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ISSN 0719-4757
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Ridley Scott, un señor director que ha dejado su sello  en la historia de la cinematografía con films de ciencia ficción como “Alien, el octavo pasajero”,y “Blade Runner” que influyeron en la estética y la narrativa de los posteriores films del género. Así mismo ha marcado pautas  con películas épicas como la galardonada “Gladiador” y “El Reino de Los Cielos”. Amado y odiado a la vez, este visionario sabe hacer  tanto cine de autor como cine de taquilla  y se caracteriza por su agudo sentido estético. En el 2007 nos entregó “American Gangster”,un exitazo de taquilla protagonizada por Denzel Washington y Russell Crowe con una excelente factura, que combinado con una historia fascinante dan a luz uno de los films más interesantes de ese año. En el 2008 nos trajo "Body of Lies" otro thriller vibrante y en el 2010 estrenó la épica Robin Hood.

 El Personaje

 

 

 
Ridley Scott, es un director que despierta controversia entre los críticos. Algunos lo adulan en casi todo lo que hace, pero un grupo bastante mayoritario parece establecer estándares especiales para juzgar el trabajo de este artífice del séptimo arte, con críticas quisquillosas que al lado de los logros del director parecen más bien pequeñeces. Es como si el grado de exigencia que le imponen a sus films estuviera por encima de películas de otros realizadores, a los cuales alabarían por el mismo trabajo. Una de las razones que encuentro a este desacierto de la crítica es la propia historia de este multifacético director definitivamente atípico: estudió arte y cine antes de iniciarse como diseñador de escenarios para la BBC. Fue en esta misma cadena de televisión donde comenzó su carrera como director, encargándose de varios capítulos de series y programas. Poco después abandonó ese trabajo para montar su propia productora, con la que realizó multitud de spots comerciales antes de emprender su primer proyecto en el cine, en 1977, con “Los Duelistas”.  Como realizador de spots publicitarios ha sido incluso galardonado en varias oportunidades, siendo muy cosechado en ese ámbito. También ha emprendido numerosos proyectos exitosos como productor. Pareciera que ¨los entendidos¨ del cine no le perdonan su lado comercial, con el que sin duda ha hecho mucho dinero. Algunos lo tratan de director vendido, que solo hace películas complacientes para su público a fin de preservarse como máquina generadora de dólares y ganadora de premios. Más allá de cuales sean las verdaderas motivaciones de Scott, no puede negarse su indudable talento como cineasta y como creativo en todas las áreas en las que ha incursionado. Podríamos catalogarlo de realizador versátil, que sabe adaptarse a los tiempos y que en base a su exitosa compañía productora puede darse el lujo de hacer las películas que quiere cuando quiere, teniendo en su haber varias obras del mejor cine de autor, que han marcado hitos en la historia del séptimo arte.


 
Un pionero en búsqueda

 

 

 Su primer gran primer éxito fue con su segundo film : “Alien, el octavo pasajero” (1979), película de terror y ciencia ficción protagonizada por Sigourney Weaver que dio lugar a varias secuelas cinematográficas y cuyos efectos de montaje de imágenes fue especialmente bien recibido por el público y marcó un quiebre dentro de la estética del género. Una obra innovadora, visualmente de corte gigeriano que se convirtió en un perdurable clásico del cine como una asombrosa historia de terror  y primigenio miedo humano. El mismo Alien es en sí mismo uno de los grandes logros técnicos de la película. Concebido y diseñado por el aclamado pintor surrealista de origen suizo H.R. Giger, el Alien estaba basado en el personal mundo visual del pintor conocido como “biomecánico”. Giger trabajó estrechamente con Ridley Scott a lo largo de toda la producción, diseñando la criatura en sus diversas formas y fabricando personalmente trajes y decorados a escala real. Además, Giger fue responsable de la realización del planeta alien y de la misteriosa nave abandonada en la cual el Alien es descubierto por primera vez.  Destaca una excelente dirección de actores que se siente en la solvencia y ensamble del elenco y la atmósfera asfixiante y opresiva de una historia llena de ritmo con extremas situaciones de tensión que conforman un film del más puro suspenso. Por su estética, temática y ritmo narrativo, ya es considerada una cinta de culto, que influyó en las siguientes películas que se hicieron sobre el tema.

 

Su siguiente película, “Blade Runner” (1982), hipnótica y tenebrosa historia de ciencia ficción, acción y drama, se convirtió en éxito y película de culto a la vez. Su agobiante clima, su poético sentido de la tragedia y su nunca gratuita violencia componen una obra fascinante que toca la temática de la replicación de humanos. Existe una raza de robots, idénticos a los hombres que se han convertido en un peligro con libre albedrío y  que Harrison Ford, antiguo cazador de replicas, debe perseguir por una deshumanizada y mestiza megalópolis, sin sospechar que terminará enamorado de uno de sus objetivos a eliminar. Excelente en su desarrollo e  inquietante en su trasfondo, esta obra se convirtió en un referente,  en otro clásico del cine de ciencia ficción. Scott tuvo serias diferencias con los ejecutivos de la Warner, que luego de un test de audiencia, decidieron cambiar a un final más complaciente. El director no pudo evitar que fuera exhibida de esa forma pero años más tarde (1992)  re editó la BALDE2obra, la digitalizó , le quitó la narración en off y  le puso el final original, no tan feliz pero mucho más coherente. Según algunos críticos la obra es sobrevalorada por su impactante efecto visual y esconde la poca capacidad narrativa de Scott. Esta observación es repetida en cada uno de sus films. A mi criterio, la cinta está excelentemente concebida y realizada y más allá de toda la parafernalia de su estilo, se esconde un relato que habla de la condición del hombre y despliega una melancólica y atrapante historia de amor.

Un realizador constante

 

 


Durante los años ochenta se produjeron diversas obras que mostraban mundos irreales poblados de seres fantásticos. Inspirado en esta tendencia Ridley Scott, se embarcó a realizar “Legend” (1985), un cuento de hadas escrito por William Hjortsberg y producido por la Universal. Al igual que ya le ocurrió con Blade Runner, los problemas y exigencias impuestos por el estudio no pararon de sucederse, y lo que había de ser una obra especialmente personal y bien acabada, acabó deparando en un film bastante mediocre, que sin embargo impactaba en su belleza visual.

 

Dos años más tarde, en 1987, realizó “La sombra del testigo” que dejó por sentado que este realizador es principalmente un esteta, con una cierta tendencia al exhibicionismo cinematográfico y a la grandilocuencia visual a veces a costa de la profundización de la historia. La película, tristemente protagonizada por Tom Berenguer, pasó sin pena ni gloria, resultando en otro trabajo un tanto mediocre.

 

 



En 1989 con “Black Rain”, un thriller protagonizado por Michael Douglas en sus mejores épocas y un naciente Andy García, logró un buen film de acción, que si bien no alcanzaba los niveles de sus primeras producciones funcionaba perfectamente como película taquillera, para pasar un buen rato y disfrutar de algunas escenas memorables. Black Rain" resalta por su ambientación: una atmósfera tensa y macabra, que proporcionaba un aire misterioso y un grado de asfixia. Una película oscura, donde sólo resaltan algunas de las luces de los nigthclubs de la urbe japonesa. Describe muy bien el ambiente de esa ciudad , donde se pueden ver muchas de sus tradiciones, pero siempre desde el punto de vista occidental. Este film solo sería el canapé que predeciría a una de las obras más populares de Ridley: “Thelma y Louise” (1991).

 

Con dos actrices de alta factura como Susan Sarandon y Geena Davis,las dos fantásticas y ambas nominadas al Oscar,  esta película se convirtió en un éxito total, en base a la romántica y emocional historia de dos amigas que emprenden uno de los viajes de carretera más famosos del cine. Con este film Scott logra recuperar el prestigio de saber combinar comercialidad con el carácter de director de culto. «Thelma y Louise no es una historia de seres desesperados, aunque pueda parecerlo. Por eso el tono del film ofrecía grandes dificultades. Me propuse, ante todo, lograr una mezcla sutil de comedia y tragedia» El film posee una cinematografía de carácter publicitario que logra el objetivo de atrapar el ojo del espectador, y por muchos lugares comunes dentro del guión, la química entre el director y sus dos musas provocó que se filmara una película inolvidable, para volver a ver cualquier día a cualquier hora. Así mismo esta película abrió el mundo de la acción para las féminas, poco aprovechadas en este género. La película marcó un corte que le permitió a muchas actrices ser consideradas para roles arriesgados, antes reservados para los hombres. Este film fue además fue su primer éxito como productor y de allí en adelante todos sus films han sido producidos por él.

 

 


En 1996 produce y dirige “Tormenta Blanca” (White Squall) drama marítimo, sobre las desventuras de un barco para formar jóvenes marinos, capitaneado por Jeff Bridges, quizás lo mejor de la película. El film demostraba la eficacia de Rydley como director con una realización impecable, que implicaba grandiosas escenas de acción en el mar, pero planteaba una historia llena de huecos y lecciones morales, difíciles de digerir. Como siempre a nivel de realización y estéticamente fue resaltante. 

 

Al año siguiente, dirigió quizás uno de sus peores desaciertos, “La teniente O'Neil” (G. I. Jane, 1997) que cuenta la historia de la teniente Jordan O´Neil,  que tras las presiones de una senadora del Congreso Norteamericano,  se convierte en la primera mujer de una unidad de élite del ejército estadounidense, reservada solo para hombres. Todos esperaban verla fracasar, y Scott lleva al límite el mito del héroe, en un film desarticulado, distante y que exalta hasta las nauseas los valores de los militares norteamericanos.

  

 

Durante el 98 y 99 se dedicó a la producción, hasta su triunfal retorno con la súper producción épica “Gladiador” (Gladiator), que vuelve a reafirmar su talento visual, su solvencia como realizador y recreador de grandes escenarios de carácter histórico. Scott se tomó varias licencias creativas a la hora de elaborar la historia, tratando de resumirla a un enfrentamiento entre buenos y malos Un Marco Aurelio que se pinta como un santo pacifista y un hijo extremadamente malvado, casi hasta la caricatura. En cuanto al rol del héroe, encarnado soberbiamente por Russell Crowe, está exaltado exageradamente. Sin embargo, Scott no es un documentalista, por lo cual aceptamos su versión de una de las épocas más decadentes del Imperio Romano que nos permite ver a través de la vida un gladiador como la injusticia, la corrupción y la decadencia humana no son características exclusivas del mundo moderno. Resulta aleccionador y da tema para la reflexión la representación del Coliseo Romano, al cual la gente iba a observar violentas muertes como mera diversión. Si bien el film puede ser acusado de simplista en su guión, es una película con ritmo, apasionada, un tanto maniqueísta pero atrapante donde todo el aspecto esteta está extremadamente cuidado al punto de trasportar al espectador de su butaca a otra época. En cuanto a las peleas y combates cuerpo a cuerpo, estos están caracterizados por una edición rápida, casi feroz y primerísimos primeros planos que se van colando en el todo. Con este estilo marco nuevamente pauta, aunque muchos criticaron que su forma no permitía  disfrutar realmente de los detalles de dichos combates. A mi parecer, la crudeza del montaje ayuda a percibir lo que significaban las peleas en ese tiempo, trasmitiendo la extrema violencia sin regodearse en ella. Un film que recuperó un género que estaba en baja y como todo lo que hace Ridley, tenía que ser a gran escala. 


 En el 2001, encaró el reto de dirigir y producir la secuela de El Silencio de los Inocentes, “Hannibal”, esta vez sin Jodie Foster y con el protagónico a cargo de Anthony Hopkins y Julianne Moore. La película resulto entretenida, un tanto sádica, visualmente atrapante pero como segunda parte de un film tan brillante, resultó algo irregular. Es en suma, una puntillosa cinta de suspenso, hermosamente fotografiada que si bien pierde un poco el camino durante la primera mitad, logra llegar a una contundente conclusión. En la exquisita cinematografía y los ambientes logrados, la cinta compone un cuadro visual sorprendente. Bastante recomendable para recobrar la fe en el género de suspenso o terror, que Scott afronto con éxito.

 

 


Ese mismo año filmó el drama bélico “Black Hawk derribado”,(Black Hawk Down) cuya historia es el heróico relato de un grupo de soldados americanos de élite que fueron enviados a Mogadiscio, Somalia, en octubre de 1993, como parte de una operación de paz de las Naciones Unidas. "La Caída del Halcón Negro" muestra dramáticamente hechos verídicos que tuvieron su origen en políticas sumamente “dudosas”, que resultaron en centenas de muertes.Esta cinta es una interesante película de guerra, cuyo mensaje es inequívoco en este clima de terror que envuelve al mundo. Pero dejando la política aparte, se trata de otra muestra de la destreza de Ridley Scott como director y artista visual, que cuando tiene la oportunidad,  deja en sus films una reflexión sobre la condición humana en sus mejores y peores facetas.

 

 

 

 

 
En el año 2003, Scott nos sorprendió con una obra de corte personal, alejada de los grandes decorados y efectos de computadora. “Los Impostores” (Matchsticck Men) protagonizada por Nicolas Cage y Sam Rockwell nos narraba la historia de una pareja de profesionales de la estafa de poca monta, que forman un duo disparejo. Roy (Nicolas Cage), es un obsesivo compulsivo, que busca la ayuda de un psiquiatra ya que su enfermedad afecta su trabajo y que se enterará que tiene una hija adolescente. Buen punto de partida para una historia entretenida, ingeniosa, que no intenta moralizarnos, tan solo mostrarnos la entrada a una esfera de personajes insólitos, en un tono de comedia dramática. Otro ejemplo de la versatilidad de este director, que no teme experimentar con los géneros.

 

 
 

 
En el 2005 este realizador volvió a la carga con un film de época “El Reino de los Cielos” (Kingdom of Heaven) esta vez ambientado entre la segunda y tercera cruzada, en un corto periodo de paz. Película más espectacular que rigurosa, ya que se toma varias concesiones dentro de la verdadera historia. Sin embargo como ya dijimos Rydley Scott no es un documentalista  por lo que los críticos deberían dejar de señalar como punto débil de la película sus imprecisiones  ya que la narrativa histórica no consiste tanto en explicar cómo fueron los hombres y mujeres de otras épocas pasadas sino reflejar nuestro presente proyectado en situaciones semejantes. Cabe rescatar, de esta película,  una trama que nos deja un profundo mensaje sobre la importancia de la paz y la futilidad de la violencia basada en ideales de cualquier tipo. Scott no se corta ni un pelo en mostrarnos a los Cruzados no como los idealistas religiosos que nos han querido vender, sino como un puñado de bandas de forajidos, hombres de ninguna parte que encuentran su paralelo cercano en el western, que explican muy a las claras que los asuntos de Dios no tienen nada que ver con su presencia en Tierra Santa. Con este film Rydley Scott, vuelve a demostrar su capacidad innata para las superproducciones, cuidadosamente realizadas, con una historia simple pero con un  despliegue visual de alta factura. Si bien el film no es una obra maestra, esta muy acorde con los tiempos que nos toca vivir (conflicto en el Medio Oriente), rescatando valores como la lealtad, la tolerancia y la libertad, casi deshechos en nuestro mundo moderno, que muestra un escalofriante paralelismo con la época que se quiere reflejar, asomando la idea de que la raza humana siempre se ha visto corrompida por los asuntos de poder. A mi criterio un film que vale la pena y que ha sido criticado injustamente. Esto suele pasar casi con todos los trabajos de  este enigmático director, de quien todos los críticos siempre esperan más o tienen  expectativas preconcebidas de lo que debe y no debe hacer, debido al peso de su propia huella en el cine. Y vaya que huella.

 
  

 

En el 2006 dirigió la comedia dramática “A Good Year” (Un Buen Año) , la historia de un hombre inescrupuloso, con dinero, negocios y mujeres, que en un viaje la Provenza para vender un pequeño viñedo que ha heredado de su fallecido tío, emprenderá un camino de autoconocimento. El personaje (Russell Crowe) embarca de mala gana en lo que, definitivamente, resultará ser un nuevo y estimulante capítulo en su vida, cuando empiece a darse cuenta de que merece la pena saborearla cuando se descubren las pequeñas cosas, los detalles de existir. Se trata de un film bastante clásico en su factura y narrativa,  predecible pero amenamente entretenido.


  


En el 2007, realizó la taquillera American Ganster, una impactante película. Historia basada en hechos reales que narra el éxito de un héroe callejero del Harlem de los años 70. Nadie se fijaba en Frank Lucas (Denzel Washington), el silencioso chofer de uno de los jefes mafiosos negros del centro de la ciudad. Pero cuando el jefe muere inesperadamente, Frank decide aprovechar la puerta que ha quedado abierta en la estructura de poder para construir su propio imperio y hacer realidad su versión del sueño americano. Gracias a su ingenio y a una estricta ética de los negocios, se hace con el control del tráfico de drogas en el corazón de la ciudad, inundando las calles con un producto de mayor calidad a mejor precio. Richie Roberts (Russell Crowe) es un policía marginado y honesto que conoce bien las calles y nota que el poder del hampa está cambiando de manos La factura del film es impecable, la ambientación en los años setenta magistral, el ritmo algo pausado pero lo suficientemente tenso para mantenernos alertas, las actuaciones de Washington y Crowe soberbias y son el corazón de la película. Es sin duda, de las más interesantes producciones de este realizador.

 

 


En el 2008 atacó con "Body of Lies" Con Leonardo Di Caprio y su actor preferido, Russel Crow que trata de Roger Ferris, un operativo de la CIA enviado a Irak para trabajar sobre el terreno. Su día a día consiste en intentar contactar con terroristas renegados que le lleven a dar caza a sus compañeros. Pero durante su rutina diaria descubre la pista de Al Saleem, un peligroso líder terrorista que todas las potencias occidentales tienen marcado como un objetivo prioritario. Cuando Ferris comienza la caza de Al-Saleem, pronto descubrirá que su enemigo no le traerá tantos problemas como su jefe Ed Hoffman, un veterano espía que sentado cómodamente en su despacho de Washington, manejará los hilos para dar con su objetivo a cualquier precio. Un film cínico, crítico y a la vez entretenido.

 


En el 2010 acaba de estrenar Robin Hood, con Russel Crow otra vez como protagonista. Una cinta con una realización espectacular, donde la palabra épica adquiere un sentido cuasi real, con una dirección impecable, buenas actuaciones, que conforman una visión distinta de este héroe , más realista y cruda.

 


 


Se podrá decir que Ridley Scott es un grandilocuente, anti naturalista, efectista y muchas otras cosas más, pero ha filmado más de 17 películas como director y tres de ellas están entre las 100 más memorables del pasado milenio : “Alien”, con la cual impuso un semi género dentro de la ciencia ficción , con un estilo y una estética imitada hasta el cansancio y que hoy en día sigue vigente véase el caso de “Alien Vs Depredador”. Con  “Blade Runner”, trato el tema de las réplicas de humanos, una especie de adelanto a la clonación que conocemos hoy en día, que marco pauta tanto por su factura como por su temática.  “Thelma y Louise”, fue completamente vanguardista mostrando mujeres a cargo de la acción cosa que hasta la época no era común y que actualmente es parte de  la cinematografía como un género más y usualmente exitozo como la recién estrenada ultima entrega de “Resident Evil Extinction” donde toda la trepidante acción recae sobre Milla Jovovich, una entre varias heroínas del cine contemporáneo. Ridley Scott ha destacado especialmente por su sentido artístico y su corte de originalidad. Obsesivo con la estética visual de sus films, ha logrado recrear mundos, ya sean futuristas, actuales o pasados, que se quedan pegados a nuestra retina, proporcionándonos un pequeño viaje a otras épocas y ambientes dado el amplio registro de diferentes géneros que este versátil realizador se ha atrevido a afrontar. Produciendo y dirigiendo casi un film por año, este hombre de casi setenta años, es una máquina creativa.

Sin duda, un controversial director y productor de lujo que no para de reinventarse en una búsqueda constante detrás del lente.

 

 

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