Escáner Cultural

REVISTA VIRTUAL DE ARTE CONTEMPORÁNEO Y NUEVAS TENDENCIAS

ISSN 0719-4757
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NIÑO CON PIOJOS BUSCA NOVIA

Carlos Osorio

clom99@gmail.com

Es un niñito bañado en leche y miel, son su jarabe que va hidratando el perfil que se requiere. Sus desayunos son el nutriente exacto para permitir que explote sus habilidades. La colación de mediodía procura evitar la continencia y es responsable que, miguelangelito, puje de lo lindo, para que arregle la digestión del espíritu. La comida si bien lo abruma, permite que fortalezca su cuerpo social, su estirpe humana llamada al servicio y así salvar la adelgazada moralidad que porta el mundo. El éxtasis viene ya para la hora de la merienda, no es de los que cena, nadie cena en ese hogar, es parte del ahorro energético que procuran y, por tanto, aquí el mocoso se revela y acaba con todo lo que le ofrezca María, la asesora puertas adentro, que ya luce joroba y vejez de tanto servirle al prójimo, a este próximo excelso de exuberante barriga sedentaria que, por lo demás, no lo amilana, se dice un perfecto y, un perfecto, no le teme a la diabetes ni a nada por el estilo.

Ya luego de la arrebatada tragadera, del lonch rutinario, el postulante a prócer complementa su final de día con la dieta exacta de avemarías que su padre insiste en que los rece en voz alta, de ese modo supone, desde el cielo escucharán y tendrán clarito de quién se trata, incluso, hasta el cura rector de su colegio, allá a lo lejos y acurrucado a la monja novicia, atento para la oreja en señal de satisfacción propia, porque sabe que su pupilo está cerquita de dios y muy retirado de la maldad. Y se enorgullece de la enseñanza introducida, porque es capaz de arremangarse la sotana para enseñarle todos sus valores. Está preparado para lo que sea, y lo que se pueda, en pos de los nuevos integrantes de la capilla ardiente, que es en lo que se ha convertido este bello y altísimo barrio que habita miguelangelito.

Y, al igual que sus vecinos, es de los ciudadanos que no se educa en colegio público, por más prestigio que tengan algunos, por más cuna de la república, de presidentes, de ministros, de jueces, que insisten en la monserga que la educación no tiene fines de lucro, que pura sabiduría nomás. De ahí que su padre teme, por un segundo, que su patán sufra de aquella rara enfermedad popular que cuestiona la buena fe educativa, que se le aparezca la paganería y aprenda chistecitos de mal gusto en contra de los curas, de los principios, de los valores, de las últimas tentaciones que le nota, que le pueda dar por hacer de la sociedad algún asunto más igualitario, que se vaya a codear con vándalos y pobres de otras clases y uno que otro marginal becado, por miedo al piojo lumpen que acecha recreo tras recreo, y ahí si que se arrebata, como que hasta urticaria le provoca imaginarse a estos desgraciados bichos subiendo por el cuerpo del licuado crío, porque piensa –rascándose la cabeza en señal reflexiva- es posible infecten su alcurnia, su higiene de clase, su estirpe de caudillo, su historial inmaculado, su fina proyección estatuaria. ¡Piojentos de mierda!

Porque tampoco es bien visto matricularlo en cualquier antro educativo a esta edad temprana por más que sus tarado padre y emperi-follada madre insistan que allí la patria se hace más larga y se enriquece, que en esos centros de sabia popular está el negocio a futuro, que allí el nepotismo se funde a la piel como si se tratase de una especie de condón que la protege, que en estas pensadas dachas está la oportunidad del servicio público que repleta los bolsillos a los educados. Su padre de sólo pensarlo se inflama, no le agrada la idea que, su muchachote, se transforme en un vulgar cualquiera, ni hablar de la burla del vecindario aristócrata, de este barrio de riqueza espiritual y material que los vio nacer y que ha sabido marginar, con la ayuda de la autoridad policial y, por supuesto, de dios, a toda lacra de la sociedad que intente mancillar sus extensos kilómetros cuadrados de dicha, a cada uno de los intentos por tomarse sus terrenos baldíos, de hacer circular, por allí, el apestoso transporte público y su obvio roce con la plebe, hasta la plaga de piojos y pulgas se extinguió gracias a los esfuerzos de sacrificar a todos los gatos, perros y vagabundos del sector, lo contrario, dejar que suceda, ponerse condescendiente con el vulgo, sería terminar con su casta social, con sus regalías, su dicha, su moral y cuanto sucedáneo anexo y que por ningún motivo se transa o se negocia.

Además, que los colegios siempre son mixtos y no faltaría la niña que rompa la regla y acosara, con calculadora en mano, al infante número uno del país, a este rancio castellano, con el asunto de la fortuna, y solicitara semenstrualmente descendencia biológica y derechos de cualquier tipo a su muy temprana edad. De hecho, miguelangelito ya está reservado, pese a que no existe química alguna, ni siquiera física, su inmarcesible estirpe será donada a la hija del matrimonio con apellidos burgaleses, ella será la depositaria del supuesto esperma heráldico que lleva, será la afortunada de emparentarse con la dicha, con el placer de heredar la sangre pura y espesa que la familia porta, porque, además, su fortuna, es equiparable. ¡Si son casi igualitos! Destinan casi todo su tiempo en la especulación sabrosa. -Que miren que el dólar perdió peso, engordémoslo para que no se desinfle, que la tasa de interés está rellenita, nos conviene tomarla, que inviertan en edificios, que allí, en ese mercado, está la posibilidad de subirle el pelo a la calidad de vida. Cuando hay tiempo, después de exponerse al riesgo bursátil, juntan fuerzas para brindar tanto logro y, desde luego, coordinar y establecer los criterios, notario de por medio, otro parientazo, para ir definiendo los términos de ese pacto y acuerdo futuro que contraerán entre su opaca sangre y sus tiernos y brillosos muñequitos.

La niñita en cuestión, casi un símil de la barbi marilin, ya predica en las mismas praderas iluminadas que miguelangelito, luce el vestido blanco de la comunión siempre que ejercita su futuro paso casamentero y el de la fidelidad hacia quién será su dueño. Ella se aplica en todas las materias y labores domésticas, si hasta las hijas de la servidumbre se preparan en el deber de protegerla y servirla como la virgen manda, para cuando la unión de los dos clanes sea una realidad. Eso sí, su familia procura por todos los medios pasar desapercibida, casi camuflada, su parentela ha desprestigiado demasiado su sosegada alcurnia. Es un decir pero se cuidan, por lo demás estuvieron de acuerdo, si parecían caravana alegre esos años, y es que existen evidencias que uno de ellos, general activo hoy en día, siendo un mozuelo capitán, se hizo el chistoso y valiente soldado y con un fusil ametralladora de largo alcance y una cruz garabateada en el pecho, hizo añicos a más de una docena de opositores aquella vez que, según su cobarde testimonio, no le entran balas a este caradura por contar su dilema, lo obligaron a vestir el uniforme guerrero, pese a su corta edad, en aras de salvar a la patria de toda amenaza foránea.

Por último, la extensa defensa que hoy a-vala a este fusilero adelantado, a este acerado como las mismitas balas que disparaba, consiste en una batería de prohombres vestidos de sotana disfrazados de leguleyos. Todos familiares. Y se basan, se pusieron de acuerdo para la leyenda, en asuntos y circunstancias muy complejas que atañen a seres superiores como lo es, en este caso, el acusado. Así lo dejan entrever, por algo y por muchos años hubo varios intentos por declararlo un verdadero héroe de guerra, si hasta un busto ya se moldeaba en su honor en la casa de moneda. Por lo demás –argumentan- es un principio clásico de la moral católica tratar de eximir al indefenso, y vieran ustedes, ¡harto católico que lo han de ver al pobre infeliz éste!

Y a propósito de escopetas, el ciudadano como que anda con la bala pasada hace rato, como que ya se le quiebra la lívido, ya le pica su cuerpo casi adolescente por entero. Y ya tiene novia, más bien supone tenerla, es un picaflor. ¡Ah, si lo vieran! No deja de observar a la nueva dama de compañía de su padre quién cortó la tradición de las nodrizas y se contrató, para el solito, a la joven y agraciada que hoy es su sombra, es que ya no aguantaba tanta soledad casera, tanto desprecio de su ex, sufría de la tan poca sintonía que tiene con las mujeres, ahora siente que le volvieron las ganas de ser más sociable, hasta escurre cierta alegría, chorrea entusiasmo, su piel derrama colores, por las noches se desliza como un torito bajo las sábanas rojas en busca de la felicidad plena, así le llama, y las rabonas van y vienen en este verdadero ruedo de salvajes, los estoques se multiplican y hasta los oles que la plebeya torera gime, entre sarcástica alegría y dicha por la paga, son, pareciera, de verdad.

No hay día que miguelangelito deje de entusiasmarse con tanto pase diestro que su padre practica, que le practican más bien, hasta las cornadas le salen bonitas, es así que ya le echó el ojo a la hija mayor del jardinero que si bien no es muy agraciada, como que no tiene un estilo que la defina, por los menos irradia mucha simpatía, se le clavó la idea de formalizar una relación con ella, y se ha preparado, es un avispado piojo revoloteando la pubertad y ello concita esmero y dedicación por largas horas del día, no descansa leyendo manuales a mano de la sexualidad, el informe kinsey lo sonroja, master y johnson un poco menos, de todos modos el capitulo de las disfunciones es su favorito, el kamasutra lo encuentra decadente, cochino incluso, alguna vez observó a sus padres y le pareció repugnante, prefiere definitivamente aquella revista remanoseada de caballeros, la encuentra más terapéutica, más cercana a la auto ayuda, por nada andar enviciando y teorizando los placeres, eso es ocupar demasiado la concentración de la cabeza, como que le chupa todito el seso y hasta le duele.

Algunas veces merodea las habitaciones de la servidumbre, las regaderas específicamente del personal femenino son sus favoritas y observa entusiasta todo cuanto allí sucede. El hueco o la mirilla previamente taladrada, con todas las puntas posibles, le ha permitido descubrir concavidades varias y pelajes a destajo, es su taco de ojo diario, su a falta de pan buenas las tortas, su pecado concebido. Más de una vez le han llegado quejas al padre por el reiterado fisgoneo, aunque siente que su cachorrito es un verdadero hijo de tigre, si es parte de la tradición hacer hoyitos y echar un ojo al garabato. Y que lo perdone dios –murmura- celebra su condición de pre santo y machito, y ya sueña llevarlo a alguna casa de remoliendas de tradición familiar y verlo acariciar la dicha y alguna teta expuesta y alcanzar su condición de hombre, sin embargo, contiene su júbilo porque está convencido que, alguna vez, miguelangelito, atravesará todas las puertas que llevan al umbral del cielo y terminará sus días... acabará más bien, convertido en un santo con el favor del viento y del altísimo. No queda de otra, será necesario vigilarlo y reprimirlo un poco más.

Mientras su padre reflexiona, miguelangelito prepara la primera batería de argumentos en pos de la cita acordada con la desafortunada empleada hija de empleadas, una esclava al cuadrado sin más, si hasta la ropa interior se cambiará para cuando llegue el enamorado momento, para cuando sienta que es preciso descorchar tanta represión y tanto acuartelamiento del deseo, hasta los dientes juró lavarse y eso si que será todo un acontecimiento, de paso, echarle alguna amalgama a los zapatos sempiternos que hieden a destajo, si desde chiquito no hay caso que le permitieran airearlos alguna vez, que no vaya a ser que se resfríe, que algún microbio lo consuma, que pise la tierra y su energía se desgaste y un sartal de argumentos a modo de ir agriando y, de paso, ahorrándole recursos a la sudorosa existencia que le toca.

Se esfuerza en las cartas para su musa y amada y que, normalmente, deja bajo el macetero que adorna el pasillo por donde alguna vez su madre encaminó su excitado paso, y su cuerpo también; como que corría desesperada en busca de algo de dicha para su vida, para encontrarse con el afortunado visitante que la enloqueció de amor y de cuanto ella propusiera, que llenó su cabeza de hilarantes piojos del deseo, que le enseñó de todo esa noche de copas, hasta el peludo sesenta y nueve incluso, y que, en un abrir y cerrar de ojos, la hizo una infiel empedernida, que la dejó compuestita, a punto, hecha una fiera, se trataba del mismo que bañó su cuerpo en leche y miel sin ella chistar siquiera, porque aullaba para adentro más bien, y que permitieron se tragara todos esos años amargos e insatisfechos que pasó junto a su desaliñado, escuálido y poco afortunado esposo. Definitivamente se trataba del verdadero progenitor de miguelangelito, tan locuaz e inconsciente hoy en día, quién sigue los mismos químicos pasos deseosos de su madre y el tranco placentero de su biológico padre.

queasqueroso cuento con mas imagenes porfabor
que raro cuento un nene buscando novia? como se les puede ocurrir eso ni yo escribiria esa pabada menos de un nene con piojos

yo puedo ser tu novia bb

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