Escáner Cultural

REVISTA VIRTUAL DE ARTE CONTEMPORÁNEO Y NUEVAS TENDENCIAS

ISSN 0719-4757
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Fotoproyecto-chile

                                                             

 
Fotografía retrato: Roberto Apablaza 

Por Mane Adaro                                                                                                                                                                                 

RITA FERRER:  UNA VIDA ENTRE LA IMAGEN PENSANTE Y LA PALABRA REFLEXIVA.

 

"¿Por qué  Muchedumbre  de Jorge Brantmayer fue  tan rotunda en Bayona? Porque justamente desordena el archivo y sabemos que el archivo es un espacio de poder, porque la identidad nacional se arma por  el territorio y por las colecciones; por eso es  político este trabajo, por ese simple gesto de desordenar el archivo del que  cataloga, del que clasifica, del que dice que esto va acá o allá, quién es ídem y quién alter; porque siempre hay un mandato de quien clasifica en nombre del Estado".

El mundo de Rita Ferrer se conforma de luz  y palabra: pinturas, fotografías, plantas, flores, delicados detalles, recuerdos y muchos, muchos libros. Una vida intensa y apasionada, construida a través de la palabra y un pensamiento crítico.  Periodista, escritora, teórica, ha publicado una infinidad de artículos y dos libros sobre fotografía: Yo, Fotografía (2002)  y ¿Quién es el autor de esto? Relaciones de fotografía y performance ( 2010). Fue seleccionada por tercera vez en el Encuentro Internacional de Críticos y Curadores de Trasatlántica 2011, con su ensayo “Todos contra el lente”, texto que acompañó a  la muestra fotográfica “Muchedumbre” de Jorge Brantmayer en su recorrido por la ciudad de Bayona, Francia.

 

MA. ¿De profesión periodista, cómo es que llegas al mundo del arte?

RF.  Cuando entré a estudiar periodismo a la Universidad Católica en 1970, se había puesto en marcha,  a partir de 1968, la reforma universitaria y se había implementado el currículum flexible y me titulé en el 75, habiendo realizado todos los ramos optativos y facultativos en estética y literatura. Me interesa el arte porque crea nuevas representaciones de eso que llamamos realidad y nos permite interpretar las prácticas sociales de una época y las relaciones de poder. Con el golpe militar nunca trabajé como periodista en medios pero si lo hice en publicidad, en los años que, muchos del mundo artístico y de las ciencias sociales, que no se fueron al exilio, trabajaban en esa industria.  En los años 1981 y 1982 animé, junto a Wladimir Balic,  la Sala BHC, donde expusieron por primera vez la generación de los 80’s: Samy Benmayor, Jorge Tacla, Matías Pinto de Aguiar, Pablo Domínguez, Omar Gatica, entre otros. También me acuerdo de la exposición “Las cuatro Patricias” en la que participaron: Patricia Israel, Patricia Figueroa, Patricia Saavedra y Patricia Vargas. También hicimos con Ricardo Mac Kellar una gran retrospectiva de Juan Francisco González. En esos años, me vinculé con muchos artistas, escritores y coleccionistas; muy especialmente con aquellos artistas e intelectuales que después fueron llamados por Nelly Richard,  la Escena de Avanzada;  algunos de ellos han sido grandes amigos y parte de mi vida.

Ya a  mediados de los ochenta trabajé como consultora de comunicaciones en UNICEF y ahí articulé una red de artistas para la infancia. En ella participaron figuras como: Ana González, Lotti Rosenfeld, Raúl Zurita, Diamela Eltit, Nelly Richard, Roberto Bravo, Saúl Sckolnic, entre otros. Posteriormente, entre 1987 y 1992, me desempeñé como agregada de prensa y gestora cultural del Instituto Chileno Francés de Cultura,  en un período muy significativo, que me permitió vincularme con artistas e intelectuales de todas las disciplinas y por supuesto, con fotógrafos.

                                                                         

                                          Muchedumbre de Jorge Brantmayer (2000-2010)

 

MA. ¿Al mundo fotográfico directamente como te vinculas?

RF.  La fotografía y el arte contemporáneo son casi indiscernibles. La fotografía me interesa sobre todo porque es “el” paradigma de la modernidad y a través de ella pueden abordarse las crisis de  representación a las que asistimos en todas las esferas. La fotografía es una alegoría que permite reflexionar de los conflictos de sentido de las sociedades coloniales y postcoloniales como la nuestra. En el mundo de hoy necesitas una especialización, pero en mi caso la  especialización es táctica más que un saber en sí mismo. Es como la propuesta de Arquímides; pero en vez de mover el mundo, la fotografía me permite “leer” el mundo.

 

  MA. La fotografía es como una radiografía, puedes ver los síntomas..

RF.  Efectivamente, pero son múltiples los discursos que permiten  situarnos en las esferas de lo imaginario y simbólico a través de la imagen: la filosofía, la literatura, los estudios culturales,  el feminismo, el psicoanálisis, los estudios visuales, entre otros. Hay una interdisciplinaridad y transdisciplinaridad que convergen en la imagen y de hecho esa es la caja de herramientas a la que recurrimos  en la actualidad las personas que reflexionamos en torno a la   imagen, la fotografía y la visualidad.

 

MA. ¿Por qué  crees que estas dos vertientes de los estudios visuales: fotografía  y arte, normalmente no están tan vinculadas o conectadas en Chile?

RF.  Creo que tiene que ver  con un cierto apego del mundo de la fotografía al pensamiento modernista de algunos  teóricos e historiadores como  Greenberg, Newhall  o  Fried  que en su momento postularon a las artes como independientes y autónomas, sin conexión unas con otras: el mito modernista, que cada arte  tiene sus propias técnicas y su propio método. Yo creo que eso  está  desbordado, a partir de las vanguardias históricas: de hecho las prácticas artísticas hasta nuestros días  lo han desbordado, pienso que   mantener en esferas separadas a las diferentes disciplinas artísticas, obedece más  a necesidades de mercado que  a consistencias teóricas. Quizás esto obedece a que con la progresiva desmaterialización del arte contemporáneo, la imagen fotográfica es la que aún puede mantener  una materialidad propicia para el  mercado y los coleccionistas.

 

MA. Entre comillas, pues  también la imagen fotográfica en si conserva una posibilidad de ser inmaterial con el soporte por ejemplo. (la proyección en sus variadas formas)

RF.  Si, de hecho la imagen fotográfica es la que más se acomoda a esa virtualidad  justamente cuando no se representa en soportes convencionales;  esto demuestra  que esas fronteras son forzadas. Sin embargo, en circuitos convencionales  la imagen es  ofrecida a lo más en formatos grandes y “formas cuadro”. Yo lo veo más como una estrategia de  marketing del mercado del arte orientado a los coleccionistas, pues no hay sustentabilidad teórica dentro del arte contemporáneo para seguir postulando esa “pureza”.

                                                       

Muchedumbre de Jorge Brantmayer, GAM, Santiago de Chile.

 

MA. Con tus textos teóricos  has quedado seleccionada  tres veces en Trasatlántica (1) ¿Como se ha reflejado esta participación en tu mundo personal, profesional?

RF. Para mí ha sido muy gratificante. He asistido a los tres encuentros; he podido reencontrarme con colegas que a estas alturas, considero amigos y ha devenido un ritual que corona un año de trabajo. Me gusta mucho el formato; cada año, son tres sesiones acotadas muy productivas, que en los tres años que he participado,  transcurren en distintas ciudades, con distintos públicos y experiencias de ciudad. Sin exagerar, para mí, es una inflexión en mi trayectoria: hay un antes y un a partir de.

Qué decir, de la oportunidad que se le abren a los textos de ser seleccionados  para su posterior publicación en los libros  cuidadísimos del Festival PhotoEspaña del año siguiente. Es un estímulo impresionante para una investigadora “de acá”. Imagínate para teóricos latinoamericanos como Eduardo Ramírez Giuliana Vidarte o yo, comparecer en una publicación y en la misma portada con pensadores tales como: Luri Lotman, Ernst van Alphen; Richard Brilliant Jorge Ribalta o John Berger. Indudablemente que más que ser un mérito de nosotros, es la audacia inteligente de Gerardo Mosquera, el comisario general de PhotoEspaña y editor de la publicación; por cierto sumado al respaldo incondicional que le otorga la directora del festival, Claude Bussac, al comisario.

 

MA. Una ventana consolidada y positiva.

RF. Como te digo hay un antes y un después que, me ha permitido conocer  a distintos investigadores de diversos países hispanohablantes que no nos  conocíamos y poner en correlato tanto nuestras producciones discursivas como escenificar las producciones de fotógrafos y artistas de nuestros respectivos países de origen, que han dado pie a nuestras reflexiones. Me he dadocuenta que  a pesar de vivir en contextos distintos y a pesar de nuestras distintas proveniencias disciplinarias, hay más convergencias que las que suponía. Así mismo me ha abierto oportunidades, gracias a las redes que hemos ido estableciendo, para ser invitada a escribir en revistas de otros países, como por ejemplo, la invitación que me extendió Daniel Garza, recientemente premio de ensayo del círculo de Bellas Artes de México, para colaborar en La Tempestad, que se publica en Ciudad de México.

        

Muchedumbre de Jorge Brantmayer, GAM, Santiago de Chile.

 

MA. En el texto escrito para la muestra Muchedumbre de Jorge Brantmayer,  aludes a la lucidez de Brantmayer  para insertar su propuesta en la ciudad de Bayona-  ¿Cómo relacionas en la práctica esta intención, la obra y el significado producido?

RF. Creo que el fotógrafo nunca tiene total dominio del significado de las imágenes que produce. El significado de la fotografía no radica sólo en la imagen, sino que en el contexto de su recepción., No es lo mismo tener un cúmulo de imágenes de retratos de santiaguinos exhibidos en la Plaza de Armas que tenerlos en la ciudad de Bayona.  No es lo mismo tenerlos dentro de una galería de arte contemporáneo  “francés” que en el Museo Vasco. Bayona es una ciudad  peculiar que históricamente  ha estado en disputa. Es una ciudad donde el mismo rio que la cruza se llama Nive para los franceses y Errobi,  para los vascos. La importancia de la comparecencia de “Muchedumbre” de Brantmayer  excede las mismas imágenes. Son esas imágenes, en ese contexto, mostradas de esa manera lo que le dan su relevancia; su potencia está en eso. Esas fotos en otro formato, esas fotos en otro espacio, esas fotos en un contexto que no sea la Plaza de la Libertad, por ejemplo,  adquieren otro significado totalmente distinto.

MA. No hay arte sin política…

RF.  No es lo mismo la política que lo político. Es recomendable hacer esa diferenciación pues no se trata de hacer un arte que sirva a fines políticos, al servicio de buenas o malas causas,   sino que bogar por un arte que tenga su propia politicidad, sus propios lineamientos en la disputa por los sentidos. Afortunadamente para nosotros, Walter Benjamin, en “El autor como productor” nos libera de las pesadillas “del arte comprometido” sin restarle poder subversivo al arte, a través de sus propios medios.

MA. ¿Y el significado del retorno de la muestra Muchedumbre que se expone actualmente en el Centro Cultural  Gabriela Mistral?

RF.  Me parece que las fotos llegan de otra manera a como se fueron. Llegan con una carga simbólica enorme.  No hay que olvidar su paso por Valparaíso, porque antes de llegar al GAM  hacen esa pequeña escala: su desembarco. En Trasatlántica, que aunque no hayan sido expuestas si  tuvieron su presentación en power point con toda la experiencia social de su recepción en Bayona.                                                                                   No es lo mismo las imágenes solas que  las imágenes en contexto y las imágenes ya socializadas.   Eso es lo que a mi parecer le falta a la fotografía chilena, que realiza solamente  rituales estáticos: exponer,  sacar catálogo y hacer la parada de un conversatorio y no hacer una recepción critica en que la obra vaya cargándose con su propia historicidad; eso es lo que se llama recepción critica. No  tener 500 personas tomando en una inauguración, sino que esa exposición sea comentada, sea repensada, sea re articulada y sea puesta en  discusión y eso se haga productivo a través de un texto publicado.  Cuando las propuestas logran una vida independiente a la que le dio vida su autor, como sucede en la producción de todos los campos del saber,  adquieren efectivamente el estatuto de obras. En ciencias, por ejemplo, la jerarquía de un científico dependerá en dónde lo publiquen, y su permanencia y solvencia se medirá en cuantas veces lo citen en  otras investigaciones; una publicación,  un “paper” en dos años si la investigación no le ha servido a nadie  muere, sin embrago publicaste 20 años atrás y en la medida que esto sirva para seguir pensando e investigando estará vigente.  Por eso no es fácil decir, como algunos lo hacen acá, que Barthes está muerto: en la medida que existen otros estudiosos reinterpretándolo atentos en el mundo, su pensamiento está vigente.

 

        

Muchedumbre de Jorge Brantmayer, GAM, Santiago de Chile.

 

MA. ¿En Chile cómo ves esta relación entre creación y discurso?

RF: Lo veo muy pobre,  pero no porque no haya buenos pensadores, lo veo pobre porque  veo vínculos estáticos. Muchas veces todo termina en la inauguración, se lanza el catálogo, se lanza un texto como una formalidad: se hacen todos los rituales, se hace todo lo que se tiene que hacer, hasta ahí.                                 

MA¿Piensas que hay critica en Chile?

RF.  Creo que hubo y sigue habiendola. Hay gente que sigue reflexionando con muy buenos trabajos a partir de lo fotográfico y la visualidad. Lo que pasa es que esta voluntad de mantener esta pureza del medio fotográfico descontaminado de discursos críticos es solo un cerco del marketing gremialista. El pensamiento de la fotografía es un discurso que proviene de la filosofía, de los estudios visuales, de la crítica cultural, de la estética, de la historia,  de la teoría de la imagen, de la semiología, de múltiples disciplinas. ¿Entonces cómo mantener cerrada indefinidamente y separada a la fotografía de esos  discursos?  En Chile los trabajos que tiene Elizabeth Collinwood Selsby sobre fotografía y Walter Benjamin   no circulan ni son leídos en el medio fotográfico y sin embrago son estudios de primer nivel que tienen su circulación en circuitos de pensamiento reflexivo internacional.      Aquí nadie conoce los textos de Eduardo Cavada, sin embargo  en PhotoEspaña 10, el eje fue el tiempo expandido a partir de su notable ensayo “Trazos de luz”.  Los textos de Willy Thayer que acaba de publicar en  un libro precioso: “El cenotafio.de la luz,” en el cual tiene dos textos dedicados  a la fotografía; uno de ellos a partir del álbum familiar de un trabajo de Julia Toro. Afortunadamente tengo la posibilidad  de hacérselos leer  a mis alumnos. No puedo cambiar la mentalidad de otras generaciones, pero si informar a las nuevas, para que abran su perspectiva del estudio de la imagen, que a nivel internacional es muy abundante en referencias. Tratar de mantener  fuera de contagio a la fotografía, cuando la tendencia mundial es a la interdisciplinaridad, a la transdisciplinaridad,  a  los estudios visuales, culturales y de género.  Cómo no cruzar el trabajo de Zaida Gonzalez  con los estudios de género y el feminismo. Pasa que hay temor, pero está cambiando, los fotógrafos de generaciones antiguas provienen de un mundo profesionalizado que no necesitan discurso, sin embrago al querer ingresar al mundo de las artes visuales o al mundo del “arte”, la galería y museo, tienen que abrirse a nuevas demandas.  Recién ahora en Chile las nuevas generaciones están comenzando a darse cuenta que la imagen no sólo “habla por sí misma” y creo que están conscientes que es un ejercicio inútil pretender que exista un discurso autónomo que sea exclusivo de  la imagen fotográfica.

 

Ma. ¿Crees falta más discurso con la realidad pero no desde la “formalidad”?

RF. A estas alturas es inconcebible que un fotógrafo no maneje  la luz y la técnica aunque sólo sea para pervertirlas, pero no se puede armar un discurso  sólo sobre la técnica, porque además en el plano bidimensional propio de la fotografía, el fotógrafo compone bajo las mismas leyes de la composición de la pintura, eso se agota. La búsqueda de formalidad debe estar vinculada a algo más amplio, porque es importante lo que sucede dentro y fuera de “la ventana” que enmarca lo representado.  Es lo que Jacques Ranciére llama el triple régimen de la repartición de lo sensible: la articulación entre una manera específica de hacer propia del arte, la forma de visibilidad de ese hacer y la pensabilidad de sus relaciones. Es estéril seguir viendo puras formas y no saber asociar que esas formas obedecen a formaciones discursivas propias de la cultura de una época.

 

                               
Muchedumbre de Jorge Brantmayer (2000-2010)

 

MA. ¿Cómo ves el estado actual de la fotografía en Chile?

RF. Creo hay un boom en la fotografía bastante interesante,  hay mucha producción que está reflexionando sobre la fotografía y lo fotográfico, creo se está  perdiendo el cliché de que la imagen habla por sí misma, hay más conciencia y necesidad de perderle el miedo a la reflexión.  Porque la fotografía es un discurso mudo que tiene que ponerse en correlato con un pensamiento audible, lingüístico, pero no en relación de subordinación o para  cumplir programas u órdenes de la palabra contra la imagen, más bien para  ayudar a hacer legible el discurso fotográfico y sus relaciones de contexto y producción.  Bajo el entendido que no hay ningún discurso que pueda clausurar de una vez por todas sus significancias, y eso es la maravilla; que las obras se mantengan vivas en la medida que haya recepción critica. Por ejemplo,  toda esa fotografía que fue producto del fotoperiodismo de los setenta y ochentas adquiere otro sentido 20 o 30 años después en otro contexto.  Me refiero a las fotografías de Luis Navarro, los Hope, Jorge Ianiszewski,  Kena Lorenzzini,y los fotógrafos de AFI,  reviven con otras lecturas y en otro contexto, gracias, por ejemplo, al estudio que realiza recientemente Gonzalo Leiva.

 

MA. La importancia del archivo y su conservación.

RF.  Hoy en día hay una especie de tic de querer conservarlo todo, como si todo tuviera la misma importancia. Por ejemplo, hay muchos proyectos que quieren  conservar fotografías de familia sin hacer ninguna jerarquización, sin ningún corte o propósito. No estoy diciendo que sólo valga la pena conservar archivos familiares de quienes tienen cargos de poder, o que pertenezcan a familias de la oligarquía o de la clase militar; no. Pero hay una tendencia al mal de Diógenes, una compulsión por coleccionar y construir  una especie de enciclopedia china y eso más bien habla, a mi entender,  del síndrome de agotamiento de una época. Volvamos a “Muchedumbre” de Brantmayer. ¿Por qué  la exposición fue  tan rotunda, en Bayona? Porque justamente desordena el archivo y sabemos que  el archivo es un cenotafio del poder.  Porque la identidad nacional se define por el territorio y por sus colecciones: étnicas, patrimoniales, naturales, etc.  Por eso es político el trabajo de  Brantmayer, por el simple gesto de desordenar el archivo, confundir al que  cataloga, al que clasifica, al que determina que esto va acá o allá, porque siempre hay un acto de poder en las taxonomías.

 

MA. ¿Si tuvieras la posibilidad qué cosas potenciarías de la fotografía chilena y qué otras cosas anularías?

RF.  Potenciaría la recepción critica, es fundamental, la fotografía no basta con mostrarse en  una exposición, y sacar un catalogo chico con alguien inteligente que escriba. Tiene que haber una sociabilización que va mas allá  de hacer un locutorio o conversatorio, tiene que haber personas que se motiven por pensar a partir de esas imágenes; que hagan  lecturas críticas  y que eso vaya armando un tejido porque el valor de la fotografía es que dé para pensar. Obviamente para el coleccionista lo importante es el fetiche,  y para el especulador, que su  apuesta en que algún momento tenga algún valor de cambio superior al que invirtió, pero para mí, la imagen fotográfica debe devolvernos el reflejo de las relaciones socio culturales de las que somos fruto, en determinado tiempo histórico y espacio geopolítico.

 

 

Carlos Avello, "Limites duros", 2011.

             

MA. ¿Piensas que eso no se da por el sentido express en que se viven los procesos culturales en la actualidad?

RF. Pienso que hay falta de estrategia con respecto a la fotografía chilena. Hay un intento de ruptura con el pasado, quizá por desconocimiento o bien por oportunismo. Hay una elevación fetichista de ciertas figuras, no se quiere armar  una vinculación o una relación entre unos y otros ni tampoco tensionar las distintas tendencias. Hay una trinchera de generaciones en vez de construir vías de legibilidad para armar relaciones entre unos  y otros, con  discursos que sea más amplio que el de los amigos, más productivo de si te cae bien o mal. Si no hay prensa, si no hay fotoperiodismo, si no hay mercado del trabajo, si las agencias de publicidad donde son muy pocos los que tienen acceso porque todo lo demás se compra en bancos de imágenes  internacionales, obviamente que el mercado está en la fotografía “de autor”. Entonces  nosotros como profesores tenemos que hacer bien la pega para que estos jóvenes no estudien 4 años de fotografía y que se lancen sin tener capital simbólico a la nada.  De repente les va bien y después se caen al vacio, lo que  rápido sube, rápido baja.  Falta paciencia, estrategia, dentro de la urgencia de la cultura fast –food, faltan  miradas reflexivas  y mucho trabajo;  que es distinto a ir tras el éxito.

 

MA. ¿Qué otras cosas complementarias en la escena fotográfica chilena?

RF.  Las políticas públicas son súper importantes, por ejemplo, si bien teóricamente no es sustentable mantener la fotografía desconectada de las artes visuales, si  tácticamente ha sido relevante y  se ha demostrado en la práctica: la fotografía chilena ha tenido un impulso gracias a estas políticas que lae han permitido tener visibilidad en el exterior.   Sin embargo, por ejemplo una muestra como Con- vivencia en el Castillo Montjuic de Barcelona, más que  un muestrario aconsejaría se diera la posibilidad para que estas obras se mostraran bien, respetando sus sintaxis y formatos. Es como una tienda, antes de que hubiera una cierta estética de las vitrinas existía el bazar donde se llenaba con  todo y se pretendía exhibir todo, pero a medida que las sociedades se van sofisticando la vitrina es un espacio que a veces el vacío  dice mucho más que la estética del gabinete del coleccionista.  Falta estrategia y riesgo. Toda selección es un corte, hay muchas maneras de mostrar trabajos  jóvenes pero no necesariamente  lo distribuyes democráticamente, más bien discursivamente.                                                                                                                                                                              

Faltan concursos de fotografía joven, pero que realmente  tengan bases claras, premios claros,  jurado idóneo, ojalá  internacionales, que dé garantías que no se transforme en nepotismo donde los profesores queremos posicionar a nuestros alumnos y los padres a sus hijos y sobrinos. Aquí faltan estrategias a mediano y largo plazo; porque  hay  buena producción y eso lo están apreciando  afuera.

 

MA. ¿Dentro del quehacer nacional hay algún fotógrafo que te motive o enganche más?

RF.  Hay muchos fotógrafos consolidados y otros que están armando propuestas  interesantes. No quiero hacer un ranking ni menos un listado exhaustivo. Pero tengo presente a Paz Errázuriz, Jorge Brantmayer, Zaída González, Jorge Gronemeyer,  Fernando Melo.  Carlos Avello (2) me parece uno de los más interesantes de los fotógrafos cuya obra recién estoy en conocimiento.  Su trabajo es complejo, no es fácil hacer fotografía aérea, pone en tensión paisaje y territorio, tensiona urbanismo, habitabilidad y frontera, tiene una propuesta, que la puedes abordar desde múltiples  posiciones, es una fotografía que da  para pensar.

 

          

Carlos Avello "Limites duros", 2011.

 

   

Carlos Avello "Fronteras de Peligro", 2011.

 

1. Textos Trasatlantica: 

http://www.slideshare.net/photoespana/todos-contra-el-lente?from=share_email

2. Carlos Avello  http://www.flickr.com/photos/fullgallery  / spplataforma.wordpress.com

 

Por MANE ADARO

http://fotografiasmaneadaro.blogspot.com/

Curadora Independiente

Escáner Cultural nº: 
144
Excelente el aporte lúcido de Rita Ferrer a la existencia o inexistencia del discurso de la fotografía nacional...

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