Escáner Cultural

REVISTA VIRTUAL DE ARTE CONTEMPORÁNEO Y NUEVAS TENDENCIAS

ISSN 0719-4757
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El desarrollo de las Artes en Chile nunca ha sido fácil. No sólo hay que tener en cuenta la gran cantidad de artistas desempleados, además quienes se dedican a las artes escénicas muchas veces cuentan con la certeza de la corta duración de sus carreras, y hoy también surgen interrogantes sobre cómo será su calidad de vida una vez jubilados. En realidad estas interrogantes han existido siempre, pero sólo los artistas que han gozado de mayor fama parecen lograr trascender con sus dramáticos casos sobre aquellos a quienes les toca envejecer en condiciones paupérrimas.

 

Me encontré con Violeta Vidaurre en Plaza Italia, frente al teatro de la Universidad de Chile. Se alegraba de que el teatro estuviera resurgiendo, al ver los carteles actualizados junto a las grandes puertas. Caminamos por el Parque Bustamante mientras nos dirigí­amos a un pequeño café. Antes de iniciar la entrevista una mujer se le acercó tí­midamente con una servilleta y un lápiz en la mano para pedirle un autógrafo.

A pesar de que Violeta ya jubiló, sigue realizando trabajos esporádicos que le permiten subsistir. Ocasionalmente la llaman de algún canal de televisión para que realice recreaciones y también se mantiene trabajando en teatro. Dice que en el teatro se gana muy poco, a diferencia de antes, cuando las temporadas eran largas y uno podí­a vivir bien del oficio. "Antes estrenaban una obra y estaban tres meses por lo menos. Ahora con suerte están un mes."Violeta Vidaurre recibe por su jubilación 157 pesos mensuales, de la AFP Provida. Parece una broma cruel, pero es cierto. Ni siquiera va a buscarlos. Al menos Violeta obtuvo una pensión de gracia, la cual le fue otorgada por el gobierno. Son 87 mil pesos. "Eso es lo que me salva bastante. Hay gente que está mucho peor que yo. La gente que no puede seguir trabajando o quienes nunca se inscribieron en los empleados particulares. Y los que nos metimos en AFP también fue pésimo porque la AFP te da el dinero que tú alcanzas a pagar ahí­ mensualmente, o sea que son 2 ó 3 millones que a mí­ se me terminaron hace mucho tiempo" explica. En el ámbito de la danza el problema fundamental es que las carreras de los bailarines son particularmente cortas y dependen de cómo se mantengan fí­sicamente, por lo tanto la gente de más edad va quedando fuera y vive en muy malas condiciones. Provisionalmente los bailarines no tienen respaldo, pues rara vez los contratan. Trabajan a honorarios y les pagan cuando bailan para un evento especí­fico o realizan clases, de manera que depende ellos mismos armarse su previsión, lo que muchas veces resulta difí­cil por la prioridad de preocuparse del precario presente en vez del futuro. Para los actores la situación también es difí­cil. Las ganancias que obtienen al trabajar en teatro son escasas, y cada vez hay menos espacio para ellos en la televisión una vez que llegan a la vejez. "Las personas de cierta edad ya no tienen cabida, ya no se hacen las historias que habí­an antes en las teleseries, eran más completas" según Violeta, quien aclara que esto no siempre fue así­.

 

La "eutanasia" de los artistas

Si un artista sufre una enfermedad degenerativa o encuentra su salud demasiado deteriorada para seguir trabajando, su situación empeora aún más, pues las pensiones no alcanzan para sobrevivir y es peor si tienen gastos médicos o deben pagar arriendo. Violeta tiene la suerte de encontrarse lúcida, permanecer activa y vivir en casa propia. "Aún así­, a veces me las veo negras" dice. Cuando le pregunto que cómo se las arreglan quienes ya no pueden seguir actuando, me contesta: "Que un actor que ya no tenga la posibilidad de seguir trabajando es fatal. Es como que te hagan la eutanasia".

Las pensiones rara vez alcanzan. Generalmente son malas para los actores porque pasaron muchos años trabajando sin tener previsión. Violeta dice: "Nosotros no tení­amos Fonasa, no tení­amos nada hasta el año 81, cuando salió una ley en la que nos podí­amos inscribir en los Empleados Particulares, salvo el Teatro Universidad de Chile que tení­a a sus actores como empleados públicos y tienen todos una jubilación bastante buena. Pero yo empecé a hacer teatro el año 59 y recién me inscribí­ en Fonasa el 81. Entonces, cuando nos llegó el tiempo de jubilar, eran muy pocos años y por eso las pensiones son tan malas y hay muchos actores que nunca se metieron a esas cosas que es la gente que está peor." El 1 de noviembre de 2006 aparece la ley N° 19.889, cuya función es aclarar los ví­nculos laborales de los trabajadores de arte y el espectáculo. Establece nuevos tipos de trabajo a plazo fijo, como los contratos por una o más funciones, por temporada, por obra y proyecto. La ley también norma el derecho a vacaciones, a descanso semanal, a fuero maternal y la jornada laboral de los artistas, que eran materias que antes se encontraban indefinidas. Sin embargo, en la práctica han surgido efectos no deseados, como el problema de quienes dependen económicamente de sus cónyuges y quedan desprotegidos de su amparo formal y permanente al estar afectos a una relación laboral esporádica. Al tener un contrato de trabajo dejan de figurar como carga familiar de sus parejas. Ante estas problemáticas surge la pregunta de cómo la Nación puede argumentar que está promoviendo el Arte si no facilita las condiciones de trabajo de los artistas. Ni el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, ni las leyes que descansan en el congreso esperando ser aprobadas, parecen ser de mucha utilidad. No hay forma de promover el arte si no tenemos artistas que expongan su trabajo. Y si envejecer siendo artista es tan terrible, además de tener claro el alto riesgo de desempleo, los bajos salarios, y muchas veces ni siquiera alcanzar el reconocimiento merecido, o que a pesar de este reconocimiento tengan una pensión miserable a la hora de jubilar, ¿cómo esperan que la gente joven elija dedicarse al arte? Muchas veces ante la pasión por el arte triunfa la racionalidad que les dicta a nuestros jóvenes dedicarse a carreras más rentables.

El pronóstico

Hace algún tiempo está en proceso una propuesta que garantiza los derechos de los actores sobre las repeticiones de obras. En octubre del 206 el diputado (PPD) Ramón Farí­as y la ministra Secretaria General de la Presidencia, Paulina Veloso sostuvieron una reunión para acelerar esta propuesta. Esto mejorarí­a la situación económica de los actores, pues no perciben ingresos por ninguna repetición, es decir, si exhiben alguna telenovela o actuación una vez por año por televisión actrices y actores no tienen derecho a una remuneración, debido a que sólo existe un acuerdo con los canales de televisión y no existe una ley que regule esto. Según Violeta actualmente están pagando un porcentaje tan bajo que no sirve de gran ayuda: "Antes era muy bueno. La primera vez que se repetí­a (una teleserie) obtení­a el 50% que habí­a ganado al realizarla, la segunda vez el 30%, etc. Ahora creo que va a salir de nuevo la ley, pero no sé, es una ley que tiene que aprobar el congreso y ojalá que así­ sea porque entonces le llegarí­a dinero a los actores que hace mucho tiempo que no trabajan el la televisión". Otro avance importante es el convenio que han logrado el Sindicato de Actores de Chile (Sidarte) y el Sindicato Nacional de Artistas de la Danza con el Hospital San José y con el Instituto Nacional del Cáncer que permite a sus afiliados atenderse gratuitamente en dichas instituciones. El problema central sigue siendo para muchos artistas que la urgencia de la necesidad presente se impone sobre la importancia de la necesidad futura, es decir se preocupan primero del presente porque sus condiciones ya son complicadas y descuidan el futuro y sus posibilidades de acceder a una previsión digna, o bien formárselas ellos mismos. Finalmente le pregunto a Violeta si vale la pena pasar por todas estas complicaciones por amor al teatro. Su respuesta es afirmativa: "Para mí­ sí­. Porque tengo la satisfacción de haber hecho cosas muy buenas. No me arrepiento porque he tenido experiencias que me han hecho emocionarme mucho, de gente que se ha acercado a mí­ a darme las gracias por lo que les he dado. Sientes que le has entregado algo a la humanidad. Alegrí­a o entretención. A lo mejor no tienes dinero pero sientes el cariño de la gente. Por eso no me arrepiento, y porque para mí­ mi pasión fue ésta, lo que yo querí­a hacer en la vida. Entonces no me puedo arrepentir porque las cosas se echan a perder cuando una está vieja, a renegar todo lo que elegí­. Me dediqué a esto y esto es lo que me gusta. A pesar de todo, me encanta. Cuando me llaman, estoy feliz". La conclusión final parece ser que a pesar de todo vale la pena dedicarse al arte. Pero aún así­ es de esperar que la situación social de los artistas mejore y no sigan existiendo pensiones como las de Violeta. Porque el amor por el arte no siempre da qué comer ni asegura una jubilación o una vejez digna, algo a lo que todos los chilenos deberí­amos tener derecho.

UUUUUUfffffffff

me parece un tema muy dificil de abordar...pero que no creo que esté determinado por una sola visión.  Es decir, -el menos precio de la vejez del artista por una situacion economica-

...¿Que es primero?...la perdida en el control de la economía o la perdida de la fé en el arte?

El asunto es que mucho peso cae en la vejez de todo el mundo...toda la gente pasado de los 60 o 70 años...desaparece lentamente del mapa activo de la ciudad...y pasa a un rincón...Debe conformarse con darle miguitas de pan a las palomas en la plaza del barrio, chochear con el nieticito -si lo hubiere-, hacer cola en el consultorio para atenderse de las multiples enfermedades e ingresar al programa de hipertensos...y bueno de paso enterarse delas ofertas de las funerarias locales...

Obviamente que en nuestro medio -artistico-, pasar del escenario a esa decadente realidad, se hace más cruel por el contraste de imagenes...Pero es bueno resaltar que existen tambien otros medios para enfrentar ese periodo sin caer en el lamentismo...son opciones libres obviamente, si la gente se siente bien asumiendose tan alicaidamente pues hay que permitirlo, pero hay que tambien pensar en lo positivo.                                                                                                                                                                -muy buena suerte-

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