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Presentación de los artículos de la etapa 1.0 de Escáner Cultural, correspondientes a los primeros 90 números de la revista [enero de 1999 a diciembre de 2006].
Estos artículos fueron indexados, vinculados y etiquetados en la plataforma Drupal de la revista el año 2011 por la Bibliotecóloga y especialista en Arquitectura de la Información Isabel Abedrapo.
Para quienes deseen publicar: por favor enviar sus escritos en el cuerpo del e-mail, agregando breves datos biográficos y si es posible alguna imágen, a la dirección de correo isa.abedrapo@gmail.com
Prefreriblemente, pueden hacer llegar dos o tres poemas.
Este blog se actualiza cada dos semanas aproximadamente.
Isabel Abedrapo, encargada de la selección y publicación de poesía en Escáner Cultural.
www.escaner.cl
revista virtual de arte contemporáneo y nuevas tendencias

IDENTARIO DE UN HÉROE PATRIO
Que siga soñando, total, ya luego se cae del catre
Por: Carlos Osorio
Sueño que se reitera inagotable y, curiosamente, lo desvela; que le cedan el paso y así encaminar sus restos al estacionamiento definitivo de los aptos, nunca será pesadilla; sigue siendo su norte. Que ojalá sea junto a los líderes culeros, funestos y destartalados; porque así, con ese gesto de cercanía con los despreciables, demostrará su real valía, es lo que espera desde hace rato, pues se considera un repuesto de lujo con el cual es posible ajustar aún más la nacionalidad y la existencia misma de la patria, y eso ya es utilidad –bosteza y reflexiona.
Le duele que aún no lo hayan detectado, lo atormenta que nadie le dé bola, sobretodo ahora que lame huellas y cicatrices del maltrato recibido días atrás. Toda una contrariedad –se dice. Algo adolorido recuerda esa negra jornada de tranquilizantes apaleos por cuenta del insensato cocinero, experto en conchalepas, un as en eso de picarlas finito. Que se las sabe de todas-todas a la hora de afanar la carne dura que normalmente allí se consume, y que no trepidó en mostrar su vocación de servicio cultivada en los mataderos y establos contiguos, dándole con todo al sufrido Miguel Ángel.
Pese a la paliza, siente que igual salió ileso del impiadoso carnicero. Recuerda haberse puesto bien rígido, nada le cuesta, y entre más lo castigaba, más su entusiasmo, más su deseo, más su porfía por destacarse entre tanto loco. Puso su humanidad enterita, con tal de ser simpático y condescendiente con quien lo agredía, total, se siente un ganador y saco de arena al mismo tiempo, que no hubo caso deformar, menos desperfilar.

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donde se desarrolle en equilibrio

IDENTARIO DE UN HÉROE PATRIO
A ver a qué hora le devuelven el hito (y las pilas)
Por: Carlos Osorio
Tremendo diluvio mental con aquel monólogo que lo dejó exhausto, para el gato, a medio morir saltando. Demasiado esfuerzo en sus versos, en cada párrafo vomitado con sabiduría, en cada silaba pronunciada desde las tripas hacia su bocota a esas alturas desencajada y que nunca razona más allá de las caries; porque en ella se incuba la incoherencia que asusta al resto, sobre todo, por esa manía de evidenciar el amplio imaginario heroico que no hay caso consensuar con quienes ven en su actuar la pelotudez más grande imaginada, incluso más grande que el buque manicero en donde descansa su estirpe, abajito ahí del frondoso árbol, justo a esta hora de dolores estomacales y la tremenda migraña que, solidaria ella al igual que su sombra, aplaude las certezas de su estatuaria existencia.

IDENTARIO DE UN HÉROE PATRIO
Monólogo mientras surte efecto el ritalín
Por: Carlos Osorio

IDENTARIO DE UN HÉROE PATRIO
A falta de tranquilizantes, el monólogo es su mejor hidratante.
Por: Carlos Osorio
clom99@gmail.com
Ya son varios los que se aglomeran bajo sus pies, porque se sienten tocados por su vasto lenguaje. Unos; en señal inequívoca de bronca sobre su humanidad que se sigue luciendo sobre el mueble de la tele, para él, la mejor tribuna cercana a la idea monolítica que se requiere en esta etapa, porque al menos permite sintonizarse en cadena nacional. Los otros; los menos, se sienten interpretados por la suavidad de cada palabra y que mantiene a raya el elevado entusiasmo, como que aplaca la ansiedad y no crearles falsas expectativas que hagan colapsar su delirante humanidad. Miguel Ángel utiliza toda su verborrea de ex marino, estrategia que por años ha practicado. Sin duda, tremenda arenga identitaria a modo de dejar bien en claro su rol previamente encomendado por la santísima providencia y, desde luego, por la patria que lo vio nacer y que requiere de su martirio para más tarde que luego...para más luego que tarde.
Y ahí va el segundo embate, como si fuese el mismísimo candidato del cielo. Por cierto, siente que lo es. Y se introduce nuevamente en su clamor:

IDENTARIO DE UN HEROE PATRIO
De tal palo (donde las astillas mentales surten efecto) otrosí.
Por: Carlos Osorio
Se sorprende de la cantidad de revelaciones y anécdotas del chamuscado pariente víctima de la desgracia del fuego. Un almanaque fáunico que saca chispas a su entusiasmo; que era bonito como una pelotita de basquet, sí. Que comía a sus horas, como un verdadero puerco, sí. Que se dormía tempranito, como un oso invernando, sí. Que era un enérgico y hediondo cuando se requería, como un jabalí, sí. Que rezaba como un demonio, como el de Tasmania, sí. Que lloraba con pasión, como entre hiena y cocodrilo, incluso como orangután despechado, sí. Que sus visitas al baño eran calladitas y elásticas, nada de andar vaciándose en público, como los mandriles, si.
Gestos sen-si-bles y excepcionales que entusiasmarían a cualquiera; Funcionales a la hora de poner a punto el candente seso que no para en ese afán de concentrarse pese a las taras que revolotean y lo distraen y que hierven como caldera del diablo. Al final, son los complejos pelotones de sangre, verdaderos pre aneurismas, los que se tropiezan y carcomen y angustian la aorta y empalidecen su ser y marean su porte y las nauseas son en intervalos y el güater se asusta y el resto es pura incontinencia y la batahola continúa y la hediondez atrapa el fugaz instante antes de morir en su propia fetidez.

IDENTARIO DE UN HÉROE PATRIO
A ver si las cenizas sirven, al menos, para los cimientos
Por: Carlos Osorio
clom99@gmail.com
Soberbia que se plasma idiotizando ese su instante de relajo frente a la pantalla, calambres que se estiran ante la escena arrancada de película gore; pichones que terminan desangrándose justo sobre el féretro que chorrea el licuado coraje del nauseabundo y último combatiente de aquella guerra que nunca existió. Toda una puesta en escena que sirve para mantener contento a Miguel Ángel. Teleserie diaria que lo tiene vuelto loco, un estímulo al final de cuentas según sus carceleros, para que se recupere prontito de aquel insoportable dolor de cabeza, de esa migraña que considera le metieron a la fuerza con tal de distraerlo y demorar su asunción a los monolitos.
Alegoría macabra que lo prende y fortalece al paso de las horas, de los días, de seguir insistiendo en sus planes de inmortalizarse, por sobretodo de fugar su estirpe y clarividencia lejos de allí. Plan en donde el comando dispuesto como promesa por su tío, jugará un papel estelar. Que no costará mucho convocarlos, puesto que no descansan de los eternos y nerviosos ires y venires a tribunales, de su sedentarismo en los centros de reclusión en donde son amos y señores. Esforzados fusileros que se encargarán de entregarle toda la fulminante gloria -todo por la patria y sus hijos es su lema- para aquel día en que deba transformarse en piedra angular y reflejo granítico, en faro que alumbre como tea, por más la cremación definitiva a su filigrana sea requisito previo.
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