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NOSTALGÍA MARCA REGISTRADA

 

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NOSTALGÍA MARCA REGISTRADA

 

 

Carlos Yusti

 

He aprendido tarde (y mal) que laliteratura no es la vida aunque ésta le agregue ese aderezo imprescindible que es la imaginación. Uno que anda por la existencia de gris, para no desentonar,utiliza la escritura para darle color a ese mundo particular de la escrituraque enumera los enseres del amor, la rabia, la alegría y la pena; un mundoespecial cimentado con palabras y silencios.

Hay un cuento titulado “Una mesaes una mesa”, de Peter Bichsel que refiere la historia más o menos (cito dememoria) de un hombre entrado en años, que habla lo indispensable, cuyo rostrotiene las marcas del cansancio y la rutina; es tal el asunto de su cansancioque perdió la capacidad para reír o disgustarse. Es un hombrecito corriente queusa un sombrero gris, una chaqueta gris, pantalones del mismo color y en elinvierno un sobretodo también gris. Es huesudo a tal extremo que las camisas lequedan holgadas. Su vida transcurría de manera monótona. Un día se percató quela gente habla como si nada y se entiende. Entonces decidió que todo necesitabasufrir un cambio y esa idea lo animó bastante. Así comenzó a cambiarle elnombre a los objetos del cuarto donde vivía. Así la cama ahora se llamabacuadro, la silla era el reloj, La mesa era ahora una alfombra, El periódico erala cama, el espejo era el álbum de fotografías y la silla era sueño. De esamanera cuando la silla daba la 6 de la mañana, el hombrecito se levantaba delcuadro. Hacia sus ejercicios matinales y después Iba a la silla colgada en lapared para verificar la hora. Luego buscaba un sueño para sentarse en laalfombra y comenzaba a pasar las páginas del espejo. Después pasando las hojasde la cama leía las noticias.

El hombrecito del cuento deBichsel modifica la realidad a través de una transformación drástica de laspalabras. Algo similar hacen los escritores. Unos tienen más pericias queotros, pero todos andan en esa tarea de enriquecer la realidad, de trastornarla vida monocorde a través de la literatura. No obstante, la escritura es unamanera de suavizar las vivencias que uno a lo largo de la vida (desde lainfancia a la vejez) van dejando sus tatuajes en la piel; vivencias que al serevocadas en el papel traen ese tufo inconfundible de la nostalgia.

Mis amigos Jorge Jiménez Gómez(director de la revista electrónica Letralia) y Héctor Torres (director de larevista electrónica Ficción Breve) compartiendo en una tertulia aseveraban queen mis textos se filtraba cierto vaho cálido de nostalgia. En mi defensa sóloatiné a decir que era sin aviesa intención. Creo que la nostalgia se cuela enmis artículos por culpa de los amigos y a esa gente que se ha ido quedandodeshilachada en las grietas del recuerdo. Algo así como un homenaje tardío a laamistad y los sin sabores (o dulzuras) del día a día. La intimidad siempre tejode el estilo y las lágrimas (de cocodrilos dirán mis enemigos) van sembrandode borrones las palabras. La nostalgia como la escritura se aprende a fuerza dedejar jirones del alma en la alambrada de la vida.

Claudio Magris lo ha escrito: “Lagran literatura contemporánea narró muchas veces, brillantemente, la nostalgiadel amor, los instantes en los cuales se entrevé su espejismo,…”. La literaturatrata de narrar la fugacidad de lo eterno, esa frágil memoria hecha más detiempo que de hechos fortuitos. El Quijote sublima no tanto a Dulcinea como ala necesidad de amar que tiene un caballero de su estatura, sin una amada aquien dedicarle sus hazañas su vida carece de sentido, su empresa de andantecaballero no tiene densidad cierta y en eso llega Sancho Panza a colocar todoen su lugar: la realidad despedazando las ensoñaciones y sueños de su amo.

El escritor español EnriqueVilas-Mata advierte que la literatura no enseña métodos prácticos, sino sóloposiciones, que la lección más importante debe extraérsele a la vida y que“solo aprendiendo de ella uno puede terminar haciéndose con un estiloliterario”.

Cuando de escribir se trata seecha mano de todo: lecturas, recuerdos, imágenes estampadas en el papelcotidiano, sueños y un nutrido etcétera. Todo escritor tiene una imbécil CorinTellado en duermevela adherida en los huesos. La cursilería también puede serun estilo literario. Además la nostalgia la inventó César Vallejo en unosversos de Trilce:

 

Yla más aguda tiplsonancia

Setonsura y apeálase, y largamente

Seennazala hacia carámbanos

Delástima infinita.


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