Escáner Cultural

REVISTA VIRTUAL DE ARTE CONTEMPORÁNEO Y NUEVAS TENDENCIAS

ISSN 0719-4757
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Perfiles Culturales

 

SUSAN SONTAG (1933-2004): pasión y conocimiento

 

Rodrigo Quesada

I

Evocar la figura esbelta, de piel morena, manos y pies grandes, de ojos negros y mirada intensa y desafiante de Susan Sontag, es casi como evocar una época toda, entera; aquella que nos recuerda los años sesenta, las luchas y debates contra la guerra de Viet-Nam, las manifestaciones estudiantiles y obreras en Kent y Berkeley, París y Tlatelolco. Puede verse que se trata de un escenario que, algunos considerarían hace rato muy superado. Otros, por el contrario, lo pensarían dos veces para sostener que las batallas intelectuales y académicas de esos años, hayan sido rematadas por la sobrada sabiduría de la historia. Lo más justo, tal vez de manera muy estilística y acomodaticia, sería argumentar que en ambas posiciones, hay un grano de verdad. No obstante, no pretendemos con este ensayo asumir una posición de esta naturaleza. No se puede imparcial con Susan Sontag.

Escáner Cultural nº: 
172
EntreVistArtista (EVA)

Ale Elordi nació en la Ciudad de Buenos Aires, Argentina; el 29 de diciembre de 1955.

 

Entrevista a ALEJANDRO ELORDI
Entre Tú y Yo: ROSA MATILDE JIMÉNEZ CORTÉS
EntreVistArtista (EVA) © 2009 – 2014

 

"Nunca me gusto hablar sobre mí, me involucro sólo en proyectos que me resultan interesantes o impulso los míos cuando siento la necesidad de hacerlo y esto ha sido así desde que tengo uso de razón. De una una u otra forma, siempre he estado involucrado en algún proyecto artístico y desde hace un año más o menos, integro un colectivo político-cultural llamado Vatayón Militante, que aborda los distintos aspectos del arte y la cultura popular; fomenta la participación ciudadana para crear canales que potencie el desarrollo creativo a través del arte. El arte como un medio liberador."  (Ale Elordi)

Escáner Cultural nº: 
166


Trato de recordar pero fue hace tanto tiempo que ya no me ayudan ni los números ni lo que otros me han contado. Hago un gran esfuerzo por dejar que las imágenes pasen cual nubes, sin que yo trate de retenerlas, como lo hace quien espera la muerte con valentía. Creo haber estado caminando sobre un suelo húmedo. Sí, es lodo y estoy metida en medio de la selva. Tengo nueve años. Camino sola. Mi respiración está demasiado agitada, aunque mis pasos de felino van lentos y cautelosos. No estoy segura de qué tengo miedo, pero escapo de algo sin saber en qué dirección viene. Muevo mis brazos para encontrar una salida. No veo nada, sólo a veces un hilo de luz se cuela entre las crestas densas. Baja para desaparecer dentro del fango transformándose en renacuajos.

Había estado en medio de una pelea. Es una casa desconocida y todo se viene abajo entre risas de hombres. Vuelan cabezas de aquí para allá, embistiendo violentamente lo que hasta hace un momento era una cena amagradable. Algunos huesos humanos de estos que tengo frente a mí tienen carne que se niega a desaparecer, y los gusanos roen felices restos de lo que antes fue piel. Otros han pasado por el blanco impoluto para mutar al polvo duro, como la tierra que se pega dentro de sí misma formando en apariencia una roca. Se deshacen con cada viaje por el aire, van desprendiéndose pedacitos que se disuelven y desaparecen. Otras se parten en trozos grandes, por aquí una mandíbula sin los dientes delanteros, por allá un pómulo y la concavidad del ojo vacío.

Escáner Cultural nº: 
150

Sicosis para Leer

FAULKNER, POR FAVOR

 

Carlos Yusti

El escritor que mitologizó el sur norteamericano sería una excelente calcomanía para William Faulkner. Es además uno de esos escritores que hay que leer de joven, tiempo en el cual ese deseo hormonal de encarar la literatura en mayúscula va unido a cierta irreverente fortaleza para leer y releer esos pasajes abstrusos y llenos de complejidades (u olvidos) gramaticales tan propios de su manera de narrar. No sin cierto desdén respingando  el crítico literario Edmund Wilson escribió que “…los pasajes ininteligibles por culpa de una profusión de pronombres, o que hay que releer por deficiencia de la puntuación, no son resultado de un esfuerzo por expresar lo inexpresable, sino los efectos de un gusto indolente y una labor negligente.”

Desde esa etapa de lecturas juveniles no he vuelto a leer a Faulkner, pero todavía me acompaña esa imagen (perteneciente a Luz de agosto) de aquella mujer sentada en mitad de un día caluroso, del polvo de una calle quemado por sol y de sus pensamientos bullendo en su cabeza como único patrimonio. Del resto de sus novelas están por allí en la estantería a la espera de una tan necesaria relectura.

 

Polvareda

(Novela por entrega)

II


Por Rocío Casas Bulnes

Antes que los señores de las grandes casas esparcieran su poderío por toda la tierra, hubo dos reyes poderosísimos que de diversas maneras los engendraron. Se dice de ellos que hicieron grandezas, que le dieron nombre a su cultura y que además la convirtieron en una presencia inmortal. Creían en la edad de las ciudades y en que estas permanecían luego de ser saqueadas, tragadas por la selva o reducidas a sus cimientos. Esa fe inalterable hacía orgullosos a los señores, actuando con una crueldad desmedida. Además tenían en su sangre naturaleza mágica, y aunque esto último fuera cierto, no pudo ser visto en sus acciones. Sus nombres fueron Cucumá y Chalcó.


Ambos reyes, mientras convocaban el poder absoluto, fueron destruyendo campos, selvas y desiertos, arrasando al paso los distintos pueblos y ciudades con toda la gente que tenían dentro. Entre los sitios poblados y las civilizaciones que ya no existen se cuentan aquí cerca nuestro historias de humanos con apariencia fantasma, con pintura en el cuerpo y cabezas puntiagudas. Habían otros que abiertamente permitían a las mujeres llevar la casa y la economía familiar, así como las tareas de medicina, para ellos dedicarse a tomar y hacer la guerra. Se cuenta de unos que vivieron encaramados en la selva hasta que de manera misteriosa desaparecieron abandonando sus ciudades. Otros hablaron de seres con un poder mental tan grande que podían mover piedras monumentales a grandes distancias, sorteando incluso riscos y acantilados. Los que estaban cerca de las faldas de un gran golfo no habían sido vistos nunca, pero sí sus rastros de cabezas gigantes. Unos más, a través de las cordilleras bailaban con ropas de color fosforescente y daban giros que les hacían llegar al trance.

 

 

Polvareda
(Novela por entrega)


I

Por Rocío Casas Bulnes

“Y ésta fue su existencia, porque ya no puede verse el libro que tenían antiguamente los reyes, pues ha desaparecido. Así, pues, se han acabado todos”

Nombres de todos los descendientes salidos de nuestros abuelos. ¿Los recuerdas?, estos son sus nombres. Convocaremos aquí a las generaciones de reinos y de nuestros primeros padres. Vinieron desde muy lejos, atrás en el tiempo, cuando de pronto el negro infinito del cielo se llenó de puntos. Y aparecieron unas como luciérnagas que se desplazaban a todo lo ancho, a veces chocando, recorriendo caminos separados hasta que por fin una a una se acomodaron en un rinconcito. Se hicieron su nido en la noche.

Luego, la bola blanca vino desde el oriente. Primero se escuchó el rodar de piedra contra los árboles y la tierra. Al llegar al agua del mar se detuvo un poco, como dudando, y luego se metió así nomás, y mientras avanzaba iba dejando una luz en la superficie de las olas. Salió por allá, donde termina el horizonte, y rodó entonces por el cielo hasta bien arriba. Nunca se movió de ahí, pese a sus eternos cambios de ánimo. Sólo cuando llegó el sol y se dio la vida, sólo ahí las luces de todos los tamaños en el cielo negro desaparecieron a intervalos para dar paso a lo que sería. Nada se vio a su llegada, se cubrieron las cosas con una luz dura que las hizo desaparecer. Poco a poco surgieron sutiles colores nuevos, hasta que ya estando lejos a lo alto se le vio como un punto de fuego. Así lo cuentan.

Salieron de ahí los señores, los primeros padres y estos que después se dijeron primeros padres. Muy atrás la abuela generadora, muy atrás el tapir. Salieron y se hicieron sus casas, que por lo que cuentan eran muy grandes. Había de todo en esas casas, comarcas se armaban de gente funcionando en torno a un señor, manufacturando su vida en función de lo necesario para el otro, y esos señores crecían más y más, y protegían a los suyos para que éstos los protegieran a ellos. Algunos llamaban a eso solidaridad. Primero eran unas cuantas, luego muchas casas aparecieron, nueve casas hubo y tantas como apellidos existían. Eran señores de las ciudades, todas las que surgieron en ese entonces. Se escribieron listas para sujetar esos nombres, para que no se perdieran y algo de legado quedara. Esos grandes señores de las grandes, grandísimas casas. Este era el de la ciudad tal, éste el de la casa de al lado, y así sucesivamente en todas las generaciones perdidas. Primer señor: presidente de la casa grande. Octavo: canciller de las familias. Segundo: encargado de asuntos públicos en casa grande. Quinto, ministro de cultura. Tercero: jefe de fuerzas armadas. Séptimo: Administrador de asuntos jurídicos. Cuarto: recaudador. Sexto, alcalde eclesiástico. Noveno, rey de legislaciones. Nombres de señores, generaciones que ocuparon los asientos. Investidos de autoridad, se les vio ejercer los espacios desde la selva de la chiquitanía al cabo de hornos y los cuatro caminos.

Perfiles Culturales

 


Los diarios de Márai. 1984-1989.

 

Sandor Márai (Hungría: 1900- USA1989). Diarios. 1984-1989 (Barcelona: Salamandra. 2008. Traducción de Eva Cserhati y A.M. Fuentes Gaviño) 219 páginas.

Por Rodrigo Quesada Monge

Esta edición de los diarios de Márai, en realidad el último volumen de seis en total, y que los otros cinco aún esperan ser traducidos al Español, tiene un excelente nivel y carece de entuertos litográficos, lo que prueba la brillante labor de traducción y montaje realizada por una editorial que se ha especializado en hacer llegar al público hispanoamericano, textos de alta calidad e inigualable factura artesanal. En pocas palabras, es sencillamente una delicia tener en nuestras manos un libro publicado por Ediciones Salamandra.

 

Estos diarios son una muestra significativa de lo que es la literatura profunda, aquella que trata y reflexiona sobre los grandes temas intemporales de la humanidad: la vejez, la desilusión, el cansancio, la esperanza, el amor, la compañía. La literatura de Márai es de lo mejor de la literatura centroeuropea, aquella que presenció y vivió en carne propia la caída del Imperio Austro Húngaro, y lo que significó para muchos intelectuales y artistas el hecho de tener que abandonar su hogar, para empezar a vagar por el mundo. Márai salió de Hungría en 1948, poco después de la ocupación de los comunistas, y estuvo en varias partes de Europa, hasta que finalmente terminó suicidándose en California, en febrero de 1989, totalmente solo, dos años después de la muerte de su esposa.

Escáner Cultural nº: 
147
Perfiles Culturales

EN EL MES DE CHARLES DICKENS (1812-1870).

Por Rodrigo Quesada Monge[1]

Toda persona más o menos alfabetizada, con algo de inteligencia y sensibilidad, habrá leído alguna vez a Charles Dickens, el gran escritor inglés del siglo XIX. Algunos se preguntan hoy, incluso en Gran Bretaña, si tendrá sentido leer y releer a Dickens, en este mundo nuestro que aparenta haber perdido totalmente su inocencia, el optimismo, la capacidad de denuncia, y se ha vuelto mecánico, frívolo, preso de un hieratismo insoportable. Otros encuentran en Dickens simplemente el testimonio histórico de una época que ya se fue, y solo ha dejado un légamo de sorpresas y secretos de poca trascendencia para el presente.

Dickens no vivió los bombardeos de la ciudad de Londres, durante la Segunda Guerra Mundial. Tampoco los chismorreos mal intencionados de Canetti, mientras caían las bombas en los barrios londinenses, y destruían los últimos vestigios de la época eduardiana. Sin embargo, sus novelas, crónicas, ensayos y cartas han llegado a constituir el más sobrecogedor testimonio del “bombardeo” cotidiano a que se veía sometida la población de Londres, por la miseria, el crimen, la desolación, y el desamparo; al mismo tiempo que en el otro extremo, se acumulaban fortunas y riquezas sin parangón.

A principios del siglo XIX, Londres era una ciudad sucia y hedionda, contaminada y criminalizada, repleta de niños y jóvenes, familias enteras y desempleadas que pululaban por las calles buscando quien les facilitara algo de comer, o un rincón donde pasar las frías y húmedas noches del invierno inglés. He llegado a preferir las crónicas del orbe de los pobres en una ciudad de Londres, todavía rural y asfixiada por el humo del carbón y la fetidez del estiércol, escritas por Dickens, que las tenebrosas descripciones estadísticas de Engels sobre el universo de la primera revolución industrial. El aspecto psicológico, moral, emocional y puramente afectivo de la pobreza, se le escapa a las valoraciones normativas hechas por el compañero de Marx, puesto que la razón política y económica estaba para ellos por encima del balbuceo tenebroso de quien podía morir de frío, tuberculosis, hambre o desafección.

Porque nadie, hasta ahora, ha sabido retratar con tanta fuerza en la palabra, potencia en las descripciones, lucidez analítica, y un amor inconmensurable por su desvencijada ciudad, a los minúsculos y pantagruélicos habitantes del Londres de la era Victoriana, como lo hizo Dickens. La literatura de Charles Dickens, el escritor que alguna vez quiso ser actor, quien acompañó a sus padres a la oscura reciedumbre de una celda por deudas, y quien nunca perdonó a su madre por sus evidentes preferencias hacia su hermana menor, es el más descarnado relato de las miserias, avaricia, egoísmo y vanidad del imperio británico. Él nunca necesitó del lenguaje soez, de la vulgaridad, del erotismo ramplón, o de la falta de imaginación sicaria de quien quiere impresionar al lector, para sacarle una lágrima, un quejido o una venta gratuitamente. A pesar de haber sido talvez uno de los primeros artistas en preocuparse por defender sus derechos de autor, en vista de la voraz piratería de la época, Dickens pasará a la historia también como uno de esos pocos maestros, para quien los personajes de sus novelas eran los únicos amigos verdaderos con que podía contar; sobre todo en aquellos momentos cuando la soledad, la vejez, el desvarío y el cansancio lo atosigaban sin misericordia.

Escáner Cultural nº: 
145

ENAMORADO DE LA MAGA

Desde Venezuela, Carlos Yusti

La novela "Rayuela" de Julio Cortázar, ha sido recuadrada con algunos clichés, simplificada con muchas frases hechas. Sin mencionar que es la presa predilecta del lirismo abobado y salivoso de los gacetilleros culturales en domingo. Así tenemos entonces Rayuela como: "ejemplo insuperable de una portentosa contranovela", "inigualable caja china, muñeca rusa de vanguardia literaria", "su sentido lúdico permite a cada lector leer la novela que más le interesa", "inigualable trampa para nostálgicos irremediables y sensibles inteligentes", etc.

Cada lector puede develar sus abismos, transitar su laberinto humanístico y poético. Cada cual quedará atrapado por los personajes que entran y salen en la novela de a retazos, especie de rompecabezas que se irán armando en la visión del lector, según su sensibilidad e intelecto. Muchos no han podido descubrir su hechizo, no han podido pasar de sus frases iniciales como quizá les habrá sucedido con el Ulises de Joyce o Paradiso de Lezama Lima.

Cortázar explicó bastante los mecanismos que impulsaron a gestar la novela, no para justificarla, sino porque muchos de sus lectores descubrieron nuevos hilos en esa telaraña existencial y metafórica que es Rayuela. No sin razón Cortázar aseguró: "Mucho de lo que he escrito se ordena bajo el signo de la excentricidad, puesto que en vivir y escribir nunca admití una clara diferencia".

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INGEBORG BACHMANN. DESENCANTO Y BELLEZA LÍRICA DE UNA ESCRITORA POST-BELICA

Desde Chile, Alvaro Oliva

La filósofa y poetisa austriaca Ingeborg Bachmann materializó en su obra su rechazo frente a un Viejo Continente ultrajado por la invasión Nazi.

No cabe duda que Ingeborg Bachmann nació y vivió en un período histórico en que el comportamiento de la sociedad europea se asemejó más al de un grupo de animales salvajes disputando territorios, en una absurda ley del más fuerte. Ingeborg debió tolerar todo este espectáculo de mal gusto a los 12 años, cuando las tropas de Hitler llegaron a Klagenfurt, su ciudad natal, y ella sin entender que sucedía logró intuir la irracionalidad y odio que emanaban los alemanes que pisaban a su "vendida nación" como la misma poetisa la denominó, en el año 1938.

En el convulsionado siglo XX esta narradora estudió Filosofía, Psicología, Filología Alemana y Ciencias Políticas en Innsbruck, Graz y Viena. Escribió su primer libro de poemas "El tiempo postergado" (1953).

Su obra está influenciada por referencias filosóficas que van desde Wittgenstein a Heidegger, pasando por Walter Benjamin o Simone de Beauvoir. Su vida sentimental estuvo marcada por intensas relaciones con los escritores Paul Celan y Max Frisch. 

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PARRA Y ROJAS, EN EL TÍO VIVO DEL NOBEL

(¿Las nuevas Vacas sagradas de la poesía chilena?)

Desde Panamá, Rolando Gabrielli ©2006

Es muy difícil que la Academia Sueca premie con el Nobel a un tercer poeta chileno. Los factores que intervienen en una decisión, son diversos y complejos. La Academia puede llegar a ser tan letal como una rosa muerta. Es sólo un autor el escogido entre los cinco continentes que suman más de seis mil millones de habitantes y algunos cientos de escritores que podrían ser agraciados por Estocolmo. Es casi el azar de una aguja en el pajar. Un solo sombrero para muchas cabezas. ¿Más fácil que atraviese un camello el ojo de una aguja que un escritor las puertas del reino de la Academia? En un mundo sin poesía, Chile presenta este año la candidatura de dos poetas. Nicanor Parra, ya vitalicio al Nobel, y Gonzalo Rojas, un primerizo de 90 años. Entre ambos suman 182 años, casi toda la historia poética chilena. Casi dos siglos, es un tiempo prudencial, para un par de personas y poetas. La poesía se está quedando sola con su palabra solitaria. No hace ruido, no suena, ni truena, en el mundanal ruido de la farándula y del mundo digital. El poeta es el verdadero aguafiestas en este paraíso perdido. Hace unos días, almorcé en el restaurante El Poema, y su Carta era un solo verso: Hoy, poesía. Un silencio sepulcral recorría las vacías mesas y las servilletas organizaban una pequeña obra de bailarinas aladas, una danza donde el tiempo se olvidaba de todos los mañanas. Afuera, la calle, la ciudad, el país, y adentro, la TV y el mundo que arrastra la imagen del fracaso, la rueda cosmética del caos. 

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ALFRED JARRY

Patafísica1 virtualidad y heterodoxia

Por Adolfo Vásquez Rocca

1.- Alfred Jarry precursor del Dadaísmo.

Alfred Jarry precursor del Dadaísmo, del Surrealismo y del Absurdo, recién llegado a París desde Laval, la ciudad que le viera nacer el 8 de septiembre 1873, se convirtió en un habitué de los cenáculos frecuentados por los poetas simbolistas.

Alumno de Henri Bergson en la Sorbona, el aún incipiente dramaturgo era ya un hombre extremadamente cultivado, cuyos versos y artículos eran ya colaboraciones habituales en la 'Revue Blanche', llegando el mismo a ser el fundador de 'L'imagier'. Consigue el aplauso del gran París en 1896 con Ubu rey, comedia satírica en la que se entremezclan referencias a 'Macbeth' con los excesos de un monarca tan tirano con nobles y plebeyos como cobarde en la guerra.

Contra todo pronóstico, el éxito que conoce 'Ubu rey' en el París del final de la belle époque es tal que Jarry escribe una segunda parte con el título de 'Ubu encadenado' (1900). La gloria literaria corre a la par de la autodestrucción a la que el dramaturgo parece condenado irremediablemente.

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PROUST Y LA PARODIA LITERARIA

Desde Venezuela, Carlos Yusti

A Marcel Proust se le asocia por lo general con la actividad literaria llevada al límite. Enfermizo desde niño estuvo de vago y bohemio gran parte de su vida. En esta etapa se dedicó a mirar pasar la vida a su alrededor sin perder detalle. Un día decide llevar todas sus observaciones al papel. Desde ese instante se convierte en un escritor metódico y constante. Su actividad como literato, a primera vista, parece alejada de cualquier requiebro superfluo, de toda peripecia relajada. No obstante Proust recurrió a la parodia literaria para darle rienda a su ingenio y a un peculiar sentido de humor.

En el año 1908 un fraude con diamantes se convirtió en la comidilla predilecta de los parisinos. Las anécdotas y chistes proliferaban como moscas irredentas en salones y tertulias. El fraude involucraba como protagonistas a Sir Julius Werner, director general de la De Beer's, una sociedad financiera dedicada a la explotación de minas de diamantes, y al técnico electricista Lemoine. Según se cuenta Werner y el técnico coincidieron en Londres. Lemoine le aseguró a Sir Julios que había descubierto un método para fabricar diamantes y el cual apenas requería solo de un horno, un crisol, carbón y algo de capital. Lemoine le hizo una demostración al crédulo Werner. Este introdujo un carbón en un horno, le agregó una sustancia, movió un interruptor y al momento tenía un pequeño diamante genuino. A Werner le brillaron los ojos de codicia y de allí a entregarle dinero al técnico hubo un solo paso. Sir Julius fue entregando pequeñas sumas de dinero hasta completar la cifra de sesenta y cuatro mil libras esterlinas de la época.

Lemoine, para hacer creíble su timo, mostraba nuevos diamantes a su incauta víctima, pero se cuidaba de no revelar su técnica. Entonces, Sir Julius decidió apelar a los tribunales. Lemoine fue interpelado en presencia de abogados. Su abogado defensor fue nada menos que el mismo que asistió en su defensa a Richard Dreyfus. El asunto de los diamantes Lemoine encontró eco a nivel mundial.

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CIALEC

Centro Internacional de Arte y Literatura E. Córdoba

Desde España, Francisco Arroyo
Artista Plástico / Crítico Independiente

Se trata de una iniciativa creada por la Asociación Cultural Aires de Córdoba ,España ( www.airesdecordoba.com ) , a través de Sala Aires, que nace como consecuencia de la amplia trayectoria internacional de dicha Entidad, y que pretende el apoyo, promoción y difusión de las artes y de los creadores, así como la unificación de los proyectos internacionales que desde Aires de Córdoba se vienen desarrollando desde hace años.

El centro internacional proporciona a los artistas y escritores información puntual sobre sus actividades y proyectos, a la vez que les entrega el correspondiente carnet acreditativo de miembro integrante.

La Asociación Cultural Aires de Córdoba es una Entidad sin ánimo de lucro que persigue los siguientes fines:

a) Difusión de la cultura. Para ello editamos con carácter mensual una publicación cultural propia: la popular revista Aires de Córdoba . También promovemos la edición de libros y de otras publicaciones culturales a través de CordobaLibros .

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ESTEBAN ECHEVERRIA, ROMANTICISMO EN LA ARGENTINA DEL SIGLO XIX

Desde Chile, Alvaro Oliva

Tras estudiar en Argentina y Europa Esteban Echeverría logró un trabajo literario libre y cargado de un romanticismo europeo que salpicó en el Buenos Aires decimonónico.

No sólo la abundancia económica que surgió en unos de los grandes graneros del mundo produjo bienestar, sino que también las obras de Echeverría que, perfumadas de romanticismo, se filtraron entre las pomposas arquitecturas y el ambiente mercantil de un Buenos Aires que se perfilaba como una de las grandes urbes del futuro. El movimiento cultural iba a la par con el acuñamiento de las monedas configurándose de esta forma una cultura híbrida.

En este sofisticado y seguro Buenos Aires nació Esteban Echeverría, el 2 de septiembre de 1805.Al igual que muchos de sus compatriotas su padre era extranjero, un vasco español llamado José Domingo Echeverría, en tanto que su progenitora fue la argentina Maria Espinosa.

Durante su infancia perdió la imagen paterna y en la adolescencia a su madre, específicamente en 1822.Tras la desaparición de sus progenitores comenzó a llevar una vida más licenciosa donde las mujeres y las guitarras se convirtieron en su principal pasatiempo, en ese entonces ya presentaba problemas cardiacos que se acentuaron, aun más, con su nueva y agitada vida. 

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