Retrato de una Presidenta 2006-2010: Arte, género y política en la obra de Andrés Ovalle.

Retrato de una Presidenta 2006-2010
Arte, género y política en la obra de Andrés Ovalle
Por: Ximena Jordán. Email: ximejordan@gmail.com
Cuando supe de la realización de la obra Retrato de una Presidenta del artista porteño Andrés Ovalle, no me llamó la atención ni su idea ni su concepto. Me la describieron como una serie de retratos en acrílico sobre lienzo acerca de la primera presidenta de Chile, Michelle Bachelet, y esto no me pareció una idea de exposición que me atrajera de forma particular. Afortunadamente, con el artista teníamos amigos en común; siendo esto lo que me llevó a visitar la exposición de esta serie de pinturas que se realizó hace un año en Valparaíso, con motivo del Foro Internacional de las Culturas.
Desde la primera vista, Retrato de una Presidenta 2006-2010 fue una selección pictórica que me fascinó. Compuesta por quince obras de acrílico sobre lienzo en formato grande, antes de observarla en su completitud y de entenderla en su complejidad, la sola experiencia estética ofrecida por estas obras me sorprendió y cautivó. Recuerdo perfectamente el momento en que ingresé a la sala de exposición y empecé a observar las primeras obras. Casi no lo podía creer. Semejante vivacidad, colorido y desvergonzada creatividad constituían un resultado insólito en una serie de obras que perseguían mostrar a través de los ojos de un artista, una propuesta estética para nuestro primer gobierno de supremacía femenina. Consiste en una propuesta de arte visual que se aleja ostenciblemente del conceptualismo y se acerca a la sensibilidad postmoderna, término acotado por el teórico Simon Marchan Fiz en su libro Del Arte Objetual al Arte de Concepto. Al igual que lo postulado en este tratado con respecto a la orientación estética postmoderna, las obras que componen la serie "Retrato de una Presidenta" se dan a conocer al espectador significativamente mejor por los sentidos que por la idea intelectual que se relata en sus escritos asociados.
Michel Bachelet fue la primera mujer elegida como presidente en un país latinoamericano. Sin embargo, Andrés Ovalle no pinta a la primera presidenta en su calidad de presidenta, sino que pinta a Bachelet como la mira Ovalle. Lo más interesante es analizar cuáles de esas miradas convergen con las nuestras y cuáles son los rasgos estéticos, tanto reales como imaginarios, que se presentan en esta obra como evidentemente “Bachelísticos” y que nosotros no habíamos detectado, no obstante fueron obvios y primordiales para el artista. Asimismo, es intrigante especular acerca del proceso de investigación conceptual y visual que tuvo que emprender el artista para poder llegar a semejante conclusión pictórica cargada de seguridad, mensaje y audacia.
Este seguimiento pictórico lo llevó a cabo Andrés Ovalle durante tres años de mandato de nuestra presidenta y constituye una serie de representaciones pictóricas no oficialistas que tienen como referente a un gobernante político. Es sin duda, la primera de su tipo realizado en Chile y tal vez en el mundo. Retratar a un líder político manteniéndose ajeno a todas las imágenes mediáticas y a los discursos descriptivos convencionales es sin duda una empresa artística osada y original.
En varias obras vemos a la presidenta en espacios privados y especialmente íntimos. Esto rememora una sub-corriente artística europea de principios del siglo XX denominada intimismo, la cual se centraba en escenas de la vida diaria que son llevadas a cabo por los individuos en privado, tales como rutinas de tocador, ensayos de vestiduras frente al espejo, lectura en silencio, etc. Debido a esto, la mayoría de los protagonistas de obras intimistas fueron mujeres, como lo demuestra uno de sus más conocidos exponentes, el francés Pierre Bonnard (1867-1947).
¿Será que las mujeres generamos en el sexo opuesto una curiosidad por lo que ocurre en nuestros espacios y momentos personales? Aquello que no exteriorizamos en nuestros instantes de mayor abatimiento, parece ser lo de mayor inquietud para el ojo pensante del pintor masculino. Tal es el caso de Andrés Ovalle con respecto a los “retratos de una presidenta”. Él se pregunta qué sucede en el ser interno de la líder, cómo se siente cuando nadie la ve, en qué consiste su semblante pensante y sintiente al alejarse de la veta de lo público para relegarse a ser quién ella realmente es. La Bachelet como mujer.
Y es que ninguna mujer parece librarse de ese rol genérico determinado por el mero hecho de haber nacido mujer. Pareciera que nuestro género nos otorga una doble calidad ontológica: la de ser humano y la de “ser mujer”, siendo esta última estéticamente voluble e inagotable. Será por esto que es difícil concebir una obra como la de Ovalle teniendo como referente a un presidente hombre. Contemplemos estas obras e imaginemos una seria de pinturas equivalentes con respecto al periodo presidencial de O’Higgins, Allende, Lagos…resulta difícil de concebir ¿cierto?
De esta manera, con la creación de la brillante seria pictórica “Retrato de una Presidenta” Ovalle está recalcando lo que tiene de estético un fenómeno que aparentaba ser únicamente político y social. La elección de la primera suprema líder político mujer chilena, es también el aparecimiento de una estética en torno al poder que hasta ese momento histórico, era desconocida en Chile. La de un poder maquillado, la de un poder al cual le cuestionan la manera de vestirse, de caminar, de mirar y de posar.
Ese cuestionamiento es una mezcla de admiración y curiosidad cuando viene de sus mismos adherentes, entre ellos el artista Andrés Ovalle. Cuando viene de sus oponentes, pasa a ser crítica estética objetada como argumento político. Concordantemente, durante el mandato de nuestra primera presidenta, escuché en repetidas ocasiones a opositores de su liderazgo descalificar su gestión con la propiedad de una analista político utilizando frases tales como “la presidenta es gorda”, c
uando Bachelet jamás fue una mujer gorda para el promedio de las mujeres chilenas de su edad, Bachelet “no se viste bien”, cuando sus vestiduras eran el típico atuendo de las abogados en nuestro país, Bachelet “ocupa lentes”…de este último comentario no me rebajo a hacer observación rectificadora alguna. No estoy con esto recordando ni tomando partido de una controversia política determinada, sino tan solo haciendo notar que el ser portadoras de una estética identificadora, nos guste o no nos guste, es de lo que NO nos libramos por el mero hecho de ser mujeres.
Andrés Ovalle continúa su trabajo con el proyecto “Presidentas de América” el cual permitirá darle exposición internacional a nivel latinoamericano a las obras que conforman “Retrato de una Presidenta 2006-2010” y asimismo complementar este proyecto de arte con la representación visual de las mujeres presidentes que procedieron a nuestra primera mandataria tales como Cristina Kichner en Argentina, Laura Chinchilla en Costa Rica y Dilma Rouseff en Brazil. Para apoyar esta nueva empresa artítisca de Andrés Ovalle y sobre todo para disfrutar de esta innovadora propuesta “político-retratista” los invito a consultar el blog oficial del proyecto http://retratodeunapresidenta.wordpress.com/. Y a opinar libremente de este artículo.
Ximena Jordán
Master in Art Curatorship, Melbourne University
Licenciada en Estética PUC
Imágenes: facilitadas por el artista Andrés Ovalle a través del blog http://retratodeunapresidenta.wordpress.com/
Contacto artista: Andrés Ovalle, email: andresovalleh@gmail.com
Powered by Qumana





Enviar un comentario nuevo