Escáner Cultural

REVISTA VIRTUAL DE ARTE CONTEMPORÁNEO Y NUEVAS TENDENCIAS

ISSN 0719-4757
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Literatura

Invitado

NOVELA: YO BIPOLAR. Capítulo V



Por Jesús I. Callejas



Todos los hombres están locos y, pese a sus cuidados, sólo se diferencian en que unos están más locos que otros.
Nicolás Boileau


LA BESTIA

A propósito de píldoras, Marta ¡me acusó de intento de asesinato!, dañando de una vez por todas nuestras raquíticas relaciones, tras consumir los ansiolíticos que le obsequié (sana intención de mi parte, lo sostengo), con afán de disiparle la agitación causada por un accidente automovilístico cuya total responsabilidad le correspondió a un viejo cegato que le hundió el vehículo por la mitad después de arremeter contra un banco de la parada de autobús y casi aplastar a una pobre embarazada. El despistado anciano, en silla de ruedas por la descojonación que provocó, seguramente sigue desayunando rosquillas tan tranquilo. ¡Creí que no me despertaba; casi me matas, criminal!, clamó frenética la arpía ante el clan familiar con trasfondo de insano carnaval parlamentario. Es peligroso ayudar así a la gente, pero uno utiliza los modestos recursos a su alcance. ¡Eres un irresponsable, un peligro público! Qué jodida está Marta; me importa tan poco la mentecata que ni deseos de insultarla provoca.

Prefiero no mencionar las crisis hipocondríacas, pues ya bastante tengo cargando la bipolaridad. Vacío altar para ser llenado por otro ídolo. Vivir o no separados de la Entidad, o entidades. Estando ansioso busco el antropomorfismo; cuando depresivo, lo impersonal, o la Nada. El sueño me abstiene de lo restante. Tiendo a preguntar: ¿Destino o libre albedrío? Nada de eso: ¡Azar! Sí, estoy peor de lo que imagino: asexual y a la vez exhibicionista. Oh, ansiedad, predominas esta mañana sobre la depresión. El cambio de una a otra requiere de semanas, pero en ocasiones, de segundos. Cada objeto me acecha temporadas; el animismo contribuye a tambalear la "capacidad" de lucidez. El aparato televisivo es un receptor espía más, implementado para mi perdición. Cuidado, si te tachan de loco estarás perdido. No es lo mismo ser declarado demente que perturbado funcional. ¿O sí? Recuerda que, correctamente medicado, un bipolar puede insertarse en sociedad, trabajar… ¡No, trabajo no, por favor! Torneo de elucubraciones.

Escáner Cultural nº: 
168

Rodrigo Vidal Baeza: Actor, Director de teatro y dramaturgo

HOMBRE MIRANDO AL NORTE.



por Vicky Larraín

Acerca de Rodrigo Vidal Baeza.
1982: Como tantos otros artistas e intelectuales que fueron parte del Centro Cultural Mapocho fundado en 1982, centro creado  en respuesta a la dictadura de Pinochet, no podemos dejar de nombrar a aquellos que plantaron allí una  semilla para una nueva mirada artística la cual  durante todos últimos  años ha germinado.
Cualquier día de invierno del año 1982.
Por los pasillos del Centro Cultural, un joven actor deambula, reflexiona y hace teatro entre bombas lacrimógenas, piedras que quiebran ventanas, autos negros transitando cerca con  hombres de negro y anteojos oscuros tras las ventanillas. Este hombre artista, de sonrisa y postura cordial y un humor satírico  que trasciende en su expresión artística, contagia con su capacidad de iniciativa e interés  por el arte. Es ser presente, esta allí, propone y aporta. En ese Centro Cultural Mapocho, todos los que allí participamos nos conocimos debido a un azar de circunstancias. Nos une el arte pero y como no: Nos une la posición anti dictadura militar. Entremedio de mis clases me llama la atención este joven que se acerca sin acercarse demasiado, que observa, y que es parte de los talleres que allí imparte Oscar Stuardo, dramaturgo y director de teatro chileno. Asimismo imparte talleres de teatro.  No recuerdo bien como comenzamos a trabajar con Rodrigo, quizás porque como creadores nos interesamos en el trabajo del otro, quizás porque al juntarse todos los días frente a una taza de café, pudimos escucharnos y sabernos. Quizás porque cuando eres parte de un movimiento mas grande que uno mismo, tiendes a mirar a los demás.  

Invitado

NOVELA: YO BIPOLAR. Capítulo III

Por Jesús I. Callejas

Todos los hombres están locos y, pese a sus cuidados, sólo se diferencian en que unos están más locos que otros.
Nicolás Boileau

LA CONSULTA

El psiquiatra es idéntico a algún maduro barítono de zarzuelas: Alto, ancho, lustrosos cabellos; discreto, voz resonante. Un caballo dice: Parece impostado…De pronto -o no tan pronto-, el cabello se desploma sin aventurar relinchos. El psiquiatra -o el caballo- no interrumpe anotaciones. Hojea mi vida resumida en expedientes, pasajes, caminos, toses, guiños, pasadizos. Cubil con pinturas de histéricos colores y las peceras que me recuerdan el viejo calendario habitación. Doctor, estas paredes, y en especial los peces, me recuerdan los cuadros de Klee. ¿De quién? De Paul Klee. Ah, sí. Gracias; ¿bonitos, no? Y muy terapéuticos; agrega, anotando, revisando, revolviendo de norte a sur el expediente. Ya pasó el instante… ¿Estoy ahí? Intuyo que ese dossier es mi habitación, pero con nuevo intruso inoculado a la garganta; me acerco curioso para cerciorarme de ser yo, no un impostor. La ya aplanada habitación es doblada meticulosamente por las enguantadas garras. Imposible despegar los brazos del cuerpo. ¡Cuidado! Nunca asumir que puedo desdoblarme en otro… u otros. ¿Ka egipcio o doble etéreo? ¿"Gemelo malvado"? Temido alter ego, el doppelgänger… Tranquilify me provoca dolor de cabeza, taquicardias, sueño. ¿Continúas teniendo las visiones terroríficas antes de dormir? Las tengo, pero sin secuencias específicas. Bueno, te prescribiré el resto de las habituales y cambiaremos esa píldora por otra de la misma familia, pero mejorada: Trenvega; notarás un descenso en los efectos secundarios. Puesto que no está cubierta por tu seguro y por el momento carece de genérica, te daré algunas muestras al igual que hice con la otra.

Escáner Cultural nº: 
166
Invitado

NOVELA: YO BIPOLAR

Capítulo I

Por Jesús I. Callejas

SOLO

Recupero el fragilizado párrafo: “Veinticinco años residiendo en el punto medio de una ciudad nauseabunda llamada Bajagracia.”, e intento relajarme mientras secuestro más café. La ventana en posición: lista. Querida Catábasis: ¿Nos autorizas a extraviar vidas ancestrales? Al final del piso, mujer joven a la que intento observar sin que se percate. Me place verla fluir hacia el elevador, dictaminando que no es ella, sino nuestro arrugado edificio el que retrocede; mucho place verla perderse en la brumosa gente rodeando jardines. Quizás, quien retrocede… pues el edificio siempre se transforma en humanoide. Malograda fábula... ¿Son o no lo mismo? Negro parteluz sobre rostro alargado con trazos de Modigliani no condenados a la guillotina, y ojos magistralmente dispersos. Cohesiva dosis nostálgica saviando de oliváceo ánimo facciones, pecho, brazos, cobijada en tejado inmejorable, piel, o sea, de suave persistencia. No hay ocasión en que no salude apocada, a lo que correspondo lacónico, anticipando la peligrosa llovizna emocional. Prudente no desinflar la burbuja. Las mujeres se han transformado para mí en fuente de sensación contemplativa, estética estática; las observo evitando recordarles rostros; mejor diluyéndolas en memoria abominable.

Escáner Cultural nº: 
164
Invitado

 

 

 

POR QUÉ LEER A DANIÍL KHARMS
 

Editor de la colección Satura Traducciones: Tomas Browne Cruz , hace la poregunta al traductor.

Respuesta del traductor Simón Tertychniy
 

El editor del libro que en este instante usted sostiene en sus manos me preguntó por qué uno debe leer a Kharms. Por días no podía idear una respuesta definitiva. Por días deambulé pensando en las respuestas posibles. Verdaderamente, ¿por qué leer a Kharms? ¿Qué ofrece al lector, con qué lo atrae, cómo lo atrapa? Después de darle muchas vueltas al asunto, llegué a ciertas conclusiones. Una de ellas es que los textos de Kharms, de los cuales la presente traducción es una ínfima muestra, son divertidos, vibran con humor caracterizado por la crueldad e anampatía. La risa nos permite evadir el indudable horror de los hechos. A la vez, es una hilaridad incómoda provocada por un choque repentino de lo conocido y posible con lo profundamente raro, ajeno e impensable. En general, la colisión es un tema recurrente. De esa manera, se encuentran personajes cotidianos y literarios, la abstracción y lo concreto, registro formal con groserías, lo ridículo con lo trágico, lo rutinario con lo excepcional. Se podría denominar este estilo como el realismo absurdo. Además, leyendo los textos sentimos que el autor percibe la palabra como un acto mágico, un acto que invoca poderes ocultos y que produce un efecto particular sobre la realidad (véase Sucesos no. 15, 17 o 21). Confiando que el autor mismo cree que las palabras pueden afectar al mundo directamente, consideremos el efecto que nos causa la lectura de los cuentos de Kharms, esa mezcla de duda y curiosidad que uno siente dando vuelta la página. He aquí mi segunda conclusión: aparte de lo literal, lo explícito de los ‘sucesos’ propiamente tal, se siente una sugerente presencia constante de otro corazón que late justo detrás de las palabras, de otro significado místico y profundo. Los cuentos están estructurados como unos pequeños mecanismos armados con el fin de ser causas de una reconsideración completa del mundo convencional. Los escritos de Kharms nos hacen dudar de lo que, sin duda, es. Y en ese contexto, nuestra risa nerviosa es una afirmación de que lo que ocurre en el cuento forma parte de lo normal, porque en el caso contrario provocaría angustia aguda. Es lo único que podemos hacer frente al absurdo, lo que por definición no tiene sentido, que nos resiste y que en consecuencia debe provocar el temor razonable de que todo lo que vemos, escuchamos o hacemos lo entendemos mal, de una manera incorrecta. Por lo contrario, si presumimos que lo hemos entendido bien, es la realidad que esta fracturada y que desafía a la comprensión. Es la potencial ausencia de sentido que tanto descompone al lector. La individualidad con su característico intento de relacionar todo con la experiencia propia entra en un conflicto con la realidad del cuento. Reiteradamente, lo que ocurre en los textos de Kharms nos descoloca, nos hace vacilar, nos deposita a las puertas de nuestros edificios con ojos libres de las rejillas de todo patrón dejado por lo antepasado, por lo que habíamos creído entender. La lectura nos deja en la puerta, a la espera de que ocurra algo que no podemos esperar. Esta apertura a lo inexplicado y lo inexplicable me parece una razón válida para leer y releer Kharms.

Escáner Cultural nº: 
163
SURREAL

artedeenrique@yahoo.es

 (foto 1)

 

Enrique Rosenblatt Berdichevsky - 17 de febrero de 1922,  6 de septiembre de 2009. Fue un poeta muy cercano al Grupo “Mandrágora”. Uno de los colectivos surrealistas más influyentes de la literatura latinoamericana. Su encuentro con este grupo, se da primeramente cuando le fue diagnosticada una tuberculosis lo que le obligó a guardar reposo durante un tiempo prolongado. En esa oportunidad, entabla amistad con Juan Sánchez Peláez, quien por ese entonces ya participaba con los surrealistas, fue entonces que Rosenblatt, descubre los escritos de Breton, en especial sus manifiestos surrealistas. Sánchez Peláez, poeta surrealista venezolano es quien le presenta a los mandragóricos, quienes lo acogen de buena manera, en lo que sería el principio de una amistad duradera, especialmente con Braulio Arenas. Ese mismo año vendría la invitación de Pablo de Rokha para incluirlo en la antología “Cuarenta y un poeta joven de la poesía chilena, 1910-1942”. Podemos destacar de los tres poemas publicados, aquel que se titula “Reyes por un crimen original”

 

Reyes por un crimen original

 

Las formas disueltas en perfumes

Que son suaves manos de oro

Asesina el arma escapa

Enlazados en el bufón del subterráneo

Nacida del monstruo

Pues es el pacto de la doncella

Cubierto de aceites afrodisiacos

Los ojos el relato cráneo impenetrable

Del águila que ha muerto

Poseyendo al hechicero

O la estatua arrendada 

En los claros del bosque invisible

A los lentos abanicos sobre aves azulejas

El viejo cisne guarda las insignias mágicas

En barcos de arena

Consumidos por el aullido de los astros

Más diabólicos en la danza

Humillando los lobos

Venenos de cristales he bebido sus senos

Más deliciosa inquieta

Los imanes del crimen.

Cuando evaden un abismo

Cuando transforman su cabellera en una nave

Brotaba de la cicatriz de su boca

Una escala de mármol

Que alcanzaba

El bastón  de un mariscal abrigado en su seno izquierdo

Sobre un espejo

Unas aves de plumas invisibles

Persiguen el causante de aquel crimen

Como resto de festín de sus árboles

Las huellas aquellos viejos pergaminos

Los ritos encadenados a su propia muerte

Siempre del mismo gigante

Contempla los sucesos  Cotidianos.

Escáner Cultural nº: 
162

Sicosis para leer

 




DEL LECTOR HEMBRA AL LECTOR EN RED

 

"Los seres humanos podemos ser definidos como animales lectores. Creemos que el mundo natural hay que descifrarlo. Vivimos en esa paradoja: saber por un lado que este mundo no tiene ningún sentido y preguntarnos el porqué de las cosas".

ALBERTO MANGUEL


Por Carlos Yusti

Hoy día ese asunto de los géneros (no los literarios, sino los bilógicos se entiende) se ha tornado un tema en alza en la cotidianidad más mundana. El Término “lector hembra”, acuñado por el escritor argentino Julio Cortázar, hizo su aparición cuando esta discusión de los géneros no se vislumbraba por ninguna parte.

Por supuesto eso de “lector hembra” tiene una connotación machista y Cortázar lo utilizó de manera despectiva/irónica para designarlo como contrafigura del lector ideal. Para el sempiterno autor de Rayuela, el lector-hembra es ese individuo que quiere todo resuelto y no complicarse mucho mientras se arrellana a gusto y seguro en su sillón ajeno al drama, que como una borrasca se desata en algunas novelas o en determinadas historias. El lector destacado es ese que se compromete, que se arriesga y deviene en un lector-cómplice que hace suya tanto el drama que se desarrolla en novela como esa odisea del escritor al momento de crear la historia y los personajes. Mucho tiempo después Roland Barthes en otro barrio escribía: “…el objetivo del trabajo literario (de la literatura como trabajo) es hacer que el lector no sea más un consumidor, sino el productor del texto”.

Cortázar que no se chupaba el dedo, a pesar de ese aspecto de niño gigante que tuvo, se enteró por sus lectores(as) su excesivo traspié: “Yo creo que Rayuela es un libro machista (…) Es el momento de hacer una verdadera autocrítica, porque cuando empecé a recibir una correspondencia muy nutrida con respecto a Rayuela descubrí que una gran mayoría de lectores eran mujeres, y eran mujeres que habían leído Rayuela con gran sentido crítico, atacándola o apoyándola o aprobándola pero de ninguna manera en una actitud pasiva, con una actitud de lector-hembra: es decir que eran lectoras que no tenían nada de hembras en el sentido peyorativo que el macho tradicional le da a la palabra hembra”.

Invitado

 

MATADEROS de Ricardo CARREIRA (reseña)

Por Augusto Munaro

MATADEROS
Ricardo CARREIRA
Epílogo: Ricardo Piglia
Ediciones Stanton
Buenos Aires, Argentina. 2010. (124 Págs.)

El artista plástico y escritor argentino Ricardo Carreira (1942-1993), ha dejado una obra desperdigada, inobjetablemente inclasificable; que a pesar de su marginalidad ha logrado trazar una zona atípica dentro de la literatura nacional. Hacedor de curiosos textos conceptuales, desarrolló a través de una vida azarosa (interrumpida por varias internaciones en el Borda), un singular trabajo poético y teórico sobre el lenguaje. Con una escritura que abre otra relación lingüística con la realidad, su mayor logro consistió en buscar otro sistema de significación. Su poesía denotativa se descubre paulatinamente mientras se enuncia a través de subrayados y cuestionamientos gramaticales. Así es como con el verso libre introduce conceptos para llegar (con un léxico simple y prosaico) a deshabituar al lector de la funcionalidad de las palabras; con el fin de arrimarlo a otro grado de literalidad. “El lenguaje sirve muchas veces (más) para perderse que para encontrarse”, nos advierte en un pasaje desconfiando de la utilidad con que la sociedad se sirve de él. “Lo único que queda es la distancia entre nosotros y la realidad que nombramos” afirma convencido en volver a los fundamentos del valor subversivo que encripta toda palabra. Su vida fue una tentativa de acortar ese recorrido aludido. Crear y organizar otro lenguaje.

Escáner Cultural nº: 
160

 

Rayuela: Instrucciones para salir ileso

 

 

Todo lector de Rayuela percibe de inmediato el acaudalado bagaje de lecturas que forma el andamio intelectual con cuya ayuda Cortázar levanta su novela. Esas lecturas aparecen a lo largo del libro a veces como puntos de apoyo sobre los cuales hace palanca la obra, otras, simplemente como nervaduras invisibles o semivisibles que alimentan o sostienen sus páginas”.

Jaime Alazraki (Prólogo a Rayuela, reedición Biblioteca Ayacucho)

 

Carlos Yusti

En esa montaña rusa (que es la experiencia lectora/leída) con sus movimientos de serenidad y de vértigo hay libros ( y autores) que te persiguen toda la vida aunque uno no se encuentre huyendo de manera abierta y declarada; libros que forman parte de tu arsenal espiritual, de tu trinchera para resguardarte de la artillería sostenida de la deshumanización y la estupidez que a diario te bombardea.

Rayuela, esa novela que escribió Julio Cortázar como un exorcismo y un recorrido de iluminación zen (el título pensado por el escritor para la novela en principio fue Mandala), especie de viaje místico hacia ese abismo personal del ser. Dicho así la trama de una novela que es dosenuna parece simple, pero zambullirse en sus páginas y personajes, más que en una trama especifica en sí, puede resultar resbaladizo para no utilizar la palabra peligroso. Su lectura te dejas marcas y moretones, nadie sale indemne de su lectura.

En mi biblioteca hay varias versiones, desperdigadas aquí y allá como pétalos de una flor exótica y cambiante. La razones para esta obsesión rauyuelesca la ignoro, pero he logrado contabilizar alrededor de 15 ediciones en español de países distintos, y sin duda incluiré la última edición en homenaje a sus 50 años. Novela que no envejece y la cual en el momento de su publicación resultó experimental y un tanto vanguardista, pero hoy su propuesta de los dos novelas en una resulta una especie de fuego/juego de artificio con esa subrayada petulancia tan argentinosa.

Lo que importa de Rayuela no es tanto su estuche (o sus pretensiones de puzzle que buscar hacer participe al lector), sino esa forma especial con los cuales Cortázar amasó a sus personajes; personaje, que al igual que en esas grandes novelas etiquetas como clásica adquieren vida autónoma, relegando a su autor al papel de secretario de esas pasiones tan humanas que de alguna manera se traspapelan con las pasiones de los lectores. Personajes que son vitrinas, espejos y ventanos donde el lector se pierde de manera irremediable.


 

MADRES LITERARIAS
Como es lógico a la memoria de mi madre


Carlos Yusti


Madre hay una sola, pero madres literarias hay en cantidad y no tan santas e inmaculadas como nuestras madres reales. Las madres literarias suelen ser un tanto excesivas y esto quizá cautiva en muchos lectores.

La madre por antonomasia está en la novela La madre de Máximo Gorki. Cuando se milita en un partido, de lo que antaño se llamaba de izquierdas, no leer esa novela era casi una traición a los ideales del partido. La novela cuenta, a grandes rasgos, el nacimiento de conciencia revolucionario de Pelagia (conocida como la madre), cuyo hijo Pavel es dirigente de la fábrica donde trabaja. Hoy sin duda la novela tiene los aditamentos del maniqueísmo más burdo, pero leerla en plena efervescencia juvenil y contestataria produce un deslumbramiento como pocos.

Otra madre a tomar en cuenta es Úrsula Iguarán, la mítica matrona que con su esposo José Arcadio Buendía, funda el iluminado y mágico Macondo de García Márquez. En la novela cien años de soledad se le describe como; “Activa, menuda, severa, aquella mujer de nervios inquebrantables, a quien en ningún momento de su vida se la oyó cantar, parecía estar en todas partes desde el amanecer hasta muy entrada la noche, siempre perseguida por el suave susurro de sus pollerines de olán. Gracias a ella, los pisos de tierra golpeada, los muros de barro sin encalar, los rústicos muebles de madera construidos por ellos mismos estaban siempre limpios, y los viejos arcones donde se guardaba la ropa exhalaban un tibio olor de albahaca”.

Evolución de la Belleza

 

Irma Pineda en versión de un artista. Foto: gentileza de Irma Pineda.

Literatura Indígena Contemporánea CCccKJHK}ccfOIJOVFFcxCCXIOnCOnmpodgsjvlzgjCoñldskvñConñlkmñCOn. Singularidades y desafíos.

 

 

 

Por: Ximena Jordán

Inclusión de texto de la poetisa Irma Pineda.

 

Digital Análogo

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Poema visual transitado de Joan Brossa, por Tulio Restrepo. 2012.

 

POEMA VISUAL TRANSITABLE EN TRES PARTES, de Joan Brossa – TRANSITADO

 

Por: Tulio Restrepo

e-mail: tulio.restrepo@une.net.co

 

Introducción

El presente artículo titulado Poema visual transitable en tres partes, de Joan Brossa – Transitado, conmemora los catorce años de publicación y difusión de Escáner Cultural, Revista Virtual de Arte Contemporáneo y Nuevas Tendencias, dedicado en esta ocasión a la lectura del Poema visual de Joan Brossa[1] (Barcelona, 1919 -1998) poeta literario, escénico, visual y objetual.

Realizar una lectura es proponer un tránsito para franquear, recorrer, pasar o atravesar el significado del texto inscrito en el poema, cuyo entramado de signos convertidos en poema corpóreo, se sitúa en el contexto del espacio público a petición de los arquitectos Esteve Bonell y Francesc Rius, tras encargarle a Brossa en 1984, el diseño de un poema visual para ser situado en la zona ajardinada entre el Velódromo de Horta y el Laberinto de Horta de la ciudad de Barcelona.

Escáner Cultural nº: 
155

POLVAREDA
(Novela por entrega)
Capítulo VI

Por Rocío Casas Bulnes

 

Piedra. Pensar en el pasado es posible, nombrarlo no. Pese a los esfuerzos no se puede producir ni siquiera frases sueltas. Se dice cómo se escuchaban aun los ruidos de lo que fue en un tremendo bullicio, mas la mirada no localiza el verdadero lugar de donde provienen los sonidos. Las pisadas en el barro siguen ahí, calientes. Persiguiéndolas se llega al propio desvanecimiento. Lo único que se tiene son los restos desperdigados. Tan terriblemente inmutables. Laten con fuerza bajo la suave capa vegetal. Reposan, pero en vigilia. Piedra. Por algún motivo de peso se eligió ese material. Siguen estando ahí para recordarnos de nosotros mismos. Algunas demasiado enterradas. Otras bajo luces artificiales, mostradores de vidrio antirreflejante y en el mejor de los casos climatizadores. La piedra es lo que nos define, decían. Pero no la conocemos. Lo único que sabemos son historias contadas por otros.

Y qué tenemos mas que tratar de explicarnos mejor. Habían dibujos que penetraban las piedras haciéndolas parecer blandas. Habían pinturas en las paredes. Algunas enormes, con celestes fondos que brillaban, pinturas de hombres adornándose las cabezas y conversando entre ellos siempre de perfil, pinturas de plácidas rutinas cotidianas, de torsos desnudos, luchas hasta la muerte y animales entremezclados con lo humano. Las mujeres se veían anchas y en reposo. Los hombres, sensuales y llenos de vida. Habían extensos tejidos de diálogos abstractos, utensilios de cerámica con seres reales e imaginarios, también pintados. Había, por último, muchos huesos. Algunos desintegrándose a solas. Otros bajo la piedra. Los más  en acumulaciones equivalentes a cientos de cuerpos. Masas de costillas, dientes, caderas y pedazos amarillos indefinibles. Algunos perfectamente alineados, como un durmiente que se fue para ir a soñar y jamás volvió, mezclados con metales brillantes y joyas color de río. Pero ya nadie era capaz de leer la piedra ni la pintura ni el textil ni la tierra moldeada. Estaban modificados y no había marcha atrás. Lo único que quedaba era entrar a formar parte de aquellas historias que otros contaron, ser capaces de vivir y dejarse encarnar por el relato hasta que sus transformaciones fueran sutiles pero fieles al pensamiento de cada uno.

UNIvers(o)



En pos de la cuestionada legitimidad de la poesía experimental


Clemente Padín


Desde fines del S. XIX hasta nuestros días se viene discutiendo, a todo nivel, las diversas formas de expresión poética que van generando los nuevos soportes, sobre todo, a partir de Un Golpe de Dados no Abolirá el Azar de Stephen Mallarmé y del soneto Vocales de Arthur Rimbaud. El problema tiene que ver, nada menos, que con la definitiva inclusión de la poesía experimental en el canon literario para que deje de pertenecer a esa zona que fluctúa entre el sub-arte y la nada. Las dificultades por establecer una caracterización eficaz pasan por el abanico de posibilidades previsibles: desde los que no admitirán nunca que se defina o que se le pongan límites conceptuales a la poesía a los del otro extremo que exigirán límites rígidos y taxativos.

Ni una cosa ni la otra: se ha intentado una definición funcional que permita operar socialmente con el concepto de poesía experimental y ocupar el lugar bajo el sol que le corresponda en tanto género literario y artístico. Se trata de establecer la identidad del poeta experimental de cara a la sociedad que integra, ya sea para ser aceptado o rechazado, pero que a todos resulte imposible no reconocerle como poeta, productor de poemas en el área explícita de lo empírico-experimental.

Estas obras poéticas experimentales pertenecen a esa zona marginal o fronteriza que existe en el límite entre la literatura y el resto de las artes. Según algunos críticos de hecho cabrían en la literatura y la poética por cuanto comportan elementos expresivos del lenguaje verbal, ya sea en función semántica o no. Según otros, son formas híbridas que no participan ni de la pintura, ni de la literatura. Tampoco pertenecerían a la música o al teatro si hubiéramos tenido en cuenta la dimensión acústica o performática del lenguaje verbal que muchos por otra parte niegan.

Escáner Cultural nº: 
152

 VIAJE SENCILLO A LO COMPLICADO

 

Carlos Yusti

Un hombre ciego se despedía de su amigo, el cual le dio una lámpara. El ciego dijo:

- Yo no preciso de la lámpara, pues para mí no hay diferencia entre claridad u oscuridad.

–Cierto – dijo su amigo-, pero si no la llevas tal vez otras personas tropiecen contigo.

- De acuerdo – dijo el ciego. Tras caminar un rato en la oscuridad, el ciego tropezó con alguien.

- ¡Ahhhh! – gritó el ciego.

- ¡Ay! – gritó el otro

- ¿Es que no has visto la lámpara? – dijo enojado el ciego.

- ¡Amigo! Tu lámpara está apagada – dijo el otro.

(Cuento de la tradición Zen)

Siempre me sorprendió ( y al mismo tiempo me producía una extraña gracia nerviosa) que Jorge Luis Borges se desempeñara como un agrisado bibliotecario al tiempo que escribía sus decantadas ficciones, sus ensayos como finos mecanismos de relojería lectora y esos poemas pulimentados con la piedra pómez de lo erudito.