Escáner Cultural

REVISTA VIRTUAL DE ARTE CONTEMPORÁNEO Y NUEVAS TENDENCIAS

ISSN 0719-4757
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Teatro

 

Fotografía: Macarena Escalona

Martín Farías. Fotografía: Macarena Escalona

 

Por: Javiera Torres Bacigalupe

javiera.bacigalupe@gmail.com

 

Sólo del boca a boca se tiene oreja para los músicos teatrales en Chile. Los registros son pocos, al menos nada en lo académico. Pero existen búsquedas, tendencias y vanguardias musicales en el teatro. Existen Compañías y directores que de-linean la de avanzada. Existen músicos que componen a la par –y en sinergia- con la creación teatral.

Martín Farías, músico y compositor de teatro, salió a este encuentro. Investigó por propia inquietud y culmina con su libro: “Encantadores de Serpiente: Músicos de Teatro en Chile 1988 – 2011”. En este, devela el mundo más onírico del teatro…

 

En el año 1988

¿Por qué elegiste ese período de tiempo en tu investigación?

Lo escogí tomando como hito el estreno de “La Negra Ester” dirigida por Andrés Pérez  (9 de diciembre de 1988).Esta obra es tremendamente significativa para el teatro chileno y sobre todo, para la música de teatro. La mayoría de los músicos que trabajamos en teatro la mencionamos. La tenemos como referente. Como una fuente de conocimientos.

Al no tener una escuela que nos haya dado las pautas para la composición musical/teatral, los músicos estamos atentos a aprender de los otros músicos, comprendiendo cómo resuelven, observando qué elementos utilizan, entendiendo qué prácticas le dan a la música, etc...

En el año 1988, pasaron muchas cosas en Chile. Fue el año del Plebisito Nacional. Culturalmente se produce una cierta apertura. Regresan muchos artistas al país. El compositor Andreas Bodenhofer -músico de “Río Abajo” de Ramón Griffero-. El director Mauricio Celedón que fundó la Compañía de Teatro del Silencio al año siguiente. Todo esto genera un nuevo impulso. Además muchos artistas, músicos y actores que permanecieron trabajando en Chile los años más duros de represión políticas, continuaron su labor.

 

Las dos artes

Farías, licenciado en Educación Musical y con una maestría en Musicología, ha formado parte de las obras: “La Muerte de Pandu” dirigida por Simón Silva, “El Espejo del Alma post/teatro” dirigida por Abel Carrizo-Muñoz, “Pichannica” dirigida por Carlos Huaico, entre otras. Señala que la música en el teatro debiera abordarse con rigor. Agrega que entiende los roles del lenguaje musical en el teatro como un trabajo complejo. Se está en una frontera. Entre dos artes. No basta ser buen músico, hay que involucrarse con el teatro. Ése es el resultado final. No pasa en que la música quede buena o linda, sino en el resultado como obra.

¿Observas ese rigor para concebir la música en una obra chilena?

Observo que ocurren dos cosas. Por un lado están los músicos y teatristas que investigan en el tema. Estos trabajan y buscan formas, mantienen una labor permanente de indagar en lo teatral, en lo musical. Y están los que utilizan la música como un adorno, no investigan posibilidades sonoras ni musicales. Estos incluyen músicas más bien por caprichos que por una búsqueda estética, y están propensos a caer en clichés.

 

Puntos en común

No es casual que en Chile, la gran mayoría de las Compañías y directores que han realizado un trabajo sostenido en el tiempo, cuenten con un músico o con un grupo de músicos entre su elenco.

Éstas tienen puntos en común, se nota una continuidad. El Gran Circo Teatro y Teatro del Silencio surgen en un momento que inspiran a otros creadores en términos estéticos, en el lenguaje asociado a la espectacularidad, a espacios no-convencionales, a una preferencia del gesto en relación a la palabra hablada. La Patogallina, Mendicantes, La Patriótico Interesante, toman esos referentes para el desarrollo de sus propuestas. 

 

El diálogo

Martín Farías enfatiza en que es necesario desarrollar más investigación en torno a las artes. Percibe que se investiga poco, que se dialoga poco sobre estos temas.

¿Cómo se puede lidiar con lo académico en las artes si los referentes son más bien subjetivos?

Yo creo que no hay que temerle a la subjetividad. Desde la academia se intenta mucho instalar el tema de lo científico, lo objetivo. Éstos son conceptos bastante difíciles de aplicar a las artes. Pienso que es importante ir donde los creadores, conocer su visión, su forma de trabajo y elaborar reflexión a partir de eso.

La investigación es mucho más que datos duros y "objetividades". Creo que más que instalar verdades, se trata de establecer puntos de partida desde los cuales empezar a dialogar… Espero que esta publicación contribuya a la reflexión y al diálogo sobre el oficio, por parte de los mismos creadores…

 

Sin duda, esperamos leer desde el lanzamiento este 23 de octubre, a las 20 horas en el Teatro Ictus, bajo la Editorial Cuarto Propio.

 

Escáner Cultural nº: 
151

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