Escáner Cultural

REVISTA VIRTUAL DE ARTE CONTEMPORÁNEO Y NUEVAS TENDENCIAS

ISSN 0719-4757
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Relato

ARMANDO URIBE: POETA ENAMORADO DE LA MUERTE, ¡LEVÁNTESE! - ENFERMEDADES GENIALES Y CREADORES - EL LLANTO DE ANTILLANCA - EL GRAN INQUISIDOR - ¿Y LA DEMOCRACIA CULTURAL EN CHILE?

EL GRAN INQUISIDOR

Por Mauricio Otero

El genio de Dostoievski es eterno. Hay en su novela Los hermanos Karamázov un capítulo de singular actualidad, bajo el nombre que titulamos. Es un poema.

La escena se desarrolla en Sevilla, en tiempos de la Inquisición y refiere la supuesta Segunda Venida de Cristo. En esa época, a quince siglos de la muerte y resurrección, éste adviene y realiza en ese pueblo agobiado otra vez milagros similares. Resucita a una niñita cuya madre clama. Todos lo veneran y le siguen. Eso ocurría a las puertas de la Catedral. Pero he que el Inquisidor viene saliendo de allí y de inmediato lo advierte. Le mira y ordena a sus soldados detener a Jesús. La gente temerosa deja actuar. Jesús es llevado a la cárcel. Permanece solo. Al caer la noche, provisto de un farol, el cardenal ingresa a la celda y le lanza el discurso que sigue, aquí resumido:

"Tú viniste la primera vez para liberar a los hombres, enseñarles a ser fuertes y tomar el pan del cielo al pan de la tierra. Les señalaste el camino del sacrificio de elegir por sí mismos el bien o el mal.

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GEORGE SAND: VANGUARDISMO Y SOFISTICACIÓN EN LA VIEJA EUROPA

Por: Alvaro Oliva

George Sand fue aquella ambigua y estilizada figura humana que acostumbraba a sentarse en los bordes de las piletas de piedra del opulento París decimonónico, una escritora que a borbotones proporcionó vanguardistas pensamientos que, como la peste europea, atemorizó y diezmó la ideal imagen del matrimonio de una sociedad pretérita. Fascinante y repudiada esta francesa tomó la decisión de pocos; ser ella misma y desafiar las normas establecidas de un país que estaba lejos de ser la tierra prometida de las "libertades".

Su nombre original fue Amandine Aurore Lucie Dupin, sin embargo, adoptó un masculino seudónimo (George Sand) para identificar las letras de su pluma. Sus continuos amantes y su rechazo hacia el matrimonio, como dijimos anteriormente, desembocaron en una mala fama que no le impidió dar a conocer su potencial obra literaria que la transformó en una leyenda, que todavía se rememora en Francia. 

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EL AMARILLO ES YELLOW, ALL OVER THE WORLD - UN MUNDO MÁS SEGURO, COMO LA OREJA DE VAN GOGH - LOS DIOSES DE LA MUERTE, A LAS PUERTAS DEL CIELO - HOYO DE IOWA - ¿REQUIEM DE MOZART EN NORTEAMÉRICA? - FALUYA: EL INFIERNO COMPARTIDO

EL AMARILLO ES YELLOW, ALL OVER THE WORLD (el hilo peligroso de las cosas/ cuando regreses de la guerra, john)

Por: Silvia Banfield

El otoño me deja siempre a su paso una sensación de tiempo volátil, como toda estación, aunque reafirmado en un amarillo intenso, degradado, que tiñe calles y la memoria. Ahí se confirma y permanece con sus pasos entre hojas, la estación en su tiempo aferrada a mis nostalgias, al futuro que siento arrastra mi pasado. En una hoja amarilla que tiene cada mañana el Poeta sobre su escritorio, donde transcurre un tiempo para recobrar que no ha perdido vigencia. Es la percepción de lo que siempre viene, una manera de estar presente más allá de la memoria, y siento que esa hoja hace mi verano. Golondrina azul, vuela, leo en la cábala, bajo el árbol de manzano que en invierno echará nuevas raíces. El día se sabe trece, en la cábala, en el sueño que permanece real. Me persigue el amarillo de van Gogh. Sus Girasoles como aspas de oro en la riqueza de un color sin límites, que no sé hacia donde nos guía el pintor. La aún inagotable fuerza del sol en medio de la noche del holandés. Trigo fosforescente, la luz fecunda sin límite. ¿El sueño de Van Gogh fue el amarillo secreto de un sol íntimo que le reclamaba el sacrificio de su famosa oreja para seguir escuchando a los dioses?

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UNA GOLONDRINA SÍ HACE VERANO - BORRADORES 2004 ESQUINAS - LAS GRACIAS DE ANTONIO GRACIA Y EL LOCO VIAJE DEL POETA PANERO - EN POESÍA NO SE PUEDE ESCUPIR PARA EL CIELO - SANTIAGO EN 100 PALABRAS: VIAJA A ESA NEFTALÍ, EL PALO ENSEBADO Y EL FANTASMA DEL WEB

BORRADORES 2004 ESQUINAS

Por Rolando Gabrielli

Qué no se ha dicho de la poesía y qué no está contenido en sus propias palabras. Todo comentario termina siendo un borrador personal, como el poema. Las palabras son un misterio, se desplazan sigilosamente y su complicidad es doblemente secreta. No ignoran su significado, alegan una supuesta libertad para que el poema no deje de respirar. Se saben frágiles, inexactas, codiciadas, inconclusas en un azar que les envuelve en una aventura. Pertenecen a la última palabra y siempre habitan, despuntan un comienzo. Alguien terminará interpretándolas más allá de una primera forma, y terminan siendo cabezas de un mismo dragón dentro el poema. No creo se expresen más libres, soberanas, auténticas, desinhibidas que en los borradores. Allí se convierten, se hacen, hembras y machos, empujadas por el vicio de la imaginación, el oficio de lo nuevo en el hallazgo. Escritor y palabras viajan insomnes, acarician un mismo luminoso pétalo. Se revuelcan en un mismo merengue, el borrador y las palabras sobre la página en blanco. Toda era principio al inicio, comienzo, nada, un amanecer antes del amanecer. 

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ESA COSA DEL EPÍGRAFE

Santiago de Chile, por: Raúl Hernández

" Todo lo que diga, lo diré con los ojos "

Andrés Olivares

Nazco mirando temprano en la mañana el libro ese del epígrafe justo que ante noche apareció (como un muerto en el lago) súbitamente, subrayado para el uso a posteriori del poema.

El poema epigrafiado, buscado a la perfección o a la usanza mágica del gemelo adivino (el otro gemelo también adivina que.) ha llegado para acarrear el texto que se le apropia. No se merecen forzados.

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LA MUERTE DE MAMA: LA ESCRITURA COMO ABISMO

Por: Félix Córdova Iturregui

Cuando un relato exhibe de entrada una gran complejidad es imprescindible la búsqueda de claves para descifrarlo. Así es esta novela de Yván Silén. ¿Cómo abordarla? ¿Cómo leer sus múltiples niveles de significación? Los elementos que se combinan en la primera oración pueden proveerle un camino fértil al lector. El personaje que narra la novela al enterase de la muerte de su madre no pudo contener la risa. Dos términos han sido acercados al comenzar el relato, uno como causa y otro como efecto, en un contexto en que no suelen relacionarse. La muerte no causa risa, mucho menos la muerte de la madre. Pero el relato comienza estableciendo una relación entre la noticia de la muerte de la madre con la risa. El lector ya sabe que la extrañeza será una experiencia importante del relato.

La voz narrativa llevará al lector por un mundo en que los valores han sido invertidos o sencillamente agredidos por la puesta en marcha de la imaginación creadora. Me refiero a la imaginación del narrador como personaje de la novela, quien a medida que avanza nos deja saber que está narrándose a sí mismo, inventándose en el escenario de su dolor. Si el saber de la muerte de la madre no produce llanto y sí una risa que no puede contenerse, es imprescindible que el lector medite sobre el signo de la risa.

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ARTE Y CULTURA

Desde Colombia, Isaías Peña Gutiérrez

La Vorágine, de Rivera

Se cumplen el 24 de noviembre de este año, ochenta años de publicada la primera edición de la novela de José Eustasio Rivera, La Vorágine , una de las primeras novelas colombianas traducidas a casi todos los idiomas del mundo. Sigue siendo una de las tres grandes novelas colombianas, junto con María y Cien años de soledad . Como podrá advertirse, a partir de ese día las editoriales podrán seguir haciendo ediciones de ella sin pagar los derechos de autor.

Isaías Peña Gutiérrez

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TARDE SUFÍ

Santiago de Chile, por: Raúl Hernández

Conversemos de esto y de lo otro, por mi por lo que inevitablemente se pega al costado de nosotros como restos de algodón de azúcar en los dedos embarrados. Háblame de esta ciudad, yo vivo algo triste, algo cansado, disimulo, eso si, hago como que no me duele, que todo esto alrededor no me duele, si no que pienso y medito por nuestras ojeras claroscuras. Ruego por que mi voz no se arranque, digo que ruego por que ella y su hijo lleguen a su casa bien y sin novedades. Amo la soltura de los nudos en el instante pleno de irse a reposar, no quiero molestarte, conversemos de esto y de otro

Tomo mate con cascaritas de limón, si deseas no hablemos de lo que anuncian los diarios que va a pasar inevitablemente, estoy acá pero no lo deseo, un paso hacia la cocina y beberé del alcohol traicionero, chusma chamusqueada, no te quiero más. Permíteme la resonancia de mis débiles huesos. Entonces, como dijiste, yo ahora nunca estaré solo de cosas caíbles y fatales como una parrilla de sopetón al suelo. Adoro esa risa tenue cuando ha dejado de llover, mi jardín crece inexplicablemente y corto lo que me dicen que corte esos fugaces duendes imprescindibles.

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EL SUEÑO AMERICANO DE PEPA Y GWB - MI PERÍODO ROSA Y EL ALEPH KAFKIANO

MI PERÍODO ROSA Y EL ALEPH KAFKIANO

Por: Silvia Banfield

Esta es la sexta nota del día. La décima tasa de café. El 18 avo cigarrillo. La novena llamada que contesto. El día siete del calendario. El quinto mes del año. El cuarto cenicero que boto. La millonésima vez que maldigo frente al ordenador y hasta yo me borro. Me desactualizo. La sexta vez que inicio este lead, un encabezado que se me hace humo en la cabeza. Las matemáticas nunca me fueron fieles y creo que tu tampoco, querido. Qué importancia tiene, dirías, si estuvieras aquí, si ya pasó. El campo de golf es un verde epitafio en esta relación. Debo tomar temprano mañana el avión a Denver. Me perderé el último capítulo de Friends, pero me lo iré imaginando en el vuelo. Para eso es bueno subirse a las nubes. El día que deje de soñar, le escribí el otro día a mi papá, hago como Quino, le cierro la boca a Mafalda.

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...EN UNA ESTACIÓN DEL METRO...

MUNDO CANNE

BANDONEÓN AZUL

CRAWFORD: CRÓNICA DE UN AMOR IMPOSIBLE
 


CRAWFORD: CRÓNICA DE UN AMOR IMPOSIBLE

Desde Panamá, Rolando Gabrielli

Cindy UNO

Yo me enamoré de Cindy Crawford cuando la vi por
primera vez en una valla en la avenida España en
Panamá. No enseñaba gran cosa. Su imagen estaba
asociada al tiempo. A nuestro tiempo y época. No sólo
un símbolo top de la pasarela mundial. Era algo más
que conjugaba con el misterio, glamour, su pasada de
granjera. La valla nos daba de frente cuando
cruzábamos en automóvil la transitada avenida. Me
gustaba ver caer su silueta en el ocaso. Siempre nos
permitía un poco más el denso y estresante tráfico. La
Cindy C. se encargaba de refrescarnos los minutos de
soledad tropical frente al timón. Sudábamos los que no
teníamos aire acondicionado por cuenta de la humedad
de Ciudad de Panamá y la Cindy. Pero agradecidos al
fin de una hembra tan fenomenal con su lunar y
kilometraje global rodando.  

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DUDAR NO ES UN PLACER

Por: Celia Bermejo

Rocky Lyons, el hijo de Jets Lyons, defensor izquierdo de los New York Lackers, tenía cinco años cuando viajaba en automóvil por los campos de Alabama con su madre, Kelly. Dormía en el asiento delantero de la camioneta, con los pies apoyados en su falda. La madre sorteaba las curvas con cuidado, por un sinuoso camino de dos carriles con matorrales en los arcenes. De pronto se topó con un puente angosto. Al intentar entrar en el viaducto con una marcha larga, la camioneta chocó contra un poste, se deslizó fuera del camino y la rueda delantera derecha quedó atascada en un surco de tierra. Temiendo que el pequeño camión volcara, Kelly trató de volverla hacia el camino apretando con fuerza el pedal del acelerador y girando el volante a la izquierda. Pero el pie izquierdo de Rocky quedó atrapado entre su pierna, y el volante, y perdió el control de la camioneta.

   Ésta se deslizó por un barranco de seis metros. Al llegar abajo, Rocky se despertó. ¿Qué pasó, mamá? ¡¡Nuestras ruedas apuntan al cielo!! Kelly estaba cegada por la sangre. La palanca de cambios se había incrustado en su cara (de la madre), partiéndola el labio superior hasta la oreja. Las encías chorreaban sangre, desgarradas; un hombro muy dolorido; no sentía las piernas... Un hueso le salía de la axila y se empotraba contra el salpicadero del coche, donde suelen ir las fotos de "No corras, papá". 

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POLVO, SUEÑO, LLANTO

Desde Chile: Mauricio Otero

Si el polvo es lo que sueña o es el sueño que ve tras el velo el polvo. O al fin el llanto: una tela de cirios astronòmicos, donde la muerte, muerta, vive en la sonrisa de los linces tabernarios. Dylan no està borracho, sino en permanente resaca, va moliendo crucecitas de escarcha, conchillas. Y ve un niño que arroja pedernales encendidos a un rìo que tal vez no ha existido jamàs. ¿Thomas o el niño? ¿A quiènes importarà? La psicologìa del polvo, en la que son peritas las facultades de la luna, saben que sueño y vida, que dolor y placer, que humo y vino y estrellas se esfuman con el vagoroso caos del sol de otoño, un sol sin amor y largo como las figuras que se extienden en las espaldas de sombras de los que un dìa pensaron que el paraìso existìa y terminaron huyendo de Dios y sus sacerdotes ensangrentados por las balas del evangelio de oro.

Pero tù rìes, tu carcajada se escucha en las bòvedas celestes que ruedan en esferas de cadenas que los soplos de tu amor rompe y las làmparas de tu felicidad burbujan estampidas de pumas trashumantes con bèlicos clavos en las garras.

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AL TRADUCIR AFEITANDO EL LATIDO DE LA DOCTRINAS

Por: IaIr Menachem

Cambiar de piel es cambiar de mundo. Y la proximidad te cambia la piel.

Vivo en un mundo intensamente presente. No tengo aquí, en éste mi mundo pequeño, a quién entrañar un "te extraño", de esos "te extraño" que bien recuerdo se hacían agua en la boca y sabor a fruta en el paladar, y a veces memoria del futuro del bajo vientre.

Vivo en un mundo presente. Tan presente, que el futuro no tiene tiempo.

No es el mundo de afuera: es el de adentro, que cambia de piel como se cambia cualquier afuera.

Pregúntame, ven, cómo no me quiebro en ese tiempo como un cabello, sin delante ni atrás y tanto dentro.

Afuera, la maravilla simétrica de los espejos. La disparidad perpleja del par. Por fin la respuesta a la sed de la pregunta, casi todo el tiempo. Pero ese hermetismo de los espejos cerrados, esa sombra de luz que me sofoca: el mutismo de la proyección de un sí mismo asqueado de Narciso.

Cuando me hacen hervir la piel, me dan frío por dentro las estufas. Y afuera es un espejo: que sea bello a más no poder, aún no me obliga ni me da pasaporte a la belleza. ¿Esa es la novedad?

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AL DOCUMENTAR

"Albizu Campos a 66 años de la infamia"
Por: Iván Silén.

"Ñuñoa"
Por: Antonio Pacheco.

"El aire que respiramos"
Por: Romero Artex. 

"Recorrer la plaza de los ñuños"

Por: Cardo Cast.

Ivan Silen

Albizu Campos...a 66 años de la infamia

El martirio del albizuismo estará fuertemente ligado a la injusticia de la

“democracia” invasora. Ferrao nos narrará la historia de la injusticia

norteamericana: “Como es sabido, fueron dos juicios que se celebraron para

encauzar a los ocho líderes nacionalistas. El primero comenzó el 14 de julio

y se extendió hasta el 19 de julio <de 1936>; en este caso el jurado,

compuesto por siete puertorriqueños y cinco norteamericanos, no logró ponerse

de acuerdo: los puertorriqueños se manifestaron en favor de la absolución,

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EPÍLOGO. Las reglas, las reglas, las reglas

Desde Chile, Gonzalo León.

Las reglas siempre han sido un desafío para mí. Las reglas me han parecido un reto, quizá no para romperlas bruscamente, pero sí para vadearlas de alguna ingeniosa manera.

Recuerdo mi infancia, cuando mi madre me mandaba a comprar algo y me advertía: "Pero eso sí, sin quedarse con el vuelto." Sin embargo, yo no hacía mucho caso y sí me quedaba con parte del vuelto, aunque era tan ínfima mi apropiación (un peso de esos tiempos) que mi madre dejaba pasar la falta. En cambio, cuando mi hermano menor cuando comenzó a imitar mi costumbre, lo hizo con tanto descaro que la reconvención de mi madre no se hizo esperar. "La cosa es que no se note", recuerdo haberle dicho, mientras observaba sus bellos cachetes de niño de seis años y, sobre ellos, las lágrimas que surgieron luego de unas buenas nalgadas.

Para mi madre, esta subversión de las reglas comenzó mucho antes. Cuando tenía tres años me encantaba contestar el teléfono. 

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