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REVISTA VIRTUAL DE ARTE CONTEMPORÁNEO Y NUEVAS TENDENCIAS

ISSN 0719-4757
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Signos Corrosivos

J-L. Parant “Las bolas-los ojos”
y la visión de Nicole Everaert-Desmedt

(1ª de dos partes)

 

(como si) yo escribiera sobre los ojos porque deseaba ser el sol y yo hiciera las bolas porque yo deseaba ser la tierra (les boules les yeux, p. 13).

Escribí e hice las bolas para sorprenderme reinventando el mundo todo sólo con nada más que mis ojos y mis manos (les boules les yeux, p. 15).
                
Jean-Luc Parant


César Horacio Espinosa Vera
poexperimental@gmail.com

 


Nicole Everaert-Desmedt

 

Conocimos a la maestra Nicole en la ciudad de Monterrey (en el noroeste de México) durante el 2º Congreso Mundial de Semiótica, en 2005 (1). Desde entonces, ella viaja cada año al menos dos veces a México para participar en conferencias y encuentros sobre la semiótica peirciana; y en uno de sus viajes nos dejó, a Araceli Zúñiga y a mí, su libro Interpréter l’art contemporain, donde analiza la obra de una serie de importantes artistas contemporáneos.


Fue allí donde me interesó la propuesta del tunecino radicado en Francia Jean-Luc Parant. Presento aquí una plática con Nicole respecto a su forma de análisis del arte desde la semiótica y sobre las peculiares características del citado artista. Con su autorización me plagio el capítulo dedicado a Parant, que reproduzco aquí en dos partes, en razón de su especial aproximación al arte terrestre, sólo por mencionar un parentesco, sin dejar de vincularlo a algunos planteamientos del posestructuralismo.
 


 

        -¿Por qué te interesó la obra y la propuesta artística de J.-L. Parant? A mí me parece una producción                  extremadamente austera y de gran economía expresiva y la veo como una propuesta de enorme interés.

Nicole: La obra de Jean-Luc Parant me interesa por la relación que establece entre la escritura y las artes plásticas. Escribir y hacer bolas son dos actividades complementarias y necesarias para alcanzar el equilibrio entre… ¡la tierra y el sol!


Tienes razón, su producción es de gran economía expresiva: a partir de la propuesta muy sencilla de distinguir y relacionar los ojos y las manos, o las palabras y las bolas, o –cruzando esas dos oposiciones– los ojos y las bolas, él construye todo un sistema cosmológico y poético.


Me fascina la lógica surrealista de sus textos. Esos son como un derrumbamiento de proposiciones que pueden parecer estrafalarias y absurdas fuera del contexto, pero se encadenan de manera muy coherente dentro de su sistema.


Me fascina también el carácter absoluto y sin fin de su obra: no puede dejar su trabajo, porque si lo dejara el movimiento de adición de palabras y bolas se invertiría en un movimiento de sustracción. Puesto que su obra es un modo de contar su tiempo, J.-L. Parant debe seguir acumulando bolas y palabras hasta que su tiempo termine.


        -Háblanos sobre tu investigación y el desarrollo de tu lectura del arte desde la semiótica de Charles Peirce.



Monique Vercamer y Nicole   


Nicole: Empecé mi trayectoria de investigación por la semiótica narrativa de la Escuela de París. Luego pasé a la perspectiva pragmática con la teoría del acto de habla, que apliqué a la comunicación publicitaria. Por fin, descubrí a Peirce y publiqué en 1990 un libro de introducción a su teoría semiótica, con varios ejemplos de aplicación. Desde entonces he estado trabajando sobre todo con Peirce, pero sin abandonar completamente la semiótica narrativa, y mi objeto principal de investigación ha sido el arte contemporáneo con la pregunta esencial de tipo pragmático: “¿Qué hace una obra de arte?”, o “¿Qué pasa en la producción y la recepción de una obra de arte?”.

 

 

Mi posición entre las teorías semióticas es algo especial. De hecho, según Peirce, la semiótica es una ciencia teórica. En su clasificación de las ciencias, Peirce distingue las ciencias teóricas y las ciencias prácticas o “artes”. En las ciencias teóricas, sitúa la filosofía, que comprende la fenomenología, las ciencias normativas y la metafísica. Las ciencias normativas son tres: la estética, la ética y la lógica. La lógica es la ciencia normativa del pensamiento.


Pero, según Peirce, no hay pensamiento sino por medio de signos. Por lo tanto, la lógica es la ciencia de los signos, es decir que lógica y semiótica son sinónimos. La semiótica, según Peirce, por ser una ciencia normativa, teórica, no da consejos prácticos, no propone un método para analizar objetos concretos: eso no es su función. En cambio, las teorías semióticas europeas se presentan de entrada como métodos de análisis, como prácticas; fueron elaboradas empíricamente, a partir de la observación de los textos, de los objetos concretos.
 


 

Hoy en día, la mayoría de los peirceanos son filósofos más que “semióticos” (en el sentido europeo), es decir, no realizan análisis de objetos culturales concretos. Ahora bien, he aquí mi posición: pongo en práctica la semiótica teórica de Peirce. A partir del pensamiento de Peirce, he elaborado un modelo de la comunicación artística, que me proporciona un método para analizar obras de arte contemporáneo. Así que, a partir de Peirce, hago semiótica aplicada, una semiótica aplicada que no es estructural, sino pragmática.


Hubo dos pasos en la elaboración de mi modelo. El primer paso ya estaba esbozado en mi libro de 1990. Comento la comunicación artística en los términos de lo “real”, lo “posible” y lo “simbólico”. Provocando una subversión de las reglas simbólicas, la actividad artística enriquece la percepción de lo real por el contacto con lo posible.(2)


La obra que me sirvió de guía en esa concepción fue la de René Magritte. Empecé a analizar la obra de Magritte en un coloquio sobre Peirce que se celebró en Suiza en 1994. Puedo decir que Magritte me ayudó a entender a Peirce, y recíprocamente Peirce me ayudó a entender a Magritte.


El segundo paso de mi modelo consistió en describir el proceso de producción y recepción de una obra de arte (3). Comento cómo se puede adaptar el proceso de la investigación científica –que Peirce estudió muy detenidamente– a la actividad artística. En dicho proceso, la abducción desempeña un papel central. La obra que me sirvió de guía para realizar esa adaptación fue una instalación fotográfica de Humberto Chávez Mayol titulada “Fantasma” y acompañada de un texto en el cual Humberto cuenta cómo concibió su instalación.(4)

 

 

-En tus conclusiones, señalas que mediante la realización paralela de dos actividades: modelar las bolas como una actividad de las manos, del cuerpo; y escribir los textos como una actividad de los ojos, del espíritu, el arte plástico y la escritura, J.-L. Parant busca un equilibrio entre la tierra y el sol, la eternidad y el instante, el cuerpo y el espíritu. Aquí, sin duda, te mantienes dentro de la visión y la dialéctica que elabora Parant para hablarnos de la existencia y del mundo (o el cosmos)... ¿El proceso interpretativo te lleva a esta identificación?


Nicole: En efecto, el proceso interpretativo me lleva a describir cómo J.-L. Parant, a partir de una impresión vaga y caótica de ruptura y desequilibrio, hace una hipótesis que le permita, desarrollándola y sacando de ella todas sus virtualidades, alcanzar el equilibrio. Una vez el equilibrio alcanzado, Parant juzga que su obra está hecha, pero al mismo tiempo se da cuenta de que, para permanecer hecha, debe seguir haciéndose. Todo lo que escribe J.-L. Parant cabe de una manera muy coherente en las etapas de mi proceso interpretativo, sea en el lado de la producción, sea en el de la recepción. De hecho, J.-L. Parant no sólo comenta por qué hace lo que hace, sino que también sugiere cómo entrar en sus textos y cómo tocar sus bolas, es decir, cómo interpretar su obra.


-En la misma perspectiva de simpatía o acercamiento al pensamiento del artista, creo que una aportación tuya es definir que el globo ocular constituye la síntesis perfecta entre el cuerpo y el espíritu. ¿Nos podrías ampliar algo sobre este punto?

 

 

Sí, el globo ocular podría representar una síntesis perfecta entre el cuerpo y el espíritu, por ser a la vez ojo y bola. Se trata de pensar en un globo ocular gigantesco que constituya todo el cuerpo del ser humano, un cuerpo totalmente vidente, capaz de ver tanto por dentro (el pensamiento) como por fuera (el espacio). Ese cuerpo, siendo una bola, estaría en continuidad con la tierra, y siendo un ojo, estaría en contacto con el sol.


Encontré la misma imagen del cuerpo como ojo gigantesco en la experiencia de “ver” descrita por Carlos Castaneda: “La totalidad de lo que en mi conciencia normal llamo mi cuerpo era capaz de percibir, como si fuese un ojo gigantesco que captara todo”5


-Un aspecto conceptual que tú has desarrollado es el de pensamiento icónico = mentalidad (lo que pasa en la recepción de una obra de arte), donde nos dices que la obra es un objeto hasta que se muestra como obra de arte. Su interpretación realiza la transfiguración de lo banal, lo cual se logra con un tipo de pensamiento diferente al pensamiento científico. ¿Nos hablarías un poco más sobre esta categorización de “pensamiento icónico”?


Nicole: Por “pensamiento icónico”, entiendo el pensamiento de la “primeridad”, esto es, el pensamiento de una cualidad total, infinita y posible (imposiblemente actualizable). Considero que la especificidad de toda actividad artística es la de hacer pasar la primeridad de un estado confuso, indistinto, a un estado inteligible, pensable, mediante un estado intermedio, el de una materialización (en un objeto o un evento, que es la obra realizada). En el recorrido de la primeridad a lo largo de la actividad artística, el artista y los receptores actúan sucesiva o simultáneamente y colaboran.


En la producción de la obra, el artista efectúa el pasaje de un caos de cualidades de sentimientos a la obra realizada, que es un signo icónico, en el cual la primeridad se materializa. Sin embargo, los signos nunca logran materializar completamente la primeridad. Por ser una cualidad total, infinita y posible, la primeridad permanece irrepresentable. Sólo puede ser pensada, o más bien “vista en el pensamiento”, sentida en el pensamiento, es decir, pensada icónicamente.


En la recepción de la obra, el receptor efectúa el pasaje de la obra realizada al pensamiento icónico. Para que la interpretación de una obra de arte no sea arbitraria o caprichosa, sino precisamente artística, hace falta que el receptor entre en la lógica de la obra. Por eso, el sistema simbólico explotado por la obra le debe ser accesible al receptor.


Ahora veremos el capítulo de Nicole Everaert-Desmedt a propósito del artista J-L. Parant (traducción al español César Espinosa):

 

 

PARANT. ARTES PLÁSTICAS
Y ESCRITURA

 

Jean-Luc Parant (nacido en Tunez en 1943) vive y trabaja en Francia; es a la vez un artista plástico (pintor y escultor) y un escritor.
Como artista, ha realizado después de los años 1970 numerosas instalaciones de bolas. Las hace en tierra cocida o en cera, de tamaños variables. Siempre están contadas y llevan a veces un número visible. A veces están rotas y presentadas en pedazos.
Por ejemplo, una exposición en el Centro Cultural de Toulouse, en 1974, tenía como título “300 bolas”; en el Museo de Arte Moderno de Villeneuve d’Ascq, en 1985, “100 001 bolas”; otra en el Limousin, en 1988: “20 058 bolas, 2 750 pedazos y dos pegadas”.
Como escritor, ha publicado numerosos textos a propósito de las bolas y los ojos. Consideraremos especialmente dos opúsculos, concebidos paralelamente y publicados al mismo tiempo, bajo el título le mot boules y le mot yeux (Montpellier, Fata morgana, 1980).
Ambos libros tienen el mismo número de páginas y están compuestos cada uno por dos textos que se corresponden. El libro le mot boules incluye los textos “Las bolas los ojos” y el texto “La palabra bolas”; mientras que el libro le mot yeux contiene los textos “Los ojos las bolas”, seguido por el texto “La palabra ojos”. En el libro le mot boules aparece siempre la palabra bolas siempre en plural y escrita en cursivas. Una nota al final de los dos libros precisa las siguientes correspondencias:


● los textos “Las bolas los ojos” y “Los ojos las bolas” comprenden el mismo número de palabras (3,053);
● los textos “La palabra bolas” y “La palabra ojos” constan del mismo número de palabras (9,074);
● hay el mismo número de palabras “ojos” (68) en “Los ojos las bolas” que el de las palabras “bolas” (68) en “Las bolas los ojos”;
● en el texto “La palabra ojos” hay el doble de palabras “ojos” (202) que la palabra “bolas” en el texto “La palabra bolas”.

 

 

Todos los textos se presentan sin puntuación, ni contienen mayúsculas iniciales ni puntos finales. Comienzan y terminan con el término “et”, de suerte que no tienen principio ni final, ni de modo tipográfico ni lógico.


Otro paralelismo: los dos textos presentan en su primera página un diseño encuadrado y acompañado por una leyenda que indica “ciento una bolas con las manos sin los ojos” (en el libro le mot boules) y “doscientos dos bolas con los ojos sin las manos” (en el libro le mot yeux). En el diseño realizado con las dos manos sin ojos, las bolas se encabalgan y sobreponen ennegreciendo la página; a su vez, la página realizada con los dos ojos sin manos aparece blanca, el recuadro está vacío. Porque los ojos sin las manos no pueden hacer las bolas; son las manos las que hacen las bolas. Pero los ojos pueden escribir.


En efecto, las bolas son objetos aprehensibles por las manos, en cuanto son las manos las que hicieron las bolas, se hacen las bolas con las manos. A la vez, las palabras son aprehendidas por los ojos, ya que, según J-L. Parant, son los ojos los que hacen las palabras, se escribe con los ojos (la mano con la cual se toma la pluma no es más que un útil guiado por los ojos).


Sobre la distinción entre los ojos y las manos, o entre las palabras y las bolas, o –cruzando las dos oposiciones– entre los ojos y las bolas, Jean-Luc Parant va a elaborar todo un sistema, una cosmología y una poética.

 

 

Escribir (las palabras, los textos) y hacer las bolas son, para él, actividades paralelas y complementarias, que constituyen las dos caras indisociables de su obra. ¿Por qué razón? ¿Qué relación hay entre las dos actividades? Cuál es el sentido de su obra? Aquí aportaremos una respuesta a estas cuestiones siguiendo el modelo de la comunicación artística que hemos desarrollado.


1. EL PUNTO DE PARTIDA:
EL SENTIMIENTO DE INADAPTACIÓN


Planteamos la hipótesis de que la empresa de J-L. Parant, como toda búsqueda artística, intenta volver inteligible una primeridad; es decir, enfoca su propuesta a:


Yo busco hallar a tientas eso que resume mejor el infinito que me rodea (1990, p. 14).


Trata entonces de captar una primeridad, un caos indistinto, que denomina como “el infinito”, que siente alrededor suyo (“que me rodea”); intenta entonces volver inteligible ese caos, como indica en su proyecto de resumirlo. Pero, hasta aquí, el proyecto es vago, indeterminado, puesto que ensaya “buscarlo a tientas”.

La primeridad, la “cualidad del sentimiento” que siente Jean-Luc Parant es de inadaptación: el mundo –dice él- no está a la medida del hombre. Este busca desde su cabeza reinventar un mundo a su medida; él piensa y crea para tratar de pasar de lo ínfimo al infinito, y estar a la medida de todo aquello que lo rodea:

Si la naturaleza estuviera a la medida del hombre, éste no escribiría, no pintaría ni esculpiría, no inventaría nada (1990, p.8).

 

 

Ese sentimiento de inadaptación está ligado a otro de discontinuidad, de ruptura; mientras los animales están en contacto con la tierra, el hombre se ha separado de los animales, ha dejado el suelo bajo sus manos. No puede entrar “todo entero” en la tierra (ni en el aire, como los pájaros, ni en el agua como los peces, 1990, p. 10). Se ha puesto de pie, recorre el mundo con los ojos; pero, como él no ha dejado de estar en la tierra bajo sus pies, no puede (todavía) “escapar totalmente en el infinito” (1990, p. 11), ni puede aún “ingresar su cuerpo al otro mundo” (el cielo, el sol, 1990, p. 10). Así, él se encuentra desequilibrado, dividido entre dos continuidades espaciales, como la tierra y el cielo.

Desequilibrado en el espacio, está también en situación de desequilibrio en la temporalidad, entre la eternidad y el instante.

Yo no estoy a la búsqueda de nada más que de ese batidor que hace que yo esté aquí (1990, p. 80).

En fin, él está desequilibrado en sí mismo, entre su cuerpo y su cabeza:

Yo busco volver a pegar la cabeza sobre el cuerpo (1990, p. 80).
(…) Que yo no sea solamente un cuerpo con las manos, ni solamente una cabeza con los ojos, sino todo entero con la tierra y el sol y que qué yo haya nacido finalmente (1990, p. 35).


2. LA ABDUCCIÓN: LAS BOLAS Y LOS OJOS


La hipótesis que va a permitir a Jean-Luc Parant comprender el malestar del hombre, expresarlo y corregirlo se encuentra entre dos términos: las bolas y los ojos. Será con las bolas y los ojos que J-L. Parant intentará pensar un mundo a la medida del hombre, acceder a una nueva continuidad, que consistirá en guardar el equilibrio entre las dos continuidades de la tierra y el cielo:

Yo sé que puedo reinventar el mundo por mi propia cuenta con nada más que mis ojos y mis manos (1990, p. 37).

 

 

El desequilibrio espacial, según Parant, es un asunto de bolas: hay un desequilibrio entre la tierra y nuestra cabeza, es decir, entre la bola que nos prolonga bajo los pies, que es demasiado pesada, y la bola que nos prolonga sobre las espaldas, que es muy ligera (1990, p.13). Los ojos y la escritura que resulta, pues los textos sobre los ojos permitirán equilibrar las bolas:

Yo no estoy sino a la búsqueda del equilibrio entre dos fuerzas opuestas: el peso de las bolas y la luz de los ojos (1990, p. 16).

Hacer las bolas y la escritura sobre los ojos permite igualmente un equilibrio temporal:

Hago bolas y escribo textos sobre los ojos, y soy a la vez de todos los tiempos con las bolas y del tiempo que me es propio con los textos sobre los ojos (1990, p. 74).

Haciendo bolas y escribiendo sobre los ojos, descubre por qué lo hace:

(como si) yo escribiera sobre los ojos porque deseaba ser el sol y yo hiciera las bolas porque yo deseaba ser la tierra (les boules les yeux, p. 13).

Escribí e hice las bolas para sorprenderme reinventando el mundo todo sólo con nada más que mis ojos y mis manos (les boules les yeux, p. 15).

 

 

La doble actividad, aquella de hacer bolas y la de escribir sobre los ojos, sería pues una respuesta apropiada al sentimiento de discontinuidad, una tentativa por reunir a la vez la continuidad de la tierra y del sol.

Ese proyecto no está del todo afirmado como una decisión de parte del artista, sino que está presentado de manera hipotética (“como si”), como una interpretación posible de su actividad. Así, las bolas y los ojos constituyen una hipótesis que permite dar forma a un sentimiento, de captarlo, “pensarlo” y considerarlo como apropiado.


3. LA DEDUCCIÓN:
EL SISTEMA DE LOS COROLARIOS

 

 

La hipótesis, siendo encontrada, se hará evidente mediante la proyección en la obra: a lo largo de los años, Parant va a modelar bolas y escribir sobre los ojos, sin cesar de continuar en su hipótesis con nuevos corolarios, es decir, afirmaciones que surjan de la hipótesis de base y la refuercen.

3.1 El hombre en el universo: de las bolas a los ojos


Ante todo, la hipótesis de las bolas y los ojos explica la cosmología y la evolución del hombre. El universo está constituido de bolas. La tierra y el sol son dos bolas, que no podrían existir la una sin la otra:

Porque si el sol no existiera la tierra no giraría y si no girara no sería redonda y no podría mantenerse en el vacío y sin esa bola de fuego arriba o sin esta bola de tierra abajo la tierra y el sol no existirían una bola no puede existir más que si hay otra arriba o abajo (le mot boules, p. 31).

 

 

Y la aparición del hombre se explica por un pasaje de las bolas a los ojos:

En el comienzo –recuerda Parant (1990, pp. 38-45) –, estábamos sumidos en una mezcla de tierra y agua, envueltos en un mundo blando como la carne, ciegos, sordos y mudos

nos hemos debatido para liberarnos del barro dentro del cual estábamos enterrados. Nos hemos desarraigado, dejando en la tierra todo eso que nos continuaba.

Hemos hecho bolas con el lodo que nos recubría, y las hemos lanzado a lo lejos.

Luego, hemos abierto los ojos (esas pequeñas bolas que surgieron en nuestro semblante) y los hemos proyectado más lejos todavía.

Después, buscamos con nuestros ojos prolongarnos en el cielo, hundirnos por entero en el infinito, para encontrar en él otro cuerpo que remplazara aquel que habíamos perdido bajo la tierra.

Esa nueva continuidad hacia la cual evolucionamos será inteligible, alcanzada por el pensamiento, contrariamente a la continuidad ciega en la tierra. En efecto, después de que nos pusimos de pie lanzando las bolas empezamos a hablar y a pensar.

En el presente, en lugar de lanzar bolas nosotros lanzamos palabras y pensamientos. Sin embargo, “no hemos todavía pensado lo suficiente para poder elevarnos” (p. 40).

Se podría esquematizar la situación del hombre en el universo de la manera siguiente:

DIAGRAMA

 

 

NOTAS:


(1) 2o. CONGRESO MUNDIAL DE SEMIÓTICA Y COMUNICACIÓN: LA DIMENSIÓN DE LOS MASS MEDIA, 19 al 22 de octubre de 2005, en la ciudad de Monterrey, N.L., México

(2) Ese paso se puede leer en:  Nicole Everaert-Desmedt,  La comunicación artística. Una interpretación peirceana,
http://www.unav.es/gep/Articulos/SRotacion2.html

(3) Ese paso se puede leer en Nicole Everaert-Desmedt, ¿Qué hace una obra de arte? Un modelo peirceano de la creatividad artística, http://www.unav.es/gep/EveraertUtopia.html

(4) Mi análisis de “Fantasma” se puede leer en Nicole Everaert-Desmedt, Fantasma, de Humberto Chávez Mayol: Una obra que reflexiona sobre su propio estatuto, http://www.unav.es/gep/ArticulosOnLineEspanol.html

(5) C. CASTANEDA, El fuego interno, Madrid, Gaia Ediciones, 2002, p. 241.


Referencia bibliográfica:
Nicole Everaert-Desmedt, Interpréter l’art contemporain.
De Boeck & Larcier, S.A., Culture & Comunication, Bruselas, 1ª edición, 2006


Nicole EVERAERT-DESMEDT
Facultés universitaires Saint-Louis, Bruselas
everaert@fusl.ac.be
http://www.fusl.ac.be/fr/100130.html

Doctora en Comunicación social y Maestra en Filosofía y Letras por la Universidad de Lovaina en Bélgica. Profesora de Semiótica en la Universidad de San Luis en Bruselas. Saint-Louis, Bruselas. Es autora de varios libros entre los que se cuentan, Semiótica del Discurso (2007) y El Proceso Interpretativo. Introducción a la Semiótica de Charles Sanders Peirce (1990) y ha escrito más de 90 artículos en revistas y compilaciones sobre semiótica. Sus intereses de investigación se centran en la confrontación de varias teorías semióticas y las aplicaciones concretas a varios objetos culturales, especialmente al arte contemporáneo, la literatura infantil y la publicidad. Ha sido profesora invitada en numerosas instituciones y conferencista en varios países del mundo.

 


César Horacio Espinosa Vera. Mexicano. Escritor, docente, poeta visual. Creó y ha sido coorganizador de las Bienales Internacionales de Poesía Visual y Experimental (1985-2006). Autor de libros y ensayos sobre poesía, arte, política cultural y comunicación, uno de ellos -en coautoría con Araceli Zúñiga- La Perra Brava. Arte, crisis y políticas culturales, del cual una selección de textos aparece en Ediciones Especiales de esta revista virtual.


e-mail: poexperimental@gmail.com
Blog:
http://profunbipoviex.blogspot.com
Blog: http://postart1.blogspot.com


 

Escáner Cultural nº: 
148

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