Escáner Cultural

REVISTA VIRTUAL DE ARTE CONTEMPORÁNEO Y NUEVAS TENDENCIAS

ISSN 0719-4757
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Literatura

 

 

 

ESTO NO ES FICCIÓN

Episodio CINCO

BROWNING M2 CALIBRE .50 BMG

Por José Agustín Orozco Messa

 

By Copyright©José Agustín Orozco Messa.

                 All rights reserved.

 

 

          El sol cae a plomo sobre todo el lugar. El calor está insoportable. Debemos de estar aproximadamente arriba de 40° al Sol y casi lo mismo a la sombra. Porque la sombra no es más que un mugroso plástico negro, esos de bolsa de basura, que alguien colocó sobre la improvisada trinchera de costales llenos de tierra. Así que no hay mucha diferencia entre estar sentado empuñando una ametralladora Browning M2 calibre .50 BMG bajo del plástico negro, o estar parado al pie de la carretera, cargando los seis kilos del fusil de asalto SIG SG 550 calibre 5.56 mm. Aunque junto con el arma se carga otro kilo de los 120 cartuchos, además de la bayoneta. Pero, lo que es peor, es soportar el kilo y medio del casco de acero que, bajo el sol, hacen que se derrita la cabeza y se sienta que pesa el doble como si fuese de piedra. Por estas razones, nadie quiere estar ocho malditas horas en un retén a orilla de carretera.

          Paradójicamente hay dos tipos de soldados cumpliendo ese servicio, encabezan la lista: los soldados castigados, los más indisciplinados, que siempre están contra corriente con sus superiores y, por lo tanto, son los “voluntarios” para terminar haciendo este miserable servicio. Junto con ellos, como siempre sucede, también están los soldados que, por alguna razón, le caen mal a sus superiores y, sin importar su buen desempeño, igualmente son mandados a cumplir con el castigo de estar ocho horas bajo el Sol a orilla de la carretera. En resumen, o están los peores soldados o están los más cumplidos pero por esa misma extraña causa, terminan allí todos juntos.

ESTO NO ES FICCIÓN
Episodio DOS


By Copyright©José Agustín Orozco Messa.
All rights reserved.

Ricardo Naranjo fue hijo único. Aunque nació en México no se veía muy mexicano. Sus papás venían de Argentina. Así que era un niño muy blanco, de castaños cabellos rizados, ojos claros, mejillas sonrosadas, etc., etc., parecía uno de esos rechonchitos querubines pintados durante el barroco. Con esto no quiero decir que no existan mexicanos blanquitos y bonitos, simplemente sucede que la mayoría de ésos son hijos, nietos o bisnietos de europeos o gringos avecindados en éste país quienes; casualmente, mantienen estrictas relaciones entre sus mismos pares: de allí que sus descendientes mantengan las características somáticas mencionadas.

De niño lo vestían muy formal. Era regordete y de mediana estatura. Su padre, arquitecto de profesión, estableció negocios con importantes empresas constructoras ubicadas en el DF [o Mexico City, para los angloparlantes], allí nació Ricardo. Realizó sus primeros estudios en el célebre Colegio Alemán allá por Lomas Verdes. Donde la mayoría eran alumnos: güeritos y pudientes, mezclados con algunos mexicanos-mexicanos, no tan rubios pero igual de pudientes. Cabe señalar que tampoco ser güerito es sinónimo de ser acaudalado, acá en México hay cantidad de güeritos pobres. Un par de millones diría yo. Aunque, muchos de ellos, también tienen orígenes extranjeros. Producto de migraciones del siglo XIX que se establecieron en el campo, porque eran campesinos de origen y se condenaron a sí mismos. De manera que ellos no se enriquecieron porque hablar del campo en México es sinónimo de hablar de extrema pobreza.

ESTO NO ES FICCIÓN
Episodio UNO


Por José Agustín Orozco Messa

By Copyright©José Agustín Orozco Messa.
All rights reserved.

Fortunato Barradas nació en el seno de una familia de nazarena tradición. Su padre, abuelo, bisabuelo y así, sucesivamente. Remontándose generación tras generación, muy probablemente hasta el primer Barradas: habían sido carpinteros. Sin embargo, Fortunato tenía un plus extra. Una habilidad que sus ancestros no tuvieron, al menos que él supiera. Fortunato era muy hábil para dibujar. Desde niño muy pequeño, todos en su casa fueron testigos de ese hecho. En cualquier pedazo de papel podía hacer un buen dibujo con apenas un lápiz ordinario.

Pero no se confunda el lector. No me refiero a esos niños que dibujan toscos trazos que los papás, de generaciones anteriores, confundían con un Mickey Mouse, o los actuales, con un Bob Esponja y decían:

—¡Mira que bien dibuja el niño! ¡De seguro va a ser artista!

Lo mismo ocurre con papás que ponen música de cumbia a todo volumen en su casa, ven a su pequeña hija zangolotearse como licuadora a diestra y siniestra; y sin ningún pudor, dicen muy ufanos:

—¡Mira que bien baila la niña! ¡De seguro va a ser bailarina!

Fortunato, desde muy tierna edad, podía hacer el retrato a lápiz de una persona, con la misma facilidad que otro niño de su misma edad apenas y podía rayar burdas formas geométricas.

Pero todo se quedó en la anécdota; a veces, en alguna reunión, se pedía al niño que dibujara el retrato de alguno de los invitados. Quienes asombrados, aplaudían la destreza del niño, quien sin aparente esfuerzo, retrataba a cualquiera logrando un parecido innegable. Pero no pasó nada. Por alguna extraña razón, ahí se quedó todo.

 

RODRIGO LIRA : Psicomago Literario? III


“¿Diré que Afrodita me tiene mala barra
o que ofrezco fácil blanco a Cupido
o que a este último engendro se le acaban las flechas conmigo
o que tiene mala puntería cuando se trata de ellas
mis dubitativas indecisas reluctantes
anheladas soñadas amadas?”

Rodrigo Lira, del poema TESTIMONIO DE CIRCUNSTANCIAS-

 

Felipe Vilches

PREAMBULO. Éramos la vanguardia de Nada. Y del FAI, del Vop, el Mir, y el grupo del Kau KAu. Puros remanentes, nunca interdictos. Si, adictos, primero a la Poesía y luego a los estudios del Hombre Nuevo. El Rector Luis Oyarzun hizo seminarios de experimentación en LSD y otros para estar a la altura de la ebullición del hombre nuevo. Por lo menos la poesis nuestra no repetía las noemas iluminadas de Parra. Quizás “Laberinto sonoro“tenía que ver con el poema cibernético de Gregory Cohen y “La balada de las turbinas” con Lira, para que s eriera de ellas y su ritmo, tanto es la velocidad que tomamos como poetas que nuestra poesía se creó a velocidad del miedo y la ingenuidad, contrapuestos extremos. Hace poco encontré el poema mío que Enrique Lihn, que tiro pa atrás el primer premio, en el Concurso de Servicios Centrales de la UNIVERSIDAD DE CHILE. Tampoco allí fue justo con Lira, aunque ese karma dio pauta para concretar la edición póstuma de Lira. También las 15 lucas de premio a Carlos Lizama por su “Muertes de Muertos”, nunca se las pagaron hasta donde yo se. . Pero la muerte era lo más adecuado que reconoció Lihn, para su tapa a la nueva poesía. Podíamos existir. Y Rodrigo Lira , el verdadero el poeta del sacrificio.

SURREAL

 

Por Enrique de Santiago

artedeenrique@yahoo.es

 

Manuel Carlos Georges Nascimento nace un 18 de abril de 1885, en la isla de Corvo (isla del cuervo) ubicada en el archipiélago de Las Azores (Portugal). En este ambiente insular se crió entre pescadores balleneros y él mismo siendo mayor incursionó en estas labores. También encontró en las aulas su vocación pedagógica y su fascinación por la lectura que en el futuro le servirían para tomar la decisión de convertirse en el más importante editor de nuestro país.

En 1905, decide abandonar su isla, para dirigirse primeramente a EEUU, a visitar a sus hermanos y meses después viaja hacia Chile en busca de nuevos horizontes. En noviembre de ese año llega a Valparaíso, desde donde toma un tren hacia nuestra capital. Acá llega en busca de un empleo donde su tío Juan Nascimento, quien era dueño de una librería en calle Ahumada. En esa ocasión no tiene buena acogida y decide trasladarse a Concepción al día siguiente.

Escáner Cultural nº: 
175

 

"NICANOR PARRA -EL PRIMER POETA CHORIFLAY e INDEPENDIENTE"

DE LA IZQUIERDA Y LA DERECHA UNIDAS.

 

NICANOR PARRA “Llegue como el viento y me fui como el agua.”

 

(LA TOMA DE FILOSOFIA ANTES DEL GOLPE.)

Por Felipe Vilches Rubio
 
En esos días para enfriarse tenía el poeta que esconderse. No sabíamos de quien se escondía entre nosotros. Cuando los perseguidores perseguían al poeta ANTIPOETA, teórico de mecánico celeste que “desperseguia” a sus perseguidores, que locuaz se había iluminado, porque al nivel que le crujía la ampolleta y  los demás pasaban por ignorantes y las condiciones desfavorables en que estaban las cosas. -!Que mejor que esconderse en una toma de departamento del Pedagógico.??- Que mejor que el Joven antipoeta cobijarse dentro de la Toma de Filosofía. ¡QUE SABIO!! En ese tiempo Don Nica era más joven…ahí llego Don Nica mas Joven que la Cresta a la fogata.

Empezamos en la mañana a rayar el Departamento de filosofía con las frases sarcásticas de su poética y saberes de don Nica.
Echamos bajo un árbol y cortamos en trozos las ramas, las ideas se vivían como zumbones zen, -la geopolítica y la ecología no existían en la mente de la izquierda, excepto en el giro a la vida cotidiana de la poética de nIcanor como antipoesia.

Teníamos guardia permanente de adherentes, éramos estudiantes mas pobres, se nos confundía por hippies rebeldes y  “los otros no sabían qué teníamos” (podían ser armas, molotov, granadas) y el ambiente era muy tenso de día por las peleas dentro del pedagógico. Como filósofos estábamos felices  en la Toma y nos dedicamos "teorizar" a puerta cerrada todo el tiempo, en la noche prendíamos una fogata.

Invitado

NOVELA: YO BIPOLAR. Capítulo V



Por Jesús I. Callejas



Todos los hombres están locos y, pese a sus cuidados, sólo se diferencian en que unos están más locos que otros.
Nicolás Boileau


LA BESTIA

A propósito de píldoras, Marta ¡me acusó de intento de asesinato!, dañando de una vez por todas nuestras raquíticas relaciones, tras consumir los ansiolíticos que le obsequié (sana intención de mi parte, lo sostengo), con afán de disiparle la agitación causada por un accidente automovilístico cuya total responsabilidad le correspondió a un viejo cegato que le hundió el vehículo por la mitad después de arremeter contra un banco de la parada de autobús y casi aplastar a una pobre embarazada. El despistado anciano, en silla de ruedas por la descojonación que provocó, seguramente sigue desayunando rosquillas tan tranquilo. ¡Creí que no me despertaba; casi me matas, criminal!, clamó frenética la arpía ante el clan familiar con trasfondo de insano carnaval parlamentario. Es peligroso ayudar así a la gente, pero uno utiliza los modestos recursos a su alcance. ¡Eres un irresponsable, un peligro público! Qué jodida está Marta; me importa tan poco la mentecata que ni deseos de insultarla provoca.

Prefiero no mencionar las crisis hipocondríacas, pues ya bastante tengo cargando la bipolaridad. Vacío altar para ser llenado por otro ídolo. Vivir o no separados de la Entidad, o entidades. Estando ansioso busco el antropomorfismo; cuando depresivo, lo impersonal, o la Nada. El sueño me abstiene de lo restante. Tiendo a preguntar: ¿Destino o libre albedrío? Nada de eso: ¡Azar! Sí, estoy peor de lo que imagino: asexual y a la vez exhibicionista. Oh, ansiedad, predominas esta mañana sobre la depresión. El cambio de una a otra requiere de semanas, pero en ocasiones, de segundos. Cada objeto me acecha temporadas; el animismo contribuye a tambalear la "capacidad" de lucidez. El aparato televisivo es un receptor espía más, implementado para mi perdición. Cuidado, si te tachan de loco estarás perdido. No es lo mismo ser declarado demente que perturbado funcional. ¿O sí? Recuerda que, correctamente medicado, un bipolar puede insertarse en sociedad, trabajar… ¡No, trabajo no, por favor! Torneo de elucubraciones.

Escáner Cultural nº: 
168

Rodrigo Vidal Baeza: Actor, Director de teatro y dramaturgo

HOMBRE MIRANDO AL NORTE.



por Vicky Larraín

Acerca de Rodrigo Vidal Baeza.
1982: Como tantos otros artistas e intelectuales que fueron parte del Centro Cultural Mapocho fundado en 1982, centro creado  en respuesta a la dictadura de Pinochet, no podemos dejar de nombrar a aquellos que plantaron allí una  semilla para una nueva mirada artística la cual  durante todos últimos  años ha germinado.
Cualquier día de invierno del año 1982.
Por los pasillos del Centro Cultural, un joven actor deambula, reflexiona y hace teatro entre bombas lacrimógenas, piedras que quiebran ventanas, autos negros transitando cerca con  hombres de negro y anteojos oscuros tras las ventanillas. Este hombre artista, de sonrisa y postura cordial y un humor satírico  que trasciende en su expresión artística, contagia con su capacidad de iniciativa e interés  por el arte. Es ser presente, esta allí, propone y aporta. En ese Centro Cultural Mapocho, todos los que allí participamos nos conocimos debido a un azar de circunstancias. Nos une el arte pero y como no: Nos une la posición anti dictadura militar. Entremedio de mis clases me llama la atención este joven que se acerca sin acercarse demasiado, que observa, y que es parte de los talleres que allí imparte Oscar Stuardo, dramaturgo y director de teatro chileno. Asimismo imparte talleres de teatro.  No recuerdo bien como comenzamos a trabajar con Rodrigo, quizás porque como creadores nos interesamos en el trabajo del otro, quizás porque al juntarse todos los días frente a una taza de café, pudimos escucharnos y sabernos. Quizás porque cuando eres parte de un movimiento mas grande que uno mismo, tiendes a mirar a los demás.  

Invitado

NOVELA: YO BIPOLAR. Capítulo III

Por Jesús I. Callejas

Todos los hombres están locos y, pese a sus cuidados, sólo se diferencian en que unos están más locos que otros.
Nicolás Boileau

LA CONSULTA

El psiquiatra es idéntico a algún maduro barítono de zarzuelas: Alto, ancho, lustrosos cabellos; discreto, voz resonante. Un caballo dice: Parece impostado…De pronto -o no tan pronto-, el cabello se desploma sin aventurar relinchos. El psiquiatra -o el caballo- no interrumpe anotaciones. Hojea mi vida resumida en expedientes, pasajes, caminos, toses, guiños, pasadizos. Cubil con pinturas de histéricos colores y las peceras que me recuerdan el viejo calendario habitación. Doctor, estas paredes, y en especial los peces, me recuerdan los cuadros de Klee. ¿De quién? De Paul Klee. Ah, sí. Gracias; ¿bonitos, no? Y muy terapéuticos; agrega, anotando, revisando, revolviendo de norte a sur el expediente. Ya pasó el instante… ¿Estoy ahí? Intuyo que ese dossier es mi habitación, pero con nuevo intruso inoculado a la garganta; me acerco curioso para cerciorarme de ser yo, no un impostor. La ya aplanada habitación es doblada meticulosamente por las enguantadas garras. Imposible despegar los brazos del cuerpo. ¡Cuidado! Nunca asumir que puedo desdoblarme en otro… u otros. ¿Ka egipcio o doble etéreo? ¿"Gemelo malvado"? Temido alter ego, el doppelgänger… Tranquilify me provoca dolor de cabeza, taquicardias, sueño. ¿Continúas teniendo las visiones terroríficas antes de dormir? Las tengo, pero sin secuencias específicas. Bueno, te prescribiré el resto de las habituales y cambiaremos esa píldora por otra de la misma familia, pero mejorada: Trenvega; notarás un descenso en los efectos secundarios. Puesto que no está cubierta por tu seguro y por el momento carece de genérica, te daré algunas muestras al igual que hice con la otra.

Escáner Cultural nº: 
166
Invitado

NOVELA: YO BIPOLAR

Capítulo I

Por Jesús I. Callejas

SOLO

Recupero el fragilizado párrafo: “Veinticinco años residiendo en el punto medio de una ciudad nauseabunda llamada Bajagracia.”, e intento relajarme mientras secuestro más café. La ventana en posición: lista. Querida Catábasis: ¿Nos autorizas a extraviar vidas ancestrales? Al final del piso, mujer joven a la que intento observar sin que se percate. Me place verla fluir hacia el elevador, dictaminando que no es ella, sino nuestro arrugado edificio el que retrocede; mucho place verla perderse en la brumosa gente rodeando jardines. Quizás, quien retrocede… pues el edificio siempre se transforma en humanoide. Malograda fábula... ¿Son o no lo mismo? Negro parteluz sobre rostro alargado con trazos de Modigliani no condenados a la guillotina, y ojos magistralmente dispersos. Cohesiva dosis nostálgica saviando de oliváceo ánimo facciones, pecho, brazos, cobijada en tejado inmejorable, piel, o sea, de suave persistencia. No hay ocasión en que no salude apocada, a lo que correspondo lacónico, anticipando la peligrosa llovizna emocional. Prudente no desinflar la burbuja. Las mujeres se han transformado para mí en fuente de sensación contemplativa, estética estática; las observo evitando recordarles rostros; mejor diluyéndolas en memoria abominable.

Escáner Cultural nº: 
164
Invitado

 

 

 

POR QUÉ LEER A DANIÍL KHARMS
 

Editor de la colección Satura Traducciones: Tomas Browne Cruz , hace la poregunta al traductor.

Respuesta del traductor Simón Tertychniy
 

El editor del libro que en este instante usted sostiene en sus manos me preguntó por qué uno debe leer a Kharms. Por días no podía idear una respuesta definitiva. Por días deambulé pensando en las respuestas posibles. Verdaderamente, ¿por qué leer a Kharms? ¿Qué ofrece al lector, con qué lo atrae, cómo lo atrapa? Después de darle muchas vueltas al asunto, llegué a ciertas conclusiones. Una de ellas es que los textos de Kharms, de los cuales la presente traducción es una ínfima muestra, son divertidos, vibran con humor caracterizado por la crueldad e anampatía. La risa nos permite evadir el indudable horror de los hechos. A la vez, es una hilaridad incómoda provocada por un choque repentino de lo conocido y posible con lo profundamente raro, ajeno e impensable. En general, la colisión es un tema recurrente. De esa manera, se encuentran personajes cotidianos y literarios, la abstracción y lo concreto, registro formal con groserías, lo ridículo con lo trágico, lo rutinario con lo excepcional. Se podría denominar este estilo como el realismo absurdo. Además, leyendo los textos sentimos que el autor percibe la palabra como un acto mágico, un acto que invoca poderes ocultos y que produce un efecto particular sobre la realidad (véase Sucesos no. 15, 17 o 21). Confiando que el autor mismo cree que las palabras pueden afectar al mundo directamente, consideremos el efecto que nos causa la lectura de los cuentos de Kharms, esa mezcla de duda y curiosidad que uno siente dando vuelta la página. He aquí mi segunda conclusión: aparte de lo literal, lo explícito de los ‘sucesos’ propiamente tal, se siente una sugerente presencia constante de otro corazón que late justo detrás de las palabras, de otro significado místico y profundo. Los cuentos están estructurados como unos pequeños mecanismos armados con el fin de ser causas de una reconsideración completa del mundo convencional. Los escritos de Kharms nos hacen dudar de lo que, sin duda, es. Y en ese contexto, nuestra risa nerviosa es una afirmación de que lo que ocurre en el cuento forma parte de lo normal, porque en el caso contrario provocaría angustia aguda. Es lo único que podemos hacer frente al absurdo, lo que por definición no tiene sentido, que nos resiste y que en consecuencia debe provocar el temor razonable de que todo lo que vemos, escuchamos o hacemos lo entendemos mal, de una manera incorrecta. Por lo contrario, si presumimos que lo hemos entendido bien, es la realidad que esta fracturada y que desafía a la comprensión. Es la potencial ausencia de sentido que tanto descompone al lector. La individualidad con su característico intento de relacionar todo con la experiencia propia entra en un conflicto con la realidad del cuento. Reiteradamente, lo que ocurre en los textos de Kharms nos descoloca, nos hace vacilar, nos deposita a las puertas de nuestros edificios con ojos libres de las rejillas de todo patrón dejado por lo antepasado, por lo que habíamos creído entender. La lectura nos deja en la puerta, a la espera de que ocurra algo que no podemos esperar. Esta apertura a lo inexplicado y lo inexplicable me parece una razón válida para leer y releer Kharms.

Escáner Cultural nº: 
163
SURREAL

artedeenrique@yahoo.es

 (foto 1)

 

Enrique Rosenblatt Berdichevsky - 17 de febrero de 1922,  6 de septiembre de 2009. Fue un poeta muy cercano al Grupo “Mandrágora”. Uno de los colectivos surrealistas más influyentes de la literatura latinoamericana. Su encuentro con este grupo, se da primeramente cuando le fue diagnosticada una tuberculosis lo que le obligó a guardar reposo durante un tiempo prolongado. En esa oportunidad, entabla amistad con Juan Sánchez Peláez, quien por ese entonces ya participaba con los surrealistas, fue entonces que Rosenblatt, descubre los escritos de Breton, en especial sus manifiestos surrealistas. Sánchez Peláez, poeta surrealista venezolano es quien le presenta a los mandragóricos, quienes lo acogen de buena manera, en lo que sería el principio de una amistad duradera, especialmente con Braulio Arenas. Ese mismo año vendría la invitación de Pablo de Rokha para incluirlo en la antología “Cuarenta y un poeta joven de la poesía chilena, 1910-1942”. Podemos destacar de los tres poemas publicados, aquel que se titula “Reyes por un crimen original”

 

Reyes por un crimen original

 

Las formas disueltas en perfumes

Que son suaves manos de oro

Asesina el arma escapa

Enlazados en el bufón del subterráneo

Nacida del monstruo

Pues es el pacto de la doncella

Cubierto de aceites afrodisiacos

Los ojos el relato cráneo impenetrable

Del águila que ha muerto

Poseyendo al hechicero

O la estatua arrendada 

En los claros del bosque invisible

A los lentos abanicos sobre aves azulejas

El viejo cisne guarda las insignias mágicas

En barcos de arena

Consumidos por el aullido de los astros

Más diabólicos en la danza

Humillando los lobos

Venenos de cristales he bebido sus senos

Más deliciosa inquieta

Los imanes del crimen.

Cuando evaden un abismo

Cuando transforman su cabellera en una nave

Brotaba de la cicatriz de su boca

Una escala de mármol

Que alcanzaba

El bastón  de un mariscal abrigado en su seno izquierdo

Sobre un espejo

Unas aves de plumas invisibles

Persiguen el causante de aquel crimen

Como resto de festín de sus árboles

Las huellas aquellos viejos pergaminos

Los ritos encadenados a su propia muerte

Siempre del mismo gigante

Contempla los sucesos  Cotidianos.

Escáner Cultural nº: 
162

Sicosis para leer

 




DEL LECTOR HEMBRA AL LECTOR EN RED

 

"Los seres humanos podemos ser definidos como animales lectores. Creemos que el mundo natural hay que descifrarlo. Vivimos en esa paradoja: saber por un lado que este mundo no tiene ningún sentido y preguntarnos el porqué de las cosas".

ALBERTO MANGUEL


Por Carlos Yusti

Hoy día ese asunto de los géneros (no los literarios, sino los bilógicos se entiende) se ha tornado un tema en alza en la cotidianidad más mundana. El Término “lector hembra”, acuñado por el escritor argentino Julio Cortázar, hizo su aparición cuando esta discusión de los géneros no se vislumbraba por ninguna parte.

Por supuesto eso de “lector hembra” tiene una connotación machista y Cortázar lo utilizó de manera despectiva/irónica para designarlo como contrafigura del lector ideal. Para el sempiterno autor de Rayuela, el lector-hembra es ese individuo que quiere todo resuelto y no complicarse mucho mientras se arrellana a gusto y seguro en su sillón ajeno al drama, que como una borrasca se desata en algunas novelas o en determinadas historias. El lector destacado es ese que se compromete, que se arriesga y deviene en un lector-cómplice que hace suya tanto el drama que se desarrolla en novela como esa odisea del escritor al momento de crear la historia y los personajes. Mucho tiempo después Roland Barthes en otro barrio escribía: “…el objetivo del trabajo literario (de la literatura como trabajo) es hacer que el lector no sea más un consumidor, sino el productor del texto”.

Cortázar que no se chupaba el dedo, a pesar de ese aspecto de niño gigante que tuvo, se enteró por sus lectores(as) su excesivo traspié: “Yo creo que Rayuela es un libro machista (…) Es el momento de hacer una verdadera autocrítica, porque cuando empecé a recibir una correspondencia muy nutrida con respecto a Rayuela descubrí que una gran mayoría de lectores eran mujeres, y eran mujeres que habían leído Rayuela con gran sentido crítico, atacándola o apoyándola o aprobándola pero de ninguna manera en una actitud pasiva, con una actitud de lector-hembra: es decir que eran lectoras que no tenían nada de hembras en el sentido peyorativo que el macho tradicional le da a la palabra hembra”.

Invitado

 

MATADEROS de Ricardo CARREIRA (reseña)

Por Augusto Munaro

MATADEROS
Ricardo CARREIRA
Epílogo: Ricardo Piglia
Ediciones Stanton
Buenos Aires, Argentina. 2010. (124 Págs.)

El artista plástico y escritor argentino Ricardo Carreira (1942-1993), ha dejado una obra desperdigada, inobjetablemente inclasificable; que a pesar de su marginalidad ha logrado trazar una zona atípica dentro de la literatura nacional. Hacedor de curiosos textos conceptuales, desarrolló a través de una vida azarosa (interrumpida por varias internaciones en el Borda), un singular trabajo poético y teórico sobre el lenguaje. Con una escritura que abre otra relación lingüística con la realidad, su mayor logro consistió en buscar otro sistema de significación. Su poesía denotativa se descubre paulatinamente mientras se enuncia a través de subrayados y cuestionamientos gramaticales. Así es como con el verso libre introduce conceptos para llegar (con un léxico simple y prosaico) a deshabituar al lector de la funcionalidad de las palabras; con el fin de arrimarlo a otro grado de literalidad. “El lenguaje sirve muchas veces (más) para perderse que para encontrarse”, nos advierte en un pasaje desconfiando de la utilidad con que la sociedad se sirve de él. “Lo único que queda es la distancia entre nosotros y la realidad que nombramos” afirma convencido en volver a los fundamentos del valor subversivo que encripta toda palabra. Su vida fue una tentativa de acortar ese recorrido aludido. Crear y organizar otro lenguaje.

Escáner Cultural nº: 
160

 

Rayuela: Instrucciones para salir ileso

 

 

Todo lector de Rayuela percibe de inmediato el acaudalado bagaje de lecturas que forma el andamio intelectual con cuya ayuda Cortázar levanta su novela. Esas lecturas aparecen a lo largo del libro a veces como puntos de apoyo sobre los cuales hace palanca la obra, otras, simplemente como nervaduras invisibles o semivisibles que alimentan o sostienen sus páginas”.

Jaime Alazraki (Prólogo a Rayuela, reedición Biblioteca Ayacucho)

 

Carlos Yusti

En esa montaña rusa (que es la experiencia lectora/leída) con sus movimientos de serenidad y de vértigo hay libros ( y autores) que te persiguen toda la vida aunque uno no se encuentre huyendo de manera abierta y declarada; libros que forman parte de tu arsenal espiritual, de tu trinchera para resguardarte de la artillería sostenida de la deshumanización y la estupidez que a diario te bombardea.

Rayuela, esa novela que escribió Julio Cortázar como un exorcismo y un recorrido de iluminación zen (el título pensado por el escritor para la novela en principio fue Mandala), especie de viaje místico hacia ese abismo personal del ser. Dicho así la trama de una novela que es dosenuna parece simple, pero zambullirse en sus páginas y personajes, más que en una trama especifica en sí, puede resultar resbaladizo para no utilizar la palabra peligroso. Su lectura te dejas marcas y moretones, nadie sale indemne de su lectura.

En mi biblioteca hay varias versiones, desperdigadas aquí y allá como pétalos de una flor exótica y cambiante. La razones para esta obsesión rauyuelesca la ignoro, pero he logrado contabilizar alrededor de 15 ediciones en español de países distintos, y sin duda incluiré la última edición en homenaje a sus 50 años. Novela que no envejece y la cual en el momento de su publicación resultó experimental y un tanto vanguardista, pero hoy su propuesta de los dos novelas en una resulta una especie de fuego/juego de artificio con esa subrayada petulancia tan argentinosa.

Lo que importa de Rayuela no es tanto su estuche (o sus pretensiones de puzzle que buscar hacer participe al lector), sino esa forma especial con los cuales Cortázar amasó a sus personajes; personaje, que al igual que en esas grandes novelas etiquetas como clásica adquieren vida autónoma, relegando a su autor al papel de secretario de esas pasiones tan humanas que de alguna manera se traspapelan con las pasiones de los lectores. Personajes que son vitrinas, espejos y ventanos donde el lector se pierde de manera irremediable.