Escáner Cultural

REVISTA VIRTUAL DE ARTE CONTEMPORÁNEO Y NUEVAS TENDENCIAS

ISSN 0719-4757
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Al Documentar

RAVOTRIL - PERFORMANCE EN LA TRIENAL DE ARTE EN CHILE



Columna Al Documentar de Marcela Rosen
marcelarosen@gmail.com

 

RAVOTRIL
 

Por Rocío Casas Bulnes

El performance

El cinco de octubre del año 2009 Prem Sarjo ingirió una sobredosis de quince miligramos de RAVOTRIL antes de entrar a la inauguración de la primera Trienal de arte en Chile, en el Palacio de Bellas Artes de la capital. Cuando la presidenta Michelle Bachelet bajó del escenario para mezclarse con el público luego de su discurso, el artista se desplomó totalmente inconsciente junto a ella. Una mujer, tirándolo de los brazos, lo arrastró para sacarlo del lugar, cruzando la planta principal del palacio hasta llegar a la salida. Después lo hizo rodar por las escaleras. Continuó arrastrándolo, ésta vez de las piernas, por la vereda de José Miguel de la Barra hasta llegar al borde de la calle. Allí se detuvo en busca de un taxi, pero fue arrestada por la policía local que siguió la orden del jefe de escolta de la presidenta. El cuerpo de Sarjo quedó desplomado frente al museo, hasta que tiempo después una ambulancia lo hizo desaparecer de escena. Impresa en el pecho de su polera, descansaba la palabra RAVOTRIL escrita al revés.

 

 

La trienal

La nueva Trienal de Chile anunció su estreno con bastante tiempo de anticipación. Esto dio espacio suficiente a las polémicas que se dejaron caer en avalancha. Entre ellas destacó la renuncia de Eugenio Dittborn, a quien se planeaba homenajear en el evento. El consagrado artista comentó textualmente temer que lo que comenzó siendo un homenaje terminara en una pesadilla. Dittborn, pese a la discreción que adoptó al respecto, habló sobre la mala organización del evento y la falta de profesionalismo en una Trienal dirigida por gente sin preparación.

Carlos Leppe, artista visual igual de emblemático y más irreverente que el primero, también se vio obligado a retirarse antes de que fuera demasiado tarde. Luego del repentino rechazo de una obra maestra propuesta por Leppe (instalar una roca gigante en el hall del Museo de Bellas Artes), la curaduría le pidió exponer una muestra que ya se había concretado en los ochenta. Quizás no esté de más decir que este tipo de gestos mata a los artistas y a la cultura nacional, condenando a ambos a ser esclavos del pasado.

La Trienal se incluía a sí misma dentro del contexto del arte contemporáneo, pero nunca existió una convocatoria. De la noche a la mañana todos los curadores y artistas se habían elegido entre ellos . Chile, aunque oficialmente se desprendió del sistema dictatorial en 1990, no ha modificado su postura frente al arte. Las obras continúan sosteniéndose en base a relaciones de grupos cerrados y podridos. ¿La Trienal es ignorante o se pasa de lista? ¿Creerá que todos los artistas, por el hecho de estar vivos hacen arte contemporáneo o se solazará en rascar la espalda de aquellos que sueltan privilegios privados? Cualquiera de las dos posibilidades terminó sujetando al país en el descrédito mundial, obligándolo a presentarse como un lugar en el que nada interesante sucede dentro de las artes visuales. Paradójicamente la reflexión central de la Trienal, según su propio discurso, fue la problemática del arte contemporáneo en relación a su propia institucionalidad.

 



Psicotrópico

Cada año, Chile se sitúa entre los primeros lugares mundiales en consumo de tranquilizantes psiquiátricos. El RAVOTRIL es el medicamento más usado por los chilenos. Por este motivo ha pasado a ser el preferido de farmacias y médicos, unidos en una empresa sumamente auspiciosa. Fácilmente se mantiene al pueblo anestesiado, pues pocos soportan esta realidad sin la ayuda de alguna droga. Niños, adolescentes, mujeres de todas las edades (incluyendo embarazadas y lactantes), hombres y adultos mayores obtienen recetas médicas de RAVOTRIL, debido al padecimiento de trastornos como crisis de pánico, insomnio y ansiedades incontrolables que se reprimen de esta forma. Naturalmente, es el sector económicamente privilegiado quien se puede dar el lujo de drogarse dentro de la legalidad. Los otros tienen que arreglárselas como mejor pueden. A raíz de los abismos sociales en una ciudad tan pequeña como Santiago, existe un mercado negro sumamente elaborado donde la gente sin opciones de prosperar puede adquirir esta droga a precios razonables bajo el riesgo de ser detenida.

El principal componente del RAVOTRIL es el Clonazepam. En un comienzo funcionaba únicamente como un anticonvulsivo y antiepiléptico. Ahora se receta para los más diversos padecimientos psicológicos. Este medicamento causa adicción a las dos semanas de consumo aproximadamente. Estimula efectos secundarios como depresión, irritabilidad, somnolencia, mareo, dificultades en la coordinación, pérdida de las funciones cognitivas (a los ravotrilómanos les cuesta recordar sus sueños), cansancio, nerviosismo, alteraciones varias del comportamiento, amnesia, debilidad y pérdida de la vista. Estos son sólo algunos de los daños colaterales. La psiquiatría es una ciencia en pañales y el cerebro de cada paciente es excepcionalmente único, por lo que se continúan registrando trastornos que muchas veces no salen a la luz. Pues existen medios de información farmacológica, como la página web de Farmacias Ahumada, que prefieren no entregar este tipo de datos al describir el medicamento. ''Si usted u otra persona ha ingerido una sobredosis de RAVOTRIL, debe ponerse en contacto con su médico, con un farmacéutico o acudir al hospital más cercano de inmediato'', advierte el folleto de RAVOTRIL. Pero, luego de un poco de investigación, resulta imposible confiar la vida a los responsables de la creciente fármaco dependencia en todos los chilenos y chilenas.


Reacción

El discurso de la Trienal de Chile 2009 hablaba sobre la apertura de espacios al arte contemporáneo, pero el Palacio de Bellas Artes inauguró el evento con una exposición titulada Territorios de estado. Paisaje y cartografía. Chile, siglo XIX. En ella se exhibían pinturas de éste periodo donde podía admirarse la naturaleza chilena de forma contemplativa. Fue en el contexto de esta muestra donde Sarjo, artista contemporáneo, golpeó la institucionalidad con la obra RAVOTRIL.

Una vez el artista cayó al suelo las reacciones fueron genuinas, exponiendo la naturaleza del público que desde ese momento se transformó en individuos. Sin duda el efecto que causó RAVOTRIL en Paulina Urrutia, ministra de cultura, fue el más interesante. La presidenta Michelle Bachelet, instintivamente quiso ayudar al hombre que se había derrumbado a unos centímetros de distancia. No alcanzó a hacerlo porque Urrutia la tomó fuerte del brazo como a una niña a la que hay que educar. Mientras le repetía “Es puro teatro”, se la llevó de ahí para continuar con los saludos protocolares, bloqueándole así la vista de lo que ocurría. Pues sorprendentemente, esta experta en arte dramático se equivocaba. El teatro supone actuación, y esta performance era una experiencia que estaba realmente sucediendo. Allí no había nada de teatro.

Mientras el cuerpo era arrastrado a lo largo del recinto, algunos presentes comentaban el performance con naturalidad. Otros, más desconcertados, pedían a gritos histéricos que abrieran paso al desmayado. Camarógrafos de prensa, que inundaban el lugar, se concentraron en la escena y la persiguieron hasta el final, iluminándola con ininterrumpidos disparos del flash. Parados en la salida, los guardias le abrieron la puerta a la mujer que arrastraba el cuerpo bajo la mirada del director del museo Milan Ivelic, no tanto por ayudarla, sino para que desapareciera pronto esa incómoda irrupción y todo volviera a la normalidad.

Cuando se ha llegado a la calle, el estado actúa como mecanismo de represión. La policía se acercaba sin saber qué hacer. Fue el jefe de escolta de la presidenta quien tomó la iniciativa, ordenando que se esposara a la mujer y que una ambulancia desapareciera lo más pronto posible el cuerpo del hombre que apenas respiraba. La prensa y todos los curiosos que siguieron la obra casi hasta el final, fueron obligados también a desaparecer. Supuestamente no había nada que ver. Sin embargo, ahí estaba el hombre inconsciente, ensuciando la entrada iluminada del museo, con sus brazos estirados en cruz, el cuerpo lleno de golpes y heridas como cicatrices de su camino arrastrado. El tiempo pasó lento junto con las miradas curiosas que salían de los autos y peatones que avanzaban bajo la presión furiosa de los policías, hasta que llegó la ambulancia.

Sarjo fue golpeado antes de llegar a la Posta Central. Luego de ser trasladado a otro hospital, llegó a la Comisaría, donde lo investigaron e interrogaron. Fue acusado por disturbios públicos. La causa más importante que alimentó la desconfianza de los responsables de la seguridad ciudadana era el hecho de que la presidenta estuviera presente cuando RAVOTRIL sucedió. Un disturbio público de cualquier tipo frente a la figura presidencial se toma como una amenaza y un peligro contra el estado. Es en estos casos donde la ley actúa con más fuerza. Toda esta censura contribuye a la imposición de algo muy simple: ocultar el panorama real a aquella persona que debiera estar enterada de todo lo que sucede.

 

 

Lo que no se ve

Uno de los tantos problemas que prometió abordar el curador Tricio Escobar en la Trienal de Chile 2009 fue “… la discusión política sobre la cuestión indígena. Así mismo, preocupaciones sobre la intersección entre el arte indígena, el popular y el contemporáneo”. En el sur del país una serie de transnacionales y multimillonarios chilenos, roban las tierras que han pertenecido a familias mapuche desde antes de la conquista. Este sistema se sostiene siempre por medio de la violencia. La policía, pagada por el gobierno, hace sus entradas triunfales armada hasta los dientes. Muchos indígenas mapuche han decidido crear barreras pacíficas de defensa, sentándose en fila silenciosamente, para proteger con humildad lo que les pertenece. Otros, dispuestos a todo antes de ser obligados a mendigar o convertirse en esclavos, pelean con todo su cuerpo hasta la muerte. Tanto los primeros como los segundos son golpeados y, una vez indefensos, arrastrados de brazos o piernas hasta desaparecerlos del lugar. Esta imagen coincide de forma siniestra con el performance RAVOTRIL.

Mientras la vida de Sarjo pende de un hilo, es retirado como bolsa de basura de un lugar donde no es deseado. El performance trabaja como la metáfora de esa institucionalidad a través del cuerpo, que la soporta. El artista responde al medio cultural en su país al igual que Dittborn o Leppe, pero a través de una obra. La reacción que su performance produce sólo demuestra que es imposible hacer arte de verdad dentro de los límites de la institucionalidad. Tristemente, Chile no está preparado aun para una Trienal de arte contemporáneo. Alrededor de todo el mundo, Bienales y Trienales absorben manifestaciones aun más conflictivas como parte de la producción a la que se está llamando, pues se entiende que es en esos espacios donde los artistas tienen la responsabilidad de expresarse sobre todo si es en contra. Sin embargo, si son necesarias este tipo de experiencias para que los engranajes de un sistema opresor salgan a la luz, bienvenidas sean.

La obra de Prem Sarjo ha sido censurada y eliminada de los medios locales de una forma determinante. No fue una sorpresa para él que el performance fuera silenciado. El día posterior a la inauguración adornó sus diarios e informes televisivos con solemnes noticias donde se relató el pacífico éxito de la inauguración de la Trienal de Chile 2009. Nada dejó ver que una situación no esperada había ocurrido. Las cintas de los camarógrafos que siguieron la escena hasta el final fueron omitidas tras una decisión invisible. Pedazos de realidad quedaron excluidos para siempre, así como la presidenta arrastrada por el brazo de una ministra de cultura que no supo consumir la única manifestación artística contemporánea del momento. Bajo la nube del RAVOTRIL, los individuos se convierten en masa. Sobre ella, unos pocos ríen a carcajadas y se llenan los bolsillos ambicionando la presidencia de un país tan fácil de manipular. El golpe de este performance, superficialmente violento, debería leerse como una declaración de amor. Se trata de amor al arte, que sobrepasa al amante hasta jugar su propia vida por él. Pero sobre todas las cosas, lo que prevalece en RAVOTRIL y que tal vez ni siquiera el artista alcanza a observar, es el amor por su país. Un país dormido que esconde en sus sueños olvidados el poder de despertar.

Rocío Casas Bulnes

Diciembre / 2009

 

            

PERFORMANCE RAVOTRIL / CHILE ART TRIENNAL from Prem Sarjo on Vimeo.       

 

 
RAVOTRIL (In English)      

 

The Performance

On the 5th of October 2009 Prem Sarjo self-ingested an overdose of 15 mg of RAVOTRIL just before the opening ceremony of the first Chilean Art Triennial at the Museum of Fine Arts in Santiago. When president Michelle Bachelet had finished her speech she came down from the stage to mingle with the audience and the artist collapsed completely unconscious in front of her. A woman, pulling him by the arms, dragged him out of the place, along the main hall towards the exit. She later rolled him down the steps. She kept dragging him, now from the legs, down to the sidewalk of José Miguel de la Barra up to the edge of the street. Then she looked for a taxi cab but instead was arrested by the local police, who were following instructions from the presidential chief bodyguard. Sarjo’s body remained slumped in front of the museum, until later when an ambulance left no trace of him at the scene. In his t-shirt one could read the word RAVOTRIL spelt backwards.

The Triennial

The new Chilean Triennial announced its premiere well in advance. This gave plenty of room for a flood of controversy. Amongst them, Eugenio Dittborn’s resignation, who was going to be the honoree of the event. The acclaimed artist was quoted saying that he feared that what had begun as a homage would end up being a nightmare. In spite of Dittborn’s discretion on the subject he spoke of the lack of organization and professionalism of a Triennal entrusted on people with insufficient training.

Carlos Leppe, another renowned visual artist, though somehow more irreverent than the latter, was also obliged to withdraw before it became too late. After the unexpected rejection of a piece proposed by him - placing a huge rock in the main hall of the museum - the curators asked him to exhibit a work he had already shown from the eighties. It may not suffice to say that these kind of attitudes do nothing but kill the artist and the national culture, both condemned to become slaves of the past.

The Triennial considered itself within the context of contemporary art, but there was never an open call for works. From one moment to the other all the curators and artists had made a choice between themselves. Since 1990 Chile is no longer a dictatorship but it’s attitude towards the arts remains the same. Works perpetuate themselves based on the relationships of closed and rotten groups. Is this Triennial plainly ignorant or is it just trying to be too smart? Does it think that all artists, for the mere fact of being alive, create contemporary art or does it scratch the back of those who may grant special privileges? Any of these contributed to the international discredit of the country, forcing it to show itself as a place where nothing interesting is happening within the visual arts. Paradoxically, the main discourse of this Triennial was the problems encountered between contemporary arts and the institutions that support it.

Psychotropic

Every year Chile is among the main consumers of psychiatric tranquilizers, RAVOTRIL being the most popular of all. That is why it has become the darling of pharmacies and physicians, bound together in a very promising enterprise. It is not difficult to keep the population anesthetized, for there a few capable of bearing this reality without the use of some kind of drug. Children, teenagers, women of all ages (including pregnant and nursing mothers), men and old aged have access to prescriptions for RAVOTRIL because they suffer from disorders such as panic attacks, insomnia, unfathomable anxieties which are thus repressed. Of course it is the economically privileged who allow themselves the luxury of being drugged within legality. The rest just have to cope the best they can. Due to the social abysses present in a small city like Santiago there is a profusely elaborate black market to meet the needs of the hopeless, where they can get this drug at affordable prices but under the risk of being arrested.

The main component present in RAVOTRIL is Clonazepam. At first it was administered as an anticonvulsant but now it is used for the most diverse psychological disorders. This medicine produces addiction within the first two weeks of consumption, stimulating adverse effects such as depression, irritability, weariness, dizziness, coordination problems, loss of cognitive functions (those addicted to RAVOTRIL have trouble remembering their dreams), tiredness, nervousness, different behavioral alterations, amnesia, weakness and sight loss, to name but a few. Psychiatry is a newborn science and each patient’s brain is remarkably unique. That is why many other disorders are being reported but do not see the light of day. For there are means for pharmacological information, such as Ahumada’s Pharmacies website, who prefer not to handle this kind of data when describing such medicine. On it’s leaflet one can read: “If you or someone else has had an overdose of RAVOTRIL you should immediately contact your physician or head to the nearest medical centre”. But after a little research it becomes impossible to trust one’s life on those responsible for the growing pharmacological dependency of the Chilean population.

Reaction

The inaugural speech for the 2009 Chilean Triennial spoke of opening up spaces for contemporary arts, but the Museum of Fine Arts kicked off with an exhibition entitled State Territories. Landscape and Cartography. Chile, 19th Century. One could see paintings from that period portraying a contemplative look at Chilean nature. It was within this context that the contemporary artist Sarjo struck the institutions with the work RAVOTRIL.

Once the artist had collapsed many genuine reactions from the attending public exposed their true nature, rendering them individuals. The effect that RAVOTRIL caused on Paulina Urrutia, minister of culture, was undoubtedly a very interesting one. The president Michelle Bachelet instinctively wanted to help the man who had fallen a few centimeters away from her. She had no time to do this because Urrutia took her by the arm, as if she was a little girl in need to be taught. Meanwhile she kept repeating “it’s just theatre”, taking her to the side in order to resume with the protocol and greetings, blocking her vision on what was happening. Surprisingly enough, this expert on dramatic arts was wrong. Theatre presupposes acting, and this performance was a real experience that was taking place. There was no theatre.

While the body was being dragged out of the venue, some of the attendants commented quite naturally on the performance. Others, more disconcerted, yelled hysterically to make way for the fainted man. Press photographers packing the place, concentrated on the scene, following it closely, lighting it up with their uninterrupted flashes. The guards standing at the exit opened the door for the woman who was dragging the body under the gaze of the Museum’s Director Milan Ivelic - not a helping gaze but rather one looking for the swift disappearance of this uncomfortable irruption, making everything return back to normal.

Once you reach the street the state acts as a repression mechanism. The police came closer without knowing what to do. It was the presidential chief bodyguard who took the initiative, ordering to handcuff the woman and an ambulance to take away as fast as possible the body of the man who by now was scarcely breathing. The press and curious, who followed the work almost until the end, were also forced to disappear. Supposedly there was nothing there to see. Nonetheless, there lay the unconscious man, tarnishing the Museum’s luminous façade, his arms wide open, his body beaten and bruised as if scars from his dragged path. Time moved slowly as the curious onlookers in their cars and pedestrians moved along under the furious pressure from the police, until the ambulance arrived.

Sarjo was battered before arriving at the emergency medical centre. After being relocated at a different hospital he arrived at the police station, where he was interrogated and investigated. He has charged with public disturbances. The main reason for suspicion for those responsible of the city’s security was the fact that the president was present when RAVOTRIL took place. Any public disturbance in front of the presidential figure is considered a menace and a threat to the state. It is in these cases that the law applies its full force. All this censorship contributes to impose something quite simple: to hide the real panorama to the one person who should be aware of everything that is going on around her.

What can’t be seen

One of the many issues the curator Tricio Escobar set out to tackle in the 2009 Chilean Triennial was “...the political debate on the indigenous matter, Moreover, a concern for the intersection of indigenous, popular and contemporary art”. In the southern part of the country a series of transnational corporations and Chilean multimillionaires usurp the lands which have belonged to Mapuche families long before the spanish conquest. This system is always sustained through violence. The police, paid for by the government, enter triumphantly armed to the teeth. Many of the indigenous people have decided to create peaceful defense barriers, sitting silently in line, protecting what belongs to them. Others, willing to do anything to avoid becoming beggars or being turned into slaves, fight with their bodies until death. Both of them are battered and, once they’ve become defenseless, are dragged by the arms or legs until they have disappeared from the scene. There is a sinister resemblance between this image and the RAVOTRIL performance.

While Sarjo’s life hangs by a thread, he is removed as a garbage bag from a place where he is not wanted. The performance works as a metaphor of these institutions through the body, it’s support. The artist responds to the cultural medium in his country as Dittborn or Leppe, but through a work of art. The reaction to his performance only evidences that it is impossible to make real art within the bounds of these institutions. Sadly, Chile is yet unfit for a contemporary art Triennial. Around the world, Biennials and Triennials absorb manifestations actually more controversial than this as part of the production of what is being called for, because we understand that it is within these spaces that the artists have the responsibility to express themselves, particularly if it is in opposition. Nonetheless, if experiences like these are needed to unveil the machinery of an oppressive system, they are more than welcome.

Prem Sarjo’s work has been blatantly censured and eliminated from the local media. It was no surprise for him that the performance was silenced. The following day, newspapers and television newsreels were adorned with solemn reports on the peaceful opening event of the 2009 Chilean Triennial. There was no hint of the unexpected situation that took place. All the films from the reporters at the scene were omitted under an invisible decision. Bits and pieces of reality were forever excluded, same as the president being dragged by the arm by a minister of culture who could not consume the only contemporary art manifestation that was happening. Under a cloud of RAVOTRIL, individuals become mass. On top of this cloud, a few laugh heartily and fill their pockets with the ambition of the presidency of a country which is so easily manipulated. The strike of this performance, superficially violent, should be read as a declaration of love. It’s love towards art, surpassing the lover, until he gives his life for it. But above all, what prevails in RAVOTRIL, and which might even be unknown for the artist, is the love for his country. A sleeping country which hides in its forgotten dreams the power to wake up.

Rocío Casas Bulnes

December / 2009


Translation

Sebastián Jatz


El Video en: http://vimeo.com/10043376

 

Escáner Cultural nº: 
125

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