Escáner Cultural

REVISTA VIRTUAL DE ARTE CONTEMPORÁNEO Y NUEVAS TENDENCIAS

ISSN 0719-4757
Share this

Inicio de Usuario

Suscríbete!

Formulario para suscribirse

*Pinche y complete los datos para recibir en su e-mail cada número nuevo de nuestra revista.
SURREAL

 

 

 

Enrique de Santiago

artedeenrique@yahoo.es

 

Y que reposo en tan grave contienda tendrá el cuerpo de la máquina redonda

Francois Rabelais (Gargantúa Y Pantagruel)

 

El arte a lo largo de su historia (que es la misma historia del ser humano) ha intentado expresar el devenir de la humanidad en cada siglo y tiempo y así ser espejo de cada época. Desde el tiempo del paleolítico, el ser humano ha usado el arte para expresar sus sensaciones o sus pensamientos, ya sea desde el punto de vista cotidiano, mágico o religioso, etc.

Nuestro tiempo no ha estado ajeno de este devenir y hoy como nunca, el arte ha experimentado una sucesiva transformación en el uso de diferentes medios para expresar, decir y comunicar una idea o sentimiento. En este aspecto, Manuel Marchant, artista visual ha incorporado estos nuevos medios a su trabajo, primero como arquitecto al hacer suyas estas nuevas herramientas tecnológicas y digitales, usos que también  ha sabido llevar a su quehacer artístico, donde se re-plantea la vida que observa y conoce.

El vacío

 

Esta exposición de Manuel Marchant no está excenta de esa necesidad imperiosa de comunicar e inquietar y en ella hemos de encontrar la mirada de un artista visual, con un acervo como arquitecto - disciplina que evidentemente marca su impronta en cada trabajo que vemos en esta muestra -  Fábricas, la escena del crimen, es un montaje de fotografías intervenidas, un trabajo primeramente realizado en terreno, un peritaje tanatológico, específicamente en edificios fabriles abandonados de diversos puntos de nuestra geografía. Chiloé, Valparaíso y Santiago son las locaciones escogidas, o mejor dicho, no escogidas, pues el  azar objetivo es quien guía y dispone al sujeto-artista frente al futuro de la obra.

En principio el paisaje está vacío, abandonado y echado a su suerte, victima de las circunstancias que le destina el ir y venir de los vaivenes del mercado y sus aspectos productivos…pues este vacío ya no es parte del aparato productivo nacional, esta locación lo que produce hoy, es sólo una nostalgia de un pasado  de actividades con cientos de historias olvidadas. Sólo permanece perceptible (en falsa apariencia) la del ahora, la historia presente de su des-hecho, su vacuidad herrumbrosa que ha engullido sus momentos pretéritos.  Manuel obra entonces como un médium, para restablecer algún contacto con esos aconteceres de antaño, con esas memorias individuales y colectivas, que levanta a la manera de su mirada profunda a partir de una simbología que decodifique aquella presencia espectral, la de las huellas invisibles que deja el movimiento pasado. Pues lo que él hace, es que el vacío nuevamente se torne movimiento y forma, torbellinos mediumnicos que buscan enlazar trazos ausentes que desean hacerse pertinentes a partir de una nueva alteridad desde la nada. Aunque la nada no existe, pues la nada oculta el todo.

Aquí entonces nos enfrentamos a parte de ese todo, donde afloran los fragmentos que el artista visiona, son la re-construcción de la memoria colectiva que está en su propia memoria ligada a la sensación provocada por el encuentro con el espacio, espacio que es aún el todo-vacío contenido en  la arquitectura-arqueológica –fabril.

Manuel Marchant, percibe el movimiento-ausente-presente, pues ni el olvido social ni la historia de nuestros últimas décadas ha borrado tales impresiones, entonces asoma una suerte de forma ecto-plasmática que se palpa en su atmosfera, movimiento que desaloja y re-habita en lo que fuera un espacio público (por la dinámica del hábitat, no por concepto de propiedad privada), pues como indica Lipovetsky: “El espacio público se ha convertido en un derivado del movimiento” “Nuestros paisajes limpiados por la velocidad dice acertadamente Virilio”, pierden su consistencia o indicio de realidad” (1)

La fábrica no es ya una fábrica, es un coloso oscuro, una suerte de finis gloriae mundi, que sentencia de que toda pulsión de vida contiene su propia pulsión de muerte. Ésta visión escatológica, es re-convertida en una nueva realidad a partir de una surrealidad subyacente.

Si el artista se conmueve ante este vacío mortuorio, es porque nuestra sociedad en pleno sufre de la alteridad que provoca la sensación de su propio vacío, su propia identidad vaciada, sin sentido, sin objetivo, como una trama absurda de un Sísifo empujando cada día una piedra colina arriba sin saber ¿por qué?. Este fenómeno de movimiento vaciador, tanto de la arquitectura tratada en estas fotografías como la propia arquitectura interior del espectador, es la que conmueve y remece al artista. Su visión no es ajena a la mirada de los otros, cualquiera que se encuentra con la muerte significada en esta mole de ladrillos, percibe su propio e ineludible destino, su abandono íntimo y su ausencia de respuestas. Entonces estas obras al retomar el movimiento y desplegar formas en ese vacío ofrecen una suerte de recuerdo arquetípico, entonces la memoria de otros entra en la memoria propia, que no es otra que el continuum en el saber de lo desconocido, es allí donde el sujeto requiere de encontrar una identificación con lo observado: “la identificación es una cualidad tan común que, en el propósito de la observación de sí, resulta difícil separarla de todo lo demás” (2). El artista busca permanentemente una identificación, es parte de nuestra manera de abordar la realidad, sólo cambian los objetos de tal o cual identificación. Pero ¿Qué sucede con aquello que está dentro del objeto observado? ¿Qué sucede con la posterioridad o anterioridad de lo contenido en el objeto?

 

                                                      

"Enlozados Fantuzzi 03"

 

Fragmentos e indicios del todo

 

Llama la atención que cada intervención en la obra de Manuel Marchant, contiene un sustrato plástico diverso, que en algunos casos lo torna de una personalidad distinta de la otra, ya qué la forma es un campo léxico de muchas posibilidades y Manuel sabe usarla en cada una de sus intervenciones.  Puede ser relampagueante en “Antiguas fabricas de Chiloé 01”, para luego  pasar a ser de una composición de verticalidad solemne en “Antiguas fábricas de Chiloé 03”. Y al espectador le sucede que cae en una suerte de complicidad con el artista, pues no se asume en uno una molestia en este cambio "formal" al afrontar el espacio.

Lo mismo sucede con el color, una obra puede ser de azules lumínicos, azules cerúleos, turquesas, bajo capas blanquecinas, brumas albas de corte geométrico, como rompiendo las leyes físicas, y en otras tomar colores ocres y vernáculos.  Pero ¿por qué no? Las ánimas pueden romper nuestros conceptos mecanicistas  o medibles…pues acá no hay nada entendible desde la óptica de lo razonable. Todo este vacío está para alterarse con leyes operadas por un artífice mágico, un demiurgo empujando su creación fuera de los límites de lo conocible, pero que a su vez bulle de elementos reconocibles de la otredad (aunque desconocidos hasta ese momento).  En tanto la aparición espectral en “El taller de costura 02” es parte de buscar uno o varios  elementos que nos permitan tener un acceso primario a este enigma laberíntico, esta es la puerta de acceso, el color sepia, el rojo fractal en altura, hacen de este trabajo, un faro para emprender un rumbo incierto en busca de este vellocino arqueológico. . Eso lo hace interesante e inquietante (al viaje visual), saber que aquello que habita y pulsa la bidimensionalidad, es un delirio re-ordenador, un estado de gracia según la frase del alquimista Eliphas Levi. El color muta según la mirada y el viaje del artista en este viaje a lo ausente-presente. (se podrá entender esta última  frase si se ha de saber, que todo se transmuta, y me refiero a algo más allá de la Ley de Lavoisier)

La realidad bañada por la transparencia y el cromatismo queda reducida y sustituida por una nueva realidad. Espacio que incorpora lo geométrico, lo fractal, el gesto automático o el trazo racional.  Sucede con “Enlozados Fantuzzi 03”, donde se ve que la aproximación al espacio viene desde un orden consciente, una suerte de composición planimétrica , aunque sin perder su carácter espectral dada por las transparencias, que en esta oportunidad se ven atrapadas por círculos, trapecios u otra figura geométrica.

 

                                    

"La estrella polar 04"

 

Lo semántico

 

Al observar  la obra “La estrella Polar de los Andes 04”, podemos deducir que más allá del encuentro con todo aquello que podría ser definido como la ignoto, existe en el artista también la intención de mirar algo de realidad-historia-gnosis, ya que por esta ventana circular (quizás el orificio de una puerta de una caldera) o a través de este círculo-ojo, el artista invita al espectador a mirar igual que él. Una especie de Ángel de Klee que mira la historia, pero este Angelus Novus virtual y no presente, no mira de reojo, sino que mira directamente al pasado  de la usina. Acá no hay guerras ni hambrunas como en la imaginación de Benjamin, hay simplemente una silueta humana que aparentemente está aseando los despojos fabriles  en una actitud que parece absurda. Pero si intentamos hacer una analogía ente estas dos miradas - la del Angelus y esta otra – en la de Manuel Marchant- persiste hoy una mirada pesimista y trágica. Se desprende de esta imagen que después de una centuria transcurrida, el progreso no ha traído la prosperidad prometida para todos. Y sí en un momento se pensó que el automatismo industrial sería la respuesta  a los males del mundo y el fin de siglos de limitaciones, el tiempo, ha demostrado casi lo contrario, el hombre solitario barriendo los despojos (quizás los suyos) pone el acento en este concepto.

Manuel Marchant, quiere hurgar en la historia, en ambas historias para decirlo correctamente, la privada y la pública, la singular y la colectiva, la historia tan particular tras una mujer que cose, un hombre que barre, un calderero, el operario, el que estuvo y que no es, un hombre erguido sin rostro, sin detalles. Su manera de aproximación es cromática, un lenguaje seguro, el color no miente a quien desea percibir en la memoria.

Manuel, se apropia del espacio y le da vida nueva, reemplaza sus luces, cambia su geometría interior, lo habita con su mirada en una historia a contrapelo como citara Walter Benjamin. El artista hace asomo de lo  displacentero en el arte diría Advis,  o nos presenta esa belleza compulsiva según Breton. Lo cierto es que las fábricas  ruinosas son el gran “Objet trouvé” de Manuel.

“y sin embargo como voy a sugerir a continuación, este objeto tiene tan poco que ver con el cumplimiento de los deseos como los tienen los sueños de las neurosis traumáticas. El objeto (la fábrica) señala un punto más allá del principio del placer.” (3)

 

                                                                     

           "El taller de costuras 02"

 

La Historia

 

La creación de la CORFO en el gobierno de Pedro Aguirre Cerda, abrió una posibilidad de una industrialización en el país, pero con el andar de las décadas y al alzarse la supremacía económica de ciertas potencias mundiales, esta actividad comienza a decaer, y si sumamos a esto que surge la aparición del neo-liberalismo con la supresión de las fronteras en lo que es inversión económica. Las antiguas fábricas fueron perdiendo terreno frente a los grandes productores manufactureros como China, Corea del Sur, Taiwan o como Brasil en nuestro subcontinente. Las bajas en las tasas de aranceles, que comienzan en la dictadura hasta llegar a niveles bajos o iguales a cero en democracia, crean un verdadero desastre en la economía manufacturera chilena y lentamente una tras otra, las otrora activas industrias de  la manufactura fueron cerrando sus puertas.

Con esta nueva forma de vivir, surgen nuevas formas de percibir el objeto, todo es temporal y desechable y en este ámbito, también caben nuestros viejos edificios industriales, en una era narcisista y despojada de toda pertenencia pública, el edificio es un objeto al cual hay que abandonar, para posteriormente reemplazar. Esto, se hace patente en lo que denominamos el bien desechable, para que la máquina económica crezca, debe haber un producto de poca durabilidad en términos de consumo masivo y si deseas algo durable, debes pagar un alto precio por aquello, valor que las capas medias y bajas (el grueso de la población) no están en condiciones de hacer. En esta misma línea de lo desechable, se encuentra el valor patrimonial arquitectónico o la denominada arquitectura con historia, más aún cuando esta refleja el pasado de la clase obrera.  La tendencia moderna de edificar y construir en menor cantidad de M2, empuja a deshacerse de los barrios antiguos, para así poder edificar grandes edificios de departamentos, sin importar la destrucción de la memoria histórica o colectiva. El deseo hacia el objeto nuevo, es el comportamiento del hombre alienado, aquel que huye de su entorno desesperanzador llevando al ser humano a un camino neurótico y lleno de vacío.  Desde la instalación de las teorías mecanicistas y positivistas, es que el ser humano progresivamente se ha ido alejando de ciertos estados de equilibrio emocional, para ser arrastrado a un mundo ilusorio, donde el deseo objetual o de poder, es el fin último de la vida, tal como lo indica Noam Chomsky en sus conversaciones: “la ideología dominante afirma, en efecto, es que cada individuo es simplemente un consumidor, una persona que trata de llevar al máximo el consumo, y que en ese acto se da la vida... la vida se va totalmente.”

Pero el objeto y su posesión obedecen más  a una aspiración psicológica que a un benefició de mejorar la forma de vida en términos prácticos. En ese sentido, una fábrica abandonada, es un objeto cadavérico al cual se debe apartar.

Al parecer cada día que pasa, acumulamos varios objetos o bienes, pero la paradoja como indica el autor está que en un determinado momento, después de haberte entrenado para ser parte del aparato de trabajo, este te desecha, te elimina al igual que el objeto desechable y la sociedad te margina de su máquina productiva: Es la fuerza de trabajo que se ha transformado —en este caso, por supuesto, mediante una operación social y no diabólica— en obstáculo materializado por el fruto del trabajo. (Baudrillard) (4)

 

(1)Gilles Lipovetsky “La era del vacío”

(2)El esoterismo según Gurdjieff, P.D. Ouspensky

(3)Belleza compulsiva, Hal Foster

(4)La sociedad de consumo”, Jean Braudrillard

 

        Entrevista a Manuel Marchant

 

¿Qué idea impulsa tu trabajo visual actual?

Actualmente trabajo en base a las simultaneidades perceptuales. Me explico; la condición polimorfa de la realidad contemporánea, obliga a incorporar en la construcción de la imagen una gran cantidad de información. La imagen, en tanto cristalización de residuos de Memoria Activa, incorpora distintos espesores de significado en su lectura. Por ejemplo exploro en las rupturas de las dicotomías o dialécticas de la realidad: adentro – afuera; objetivo – subjetivo; digital – análogo; real – irreal, etc.

 

¿Tus estudios y práctica de la arquitectura influyen en tu obra?

Siempre han influido, en los primeros años (ingresé en 1973 al Departamento de Arquitectura de la U Católica de Santiago) en esos años dirigida por Octavio Sotomayor, Leopoldo Benitez, Humberto Labarca, quienes entregaban una formación con fuerte contenido de compromiso social, pero también con una poética del espacio que permeaba los talleres. Posteriormente después del Golpe de Estado me cambié el año 1975 a la Escuela de Arquitectura de Valparaíso, en una búsqueda más radical del fundamento de la poiesis en la Arquitectura. Encontré ahí grandes maestros como Alberto Cruz, Godofredo Iommi, Arturo Baeza, quienes desde la mirada de Amereida, nos marcaron a fuego con el fundamento poético del habitar.

 

¿La herrumbre y lo ruinoso, lo ves como una manera de rescate patrimonial en el abandono o como una belleza convulsiva a la manera de cómo la ven los surrealistas?

La herrumbre y lo ruinoso surge como una búsqueda de otra realidad, como una forma de configurar una contracultura al libertinaje del consumo.  Las imágenes que hoy nos rodean son las imágenes de la publicidad, la propaganda y la publicidad, el derroche y el consumo.

En lo ruinoso veo la historia y la condición humana, el destino del hombre hacia la muerte y no solo hacia este presente de cosas desechables, en que estamos sumergidos.

 

Tomando en cuenta la frase de que“ la belleza será convulsiva o no será” de Breton

Entiendo la belleza como aquello que te acompaña sin saberlo, aquello que está a pasos de ti mismo, sin ser real y sin ser estridente. La belleza adviene de diversas maneras, en los momentos más inesperados. Entiendo la propuesta de Bretón como aquello que es capaz de transformarte, de convertir el agua en vino, de multiplicar los peces, cuando el hambre así lo exige. Sin embargo también la belleza nos traiciona y no puedo dejar de recordar la frase de A. Rimbaud: “He sentado a la belleza en mis rodillas y la encontré amarga”.

 

¿Qué manifestación, desde tu profundidad y que es nueva, ves en tu trabajo? Desde lo que sumas a la mirada de ciertos lugares abandonados ¿Cómo se integra tu propio sentir en la imagen que capturas?

Me refiero a por qué y cómo? Intervienes la imagen original, como  la deconstruyes?

Entiendo mis obras, como el producto de una simultaneidad de diversas miradas. No veo la ciudad como un paisaje único, a la manera del paisaje clásico. Intento incorporar la subjetividad de la mirada. El punto de vista interior, el punto de vista de los sueños y las pesadillas. Aquello que surge desde la soledad de la existencia, aquello que sientes que te abandona y que simultáneamente te habita. Es la condición del ser y la nada al decir de Sartre y del existencialismo de mediados del Siglo pasado. Hoy que el mundo está tan poblado de objetos, amo los lugares vacíos.

 

¿Qué te provoca la alteridad que se sucede con el paso del tiempo? ¿y qué te sucede con el entorno que la rodea, es parte también del proceso de tu obra?

Me inclino a pensar en un extraño desarrollo del tiempo,  en base a círculos en los cuales se concentra la totalidad de todo cuanto somos, es avanzar en una senda en la que vamos muchos sin saber quiénes somos y cuanto nos estamos acompañando. Sin embargo en este pequeño trecho o trayectoria que es nuestro paso por la tierra, aprendemos a vivir en distintos mundos de manera simultánea. Así por ejemplo las mujeres del Taller de Costura, estuvieron siempre esperando  ser rescatadas, y su existencia no depende solo de lo que fue  su vida  real, sino de lo que son hoy, transformadas, transfiguradas como ángeles o fantasmas de un Taller imaginario.

 

¿Qué corriente artística, filosófica, social o de otra índole te influye de alguna manera y se hace partícipe de tu obra?

Reconozco varias vertientes, soy por definición ecléctico y anárquico de raíz cristiana. El surrealismo como estética y el existencialismo como ética del diario vivir. Miro la realidad desde una perspectiva dialéctica y sin embargo creo que el Tao inunda toda la existencia. Es decir admiro la inteligencia humana y la capacidad del hombre de abordar otras realidades y descubrir nuevos horizontes.

 

¿Qué emociones te provoca el vacío con el que te enfrentas y como lo asumes al desplegar tu imaginario?

Es a partir del vació que todo lo demás es posible. En la ciudad los terrenos baldíos abren el imaginario de lo cotidiano. Hay una idea en la escuela de Arquitectura de la Católica de Valparaíso que habla de la Arquitectura como la “extensión orientada que da cabida”, es decir el espacio, el vacío antes que la función utilitaria puesta en el mercado. La poesía nos libera aunque sea unos fugaces segundos del totalitarismo del mercado.

 

¿Cuál es tu soporte ideal, sabiendo que trabajas en diferentes medios? y ¿por qué?

No tengo un soporte ideal, exploro en distintos medios. Soy básicamente un cosntructor de imágenes, un secuestrador  de configuraciones y gestos. Estos deben materializarse en aquel soporte que más convenga a su esencia y a su sentido.

 

¿Qué quieres decir al espectador con tu trabajo?

Que la libertad es posible, que la belleza nos acompaña en lo cotidiano, que no dejemos nunca de recordar y soñar lo imposible.

Escáner Cultural nº: 
158
Muy interesante, no me perderé esta exposición.
Gracias, el artista es muy interesante y con un trabajo y trayectoria muy notable

Enviar un comentario nuevo

El contenido de este campo se mantiene como privado y no se muestra públicamente.
  • Allowed HTML tags: <a> <em> <strong> <cite> <code> <ul> <ol> <li> <dl> <dt> <dd>

Más información sobre opciones de formato

CAPTCHA
Esta pregunta es para verificar que eres human@, completa el espacio con los signos de la imagen.
7 + 2 =
Solve this simple math problem and enter the result. E.g. for 1+3, enter 4.
By submitting this form, you accept the Mollom privacy policy.