Escáner Cultural

REVISTA VIRTUAL DE ARTE CONTEMPORÁNEO Y NUEVAS TENDENCIAS

ISSN 0719-4757
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SURREAL

 

Por Enrique de Santiago

 

Con motivo del centenario del nacimiento del connotado artista chileno Roberto Matta el próximo 11 de noviembre, así como para destacar la importancia de su obra en el mundo cultural, Fundación Itaú ha preparado la exposición “El Inverso del Universo”, la cual reúne obras pictóricas y poemas de artistas surrealistas de todo el mundo que conocieron a Matta. La exposición estará abierta a todo el público de manera gratuita desde el 9 de noviembre de 2011 hasta el 31 de enero del 2012 en  Espacio ArteAbierto de Fundación Itaú (Apoquindo 3457, Las Condes, lunes a viernes de 09:00 a 14:00 hrs).

Entre los artistas plásticos que participarán de esta muestra con la curatoría de Enrique de Santiago y Ximena Olguín, destacan Guy Ducornet, de Francia, Gerardo Chávez, de Perú, Ludwig Zeller y Mario Murua de Chile, el grupo surrealista de Sao Paulo y Victor Chab, de Argentina, entre muchos otros. Entre los artistas que presentarán textos, especialmente poesía, encontramos a Miguel de Carvalho, de Portugal,  Nelson de Paula (Brasil) y Fernando Palenzuela (Cuba), para nombrar a algunos. Todos ellos se sumaron con gran entusiasmo a esta iniciativa de homenaje y celebración de la obra de Matta. Lo que los une, además de su generosa participación en este convocatoria, es que conocieron personalmente a Roberto Matta, compartieron con él en exposiciones, como amigos o incluso realizando obras en conjunto, y que pertenecen al movimiento surrealista.

La muestra “El Inverso del Universo”, no es entonces una exposición de Matta, sino una oportunidad única para apreciarlo desde los ojos de otros surrealistas, aquellos que hablan su mismo lenguaje. Jaime Uribe, Gerente de Fundación Itaú, explica al respecto: “Si bien optamos por incluir algunas obras de Matta como referencia, esperamos que esta exposición permita un nuevo acercamiento a su obra, ya que ofrece una nueva visión, desde el trabajo de sus pares, y de quienes lo admiran y aprendieron de él.” El proyecto además incluye la edición de un libro-catálogo en el que conocedores de Matta, surrealistas todos, plasmarán una visión de su legado. Con esto se publica un documento inédito, escrito desde el surrealismo sobre uno de sus principales exponentes y representantes en nuestro país.

 

El surrealismo Matta

Roberto Matta comenzó a cultivar el conocimiento y sensibilidad al arte en los talleres Lobres de la Escucha de Bellas Artes de la Universidad de Chile, donde fue alumno del pintor Hernán Gazmuri. Luego de licenciarse de arquitectura en Universidad Católica se instaló en Francia, donde empezó trabajando con Le Corbusier y  se relacionó con artistas e intelectuales radicados en París.

Ya en 1937 definió su vocación artística al conocer al artista inglés Gordon Onslow- Ford, quien lo incentivó hacia la pintura. Ese mismo año se contactó con Salvador Dalí y André Breton, surrealistas con quienes adquirió nuevas ideas sobre la creación de un arte regido por el automatismo psíquico.

Matta fue un creador individual, pero también fue un entusiasta creador colectivo que impactó fuertemente en artistas co-temporáneos y más jóvenes, y esta imagen desconocida para muchos es la que Fundación Itaú busca resaltar a través de este homenaje.

 

Matta, vinculaciones en el tiempo

 

Matta, es uno de los artistas chilenos de mayor influencia e impacto en la cultura del Siglo XX, pero antes que todo, es un surrealista, pintor, poeta y militante de los valores de este movimiento. Este libro-catálogo se enfoca en este aspecto y busca contribuir a la comprensión de la obra de este artista, entregando nuevas claves para su lectura, ya que está escrito desde el Surrealismo y habla con el mismo lenguaje de surrealidad que pulsaba en este tan singular personaje. Hemos convocado a sus amigos, aquellos que hoy lo ven como un ejemplo de vida y consecuencia, a sus compañeros de ruta, a los surrealistas hoy vivos que le conocieron, artistas, poetas, los que dialogaron con él, muchos de ellos expusieron junto a Matta en variadas colectivas, y en especial, los que fueron al igual que Matta, miembros del “Movimiento Phases” (1). En esta singular celebración del centenario de su nacimiento, hemos querido presentarlo acompañado de quienes también viven el fascinante derrotero de la búsqueda de lo maravilloso, lo arcano e invisible, es decir en el viaje surreal, aquella aventura al otro lado del espejo. Ellos han escrito estos textos y poesías, han pintado para celebrarlo, pues lo conocen, lo entienden, hablan su lenguaje, transitan como él, en las múltiples dimensiones de lo maravilloso, donde aún lo sienten habitando en un cubo transfigurado, en una nebulosa espectral o en una veladura mediúmnica.

 

Estas manifestaciones vienen a ahondar el conocimiento que de él se tiene y develar algo más profundo. Lo primero es expresar que no fue “El último surrealista vivo”, tampoco una suerte de pintor de academia. Pues, Matta en una entrevista confesaría; “Es decir, que otra cosa puedo hacer, yo no puedo ser sino que esa especie de Matta que ustedes llaman Matta, que yo no tengo idea que cosa quiere decir, porque para mi ese Matta no existe.”. Los que lo acompañan hoy, viven y a su vez entregan el testimonio a los más jóvenes que vienen en la misma y sempiterna búsqueda de lo que se oculta.

Matta era un ser colectivo en esencia y un ser social y político al igual que el resto de los surrealistas. Su llegada al movimiento se da en 1937 y al año siguiente participa en la “Exposición Internacional del Surrealismo” en París. Luego, en los aciagos días del advenimiento de la Segunda Guerra emigra a Nueva York, donde conoce e influye en los que serán posteriormente los iniciadores del Expresionismo Abstracto: Pollock, Motherwell, Baziotes y Gorky entre otros. En este período también viaja a México, vuelve a Europa después del término de la Segunda Guerra. Es expulsado del Grupo Surrealista en 1948, pero en la década del 50 es acogido por los ex integrantes del Grupo CoBrA como Corneille y Jorn con quienes realiza una serie de trabajos en conjunto. En esos  años se une al “Movimiento Phases” invitado por Edouard Jaguer, su fundador y animador. “Phases” es por entonces un numeroso colectivo que lleva a su máxima expresión el término de internacionalismo surrealista. Matta además conoce a la gente del “Grupo Nuclear” y trabaja especialmente con Enrico Baj en Italia. A fines de 1959 es reintegrado a las filas del Surrealismo y es parte de un centenar de personas que asisten en el departamento de la poeta Joyce Mansour en París, un 2 de diciembre, en la performance realizada por Jean Benoit, conocida como “Ejecución del testamento del Marqués de Sade” (2). En esta  ocasión, muy emocionado por lo que había visto, se abre la camisa, toma el fierro candente que tenía en su extremo la palabra “Sade” esculpida por Benoit y se la pone en la piel.

 

Contrario a lo que se piensa Matta viaja a Chile en 8 ocasiones. La primera vez en 1948, cuando participa en la Exposición Internacional del Surrealismo organizada por los Mandrágoricos  Braulio Arenas y Jorge Cáceres en la Galería Dédalo en Santiago (después de este evento presentaría su propia individual en ese mismo espacio). Sus viajes más fecundos a Chile, son, el de 1954, expone en le Museo de Bellas Artes, 1961, año en que crea el gran lienzo “Vivir enfrentando las flechas” donándolo en esa ocasión a la Universidad Técnica del Estado (UTE) Otra visita especial es la de 1971, cuando pinta junto a la Brigada Ramona Parra el mural titulado “El primer gol del pueblo chileno” en la comuna de La Granja. Al año siguiente en 1972, su último viaje, en que expone en una industria, pinta, colabora en afiches políticos, conversa, dialoga con todos. En seis de estas oportunidades su estadía en estas latitudes bordeó los seis meses.

 

Matta y su sociedad

 

Por las décadas del 60 y 70 hemos visto a un Matta que se involucra en los procesos sociales con mayor dedicación, participa en solidaridad con Argelia (en 1958 ya había pintado “La Question de Djamila” sobre la tortura en ese país), apoya al pueblo de República Dominicana tras la intervención norteamericana y se interesa en los acontecimientos en Mayo del 68 en Francia. Viaja a Zambia, Tanzania y Angola, en apoyo de los procesos revolucionarios en esos países. Toma parte de la revolución cubana y en el proceso de la Unidad Popular en Chile y posterior a 1973, solidariza con el pueblo bajo la dictadura. A fines de los 70, en París  fiel a sus convicciones, acoge a sus nuevos amigos de Magia-Imagen: Murua, Cogollo, Aresti, Zarate, Kaminer.

Sería excesivo enumerar la cantidad de personas con la que Matta se involucró, trabajó y solidarizó. Muchas también fueron las iniciativas en que Matta participó desde la actividad surrealista, entendiéndose como aquella que es plástica y a su vez revolucionaria. Acerca de esto él manifiesta; “Para mí y para los surrealistas, toda actividad es revolucionaria. La estética contemplativa no cuenta.” (3) Estos pensamientos y el detalle de su vida podríamos situarlos y citarlos de mejor forma en una biografía, pero como sería muy extenso para lo que se pretende en este texto, sólo he citado los hechos más relevantes y que dan claridad sobre su actitud consecuente, comportamiento donde siempre imperó el afán de ir tejiendo “vasos comunicantes” con la vida y el ser humano.  Esto lo menciono,  al constatar la admiración y respeto que profesan los surrealistas que participan en este evento conmemorativo, Por lo tanto es pertinente destacar a Matta como un  hombre comprometido con lo social, lo colectivo-creativo y la actividad solidaria y libertaria, sea donde esta ocurra y que por ende requiriese la atención de la acción surrealista. En este sentido Matta nos señala claramente:

Por lo que a mí respecta, intentaré no faltar a mis deberes, mientras viva: no faltar a mis deberes para con la historia de los hombres, ya que solo vivo para ella. El papel del pintor consiste, esencialmente, en estar comprometido, puesto que estamos todos vinculados. Un día será evidente para la conciencia lo que hoy se deforma completamente o se enmascara con un montón de discusiones: que si faltamos a nuestros deberes para con los demás, echamos a perder nuestra vida” (4).

 

Matta, propuestas desde el ser

 

En el aspecto individual, el de estudio, el íntimo, Matta fue un sempiterno buscador, un explorador de lo que permanece oculto al ojo, aquello que solo ve la pupila del alma, de quien vive en estado de rebelión permanente y se ha liberado de la pesada carga de una realidad impuesta sin cuestionamientos.

 

Para llegar a un momento crucial de esta búsqueda, debemos remitirnos nuevamente a 1937 cuando Matta comienza a desarrollar sus primeros dibujos, para en 1938 crear sus “Morfologías psicológicas” y los “Inscapes” en 1939. Estas surgen primero como formas indecibles e ignotas sobre un plano geométrico, primeramente sobre papeles, para luego ser llevadas a un plano más pictórico a través de su impresión en el lienzo. Estos trabajos  a diferencia de sus obras posteriores poseen una mayor carga ígnea, geo-energética y atávica, propia de nuestras geografías. Es una expresión que guarda relación con ciertos fenómenos telúricos, que provistos de una nueva vestidura cromática se desempeñan como una pulsión que tiene cierta procedencia en lo vernáculo ligado a la dinámica tectónica de las placas sudamericanas y a la naturaleza de los macizos andinos de su tierra natal, una cartografía visible que se funde con el propio mapa de su psique. Matta dice de estos trabajos:

Llamo morfología psicológica a las transformaciones en la absorción y emisión de las energías en el objeto desde su aspecto inicial hasta su forma final en el medio geodésico psicológico” (5).

Matta ya había comenzado a explorar nuevas zonas desde el interior, una sucesión de microcosmos con una fuerte carga de morfologías “residentes”, donde el paisaje interior está contenido, pronto a eclosionar desde su prisión magmática. Son de este primer periodo, “Invasión de la noche” de 1941, “The hanged man” de 1942. Matta, señala al respecto que este es un “espacio euclidiano en transformación rotatoria y pulsátil” (6),lo que se puede leer como un espacio aún medible que pugna con su medio para transformarse en una realidad distinta o mejor dicho en una nueva surrealidad.

  Posteriormente se produciría un desplazamiento hacia otra zona más vasta e insondeada: la del macrocosmos, con una fuerte sensación de inconmensurabilidad. Es entonces que a partir de fines de 1943 y en especial en 1944 con “El vértigo de Eros”, que el espacio se transforma en otro, uno que es infinito, donde su formalidad basal geométrica incipiente se abre, se desnuda y explosa. Por una parte se hace más visible y por otra los elementos magmáticos se transmutan hacia una geometría más fractal que la anterior, (el punto de las transmutaciones que nos señalara el hermetismo). El espacio dentro del espacio se torna impredecible, la forma invisible que surge del espacio intersticial de uno o varios puntos del cubo es una forma oculta que por esta manera adquiere visibilidad. Es entonces el sostén desconocido del cosmos que besa la forma conocida, es la comunión de las potestades espirituales con la esencia visible. Matta no usa el sueño como ámbito exploratorio según sus antecesores,  lo hace desde el éxtasis, según hace mención Eliphas Lévi, quien señala al respecto, que el estado embrionario, el sueño y el éxtasis como los tres estados para unificarse con la vida universal.  Matta usando este vehículo de aproximación nos revela así, estados ocultos en su pintura, estados de la esencialidad como nos señalará el alquimista en sus escritos diciendo:

Reconocemos también que en la primera creación nacieron tres cosas sacadas de la nada, la esencia anímica, la esencia espiritual y la esencia visible, que llena el papel del agua mercurial, de la exhalación sulfurosa y de la sal terrestre. Las tres hicieron aparecer el cuerpo entero y perfecto de todas las cosas” (7).

 

Estas obras contienen una acentuada luminosidad negra que constituye su sello característico. Sobre esto señala: “Toda forma es el gráfico resultante de la adaptación de las energías internas en movimiento a los obstáculos creados por el medio” (8).

 Matta además había conocido  a Einstein quien lo ilustra acerca de los fenómenos físicos que son invisibles al ojo. Es ahí donde Matta tendría las otras bases teóricas para la obra que desplegaría durante su vida. Se suman entonces a su acervo pictórico los fenómenos eléctricos, los iones e isótopos radiactivos, la geometría del espacio, quasars y nebulosas.

 Por ese entonces ya había surgido el mito de “Los grandes transparentes”, los que se asoman en sus trabajos que contagian y entusiasman a Breton de tal manera que lo incluye en sus Prolegómenos para un Tercer Manifiesto. A propósito de esto Matta nos dice:

“Yo inventé esto de los “trans-perents”, que representan los poderes invisibles y en que hay un juego de palabras. A André (Breton) le gustaron y entonces me los pidió para su Tercer Manifiesto, que se publicó originalmente con mis dibujos. Pero André los interpretó a su modo…yo pienso que demasiado antropomórficos…a lo Gulliver” (9).   

Con esto la obra de Matta se podría definir en esta segunda etapa como una suerte de creación pneumo-poiética, la llamada transfiguración a partir de un cuerpo geométrico que desencadena las fuerzas que sostienen el diseño animal, vegetal o mineral. La materia, la forma muta de algo corruptible en una cosa incorruptible, aquello que es la naturaleza oculta que lo alienta. Matta es un vidente que accede a la configuración supra-geométrica de las formas. Él posee la llave del misterio de los arcanos mayores y nos re-presenta las formas visibles para sublimarlas y sondear su materia con su anti-materia, la infra-materia, la no-materia.

Todo esto será una constante iconográfica en su obra y podemos encontrarla siempre presente a lo largo de su extenso trabajo, pues haciendo un análisis desde su semiosis y la cualificación de sus formas, estas imágenes rizomáticas que lo conectan con estas ideas.

La imagen de los antiguos

 

Las geometrías fractales de Matta vuelven con mayor o menor intensidad dependiendo del tópico abordado, incluso a veces, en su otra obra, la más social.  En esta vertiente surge lo totémico de diversos pueblos originarios de América. También surge la imaginería “etrusca” o “minoica” que da soporte de lo mítico greco-latino como en su obra gráfica el “Hom-mere”. Buscando la fuente de estas imágenes originarias que se turnan en aparecer en sus obras (con mayor presencia en su obra gráfica), será en su viaje a América en 1939 y en especial a México en 1940, donde esta manera de crear y plantear su mirada, se fundiría con lo antiguo de su geografía, retomando contacto con sus raíces, con la imagen totémica, lo chamánico, lo social, lo que asoma en lo más político de su obra. Entonces surgen en su trabajo, una surrealidad inmediata (más figurativa), que se conjuga en mayor o menor grado durante el transcurso de los años, con otra surrealidad más profunda, ambas se ven reflejadas en sus pinturas, donde conviven los sustratos ocultos de un cosmos, junto a las imágenes totémicas de una región que le es cercana, tanto a él, como a los habitantes de esta región, es una invocación a ciertos elementos reconocibles que sean conducentes o imágenes guías hacia arcanos espacios dimensionales. También es visible en la obra más social de Matta la influencia del comics, del cual se vale para desplegar su poesía en frases, para tal objetivo se vale del uso de los glóbulos aplásticos (globos de historietas)  adicionándose como otro “perceptema” (10) más en la obra.

José Pierre se refiere a este momento como: ¿El mismo que había solicitado del automatismo el aliento a la par que la forma, renunciaba a él? El hombre que surgió heredero de los Célibes de Duchamp, desgarrado y desgarrador, obligado constantemente a defenderse de la mirada de Octrui o, como El peregrino de la duda (1947), atrapado en el vertiginoso engranaje de los deberes, se lo impuso a Matta el desencadenamiento de las fuerzas del mal (11).

El conocimiento universal

 

Otro aspecto relevante en sus creaciones, es la presencia del Eros y el Tanatos, que por lo general también se percibe en las obras de los demás surrealistas y que reflejan las pulsiones de vida y muerte que se despliegan en los intrincados recovecos de este laberinto llamado existencia. Está ahí además la concepción del goce de los dioses en la visión de los dos planos enunciado por los antiguos sofistas, lo femenino y lo masculino, el poder hermafrodítico de lo superior, que es también pertenencia de lo humano. Estas palabras hacen mención resumida a un aporte que para el Surrealismo fue un bálsamo que trae buenas nuevas para la ampliación del conocimiento de lo abscóndito a partir de la exploración del ser andrógino o en su defecto, lo masculino y femenino como una unidad. Entonces la realidad es la sucesión de las convulsiones explosivas que se modelan en una atmósfera pulsátil y que gira sometida a una diversidad de ritmos con sus matices y mixturas, la que tiene su analogía inversa en la surrealidad y las infinitas surrealidades que las sostienen, algo así como una sucesión de espejos sin fin.

Matta aporta al Surrealismo  una nueva vitalidad;  primero introduciendo la práctica de la perspectiva  axonométrica en la composición (El sistema axonométrico tiene como base de referencia un triedro trirrectángulo. Este triedro está formado por tres planos que son perpendiculares entre sí). (12)

En un segundo término, Matta va aún más lejos, se adentra en busca del fruto de las Hespérides, basado en la misma carta de navegación de los argonautas para poder contemplar el secreto con sus ojos. Este pintor crea a partir del encuentro con una sabiduría que se ha mantenido inmutable desde el principio de los tiempos, aquella que aún no había podido ser representada en la pintura y que solo se hallaba en el argot de los libros. Su gran logro fue detener los flujos inefables del tiempo y el espacio para abrir la geometría que se manifiesta en el universo, colisionar los triedros para desarmar sus sostenes, abrir su nomenclatura subyacente y poder extraer el logos contenido,  de esta manera pudo capturar las formas de lo que siempre estuvo invisible, aquello que no es perceptible salvo para el vidente- Estas diversas visiones cósmicas y dimensionales que él nos muestra habrían permanecido siempre en la surrealidad, sostenida por eones para ser atisbadas solo por el que busca, siendo su plausible merito el haber logrado llegar a esos espacios para re-interpretarlos, traerlos a su pintura y transformarlos en un neo-eikon, lo que se podría denominar como una suerte de transmutación inversa Podemos agregar con lo anterior, que ese “todo” que se devela en sus lienzos no es un “algo” inventado, es mejor referirse a aquello como: “un paisaje revelado, que siempre estuvo en ese lugar” como bien nos dice Fulcanelli:

“Nosotros no inventamos nada, no creamos nada. Todo está en todo. Nuestro microcosmos no es más que una partícula ínfima, animada, pensante, más o menos imperfecta del macrocosmos. Lo que creemos descubrir por el solo esfuerzo de nuestra inteligencia existe ya en alguna parte. La fe nos hace presentir lo que es; la relevación nos da de ello la prueba absoluta.” (13)

 

Hoy reconocemos el legado e influencia de Matta en este encuentro, con el claro propósito de que ese maravilloso universo que se prodiga desde su pintura, sea también percibido por el público en las obras de quienes hoy lo acompañan y celebran, sus pares surrealistas.

 

(1) El “Movimiento Phases”, que también edita una revista (Phases), surge en 1952, fundado y animado Por Edouard Jaguer. Este sentó las bases para una actividad internacional surrealista que renovó al movimiento, abriéndose a toda nueva exploración, especialmente retomando el camino dejado por el expresionismo abstracto. Participaron en él, nombres como Matta, Lam, Ernst,  Man Ray, Corneille, Alechinsky, Chávez, Charbonel, Welson, Chab y más de un centenar de miembros. La última exhibición supervisada por Jaguer fue en Santiago de Chile en 2005.

(2) Este evento celebrado  en el 145 aniversario de la muerte de Sade, y fue el preludio de la Octava Exposición Internacional del Surrealismo dedicado al erotismo, cuya inauguración fue el 15 de diciembre en la “Galerie DanielCordier” en París.

(3) y (4)  Entrevista con Matta por F.C. Toussaint, Las Lettres Francaises, 16 de junio de 1966

(5) y (6) Matta, “Morfologías psicológicas” 1938

(7) Basilio Valentín “Tratado Químico-Filosófico de las Cosas Naturales y Sobrenaturales de los metales y de los minerales”. Traducido de la Edición de 1679.

(8) Matta, “Morfologías psicológicas”

(9) Entrevista de Mónica Godoy Divine a Matta, publicado en “Breton, Entre dos estrellas”, Ediciones Manquel, 1997

(10) Claudio Cortes López “Semiótica y Estética de la pintura: una aproximación desde la teoría Peirce-Bense “

En este ensayo nos dice: “Los cromolegisignos y morfolegisignos estructuran lo que M. Bense y E. Walther llamaron "perceptemas", fenómeno asociado con la semiótica del color-forma-visual”

(11) José Pierre “El Surrealismo”  Ediciones Aguilar, Madrid, España.

(12) http://www.monografias.com/trabajos78/proyeccion-axonometria

(13) Fulcanelli, “Le Mystere des Cathédrales et l’interprétation ésotériques des symboles hermétiques du Grand-Oeuvre”

 

 

 

 

Escáner Cultural nº: 
142

Felicitaciones Enrique!!!! Excelente trabajo!!! Que bueno que te sirvieran mis fotos!!!

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