Escáner Cultural

REVISTA VIRTUAL DE ARTE CONTEMPORÁNEO Y NUEVAS TENDENCIAS

ISSN 0719-4757
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GRACIA BARRIOS
- Vía de acceso AL REALISMO CRITICO –(1993-edit)

Por Felipe Vilches Rubio


En las pinturas de Gracia Barrios lo cotidiano está despierto de colores y el espectador cae a una belleza de peso apasionado de gesto-color del dibujo en un acto visual sencillo donde el embrujo es lo más inmediato. No hay rechazo posible, la vista empieza a nadar como una barcaza, la contemplación no tiene que imaginar sino más bien sentir este encanto.
Este estudio de GRACIA BARRIOS fue inspirado en la actitud de ella , cuando le señale la técnica del “derrite/rubor” que empleaba, y le regale este ensayo para que leyera en el avión en un viaje a Barcelona. Este estudio era una puerta de acceso a comprender su pintura tb la diferencia con el fallecido maestro Don José Balmes en los años 85-87 en esos años- solo pinto ella con tesón, amor y “saco la ropa” a la calle y Pepe estaba haciendo política. Esta percepción me gano de parte de Don Pepe la afirmación -Ud es Polémicos!!

 

Nuestra mirada retrocede, para ver, pasamos a la otra colina, y allí está flotando el hombre como ropa secándose al viento, con los rasgos de una encarnecida vitalidad. El hombre está dentro del movimiento como un hechizo de la pintura, y con la figura humana abierta a la grandeza de la línea: “la figure est le lieu génerateur de la peinture.” Raoul-Jean Moulin.

 

 

Lo primero, el dibujo una parte escultórica fundamental, un trozo de la fuga, del color sonoro, ese encuentro increíble de la emoción con su imagen correcta. Luego pinta ese recuerdo en gesto-color: “ une palette admirable de tons aussi incertains que notré présent, des bleus, des verts, des violets, des bistres, troublants, discrets, tranquilles et inquiétant a la fois ...”

Después las tensiones evocadas borran la imagen, el resultado obliga a regresar, con un sentimiento más profundo del pulso. Siempre el “derrite “impone un respeto de la imagen, revienta en su mensaje y en su frescor, este acto mistérico que impone tiempo, y una madurez estética, -donde construye la unidad de imagen y atmósfera- es un símbolo de rica expresión. Por tanto, presiona solamente la cara del pulso del instante, mientras su vida artística narra una delicada realización, que tienen una resonancia poética en las imágenes, que cubren las telas de bellos sentimientos. No es un esteticismo final, ejemplificador, sino más intimista. No solo por la temática transparente y humanista, o la técnica de configuración del color, sino los sentimientos americanos.

Gracia Barrios en un abrazo solidario con José Balmes, en una conjunción afortunada, han abierto la caja de sorpresas del arte contemporáneo. En el sentido de participar, organizar, las pinturas contestan a los falsos ídolos con un sentido cooperativo ante el dolor. Ambos tienen una historia social como soporte la lucha de derechos, y deberes de una conducta ética que nace de los Talleres. La misma APECH - Asociación de Pintores y Escultores de Chile -, es un producto de esa conciencia ética. Han sido años de pérdida del abrazo, la lucha del brazo compartido, del abrazo de reconciliación, con batallas calumniosas. Esa época del régimen militar no sólo daba una imagen de la cultura, sino se movilizó la internalidad de los artistas al circuito comercial y a la propaganda individualista, nuevamente los artistas encontraron refugio estético en sus espacios, queriéndolos y rehaciéndolos en distintos lugares continuaron... Lo que significó manejar las preocupaciones principales de la plástica: creación más que ojo al despojo, oblicuidad más que perdida de sujeto, y la situación absolutamente vivencia personal y experimental del artista. Se perdía la identidad nacional, y los sentimientos querían sus iconos que descifraran la época.

Estaban los artistas de vidas sencillas, las personas normales que tienen refugio en su cultura, que tienen cabeza y cuerpo, luego que la razón y el entendimiento social se han roto: Gracia Barrios y José Balmes nos dicen las manos mandan... Con ellos incluidos transcurrió el inquieto año 1985, deciden fomentar la unión de artistas, y se reúnen 30 años después en una cadena humana con manifiestos personales.

 

 

Se define el papel importante de la paz propia que emana de Gracia Barrios, rasgo que señala Carmen Waugh : “ la recuerdo en París, en el taller donde vivían, chico e incómodo, y allí ella pintaba, cocinaba, hacía de abuela, siempre con esa paz que le es tan propia; y pensando diariamente en la vuelta. “ Pronto se abren puertas de exhibición sin rencores para ambos, mientras su arte es una reflexión humanizada profunda por lo cercano de la violencia, por la emotiva comunicación estremecedora de las imágenes que construyen, y que envuelven en conceptos.

 

Nos dice de la pintura Gracia Barrios: “...se plantea en la sentimentalidad directa y emocional...” Esto permite una forma de producción creativa desde el misterio subjetivo, pero más bien es una experiencia plástica volcada a la expresión femenina, aún por realizarse en base al movimiento más espontáneo, más delicado. Este largo camino comenzó con la sensualidad evocadora de la materia y las manos, luego vino la tierra, los cuerpos visibles en el fragor del dibujo. Por ejemplo, una cabeza con un horizonte indefinido, porción desértica que logra distanciarse, que permite distinguir el fraseo inesperado del combate cielo-tierra, con el atractivo infierno humano. Su excesivo lirismo expresivo utiliza los estigmas sociales, crea una supresión esencial, que acentúa la fuerza crítica, solamente comparable a los plásticos de su propia generación: Nemesio Antunez, Ernesto Barreda, Roser Bru, Sergio Mayol, Rodolfo Opazo, Carmen Silva,Rosa Vicuña, Ricardo Yrarrázaval...etc.

Su mirada vuelve a una memoria común rasgada que tiene vía de acceso a la historia particular de Chile, que imantan espectros del azul y el negro, enmudecidos colores enteros hechos trapos estirados, verticales. Principalmente oblicuos, para gozo de quién mira la vida en una imagen única de paso efímero. Se suceden una a otras las existencias dibujadas, borradas, construidas en una sola huella, en un humanismo que es réplica vivencial: “Del Mar “ .

 

 

Centralmente es la práctica de la pintura durante una larga vida activa donde el signo central es el hombre en todas las figuras incandescentes a causa del poder, el hambre, y la fealdad: “ les figures qui retrouvent la vie avec la couleur.” Testaniére, Conservateur en Chef des Musées. La pintura es bella dentro de la aventura del color, es lucha por situarse en el abigarrado tren del aquí y ahora de la persona, y su descomposición histórica, que viene del destroce social de los hechos políticos. Tiene esta pintura una responsabilidad política y un corazón de solidaridad humana. No es un arte reflejo. No todo puede pintarse, pues la imagen común que se repite, se saca del envoltorio cliché y se convierte en una aventura de sí misma, como forma.

 

Para la Retrospectiva visual entre los años 1965-1988 de Gracia Barrios escribe José Balmes para delinear los elementos empleados por Gracia, una muestra llamada Momentos, donde el comentario toma señales discontinuas, y esta discontinuidad se ubica para pegar como un palitroque a la memoria. Lo que Balmes inserta son apreciaciones técnicas de materiales telúricos empleados, nunca un acceso a esta obra contestataria, y su cronología, también desmembrada.

VÍA DE ACCESO es análisis de esta especial subjetividad femenina con nombre de reina de virtudes, una artista cuyas obras son codiciadas en el mercado. Quizás antes no era así, y ahora continua esta vida sencilla, con un temperamento sencillo, se impone como una figura de la plástica nacional, y ha extendido su importante evolución a la comunidad creativa. En su dramatismo impone imágenes muy cercanas a Balmes, (Lonquén). Son específicos cortes de memoria, incluso en su mayor colorido, dan a conocer la intensidad dramática. La composición bella simplifica el golpe plástico y se lanza con la cita borrosa del hecho social, que tiene mayor patentidad. Gracia Barrios pertenece a un circuito plástico amplio desde donde emanan principios éticos de la pintura asociados a la propia crónica histórica. El artista es, en estos casos, una autogestión pública, cada foto de familia -por así decir -, es testigo del líder lúdico.

 


Y todos reflejan las microfibrillas de la represión, por esas presiones del contorno, y también las pinceladas de aliento que suprimen la forma, tal vez sea escapar del frío presente. Escapar es salir, como salir en sí mismo es autoconciencia de las imágenes que brotan entre los eventos. Su lírica en la pintura subraya la estrictez de la pintura -recuerdo, desde el plano familiar hasta el símbolo popular: los pantalones, las sombreadas figuras, los charcos de las zonas.

 


No es una artista que pertenezca al simple destello realista de Goya, sino a ese corazón más reciente en color expresivo, más evolución después de las reiteradas tormentas que sugieren cielos, cordilleras, y cantidades de gente. Lo peor y pesado son colores salidos de un oscuro destino, seres humanos de una “pobla” para sobrevivir en la cola del infierno en que viven. Solo pueden salir como la infortunada Carmen Gloria. Por ello, revertir es utilizar la imagen del dolor en el marco político, es ponerse los pantalones, que revierte el homenaje en un urgente eco del presente. Nos preguntamos con aire interrogante, asfixiados por la epopeya dentro de las bellezas de Altamira : - A quién le contesta el eco de esta fantástica pintura? –

 


FELIPE VILCHES RUBIO - Mayo \ 1993.

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