 y la primera en América Latina, entonces tiene un peso histórico y político. Entonces la lógica de la bienal puede chocar con la lógica de un encuentro de performances como perpendicular pero fue muy lindo como fue rompiendo o cuestionando esas estructuras institucionales de la Bienal. Yo consigo ver belleza en eso porque la performance tiene esa capacidad de romper estructuras. Cuando yo he visto performances dentro de la programación oficial de las bienales, siempre es en estructuras muy controladas. Entonces lo que ocurrió acá es muy importante porque logró descolocar las lógicas internas de la Bienal y los hizo pensar “¿Qué es una performance?”, “¿Cuáles son sus límites?”

 

 

- ¿Cómo es tu método de creación de performances con la cachaza?

- A partir de la cachaza que voy a tomando, voy construyendo un ritual, una performance, que es completamente incierta y libre de estructuras. Yo hablo de apariciones para no decir happenings. Yo no sé qué va a pasar. Lo que ocurrió acá, dentro de la Bienal fue completamente inesperado, Yo creo que la producción y la seguridad no estaban preparadas para recibir este flujo performativo. Al principio si, pero después fue generando “pequeños conflictos” , “¿Por qué usted esta descalzo? , ¿Por qué esta bebiendo cachaza dentro de la muestra?” y cosas así.

- ¿Podrían ser signos de un cambio de paradigma en el arte ya que los cambios siempre comienzan con un conflicto del statu quo?

- Y ese conflicto no toma la forma de una guerrilla sino de ideas diferentes. Cuando yo hablo de que la independencia de Brasil fue cuando ocurre la independencia de Bahía estoy hablando desde un punto de vista diferente de la historia oficial. La parte política de mi trabajo también tiene que ver con la validación de una parte de Brasil que no es visible en la historia oficial. Entonces este conflicto generado por la presencia de las perfomances en la Bienal yo lo veo como enriquecedor. No veo nada negativo en el.

 

 

- ¿Por qué tienes un libro de Helio Oiticica en esta sala dentro de la obra?

- Porque esta sala es la sala del oráculo. Tengo también un libro de mi abuelo con el que hacia un tipo de oráculo cuando yo tenía 17 años. Pensé en hacer lo mismo con mi libro preferido que es éste de entrevistas de Oiticica con el que leo el oráculo a personas que llegan de repente y si siento la disposición a hacerlo. Es un procedimiento muy simple con un libro muy corriente de él, un libro de entrevistas que está en todas las librerías. Para mi la obra de Oiticica es muy importante en el arte contemporáneo, su relación con el arte, con la vida. El hablo cosas muy importantes y cada vez que leo palabras de él siento que ese conocimiento yo ya lo sabía, pero lo tenía olvidado. Para mi consultar este libro como oráculo no tiene que ver con hablar con su espíritu sino invocar su energía, su consciencia, experimentar su fuerza.

. – Este cruce que propones entre arte y espiritualidad ¿es revolucionario o tradicionalista?

Yo creo que es completamente revolucionario hoy hablar de amor. El amor dentro de la cuestión mística es muy importante, es lo que permite conectar con Dios, con los elementos, con otros seres, con el arte. En este sentido para mí, es revolucionario.

 

Escáner Cultural nº: 
175

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