Escáner Cultural

REVISTA VIRTUAL DE ARTE CONTEMPORÁNEO Y NUEVAS TENDENCIAS

ISSN 0719-4757
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Escritor

VOCES DE BARES, VOCES DE CAFÉ

Desde Chile, Raúl Hernández

Donde nos juntamos a taladrar la tarde con ladridos secos y pequeñas voces. En donde supimos que después de arrancar por las escaleras de las sombras que dicen conocerte, vendría un tibio invierno, con saludos al otro lado de la carretera. Es en la ciudad o en el puerto, el café o el bar. Las avenidas siempre son las mismas esquinas juntas al camino.

Los escritores: Carlos León, vivió su literatura en Valparaíso; Jorge Teillier, en su morada irreal. Este último hacendado en diversos bares santiaguinos ya con historias y lejos de las nuevas construcciones voraces. Nueva York 11, "La Unión Chica". Acá podemos oler la existencia del comentario transpuesto por cañas placenteras dentro de fotografías que dicen que ese día era invierno, que había que andar con bufanda, con abrigos, con chaquetones. Ese día también helaba en el puerto, en el "Café Riquet". A esa misma hora el escritor porteño de "Sueldo Vital" anotaba con su pluma la descripción exacta del personaje habitual de los pasajes, ese que no se ve desde los balcones. En esa misma tarde, el humo del café omnipresente y soberbio enviaba mensajes hacia el negro obtuso de la caña de vino.

Y si supiéramos a qué hora estaba la vuelta a casa, a qué hora estaban los martillos sonoros de la persistencia, escribiendo una "lectura", ya no sólo una escritura, conoceríamos el lugar que abastece la pluma, insidiosa ante una servilleta, humedeciendo de rastros líricos solo distinguibles a la ética del garzón. Una forma de recordar y abastecer el cuerpo de la somnolencia con detalles claros del que sabe mirar, abstraer, conversar, callar. Es esta literatura de conversaciones, esta escritura clara de memoria y absoluto silencio, escrita en bares y cafés.

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CIUDADANOS DE SEGUNDA

Desde Venezuela, Carlos Yusti

Con el poeta Francisco Arévalo en ocasiones me encuentro en algún café de estos parajes de hormigón. Charlamos de la emputecida política. Hablamos con la jerga por delante y dejando la metáfora luminosa para el poema, la novela y el ensayo tramado a solas en nuestras respectivas guaridas. O sea que nos dedicamos a la literatura en soledad de alquimista y por puro gusto, por amor al arte como dicen los cursis que han llegado tarde a la reseda de las palabras. No recibimos calderilla alguna por nuestros gusanos tipográficos. Así y todo tanto Arévalo como yo hemos publicado algunos libros. Los escritores, al igual que muchos hijos de vecina, la pasamos cruda en esta inoperancia gubernamental. "Los escritores en este país somos sólo ciudadanos de segunda". Sentencia Arévalo, sin amargura, al tercer té de manzanilla. El navajeo literario no produce el estipendio necesario. Mucho menos reconocimiento, ni nada. Los escritores aquí apenas terminan como nombre de una calle, una escuela, una plaza para mendigos y perros callejeros. Algunos van a parar al cuarto de los trastes del olvido y otros van al pensum de estudios como materia para torturar estudiantes.

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LOUIS MARION, ESCRITOR QUEBEQUENSE. ENTREVISTA

Louis Marion es un escritor y activista social que vive y trabaja en Montreal, Canadá. Él actúa como puente entre los militantes sociales y los intelectuales de Québec. Entre sus logros se incluyen la fundación de la "Université populaire St. Jean Batiste" y la "Académie Vulgaire" (un espacio de discusión para dialogar acerca de las amenazas de la sociedad post-moderna)

Actualmente su preocupación literaria tiene que ver con la interpretación y reinterpretación de la post-modernidad, aplicada a propuestas para el desarrollo de espacios de reflexión y acción social.

Uno de sus últimas iniciativas fue la creación del manifiesto " Manifeste pour libe´rer l'avenir du future déjà` pre´sent ", el cual derivó en la creación del movimiento "Collectif d'Anticipation Politique des Tragedies Encore Évitables" (CAPTEE), (Colectivo político de anticipación a tragedias aún evitables).

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MARÍA LUISA BOMBAL. UNA ABEJA DE FUEGO CON AROMA A PÓLVORA

Desde Chile, Muñozcoloma

El atardecer de hoy fue violento, nubes grises y pesadas cubrieron el cielo, haciendo estéril el poco esfuerzo del sol por iluminar los rincones de esta casa, que poco a poco se ha transformado en una fortaleza inexpugnable de los sueños (mis sueños). El peso de la noche se volvió agobiante, el viento se detuvo y en el ambiente quedó flotando un silencio frío como el de las salas de hospital, la ausencia lo colmó todo. Y yo, como hace mucho tiempo, comencé a desesperarme, mi frágil estabilidad desapareció y comencé a encender todas las luces que encontré en cada habitación, en un circuito demencial e interminable (interminable como la cantidad de cuartos que hay acá).
Busqué algo o alguien que me diera cierta esperanza, pero como nunca esta casa se encontraba vacía, quizás como reflejo de mi alma, carente de esperanza y de iluminación. Me inventé cuestiones mentales y pensé en la tierra, en las profundidades, en la humedad e intenté ser optimista, pensé en la semilla que espera en el interior de la oscuridad el día en que verá la luz, el día de la germinación; pero me percaté que nuevamente me engañaba, que no había optimismo en mí, que existen vacíos enormes y que el sufrimiento, a veces, puede ser perpetuo. Siempre admiré a las personas que pueden llorar, porque pienso que se purifican a sí mismos desde el interior, cuestión imposible para mí, sobre todo en este estado de sequedad absoluta en que me encuentro.

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HOMENAJE AL SUPERMAN DE LA ANTIPOESIA

Desde Panamá, Rolando Gabrielli ©2006

Muchos me preguntan si está vivo Nicanor Parra. Les digo, como Neruda, la Mistral, Huidobro, De Rokha, G. Rojas, Hahn, Teillier, Lihn y pare de contar. Sólo que atraviesa las noches en Las Cruces con la calavera de Hamlet en el Pacífico chileno, y en un mundo lleno de terror, es el único poeta autorizado para detonar artefactos, poéticos, indudablemente.

Parra, me convencí, no cree en la muerte, él la va a enterrar y le recitará su poema de Lázaro, y si aún así no comprenden su 'inmortalidad', la rematará con un epitafio: me gustas cuando callas.
Hijo del insomnio nerudiano, Nicanor Parra, lorquiano de corazón, y parriano por obligación, vino a este mundo a pedalear por el hondo y peludo camino de la poesía entre rosas y espinas, violetas y nomeolvides, desde San Fabián de Alico a Oxford, pasando por La Reina, el Pedagógico de la Universidad de Chile, Nueva York, Pekin y Moscú. La entrada a Estocolmo se le negó dos veces, antes del cantar de un gallo, y aún así, el muy bribón también lo niega. No hay primera, sin tercera, y Nicanor va otra vez a la pecera de Estocolmo.

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TRUMAN CAPOTE, BUITRE CON ADEMANES DE PALOMA

Desde Venezuela, Carlos Yusti

"Soy alcohólico. Soy drogadicto. Soy Homosexual. Soy un genio." Así se expresaba Truman Capote en un texto de su libro, soberbio y exquisito, "Música para camaleones". Pero aparte de todo eso fue un periodista con implacable talento, un gran observador de la vida, un perverso escrutador de lo cotidiano o como él mismo lo expresaba haciendo referencia al oficio de escritor: "Hay que aprender tanto, y de tantas fuentes: no sólo de libros, sino de la música, de la pintura y hasta de la simple observación de todos los días."

Era sin lugar a dudas un buitre que hurgaba en la carroña existencial de la gente adinerada. Era un buitre, con ademanes de paloma, que fascinaba a enemigos y admiradores por igual. No obstante Capote era displicente y sólo le interesaba vivir y escribir.

Mi primer encuentro con Truman Capote escritor sucedió con la lectura de su novela "A sangre fría", que relata un asesinato múltiple en una apartada localidad de Kansas. A pesar de lo truculento del hecho real la novela se desarrolla con morosa maestría y Capote, luego de una tortuosa investigación, narra los pormenores de un crimen absurdo haciendo gala de un sentido periodístico inigualable. 

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“LIMONES AMARGOS” DE UNA EPIFANÍA

Desde Osorno, Mauricio Otero

La novela del poeta inglés Lawrence Durrell (1912-1990) comienza como una preciosa estampa, con descripciones impresionistas en que el aliento se empieza a mantener en vilo, fascinación que ocurre hasta el fin de esta crónica paradójicamente atemporal, donde el caso de Chipre y su Enosis, es sólo un excelente pretexto para sumergirnos en la belleza poética más maravillosa vista en prosa en la edad contemporánea. El ángulo del narrador es el de un periodista y diplomático en servicio a la corona y desde esa posición va dando lecciones de una sabiduría inmensa en política y relaciones internacionales, de manera tal que se le puede considerar como un Maquiavelo o manual del 'sentido común' y de las artes de gobernar, vigentes. No pude evitar asociar esta obra con otras: con los hermanos Goncourt, con Yourcenar, con Dylan Thomas y su Bajo el Bosque Lácteo, sobre todo, en cuyo final se le asemeja y es una continuación surrealista. Como no podía esperarse menos, la presencia fantasmal de Rimbaud en los parajes espirituales, ahora vistos por unos ojos que no dejan de asombrarse de la calidez humana de un pueblo dependiente que anhela libertad y que la busca en su símil griego, son un contrapunto de la prosa realidad versus la poesía y la fantasía. De la guerra y la paz, del cuerpo y el alma. 

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Little Chilean Thoughts

Elaine y Willem de Kooning en 1953, fotografía de Hans Namuth, (c) Herederos de Hans Namuth, 1991.
Elaine y Willem de Kooning en East Hampton, Long Island, 1953.
Fotografía de Hans Namuth, (c) Herederos de Hans Namuth, 1991.

 

Harold Rosenberg. "Los pintores de acción americanos" (1952). Presentación y traducción.

 

 

por Carolina Benavente Morales

cbenavem@gmail.com

 

Presentación

Escáner Cultural nº: 
136

ANDRÉS GONZÁLEZ PAGÉS, ESCRITOR NO SIEMPRE EUCLIDIANO

(o una historia de los últimos 40 años de la escritura en México)

Desde México, Araceli Zúñiga
(CONTINÚA)

Knollo y Chippendela (Historia casi shakespeariana)

Ensayos:

José Gorostiza

José Gorostiza, en la época de Muerte sin fin.
Respecto de este otro autor, como advertí en las “Generalidades”, me centraré también sólo en unos pocos aspectos, dos en su caso: primero, abundaré en muestras que prueben la honda raigambre tabasqueña de su obra, su nunca lesionada tabasqueñidad (no obstante su lejanía física del “terruño”), enriquecida en su motivación local a partir de una vasta información e intercambio culturales; segundo, comentaré dos poemas (sonetos) de su juventud, casi desconocidos en general para el público lector, poemas en los que se evidencian (como en otros de aquella misma época, desde luego) algunos de los primeros trazos que pasado el tiempo contarían entre los más bellos, firmes y valiosos dibujos del pensamiento moderno: la metafísica de "Muerte sin fin". Reforzará esta inclusión de la poesía del joven tabasqueño el siguiente concepto de Emmanuel Carballo, que entresaco de las acotaciones a la entrevista que le hiciera a don José en 1965: “Cualquiera de sus poemas, por juvenil que sea, permite entender a Gorostiza de cuerpo entero: en él no hay simas ni cimas...” (1) Creo que esta apreciación de Carballo (quien, de otra parte, esgrime en el texto que cito quizás las observaciones más agudas que sobre José Gorostiza se han expresado) se cumple incluso en aquellos poemas que pudieran ser de calidad menor a la de los que el poeta quiso publicar con carácter “definitivo”, por lo cual no quedaron en el libro Poesía, del Fondo de Cultura Económica.  

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PERRO DEL AMOR

Desde Panamá, Rolando Gabrielli

Qué será de la vida del poeta Oliver Welden, que una tarde de la primavera nortina viajó hacia Estados Unidos, para confundirse con su propia historia y esfumarse, para nosotros, sus amigos, compañeros de viaje, en esta ruta de la diáspora silente disparada a los cuatro puntos cardinales, sin asco, sin piedad, ni medida, ni clemencia, como en el bolero peruano.

Tengo en mis manos su libro Perro del Amor, publicado en 1968, Premio Nacional Luis Tello, de la Sociedad de Escritores de Chile, y leo en él una poesía trascendentemente coloquial, humana, de aquello que se anida en la memoria y cuyo paisaje tuvo un costo para transformarse en experiencia.

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El CASO RAYMOND ROUSSEL

Desde Venezuela, Carlos Yusti

En la historia de la literatura abundan los escritores que han cruzado ese inquietante umbral de los espejos, metáfora manoseada aparte, es necesario admitir que la vida de algunos autores deja ver las costuras de su melodrama, de sus manías y vigilias creando monstruos a cada paso; vida con ribetes tan inverosímiles que en la mayoría de los casos desdibuja, deshebra su obra. Otras veces es la obra de ciertos escritores la cual se convierte en una patológica excentricidad, en una obra literaria limite en la que los defectos se yuxtaponen con los chispazos de insuperable genialidad. También sucede con frecuencia que vida y obra parecen traspapelarse en los abismos del exceso hasta convertir al autor en un museo que exhibe la miseria humana es su más descarnada transparencia.

El caso de Raymond Roussel colinda con lo onírico debido a que tanto su vida como su obra parecen machihembrarse a ese mundo blando del sueño. Su obra posee cierto toque de vigilia delirante, en tanto que su vida tiene modulaciones estrambóticas, vaivenes que coquetean con la locura.

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DELMIRA AGUSTINI, EL AZUL AROMA DE UNA VELADA EN POESIA

Desde Chile, Alvaro Oliva

Portando una bujía Delmira caminaba por los nocturnos corredores de su hogar. Una noche habitada por el insomnio, la rodeaba una vez más. Los olores y latidos punzantes la abordaban y estremecían agotándola hasta florecer en medio de la nada.

Víctima de su propia vulnerabilidad, un perfecto error de fábrica, Agustini comenzó a escribir en el papel los versos que cautivaron al modernismo y a los minutos del presente. Nacida en 1888, en Montevideo, esta dama abolió el marco correcto que debía rodear el rostro de una respetable chica de comienzos del siglo XX.

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Literatura y comunicaciones 

“DESGRACIA”: ÓPERA BRUTAL DE COETZEE

Por Mauricio Otero

Escrita la novela como un guión 'cinematográfico', se constituye en una crónica de un forastero, con el trasfondo de una ópera grotesca y su elemento de melodrama, que representa la decadencia de un hombre, David Lurie, profesor de literatura de Ciudad del Cabo, que cayó en desgracia tras inmiscuirse sexualmente con una alumna, lo que podríamos verlo como una mera anécdota de un viejo verde, mas al pasar de los capítulos, el docente sancionado, perdida su carrera universitaria, se dedica a hacer un retiro viajando a ver a su hija, Lucy, a la sazón lesbiana y empeñada en llevar una vida "independiente" en el campo, visita en la cual son víctimas de un asalto, en el que violan a Lucy tres hombres y a él lo hieren quemándolo y encerrándolo en el baño, sin que pudiera socorrerla, a resultas de que de esa violación su hija quedará embarazada y lo peor, decidirá tener el hijo con terquedad, un vástago procedente del odio, de la marca de un perro que orina para marcar el territorio, esclavizándola, integrándola a su clan casi tribal, de acuerdo a las costumbres africanas. Esta es la Desgracia mayor que cuenta el libro y la que sobrellevaba el académico no era una situación menor. 

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GROUCHO Y LA IMPORTANCIA DE NO TOMARSE EN SERIO

Texto: Carlos Yusti

Una de las frases de Groucho Marx que me han permitido sobrevivir a la madurez sin convertirme en un señor adusto y amargado, o que me permite mantenerme a flote en esas circunstancias de la vida en las que todo parece empantanarse de gravedad y cosa, es aquella que postula: "Esos son mis principios, si no le gustan, los cambiaré". Frase que encierra en sí toda una filosofía y por cierto sin toda esa batahola retórica a la que nos tienen acostumbrado los filósofos.

No hay nada más tedioso y pesado que los dichosos principios, los cuales en muchas ocasiones son un pesado fardo que no nos permite movilizarnos con agilidad; a veces son sólo una muletilla percudida que esgrimen muchos seres obtusos para tomarse en serio más de lo previsto e incluso los dichosos principios empujan a mucha gente a creerse predestinada a cumplir una alta misión en la sociedad; personas que se sienten llamadas a dictar pautas éticas, a ser espejos cívicos de los demás, aunque tengan su closet privado atestado de cadáveres y desviaciones de todo tipo. Los principios vuelven a los seres inamovibles, piedras en el camino para esos que andan a sus aires sin otro principio que el ser felices. También suelen los principios empujar a los individuos a tomarse la vida, el arte, la cultura o la nefasta actividad política muy a pecho y con una gran dosis de pompa agrisada y circunspecta. He creído siempre que cuando uno se cree jefe, presidente, mayordomo, portero, banquero o lo que sea, la vida deja de tener su fluidez maravillosa. Cuando uno se toma en serio puede amargarse y amargarle la existencia a los demás, puede convertir en un infierno cotidiano todos los días del calendario. Que a uno lo tachen, a la larga, de inmaduro, irresponsable, trotabares, es menos enfático que a uno lo clasifiquen de carraca, plomo o cualquier otra etiqueta almidonada propia de manual de buenas maneras.  

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HERMANN HESSE: "EL MITICO DEMIAN"

Por : César Vásquez López

Mientras exista en el reflexionar del hombre un vestigio, una huella; que ilumine el origen y el fundamento que lo constituyen al él, como un ser pensante; filosofía y literatura serán dos mundos inmersos en una misma interrogante esencial: ¿qué somos?

Entonces aquella sentencia de Kant: "Yo infiero y concluyo que puedo tener conciencia de mi existencia fuera de la experiencia", alcanza una connotación trascendental en la obra, pensamiento y vida de Hermann Hesse ( 1877-1962).

En efecto, el ciclo mágico de Hesse (premio nobel 1946) comienza con su novela: "Demian". Es ahí, en donde Sinclair, personaje y narrador de esta historia, esboza y sintetiza en un cavilar, todo el caudal anímico y hondura de alma de este portentoso escritor alemán.

Es menester, por tanto, que transcriba a continuación tal parábola o grito agónico, con que Hesse, en la voz de Sinclair inicia el vuelo de su "Demian"; de hecho, aquel fragmento emerje como legado y búsqueda permanente de todo hombre. Pues bien, así Sinclair acota y da alas a su relato: "Pero ¡yo intentaba convertir en vida aquello que quería brotar espontáneamente de mi!".

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