Escáner Cultural

REVISTA VIRTUAL DE ARTE CONTEMPORÁNEO Y NUEVAS TENDENCIAS

ISSN 0719-4757
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Ricardo Arcos-Palma

 

Alvaro Garcí­a Ordoñez es un artista egresado de la Universidad Nacional de Colombia. Vivió durante muchos años en Alemania, donde afianzó su trabajo plástico, gracias a la guí­a del profesor Hans Huafe, del Instituto de Historia del Arte de la Universidad de Heidelberg. De la escultura, pasó por la pintura y por el performance. Ahora incursiona en la fotografí­a. No podemos decir que él es un fotografo en el sentido estricto de la palabra. Más bien podemos afirmar, que él es un artista que utiliza la fotografí­a como medio de expresión e investigación. Toda su obra, que lleva activa desde hace más de veinte años, toma como punto de reflexión la violencia. Algo a lo que nos hemos aconstumbrado los colombianos desde hace varias décadas ya. Pero, en el caso de este artista, el interés por la violencia no es gratuito, pues como él mismo lo dice:

"La guerra en Colombia ha sido una constante en su historia y diario vivir. Somos generaciones de generaciones, cada una con historias de guerra. La actual crí­sis humanitaria ha motivado un creciente desplazamiento de las familias amenazadas hacia las ciudades, huyendo del acoso de los grupos armados, quienes realizan una serie de actos crueles para asentarse en las zonas y dominar las regiones."

Echemos entonces un Vistazo Crí­tico a su obra más reciente aún en proceso.

 
 

Sus imágenes tienen un escenario: el agua. Esas aguas que sirven de soporte visual y conceptual, no son aguas apacibles, ni aguas, tranquilas aunque deberí­an serlo por naturaleza. Pues, bien sabemos que el ser humano las puede enturbiar. Esas aguas enmarcan un territorio del conflicto armado, donde la guerrilla, el ejercito y los narco-paramilitares han hecho y deshecho. Alvaro creció en la región donde pasan los rí­os Gualivá y Rí­o Negro; región del centro de paí­s en el departamento de Cundinamarca, es decir no muy lejos de la capital colombiana. En una época esa región fue dominada por la guerrilla y los narcos, luego los narcotraficantes siguieron campeantes con apoyo paramilitar, quienes hoy tiene pleno dominio. Esos rí­os no solo serví­an de lugar de esparcimiento, para los ribereños, sino también para suplir las necesidades de transporte. Pero a eso se le suma la ya macabra tradición de ver "los bultos" flotando en el agua. Costales de fique, envolví­an las ví­ctimas de la violencia y eran llevadas por el rí­o. Los rí­os en Colombia, a diferencia de otras partes del mundo, no sirven propiamente para transportarse, tampoco son lugares de esparcimiento, dado el alto grado de contaminación. Por el contrario, los rí­os de Colombia, hablan de una historia de violencia que aún nos pesa.

 

 
 

La obra de Garcí­a Ordoñez , alude no solamente a esa historia, sino a lo que sucede actualmente. El proyecto fotográfico "Los Divinos niños" hace referencia a los niños utilizados por los grupos armados: de un lado se encuentran "las avejitas" así­ denominados por la guerrilla y de otro lado encontramos a "las campanillas" llamados así­ por los paramilitares. Estos niños son utilizados para llevar información y realizar labor de espionaje, en el mejor de los casos y para perpetuar, en otros casos, atentados. En ambos casos, esos infantes (niños y niñas), son ví­ctimas de un conflicto que les ha arrebatado el futuro, ante la mirada indiferente de estos grupos armados y de un Estado en pie de guerra.

"Los niños y niñas - dice el artista -, son el otro caso de la problemática de la guerra en Colombia y, el daño que se realiza a la sociedad es muy grave. Es un hecho continuado en la historia y por eso, importante de mirar y de tocar."

 
 

De otro lado, las imágenes de Garcí­a Ordoñez, están provistas de una carga crí­tica muy fuerte. Para todos los colombianos, las imágenes religiosas tiene un gran valor, a tal punto de reconocerce, la gran mayorí­a, como "El paí­s del Sagrado Corazón". Ahora bien, los "Divinos Niños" aquí­ hacen referencia directa a la pieza en cerámica, del barrio popular el veinte de Julio, en Bogotá, donde hay un santuario. A esta figura se le atribuyen grandes milagros y es objeto de grandes peregrinaciones todos los domingos. Dado la gran acogida popular de esta imagen, no hay candidato a la presidencia (y presidente en ejercicio) que no realice una misa en este santuario. La imagen del divino niño del veinte de julio, se usa con fines extrareligiosos.

 
 

Así­ los "Divinos Niños" de Garcí­a Ordoñez, generan un doble lectura. De una parte, nos hacen pensar en eso niños ví­ctimas de la guerra y de otra parte se dirigen directamente desde la crí­tica social, hacia un paí­s, donde la religión se mezcla peligrosamente con lo polí­tico. Vemos entonces en algunas fotos, a esas figuras rigurosamente formadas en fila, como listas para ir al combate. En otras vemos a esos "Divinos Niños" esparcidos por el agua, como después de un bombardeo. Cada fotografí­a está rigurosamente estudiada, compuesta, escenificada. Por ejemplo en una de sus fotografí­as, el artista hace ver la idea del conflicto como un juego, donde las piezas estan dispuestas al combate. O tal vez en la imagen donde las gotas de agua, caen como bombas hasta dejar bajo el agua a todos los "niños". Esta serie se enmarca dentro de un proyecto investigativo y de creación donde el agua sigue siendo un factor fundamental para el artista, desde que incia sus performances en Alemania.

 
 

La obra reciente de Garcí­a Ordoñez, tiene la virtud de revelarnos una verdad que no queremos ver. El conflicto cotidiano en el campo es cada vez peor. En ese sentido es una obra que merece tenerse en cuenta, pues los niños utilizados en la guerra es algo completamente nefasto. Aquí­, una vez más, el arte sirve para poner al descubierto, un encubrimiento nacional, no solamente desde un punto de vista de los actores del conflicto, sino desde el mismo medio cultural local que desconoce hasta ahora, uno de los artistas más comprometidos con la realidad.

 

Ricardo Arcos-Palma

Bogotá, Julio del 2007

 

 

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