Escáner Cultural

REVISTA VIRTUAL DE ARTE CONTEMPORÁNEO Y NUEVAS TENDENCIAS

ISSN 0719-4757
Share this

Inicio de Usuario

Suscríbete!

Formulario para suscribirse

*Pinche y complete los datos para recibir en su e-mail cada número nuevo de nuestra revista.
Laboratorio

 

Esta es mi casa.
 

Por Marcus Vnícius
marcusvinicius@live.com.ar



Aquí, la tecnología más avanzada convive con residuos tecnológicos de un pasado reciente que, a pesar de su aparente obsolescencia, no sólo siguen funcionando perfectamente sino que parecen conducir a lugares por los que la tecnología más avanzada no ha sabido transitar. Me hubiese gustado estudiar.

El video El chico chips y la ultratecnología, del artista español Mariokissme, tiene dos aspectos: realidad y ficción. Uno es la oscura y brillante realidad de un chico de clase baja de la ciudad de Buenos Aires; y el otro, el mundillo del arte, un lugar que en la actualidad ya no ocupa la función de otros tiempos. Un lugar aséptico, higiénico y desafectado. El paradigma hoy es aburrido. Mientras tanto, el chico chips nos muestra un lugar sucio, orgánico y vivo, penetrado por los remanentes de la cultura del desecho. Un lugar en donde cualquier cosa puede ser arte.

Se trata de una oposición entre una vida particular frente a un modelo frío y cuantitativo que es el mundo del arte. Una relación creativa frente a una estrategia absolutamente alejada de cualquier relación con el afecto. Y esa misma dialéctica es la que en cierto modo también se encuentra detrás de la confrontación entre el mundo del arte y la realidad, los dos universos paralelos tratados aquí. El chico chips está ultratecnologizado, pero cuando los universos entran en contacto y trabajan en conjunto, esa tecnología avanzada se ve necesitada de la experiencia humana, suponiendo que al final estamos todos juntos, hablando paradójicamente. Trabajadores/artistas del mundo uníos!

En el fondo, Mariokissme nos presenta una dialéctica entre cuerpo y tecnología, real y artificial, y con una apuesta al final por un modelo de tecnología sucia. Una tecnología que es también una tecnología nostálgica que abre el pasado al presente a través del recuerdo y la afectividad del artista. Recuerdos y memoria que se encontraban sepultados en una especie de catacumba del arte contemporáneo que es el laboratorio del chico chips. Ese laboratorio es un lugar entre dos mundos. Un lugar avanzando y un lugar arruinado, pero que son iguales y que nunca sabemos en cuál de verdad estamos. Un espacio que es casi un cementerio. Una ruina contemporánea. Una ruina que, sin embargo, ahora ha vuelto a la vida. Es deber del hombre cuidar de los que crecen.

Pleno de sentido, el chico chips es un observador. Un personaje siniestro que parece estar en la tierra desde tiempo indefinido como garantes de un cierto orden entre los universos. Más allá del límite de la puerta y la relación con la tecnología, lo encontramos en la presencia/ausencia, un mecanismo cuyos fragmentos están repartidos en el espacio y en el tiempo y cuyo poder es reconstruir, arreglar, pero también el destruir, el mundo. El otro mundo. Humo.

Es curioso que el video que supuestamente nos muestra la potencia tecnológica del sujeto contemporáneo y que está amparado por los medios más precarios, en el fondo acabe aludiendo a ese sentido mercadológico del arte, como si en el mundo en el que nos encontramos, lo único que realmente explicase y diese sentido a las cosas se encontrara más allá de lo humano. Mi trabajo es claramente conceptual. Y esa es una conclusión que muestra que el mito sigue siendo parte esencial de nuestros patrones de interpretación del mundo. Un mito que sigue la estructura clásica según la cual la búsqueda de la totalidad acaba en la destrucción, en la muerte.  El sentido del mundo (del arte) debe permanecer fragmentado. Juntarlo, reunirlo, buscar la totalidad, buscar siempre más, lo destruirá todo siempre.

Quizás, en cierta manera, ese video sea una actualización de Babel, la lengua originaria. En este caso, la tecnología originaria, que se fragmenta y el sentido del mundo se torna indescifrable para el público. No me interesa nada. Mariokissme regala voz al chico chips. Un individuo concreto, el hijo de la ultratecnología, que es en realidad el origen de todas las perturbaciones espacio-temporales-conceptuales que suceden en el arte contemporáneo.



Y ahora sí, me pregunto si algún día…

 

Buenos Aires, diciembre 2011.

 

  

  

 

video still _Mariokissme

* El video El chico chips y la ultratecnología ha sido creado por Mariokissme en el marco de su residencia artística en La Paternal Espacio Proyecto, en la ciudad de Buenos Aires, Argentina, de octubre a diciembre de 2011.

Escáner Cultural nº: 
146

Enviar un comentario nuevo

El contenido de este campo se mantiene como privado y no se muestra públicamente.
  • Allowed HTML tags: <a> <em> <strong> <cite> <code> <ul> <ol> <li> <dl> <dt> <dd>

Más información sobre opciones de formato

CAPTCHA
Esta pregunta es para verificar que eres human@, completa el espacio con los signos de la imagen.
4 + 8 =
Solve this simple math problem and enter the result. E.g. for 1+3, enter 4.
By submitting this form, you accept the Mollom privacy policy.