Escáner Cultural

REVISTA VIRTUAL DE ARTE CONTEMPORÁNEO Y NUEVAS TENDENCIAS

ISSN 0719-4757
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SURREAL

 

EL SURREALISMO LIBERTARIO


Por Enrique de Santiago

artedeenrique@yahoo.es

Por todos es conocida la importancia que tuvo, dentro del movimiento artístico-literario internacional. el surgimiento del Surrealismo en el año 1924 - liderado por el poeta André Breton - a partir de la aparición del conocido y comentado “Manifiesto surrealista". Años después este movimiento nacido desde la escisión del Dadá, conseguía un vigor y una presencia en el mundo de las artes poco visto en nuestro siglo, ya que es innegable su influencia en el mundo de la expresión plástico-literaria. pero este movimiento no es sólo una expresión lieraria o plástica, su esencial aporte está dentro del mundo  de las ideas, con su notable huella en los procesos de transformación socio-culturales. Entonces lo correcto es decir: El Surrealismo en el arte, el Surrealismo en la literatura o dentro del campo del pensamiento. Este último rasgo es poco comentado, ya que se cae en la omisión a la hora de referirse a las acciones del Surrealismo en el quehacer de los procesos sociales, como por ejemplo, la resistencia que hace el movimiento ante la presencia abusiva de la burguesía con su propia ideología conocida como capitalismo, manifestación burguesa que afecta el desarrollo del devenir del ser humano desde la mirada de la justicia social, esto se hace patente sobre todo en su fase de desarrollo desde el siglo XIX en adelante, momento en que las expresiones de dominación por parte del capital se acentúan con vigor propiciando una mayor contradicción entre las clases sociales, de las cuales sólo reconocemos dos: la dominante y la oprimida.



En este sentido se le ha querido dar al Surrealismo sólo una influencia desde lo estético, pero no es así, ya qué, la pintura y la literatura son para los surrealistas solo vehículos para la manifestación de sus ideas, entre ellas; la divulgación de la liberación del inconsciente y del ser profundo, para que así se propicien los cambios esperados para el hombre. Es por esos medios que su propósito final: la transformación del mundo, cobra en este planteamiento su esencialidad. En ese sentido, el movimiento se plantea ante el resto del mundo como un fenómeno esencialmente anti-estético, y anti-moralista (de la moralidad de la clase dominante y de los dogmas), donde la imagen es solo un medio de expresión de este inconsciente reprimido, la imagen es esto, y no un fin para adornar los museos o servir de objeto decorativo, la obra entonces no es una moneda de cambio, dentro de los procesos mercantiles de los grupos de consumo de estas mismas clases sociales a las que se combate. Así es como se expresa en la frase de Breton: “Transformad el mundo, cambiad la vida” haciendo alusión a Marx y Rimabaud. Esto mismo se refleja en sus palabras, también alusivas a este tópico en “La revolución ante todo y siempre" de 1925. (Declaración de los surrealistas junto a otros grupos de intelectuales, entre ellos los marxistas de la revista Clarté): "No somos utopistas, esta Revolución solo la concebimos bajo su forma social". Aquí claramente, se sitúa al Surrealismo no como un experimento, para remecer solo los estamentos intelectuales, ya qué esta intención va más allá, pues la exploración del inconsciente es un vehículo liberador-transformador para el hombre y una vía de solución para todos los problemas que lo aquejan.

El ser humano no puede seguir sujeto a las cadenas que lo atan a un sistema que no le permite liberarse, ni ejercitar medios sociales de justicia, es entonces que el Surrealismo y los surrealistas, deben tomar un rol más activo y participativo en el desafío de propiciar tales cambios. Hoy en día el Neo-liberalismo como instrumento superior de dominación del Capitalismo, ha acentuado y perfeccionado y multiplicado sus tentáculos en conjunto con sus medios alienantes, a partir de la saturación de información en los medios de comunicación y de la proliferación de los diversos aparatos coercitivos, los cuales poseen una manera muy sutil de operar, donde no se excluye la cooperación de dichos medios de comunicación como complementarios de estos últimos. De esta manera es como se legítima la represión sistemática, con sus niveles dentro de una estructura de red policíaca en las diferentes naciones del orbe, así mismo el omnipresente fantasma de la cesantía, ha provocado en los asalariados, un estado de resignación y de auto-marginación en los medios de lucha que fueron usos y herramientas tradicionales por parte de las clases oprimidas para acceder a nuevas conquistas, las que se dieron de manera natural a fines del siglo XIX y primera mitad del siglo siguiente, me refiero a los sindicatos y organizaciones sociales de base, etc.

 

 

 



Los surrealistas no han estado ajenos a los sucesos relevantes del siglo pasado, En 1927 sus principales dirigentes, incluyéndose al mismo Breton ingresan al Partido Comunista francés, para participar de los proyectos de cambio que este propiciaba para la sociedad toda, pero ya en 1930, las políticas de Joseph Stalin, conducentes a manipular las acciones culturales y falsear las condiciones de libertad y su política del terror en la repúblicas soviéticas, terminaron por decepcionar a los surrealistas. Son los años cuando se instaura el llamado “Realismo socialista” que no deja espacio para la búsqueda de nuevas alternativas de expansión de la libertad y la revolución, es entonces que las diferencias se acentúan, y se produce una irreversible distancia que irá en aumento provocando el alejamiento de los surrealistas de dicho partido político. Entonces la esperanza de nuevas y reales posibilidades de cambio para las masas oprimidas se ven diluidas. Sin embargo, los surrealistas seguirán apoyando todo intento libertario, y por ende su rechazo ante todo asomo de surgimiento de regímenes totalitarios.



Así sucede con el fin de la República en España durante la segunda mitad de los años 30, y la condena de los surrealistas a la aparición del terror “franquista”, y en ese sentido, las constantes cercanías de Dalí con las nuevas autoridades de facto, y su servilismo a la burguesía y la monarquía, hacen que sea expulsado del movimiento (1939). Dalí había desarrollado una conducta de ambiciones propias, y reñidas con los principios surrealistas, los que se entienden no como una aplicación de repudio bajo una lectura dogmática de dichos principios, sino que más bien, una aplicación de lo que llamamos sentido común, pues lo que es perjudicial para muchos, lisa y llanamente no es bueno. Dalí había sido seducido por el dinero, la cercanía con el poder, la fama, y todo aquello que huele a conservadurismo, era una conducta reñida con una actitud verdaderamente revolucionaria, y quizás Dalí era solo un artista con un talento, que vio a la pintura como un medio de alcanzar dichos propósitos, pero ciertamente su parte surrealista se esfumó y fue tentado por todo aquello que contenía aspectos en directa oposición al Surrealismo. El haber integrado el movimiento en sus inicios, quizás en él fue un accidente, o una maniobra de su ya reconocido oportunismo, no me detendré en hacer un análisis inconducente en ese sentido, lo claro es que el surrealista ya no habitaba en su forma de ser y no podía seguir siendo llamado como tal. No en vano Breton lo rebautizó como “Avida Dollars”.



En los inicios de la Segunda Guerra Mundial, la amenaza de la dominación Nazi-fascista hace que mucho de los surrealistas europeos viajen a América donde tendrán un contacto más profundo y cercano con sus pares en el nuevo continente, a partir de ahí se nutrirán de el imaginario nuevo que ofrece una cultura ancestral, la que puede revitalizar y dar puntos coincidentes con lo planteado desde el viejo continente y que también tuvo una mirada hacia continentes milenarios como el de Oceanía. El Surrealismo confirma su posición internacionalista y su inspiración en una sabiduría ancestral común, y es cuando las ideas planteadas a partir de una raíz antigua cobran mayor vigor. Es en esos años cuando ve la luz, Arcano 17, una de las obras literarias de mayor luminosidad de Breton. Entonces hay una febril discusión a lo que debe ser en torno al movimiento y surgen opiniones y textos para ir en búsqueda de una afinada política para responder a los años de post guerra.



La Revolución de Mayo del 68, trajo nuevos vientos de transformación para la sociedad y los surrealistas - Breton había fallecido dos años antes y la posta al frente del grupo de París, la habían tomado Jose Pierre y Jean Schuster-  aunque divididos ante esto sucesos, contó con la participación de aquellos, que sintieron en estos hechos una oportunidad única para desplegar todo su accionar en pos de las transformaciones esperadas. Otros eventos similares se darán ese mismo año en la Primavera de Praga, en México, e incluso aquí mismo en Chile. El compromiso libertario es sine qua non para el Surrealismo, la savia para que este se mantenga vigente hasta hoy, ya que el ejercicio de la libertad se convierte en una suerte de linfa del movimiento, y esta característica ha sido una constante en nueve décadas, la que genera la resistencia desde otras posiciones que aparentemente se ven aparentemente cercanas, como la de otros grupos de ideologías revolucionarias, pero que a su vez a diferencia del Surrealismo, estos otros colectivos poseen una línea política más dogmática. Por otra parte era lógico el rechazo de los grupos reaccionarios, donde toda actividad sospechosa de proponer cambios era mirada con ojos inquisidores y palabras de condenación, en ese sentido también hacemos alusión a la labor solapada de un importante sector de la iglesia católica en alentar la permanencia del status quo, para así no alterar la forma de conducir la sociedad por parte de los grupos dominantes, completamente afines y recíprocos a los pensamientos dentro de las cúpulas eclesiásticas fieles a la política de supresión y omisión de pensamientos libertarios. En ese sentido, los surrealistas, al sostener sus principios y ser fieles a ellos, despiertan recelos de ambos grupos antagónicos (derecha e izquierda), protagonistas ambos de aquellos años de procesos de cambio con formas nuevas, aunque en este sentido vale decir que ambos sectores presentaban una reedición de las mismas luchas de antaño, con su carga de contenido con tintes de un pasado reconocido y evidente.

 

Al año siguiente Jean Schuster en un atículo en el diario Le Monde titulado "El cuarto canto", declara que ya no tiene sentido seguir sosteniendo la actividad surrealista y de manera arbitaria junto a otros integrantes del grupo deciden "bajar la cortina" a toda acción surrealista, a la cual se sumaron: Jose Pierre, Philippe Audoin, claude Cortot y Gérard Legrand. Pero no contaban con la respuesta de Vincent Bounoure, quien junto a otros surrealistas responde a esta iniciativa de termino y deciden continuar la aventura surrealista. Sobre este aspecto histórico del movimiento, Michael Löwy nos expresa lo siguiente: "Por otra parte, gracias a las actividades de muchos grupos de todo el mundo, el movimiento surrealista ha superado de largo desde la crisis de 1969, Su descenso a los archivos "históricos" ha demostrado ser prematura. Los elementos esenciales de esta historia son poco conocidos, si no deliberadamente oscurecido. Vicente Bounoure contrarrestó el anuncio de Jean Schuster de disolución del surrealismo en un texto titulado "Nada o qué?" Impreso en una edición de 100 ejemplares, este documento y una investigación de acompañamiento circulado en París, Praga y otros lugares que suscitan numerosas respuestas, en su mayoría positivos, que se recogían en marzo 1970 y circularon bajo el título Pour la comunicación: R é ponses l'enqu te "Rien ou quoi?" Los surrealistas parisinos que se negaron a abandonar el movimiento se reagruparon, en estrecha relación con sus amigos en Praga, alrededor aliste el Boletín de liaison Surr é. Durante diez temas, los colaboradores del Boletín incluyen, entre otros, Jean-Louis Bédoin, Micheline y Vincent Bounoure, Marianne Van hirtum, Robert Lebel, Joyce Mansour, Jehan Mayoux, Franklin y Penélope Rosemont, Ted Joans, Nicolas Calas, Jan y Eva Svankmajer, y Michel Zimbacca." 


 

 

 



El hombre aún se percibe atado y sin una mirada que contenga una salida o vía hacia una revolución profunda del espíritu. Así se observa hoy, y ya ad portas de cumplirse un siglo desde la aparición del Manifiesto Surrealista. En este escenario histórico se han situado los surrealistas, en una suerte de medianía geográfica - flanqueados por los dos bandos en pugna - uno de ellos definitivamente nos miraba con rechazo (la derecha) y el otro (la izquierda tradicional y partidaria), ven con recelo a estos otros revolucionarios que hablaban de libertad amor y poesía. Esta influencia decidida a favor de cualquier intento libertario en favor del ser humano es una constante del Surrealismo, y es sabido que este movimiento fue actor principal en el mundo de las ideas y la cultura que va desde principios de la década del 20 hasta nuestros días. Pero además es desconocida su sobrevivencia hasta nuestros tiempos, y que existe una tercera y cuarta generación, tales como el grupo Phases y CoBra y los diversos “grupos surrealistas” de hoy que mantienen su actividad, a favor de las luchas constantes que el hombre necesita para conquistar el camino de una revolución permanente.

De esta manera es que se mantiene en alto esta práctica de forma de vida y búsqueda a nivel mundial, pero lo absolutamente desconocido es el resurgimiento del surrealismo en estos días, con una fuerza imprevista, donde quizás es pertinente decir, que ha surgido con mayor fuerza que la vivida en el primer cuarto del siglo XX. En Europa, Asia, África, y América los grupos surrealistas siempre han estado presentes alentando o animando las acciones hacia estas transformaciones, y su resurgimiento en esta parte del globo obedece a un “nunca estuvieron ausentes” y evidentemente hoy su presencia es más palpable, debido a los medios nuevos de propagación de información como internet. El motivo de este fenómeno claramente se debe, a la falta de respuestas dadas por la cultura imperante difundida con fuerza a partir de los años 80, y que es ya por todos conocido con la denominación de “globalización” o “cultura globalizada”, donde unilateralmente se ha difundido solo una suerte de cultura, que responde a conductas de consumo basadas en la superficialidad y el individualismo, las que se sustentan en la filosofía del éxito económico propio, dejando de lado la búsqueda del bienestar colectivo, el encuentro con la sabiduría interna, y el cuidado de la biodiversidad que nos sostiene.

Así las palabras de Breton cobran una mayor vigencia cundo dijo: "El Surrealismo será". Entonces la aventura en busca de lo maravilloso continúa. 

Escáner Cultural nº: 
174
Tal cual/ El encuentro fortuito de una máquina de coser y un paraguas en una mesa de disección/ Siglo XXI o sin tiempo/ el pueblo se levanta sin banderas/ Tal cual/ Aquel manifiesto inconcluso (o no) entre Breton, Rivera y Trotsky/ aquí llueve y no hay paraguas/ allá la máquina de coser apunta hacia los ojos y no hay encuentro fortuitos/ la mesa de disección sigue alterando la evolución del sentido común/ paradigmas sin paradigma ni digma ni para/ soy el otro siempre, soy el otro, no soy otra cosa que el otro y este animal que camina bajo mis piernas y en las formas núbicas de la Utopía. (yoHoy)

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