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REVISTA VIRTUAL DE ARTE CONTEMPORÁNEO Y NUEVAS TENDENCIAS

ISSN 0719-4757
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Nino Garcia y Tomás Lefever.….Un paseo por los multiversos

Por Rubén Cáceres

Sonatita” Análisis de Tomás Lefever Chatterton. Realizado en la casa de Nino y María Eugenia al año siguiente de la partida de Nino. Tomado del libro que acompaña el registro sonoro llamado “Aproximación a la Música de Nino García” (1999) en la que su mujer presenta cinco obras de cámara de en medio de la vasta y contundente obra póstuma del Maestro García. Tomás, musicólogo, escritor y compositor, lega en sus comentarios previos a la ejecución de la obra por primera vez presentada a la opinión pública por María Eugenia, en el que ella a Tomás le entregara la responsabilidad de correalizar esta muestra magnífica del genio, por el conocimiento que ella tenía de éste y la admiración que el propio Nino le profesara, recuerda ella que Nino, en más de una vez le comentó de su admiración por Lefever y en alguna calle de algún momento a lo largo de su vida juntos le dijo: “A Tomás le llaman el mago de los sonidos” sabe mucho mucho mucho….” Por ello sin pensarlo dos veces en medio del desgarrador dolor de la partida de su compañero, con el corazón latiendo agitadamente más de la cuenta, y con el legado musical que el propio Nino deja en sus manos, ella busca y encuentra a Tomás sabiendo que la estatura musical de su compañero, solo podría ser comprendida a cabalidad, por un ser tan extraordinario y genial como Lefever, quien acude a la casa que ellos arrendaban en la zona Sur de Santiago, y el Maestro Lefever comparte allí muchas horas profundizando en los espacios, en medio de dibujos y la arquitectura de los diseños y los objetos nada tradicionales, de la enorme cantidad de graffittis interrumpiendo los colores de las paredes de toda la casa, expresando la naturaleza rupturista y siempre presente en la vida del Maestro García, su tiempo interno, el tiempo vivido, su tiempo existenciario.

Las paredes y el lugar le ofrecen a Tomás la sugerencia de episodios geniales y nada tradicionales, relatos “adelantados a su época” descrito en episodios breves como éste por ejemplo…María Eugenia, en una tarde cualquiera, llegando de cantar en un evento de poesía y música puso con spray en las paredes de su casa “se necesitan poetas a tiempo completo” y Nino le responde en la misma pared más abajo, momentos después con el mismo spray: ”-… y poetas que tiren la piedra y no escondan la mano…-” se escribían todo el tiempo, en las paredes, en servilletas, en hojas de música , en espejos, en boletos siempre, ambos habitando el lenguaje, María Eugenia, la eterna enamorada como la han señalado en justicia más de algunos, escribe un hermoso y contundente texto llamado “El Olvido del Olvido del Ser” refiriéndose a Nino, donde nos señala lo siguiente: “…-tomando el pensamiento de Heidegger y el Habitar, recordamos que el lenguaje es la morada del Ser y la casa donde habita el hombre, el gran intérprete que responde a esa llamada y que en ella y desde ella devela la inclusión de su propio decir, Nino en su lenguaje nos obsequia los misterios de un decir trascendente del mismo universo o multiversos, sumergido en los mares infinitos de campos vibratorios más allá de nuestra comprensión racional, la belleza surgida en orden desde el Caos, ordenada y dictada al Ser de Nino, desde universos creándose y recreándose siempre a través de sus partituras”-…

Pese a que todo allí siempre estaba en constante movimiento como estos “dos-uno” jóvenes habitantes enamorados o involucrados en ellos mismos con un entusiasmo, lenguaje y emoción permanente sin precedentes, se podía apreciar el patio, con esculturas , focos de colores y cosas increíbles como una pileta traída por ellos en donde bebían palomas y Ulises, y su hermano Dionisios los gatos, que la ocupaban de cuna para su descanso, mientras sonaba en el equipo de música, alguna sinfonía o concierto de Mahler, o Mozart del gusto de ese Ulises y de ese Dionisios de ellos. Las ventanas con vitrales señalando en su forma y coloratura musas dibujadas por María Eugenia a quien le incomodaban las cortinas tradicionales, y el espectro de luces que proyectaban hacia el interior convertían el espacio en un lugar atípico y mágico en el barrio y lugar donde habitaban ambos… y donde también no eran muy visitados, por personas que se avergonzaban de ir a esos barrios y que hoy pueden hablar y referirse al Maestro con una soltura sin precedentes, pero en una entrevista en un programa de televisión una persona muy cercana a Nino y a quien el mismo Nino quería mucho, dijo: “-…no iba mucho a la casa de ellos (casi nunca) por que el barrio donde vivían era demasiado “brígido”….-”Tomás , que no tenía ese tipo de temores en absoluto y se sumerge en detalles tras detalles, en la arrendada casa de estos jovencitos complejos, un membrillar y un hermoso jardín hecho por ella, jaulas sin pájaros a propósito con las puertecillas siempre abiertas como bebedero en donde podían , los pájaros, entrar y salir a su regalado arbitrio y que podían ocupar según su hambre, sueño, refugio o bebedero, si bien esa casa arrendada, cuya calle hoy lleva el nombre del Maestro, casa que no les pertenecía era igual el sitio donde habitaban, pues cuando Nino fue rechazado de un sitio en donde nunca se imaginó dijo a María Eugenia con mucha tristeza que podía ella escoger, a lo que ella sin demora le respondió, “-…si estamos debajo de un árbol como ahora, ese será entonces nuestro sitio para vivir…-” María Eugenia, al conocer a Nino, venía de vuelta de una gira musical en Suecia, y debía regresar por una beca que obtuvo en el Conservatorio de Gotemburgo para hacer su carrera de cantante, en ese trance, conoce a Nino y el amor los unió contra todo y a favor de todo también. Se dirigen esa noche a un lugar lejano a la casa de unos amigos, un colectivo artístico-poético-experimental muy de vanguardia para la época y los reciben, como amigos de María Eugenia, hasta que ellos peregrinan de pieza en pieza con insólitas vivencias en su estilo hasta llegar a la casa arrendada en la calle Central … que se veía embellecida cual palacio por el tremendo amor, que brotaba casi desde las paredes como decía Tomás, “amor, humor, sarcasmo, ironía ingenio alegrías e inteligencias brillantes,… podrían faltar muchas cosas para como debiera vivir un Maestro de esta categoría, pero sobra y brota en exceso a ojos vista lo que menciono anteriormente, la verdad, dudo que haya riqueza mayor de la que he sido testigo aquí”…-, según dijo el musicólogo, compositor y profesor de Estética que introdujo la composición musical contemporánea a Chile muchos años atrás, refiriéndose a la atmósfera del lugar en donde sin inconvenientes se trasladó a profundizar, estaba allí, el hermoso y salvaje jardín en donde muchas veces Nino escribió sus composiciones, recordando que toda su obra póstuma la realiza sin piano, nada más como fruto de su pura intuición y genialidad. En ese contexto y muy acompañado de Ulises y Dionisios, Tomás escribe por ejemplo:….

Sonatita”

Sólo a un mes de terminada “La Contaminación de la Primavera”, Nino García completa la composición de la “Sonatita”, título que si uno lo entiende bien, podría constituir la propuesta de un estado de compresión máxima, sufrido por un sistema, que para recuperar su masa debe originar otro estado, en este caso de expansión máxima y contradictorio con el primero y a través de la cual la materia construye y destruye los sistemas de universos.

La Obra, pensamiento sonoro de un solo cuerpo, aún cuando se podría plantear sin embargo una discusión en torno a la unicidad de la partitura, es en verdad una Sonata totalmente desarrollada pero comprimida a un tiempo de escasos 14 minutos de duración total. Es todo un ejemplo de cómo aplicar la compresión máxima a un universo sonoro, estructurado en todos los sentidos de que aquel universo posee, de constituir un ordenamiento cultural de las series basadas en las escalas diatónicas, con amplio despliegue de la capacidad de combinación que es posible entre aquellas, ya que se trate de funciones paralelas o transversales de los grupos entre sí y todo esto registrado desde el origen de la expresión sonora hasta el presente, por medio de la memoria.

De ese encuentro entre lo más pequeño y la grandeza inconmesurable de lo desconocido (que es la señal más osada que podamos recibir desde la obra) hasta la ingeniería de la construcción más la articulación de cada pieza en su justo lugar, y la economía de medios junto a la mayor diversidad de variación y color en la actuación de los incisos y motivos, frases y movimientos, es solo el primero que descubrimos de la Sonatita, ya que lo más conmovedor recién aparece en el enfrentamiento de lo más grande con lo mínimo y su resolución musical a través de un solo todo que contiene tres movimientos a ejecutar sin interrupción: Allegro Enérgico/Allegreto Scherzando y Moderato Allegro Molto”.

En ese mágico espacio que vivieron-habitaron Nino y María Eugenia, Tomás le comenta sorprendido a ella cuando termina este de escribir lo señalado anteriormente: “…-¡si estuviera de cuerpo presente aquí Bela Bartok, diría, ¡¡¡porqué no compuse yo esta sonatita!!!!. .-“

El compositor, Nino, siempre pletórico de amor en la infinitud de detalles y misterios mágicos, como por ejemplo aquel en una modesta habitación de una casa en la población de La Victoria, “brigido” lugar como se refiriera con mucha vergüenza fariseica una persona por allí, con un teclado, conseguido por un escaso tiempo, Nino tocaba concierto tras concierto, decía a su compañera,: “-…no me gusta este teclado ni ninguno, son como una teteras eléctricas….el piano tiene la nobleza de la madera, el sonido es único, hoy si se corta la luz, se acaba el músico…con el piano tu puedes tocar siempre, porfiadamente en cualquier lugar y circunstancia…-“ de todos modos el deleite de los vecinos pobladores de allí, generaba un episodio nada tradicional y poco o imposible mejor dicho,acostumbrado como por ejemplo el traer sillas improvisadas o sentados a los pies de la ventana que daba a la calle , Nino tocaba y los vecinos se deleitaban con interpretaciones e improvisaciones inolvidables, la música decía Nino, es un privilegio del ser, y vaya si era cierto, pues los juicios sociales de personas calificadas socialmente de “incultas” de esa música en especial, disfrutaban y demandaban siempre a un alegre Nino siempre dispuesto a interpretar a Bach, Mozart, Shubert, y algunas recreaciones improvisadas sinfónicas de sus canciones preferidas de las gentes de ese lugar…que sin ser del gusto de Nino, cobraban altura por los Stravinskeanos arreglos…esto echaba por tierra el privilegio de oír esos conciertos solo en salas prestigiosas, según recuerda su compañera, era común escucharles decir, como a un vecino que trabajaba en la feria del lugar, “…-¿ oiga vecino, puede tocar la de ayer? Esa de …bramhs que dijo Ud…es tan liiiinda, ya pues….-“ De tanto oír, ese público improvisado de vecinos y muchos niños sabían muy bien que pedirle a Nino, además de las cosas populares que les encantaba en el que Nino se las arreglaba improvisando prodigiosos arreglos musicales allí mismo… dijo a María Eugenia siempre a su lado, en esa estrecha pieza en que vivían “-…sabes, la música debiera tocarse en todos lados…debieran tocar a Beethoven y a todos ellos en las plazas a cada rato en todos lados…-” Su mujer, sonriendo, después de una dura jornada de cantar por allí y por acá , no era fácil pagar ese lugar pese a lo humilde y reducido, le responde “-…sí, y ya perderíamos las elecciones antes de presentarnos siquiera…por andar quitando privilegios a los privilegiados…a lo mejor habría que hacer una estructura distinta de sociedad gestionada por comunidades humanas con otra cosa en la cabeza y el corazón, más lejos de los parlamentos y más cerca de la tierra y el agua y los animales por supuesto.…estamos lejos de eso, bueno, tienes razón,… acá todos quieren escuchar y es muy lindo eso…” luego de un apasionado beso, que siempre se abría paso en cualquier momento y lugar y sin quitar las manos del piano, Nino dice a María Eugenia: ”-…y ahora ¡¡¡canta amor!!!...-“ (frase típica en él y que le ponía muy orgulloso) y, mientras ella ponía la tetera para el té, untando el pan con mermelada, comenzaba a cantar, la gente afuera aplaudía y se aglomeraba, Nino tocaba los compases de la Sonata Claro de Luna y María Eugenia sobre esos compases genialmente pulsados en las ligeras manos de Nino, ella cantaba diciendo…”-…gracias a la vida…que me ha dado tanto…-”, cualquiera diría en justicia, ese amor expuesto tan abiertamente de ellos superaba el pequeño espacio de esa pieza en esa población de La Victoria,

Tomás escribe, recuerda y comenta todo esto en sus decires y escritos paralelos a sus análisis musicológicos de la obra de García en la casa de ellos arrendada con posterioridad a la pieza descrita con muchos esfuerzos y siempre sin ninguna seguridad laboral para ambos en San Joaquín, lugar no menos “brígido” también, como diría el fariseo avergonzado y sus pares…que volvían su rostro cuando veían a Nino y su mujer, espantados ante la evidencia de un amor y valentía que no siempre está al alcance de decisiones cobardes, volteaban su rostro o, simplemente desaparecían de la vida de Nino, rasgando vestiduras, o el pecho, o hablando maravillas de él pero sin acercarse ni comprometerse. Tomás decía al escuchar estos relatos “la belleza, el amor, la valentía, la potencia violenta de la grandeza de espíritu, avergüenza a los demás….Ud. es eso, es terrible, me recuerda las gestas de las walkirias wagnerianas, en el gesto erótico trascendente mirándose a sí mismo como la esencia de los relatos de Cantar de los Cantares, ¿cree Ud. que eso puede ser entendido fácilmente? ...por favor querida, Nino y Ud. no son de vulgar comprensión…“ 

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