Escáner Cultural

REVISTA VIRTUAL DE ARTE CONTEMPORÁNEO Y NUEVAS TENDENCIAS

ISSN 0719-4757
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CUANTOS ANGELES CABEN EN LA PUNTA DE UN ALFILER

 

¿Qué pasaría en los museos, qué repercusión social tendría,
si el día de mañana cayera un bomba muy sofisticada
que matara únicamente a todos los artistas de México?

 

 
 

Por Juan José Díaz Infante
jdiazinfante@altamiracave.com

 

 

 

Dedicado también a Priamo Lozada, Eduardo Velez y artistas cuya vida ha sido corta...

 

Fue a mediados de los noventas que cerró el Museo de Monterrey, el cual era financiado por famosa compañía cervecera, empresa existosa, multimillonaria, transnacional, etc, etc. El presupuesto de ese museo fue empleado para hacer un circuito de carreras, mismo que ya están abandonando algunos años después.

 

De la misma manera Televisa cerró el Centro de Arte Contemporáneo ya hace varios años. Y pareciera que el concepto de un museo mexicano en realidad se disminuye a ser una galería grandota, donde no hay acervos ni investigación, sino solamente se cuelgan algunos cuadros con algún sentido de orden o de tema y, luego esa galería grandota es para eventos sociales, para poder presumir dentro de un contexto social de dinero el tener o un quehacer que sea original un par de horas, donde la obra es meramente una decoración "sofisticada" de ese evento social.

 

Mismo tenor a una fiesta de Halloween o el Abierto de Tenis de Acapulco, eventos circulares los cuales se tratan de sí mismos. Un problema de nuestros tiempos, que repercute en cualquier ámbito y así hay programas de televisión cuyo tema es "cómo se hace un programa de televisión". Esta estructura circular hace que al final todo comience, desde el principio. Un tour de más de lo mismo, la misma fórmula, el mismo esquema, una especie de aventura controlada y amable por ser conocida.

 

Este artículo, tiene la intención de recordar a un amigo mío, artista fallecido hace 15 años, Ángel Cósmos.

 
 

 

El video muestra el concierto de fotógrafos, año 2004. Celebrando los 20 años del proyecto

 

Recordando a Ángel ,

TODO cabe EN UN CUADERNO estilo a la francesa.


Si alguien me dice que ya hace 15 años que murió mi amigo Cósmos, yo le diría que no puede ser, que cheque bien su reloj, por que no ha pasado tanto tiempo para alguien que prácticamente vivía en el futuro. Ayer mismo, con Alejandro, revisando borradores y bosquejos estábamos citando alguna de sus partituras.

Realmente uno sigue viviendo cuando uno es parte de la memoria, parte de la conversación y, sobre todo, parte de la palabra.

Ángel sigue siendo un aceite esencial de las semillas y del humo, del mal olor del cigarro y del exceso del café no descafeinado y de las referencias diarias, del escrito sucio a lápiz que vive dentro de una servilleta.

El vino tinto de conocer a Cósmos tenía que ver con la capacidad de digestión de cualquier elefante volador. Hay que recordar que los elefantes voladores tienen el estómago dividido en 6 porciones interconectadas. De ahí que ciertas gentes lo confundan con 6 estómagos distintos. Era un vértigo que no se parece al que se siente cuando algunos artistas se jactan orgullosamente de descubrir el pasado.

En mi caso cuando uno habla de un artista, uno no sabe si tiene que hacer referencia a su obra o, si mejor uno hace referencia a la persona. Todo texto tiene que ser escrito en una papalote para que tenga altura.
La idea de un texto al viento, es no parecer muy amigo para que se camuflaje de profesional, pero al mismo tiempo no parecer muy profesional para que uno no de la idea que uno está fuera del círculo.

Ángel tenía el ángel de juntar a gentes, que estaban de principio distantes, prácticamente injuntables. Algunos por cuestiones de edad o geografía, y otros por otros parámetros sociales todavía más ridículos.

Ángel permitía el puente, las conexiones o el túnel. Con esa energía que sale solamente de los que son muy soñadores y que permiten que la vista siempre esté enfocada en infinito.

No hay nada mejor amigo que tener un cómplice con el cual hacer fechorías que no pueden ser platicadas fuera del grupo. El círculo de gente unida por que busca siempre que cualquier acción sea, de manera obligada, primeramente un estado de ficción, pero de ficción constante. Ángel era ese amigo perfecto, cómplice y malhechor.

Ángel y yo hicimos que nuestros personajes se salieran del escenario y se sentaran entre el público de incógnitos y, que la obra siguiese luego en alguna recamara de una casa desconocida.

Juntos creíamos en los grupos antes de que hubiese "colectivos", creíamos en la interdisciplina como un proceso creativo antes del "multimedia". Creímos juntos que la fotografía, el video, lo electrónico, la música, la tecnología, la poesía, el happening y el performance eran herramientas para las ideas.

En fin, Cósmos me enseñó la posibilidad de que gente de distintas artes pudiesen comunicarse y juntarse a trabajar, beber y jugar en el cajón de arena. Independientemente si ésto fuese de ladrillos cocidos o de campanas de bronce.

Ángel era un nadador gordo a contracorriente, como una piedra roseta flotante, que tiraba lazos para poder traducir valores entre herramientas artísticas en milímetros y pulgadas, pero comprobando que en ambos casos pudiesen arrancar un coche.

Ángel puedo decirlo era mi amigo, futbolista y político, y, gran curador de artesanías Inuit. Fuimos grandes amigos sus 10 años que estuvo en México, pero al mismo tiempo la amistad nos llevo a un nivel de cómplices. En eso estos textos dejan de ser un testimonio de amigo o profesional, sino un testimonio de complicidades artísticas. Este texto es entonces es una confesión.

Les pido se imaginen todo, todo rayado, de ideas y más ideas. Que se imaginen la desvelada inmunda del día que empieza a las diez de la noche para tratar de escribir un poema antes del final del día que amanece cuando uno tiene que ir a trabajar.

 

se lanza el sitio en memoria de un amigo, un artista y un cómplice: www.angelcosmos.com

 

Respuesta a la muerte de todos los artistas: No pasaría nada.

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