Escáner Cultural

REVISTA VIRTUAL DE ARTE CONTEMPORÁNEO Y NUEVAS TENDENCIAS

ISSN 0719-4757
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Reflexión

Perfiles Culturales



Dedales de Oro. Yto Aranda.

 MEDITACIONES LIBERTARIAS

 EL AMOR

Rodrigo Quesada Monge[1]

El anarquismo es, antes que nada, una utopía, o no lo es, nos recuerda el escritor español Tomás Ibáñez[2]. Este abordaje del anarquismo como un ideal, una ensoñación, nos obliga a imaginar una realidad construida con fragmentos de buenos deseos, anhelos, esperanzas y aspiraciones, casi siempre fallidas. Porque, según Ibáñez nuevamente, la realización de la utopía anarquista, haría desaparecer su legitimidad ontológica en nuestra más cercana inmediatez. Dicha utopía, producto de siglos de confrontaciones, conflictos sociales, enfrentamientos, asesinatos, ajusticiamientos, y otros recursos, perpetrados contra los soñadores de todos los pelajes, sólo nos recuerda lo terrible, contagioso y arriesgado que puede ser soñar en el sistema capitalista, cuyos fundamentos están muy bien aferrados a una civilización burguesa, para la cual la realidad, su realidad por supuesto-la cual reposa a su vez, sobre la moral del ahorro, la eficiencia y el trabajo-, es lo único que cuenta; y sólo a partir de ella se puede construir todo lo demás: el arte, el amor, la amistad, la tecnología, la justicia, la libertad y la armonía.

 A todo lo largo de este libro, se ha podido notar que la moral burguesa penetra sutilmente, algunas veces, y otras no tanto, en las más sanas intenciones de las personas. Quienes escribieron sobre ella alguna vez, hombres como Adam Smith (quien fuera profesor de moral durante varios años), solo para citar el ejemplo entre los ejemplos, nunca le dieron cabida al desinterés, la espontaneidad, el relajamiento de las costumbres, o la irresponsabilidad, porque, creían a ciegas, que la productividad del trabajo (a propósito, para Smith, el trabajador no era más que una especie de bestia de carga), la creación de mercancías y la obtención del beneficio, solo eran posibles con una férrea disciplina, en la cual no encajaban las más mínimas desarmonías. El ocio siempre fue inmoral, intolerable en todas sus expresiones, para el buen burgués, prendido a sus obsesiones con el reloj, pues cada minuto cuenta en la justa por el rendimiento en el mercado capitalista. Por eso, los socialistas, revolucionarios, libertarios, inmoralistas, ateos, libertinos y proxenetas de todas las procedencias, son considerados como criminales, juzgados, violentados, encerrados y ejecutados, cuando ha sido posible.

El grado de incidencia de la obra de poetas como Sade, Casanova, Byron, Wilde, Baudelaire, Rimbaud, Verlaine o Darío no reside tanto en la relativa calidad de su legado literario, sino en la poesía que lograron construir con sus experiencias personales, pasiones, afectos, emociones, convicciones, aciertos y desaciertos, que se reflejan en una estética, elaborada con retazos de sufrimiento, sacrificio, soledad y desamparo. En estos casos, la opresión moral no cede ni un ápice ante las concesiones que hace la burguesía, para que el poeta no deje de cantar y alabar sus virtudes de clase: ahorro, disciplina y trabajo. Es el maldito y vetusto juego de la zanahoria y el garrote, que también algunos otros poetas han experimentado, en distintas situaciones y bajo condiciones de opresión desdibujadas por un aparato de Estado todopoderoso. Las poetas rusas Irina Tzvetaieva y Anna Akhmatova, nos evocan esa tirantez y tensión insoportables entre crear y sobrevivir. Con ellas la omnipresencia, omnívora, del Estado, renuncia a los límites planteados por la geografía, y nos acerca más bien a una intimidad pocas veces registrada en los anales de la poesía occidental. Esa transparencia y calidez humana son las mismas que se le sienten a Emma Goldman en su autobiografía; no son gratuitas, y se logran atisbar únicamente cuando se ama libremente, sin cortapisas ni límites de ninguna especie.

Escáner Cultural nº: 
143

 

HOPPER: IV. SU ESTILO

 

Por Mario Rodríguez Guerras

direccionroja@gmail.com

Hopper y las formas de conocimiento

El problema que han tenido los sabios para interpretar la obra de Hopper ha sido su racionalidad. Hopper, como buen genio, expresaba sensaciones e intuiciones. Nada de esto puede ser interpretado por una mente racionalizada ni por los hombres que han renunciado a su naturaleza humana y a sus conocimientos personales para refugiarse en el mundo fantástico de los conceptos. Y decimos fantástico porque los conceptos han nacido a partir del mundo personal pero eso fue originariamente. La evolución del hombre y el reconocimiento exclusivo de una existencia social han llevado a los hombres sociales a olvidar y rechazar la idea de la existencia de un mundo real y de un conocimiento irracional. La lógica es útil para profundizar en conocimientos vedados al conocimiento irracional pero no puede prescindir, como hace todo sabio, de la existencia de un mundo sensible.

Perfiles Culturales

 

Meditaciones libertarias

LA MUJER

 

Rodrigo Quesada Monge[1]

 

En los anales de la tradición anarquista se registra la participación política, cultural y plenamente revolucionaria de las mujeres, sin las cuales la acción y el pensamiento libertarios jamás hubieran llegado hasta donde lo han logrado. Ellas han sido voceras, activistas, poetas, escritoras, pintoras, creadoras en todos los géneros artísticos, literarios y científicos que han sido tocados, de una u otra forma, por el anarquismo. Sus acciones han sido fuertes, beligerantes, decididas y profundas cuando así lo ha requerido, no este o aquel manual, sino la pujanza y la invocación de una idea, de un sueño utópico, la creencia en la posibilidad de una sociedad sin Estado, sin Iglesia, donde la autoridad haya sido borrada de la historia y la libertad sea total.

No podía haber sido de otra forma, en virtud de que la mujer y el trabajador han experimentado, a lo largo de siglos de historia capitalista-sin tomar en consideración la más larga y tortuosa historia de la división sexual del trabajo y los orígenes del patriarcado-[2], condiciones similares de opresión y explotación, que los hacen coincidir en objetivos y métodos de lucha contra el sistema económico, en busca de una organización social, política y cultural alternativa, que no establezca distingos de género y sexualidad, y en la que hombres y mujeres puedan aliarse por la conquista de condiciones de civilización iguales para todos. Así de fácil como puede parecer, a los ojos del lector, la formulación de este principio, con enorme influencia en la historia del socialismo, de las ciencias humanas y de las ciencias naturales, ha encontrado dificultades espectaculares de realización, no sólo teóricas sino también prácticas. Tanto en lo que compete al diseño en los métodos de combate, de hombres y mujeres en condiciones de opresión, como en la clarificación de metas y en la construcción de utopías sociales, rectoras de aspiraciones y voluntad de cambio[3].

Porque el gran problema de la liberación sexual, económica, política y cultural de las mujeres reside en que, con más frecuencia de la debida, sus parejas, sus compañeros de lucha, no siempre las han acompañado, plenamente, en las agendas de temas y problemas que se han propuesto. Este asunto se complica todavía más, cuando se le da un poco de atención al hecho de que, el Estado y la Iglesia, dos de las expresiones más acabadas del autoritarismo, se alían a los trabajadores, cuando así les conviene, para “meter en cintura” a sus mujeres, quienes a veces deliran con un mundo de fantasía, según ellos, donde no sólo la maternidad sea revisada a fondo, sino también la paternidad, como nueva forma de enfrentar las recién adquiridas exigencias de las mujeres.

Escáner Cultural nº: 
142
Digital - Análogo

 

ALERTA ROJA

ARTE, REGENERACIÓN URBANA, CONSERVACIÓN Y RESTAURACIÓN DEL PATRIMONIO CULTURAL

UN REFLEXIÓN SOBRE LA OBRA DE PATRICIA LARA M.

 

alerta roja_Juan G. Toro_Patricia Lara_2011
Alerta Roja - 2011. Foto: Patrcicia Lara M.

 

 

Autor: Tulio Restrepo Echeverri
e-mail: tulio.restrepo@une.net.co

 

 

La pregunta por la ruina como idea, como objeto y representación mental de una realidad, trae a la memoria inmediata las acepciones más generales y explícitas que la connotan culturalmente, entre ellas voces como: pérdida, abandono, destrucción descomunal, estado último de la condición humana, la imagen de los restos del patrimonio arquitectónico afectado o indirectamente lo que causa ese estado ruinoso provocado por alguna u otra circunstancia.

En la historia universal del arte la ruina ha sido un tema inquietante para los artistas quienes la han representado y conceptuado a través de diversos géneros académicos y no académicos a la hora de especular sobre su significado, sobre la atribución simbólica, sus connotaciones socio históricas, antropológicas, y estéticas que conlleva […] “La transformación de los restos, de la ruina producida, en objeto de arte, en tema para ser recuperado por la esfera de lo estético” […]1

Daniel Canogar en su artículo titulado, El placer de la ruina, publicado en la revista EXIT, cuya temática sobre artes visuales del siglo XXI dedica en su edición del número 24 de Noviembre 2006 / Enero 2007, al tema de las ruinas en arte contemporáneo, nos interroga sobre lo siguiente: “¿Cómo es posible que el motivo artístico de la ruina, aterrador testimonio del poder arrollador del tiempo o de la capacidad destructora del ser humano, nos produzca placer en su contemplación? ¿Qué perversa satisfacción nos invita a embellecer el horror que hay detrás de toda ruina?”2

 

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Alerta Roja. Falsos Históricos 2005. Foto: Patrcicia Lara M.

 

Adicionalmente Canogar nos dice de manera textual: “La contestación a estas preguntas reside en los seiscientos años del uso artístico de la ruina que nos anteceden, siglos en los que este motivo ha respondido a distintas demandas sociales y políticas. La ruina es una categoría simbólica que nace con el Renacimiento, y se desarrolla sobre todo en la pintura y la poesía, pero también en las artes escénicas y el paisajismo.”3

Evidenciar lo anterior nos lleva a seguir de manera aleatoria algunos obras de arte y opiniones magistrales que serán citadas a continuación como referentes para dilucidar e ilustrar acerca del uso y apropiación simbólica de la ruina y sobre aspectos enmarcados en su contexto que respondan de alguna manera a las demandas mencionadas, a las implicaciones estéticas y a su representación en arte.

La pintura en el renacimiento presenta la ruina dentro del espacio pictórico compositivo resaltando antiguas formas arquitectónicas que constituyen una reminiscencia del arquetipo humanista de la antigüedad para evocar la herencia del mundo clásico greco latino y sus valores plegados a favor de la ciencia, del ser y de una nueva relación con la naturaleza examinada a partir de una visión científica.

Escáner Cultural nº: 
142
La Casa de Asterión

 


Sos un Mostruo

Taller Monstruo… la invasión del borde

Muñozcoloma
munozcoloma@yahoo.com - www.munozcoloma.com.ar - http://munozcoloma.blogspot.com

 

 

La luminosidad de estos días es horrible, los rayos del sol culebrean por cada grieta que se dibuja en las paredes de esta casa, todo es luz, todo es color, y la verdad (entre nosotros) no la resisto.

 

Escáner Cultural nº: 
141
El Navegante


Guillermo Rodríguez Enríquez, chica moderna

 

HOPPER: II. EL CONTENIDO DE SU ARTE

 

Por Mario Rodríguez Guerras

direccionroja@gmail.com

 

Hopper quiere enviar un mensaje universal en el siglo XX pero sin aceptar las formas de arte de su tiempo. La obra de Hopper muestra estos dos aspectos, lo eterno del contenido y lo antiguo de su forma, lo que sorprende en su tiempo, aunque no en su país.

 

Lucía Margarita Hajna, Cerro Monjas

 

Hopper persigue  unos valores elevados fruto de un conocimiento personal con lo que su obra posee un contenido que incluye una crítica que enlaza  con las tendencias de  su tiempo aunque hayan llegado por caminos distintos, las vanguardias por un análisis de las injusticias del mundo, y Hopper por un conocimiento del dolor humano.

 

Escáner Cultural nº: 
141
arte+reflexión

Kazimir Malevich “Cuadrado negro y cuadrado rojo” (1915)

 

UNA DISCUSIÓN TRADICIONAL: “¿VANGUARDIA VERSUS NEOVANGUARDIA?”, CONFRONTANDO A DOS TEÓRICOS DEL ARTE: PETER BÜRGER VERUS HAL FOSTER

 

PARTE I: Peter Bürger y el Arte de Vanguardia como Ruptura Histórica.

Por Pía Cordero

Peter Bürger en  su ensayo “Teoría de la Vanguardia” (1974) da inicio a la tarea de generar un concepto que defina a las obras de arte de vanguardia y que incluya su función principal: el ataque a la institución arte. En un contexto histórico, marcado por el establecimiento y despliegue de una economía liberal, cuya tarea principal será la de subsumir toda arista de la realidad a la producción, para su posterior consumo. Así, la vanguardia surge como: “expresión de angustia ante una técnica y una estructura social que restringen gravemente las posibilidades de acción de los individuos” (Bürger, pp. 135). Para Bürger, la vanguardia histórica está compuesta por: constructivismo ruso, dadaísmo y primer surrealismo, movimientos que pretenden romper con la antigua autonomía burguesa del arte. De este modo, la vanguardia se presenta como desfragmentación de la antigua autonomía del arte moderno, mediante una fuerte “autocrítica” del mismo (1).

 

El concepto general de obra de arte, según Bürger, se compone de generalidades y particularidades. De esta definición, se desprenden  las nociones de obra orgánica e inorgánica. En la obra orgánica, generalidad y particularidad, se dan sin mediación, siendo totalidades absolutas de significado. En esta categoría, el material de la obra es algo vivo, “portador de un significado”, alojado en la totalidad de las significaciones que representa. En oposición a la obra orgánica, se presenta la obra inorgánica o de vanguardia, para ésta, tanto el material de trabajo, como la idea del mismo, son momentos aislados, sin unidad o teleología, siendo sus partes, es decir, su desfragmentación, el momento más álgido de su percepción. Según Bürger, la obra de vanguardia es inorgánica porque: “no niega la unidad general (aunque incluso esto intentaron los dadaístas) sino un determinado tipo de unidad, la conexión entre la parte y el todo” (Bürger, pp. 112).   De este modo, la función del artista vanguardista será erradicar de su hacer creativo, los tradicionales materiales de trabajo, mediante el uso de nuevas herramientas de creación, por ejemplo, utensilios de uso doméstico e industrial. Aunque también tomará, de los tradicionales materiales de trabajo,  sus  notas más esenciales: color, texturas, líneas, puntos, etc., dejados de lado por causa  del servilismo que rendían a la “totalidad” de la obra.

Escáner Cultural nº: 
140
Perfiles Culturales

 

KROPOTKIN, EL PRÍNCIPE REBELDE

Por Rodrigo Quesada[1]

El príncipe ruso, Piotr Alexéievich Kropotkin, nació en Rusia en 1842 y murió en 1921. Bien puede tratarse de uno de los pensadores, científicos y revolucionarios más connotados de la segunda parte del siglo XIX, y de la primera del XX, no sólo en su país, sino también en Europa y el resto del mundo. Lo que lo hecho tan atractivo para mucha gente, es que, durante décadas, varias de sus investigaciones científicas como geólogo y geógrafo, viajes, escritos y datos biográficos estuvieron ocultos, o fueron, al menos, distorsionados, para el público en general, por razones que nada tienen que ver con la simple nobleza del silencio de la historia. La sabiduría de esta última es insondable, y de manera efectiva tiende a volver invisible, lo que puede perturbar el trayecto normal de aquello que las personas interesadas, o las sociedades en general, aceptan como sentido común, o como parte de la vida cotidiana.

Kropotkin era un príncipe, con todo lo que ello implica; su familia formaba parte de lo más selecto de la aristocracia rusa, y estaba íntimamente relacionada con la monarquía de los Romanov, al frente de ese inmenso país durante más de trescientos años. De esta forma, a simple vista, pareciera carecer de lógica, que un aristócrata terminara vagando por los desolados yermos de Siberia, o diera tumbos en las cárceles rusas y europeas, simplemente porque sus ideas y emociones estaban con la clase trabajadora y los desheredados en general. Su renuncia al bienestar, las comodidades, la riqueza y la buena vida que podía proporcionarle el círculo aristocrático más cercano al zar, en ningún momento debe ser asumida como una pose sacrificial, cercana al gesto caritativo del rico arrepentido, antes bien que a la verdadera solidaridad, sustentada en un humanismo de profundas raíces clasistas.

Con frecuencia, de nuevo, la historia registra el caso de grandes revolucionarios, hombres y mujeres portadores de un rico abanico de simpatías hacia la clase trabajadora, sin que, necesariamente, sus raíces hayan sido sembradas ahí. Y está el caso, también, de aquel o aquella, que se entregan por completo a su servicio. Kropotkin fue uno de ellos. Pero la lista puede ser interminable, pues registra nombres tan ilustres como el de Karl Marx, Frederick Engels, Mikhail Bakunin, León Tolstoi, Rosa Luxemburgo, Alejandra Kollontai, Emma Goldman, Voltarine de Claire, León Trotsky Simón Bolívar, José de San Martín y muchos otros que, no sin contradicciones evidentes, pueden alegar en favor de sus orígenes obreros o campesinos. La educación, en estos casos, ha jugado el papel de un decodificador excepcional. El acceso al aula universitaria, a la gran biblioteca, al archivo bien abastecido, o al profesor erudito y comunicativo, hacen la diferencia con el proletario, o el campesino que tiene que partirse la espalda, a veces, hasta por doce horas diarias y el cual, con serias dificultades, dispone de tiempo para comer.    

Escáner Cultural nº: 
140

 

Mariano Sapia, Hay alguien

HOPPER: I. APROXIMACIÓN A SU OBRA

Por Mario Rodríguez Guerras

direccionroja@gmail.com

Introducción

La obra de Hopper es típicamente americana, algo regionalista pero realizada por un artista con un noble espíritu que está decepcionado por las relaciones que ofrece el progreso social y que sabe que no puede hacer nada por remediar esa situación, pero sabe que debe soportarla. Hopper muestra la resignación del hombre hacia los beneficios del supuesto progreso y por las supuestas ventajas del mundo moderno.

Surreal


LA SURREALIDAD MOVILIZADA

Por Enrique de Santiago

artedeenrique@yahoo.es

 

No será el miedo a la locura lo que nos obligue a bajar la bandera de la imaginación

André Breton

 

Se puede pensar que un surrealista a ser un nauta del subconsciente, podría ser una persona no conciente, o tal vez el ser parte de la surrealidad pueda ser constituyente de estar absolutamente de la realidad que nos rodea. Todo esto está lejos de ser efectivo, pues si en algo los surrealistas se han distinguido durante décadas, es en la manera de enfrentarse a la forma de dominación a la que se nos tiene sometido, para esto citaré en reiteradas oportunidades a André Breton, quien en su primer manifiesto surrealista, despeja dudas acerca del rol del surrealismo, de los surrealistas, el papel del delirio, lo maravilloso, lo ignoto. En este sentido, si buscamos lo maravilloso, es para presentarlo como alternativa a la miserabilidad de la vida cotidiana.

Por lo mismo ante la situación que se viene desencadenando en diversas partes del globo, donde el ser humano comienza a despertar de un falso espejismo, el falso espejo, para citar a un surrealista de Madrid. Los surrealistas tenemos una opinión y más que eso, una acción y esta pasa por defender la libertad de zafarse de las ataduras que le impiden a acceder a esto conocido como lo maravilloso. No es de extrañar entonces que los surrealistas hayan sido parte de la mayoría de las luchas libertarias, sea donde sea que estas se suceden.

Por lo mismo ante la situación que ha surgido por la negativa de la clase dominante (y gobernante)  de acceder a las demandas de los estudiantes y de la gran mayoría de los ciudadanos en Chile, es que nos sumamos al clamor libertario y justo. Pues no nos convencen  las formulas económicas para financiar la educación. y no solo esta, sino que también al área de la salud, la vivienda y toda necesidad básica para encontrar por fin el rumbo en pos del  desarrollo.

Las grandes firmas mineras internacionales vienen durante décadas profitando de manera abusiva sobre nuestras riquezas no renovables, impidiendo con esto solucionar nuestros problemas coyunturales como nación. En mi artículo del mes pasado en Escaner Cultural doy cuenta de los mecanismos perversos con los cuales la clase dominante se ha enriquecido con los fondos públicos y previsionales (fondos de AFP)

Escáner Cultural nº: 
139
El Navegante

 

Gerchy Gergana Atanasova, Cabalgar

 

EL GENIO DE PICASSO

 

Por Mario Rodríguez Guerras

direccionroja@gmail.com

 

I. El genio

Picasso fue un Artista que conoció las tendencias de su tiempo y las superó; se percató de la reducción que implicaba el arte del siglo XX y se negó a  quedar reducido por una imposición de su siglo, Picasso quiso ser él mismo por encima de los convencionalismos y creencias del momento.

Escáner Cultural nº: 
139
Perfiles Culturales


ÓSCAR WILDE Y REINALDO ARENAS.

ENIGMAS DE PASIÓN.

La libertad no se define, se ejerce.
Octavio Paz.

Rodrigo Quesada Monge[1].


Introducción.

Este es un ensayo sobre la pasión por la libertad y el goce de expresarla abiertamente. Aunque requiere un esfuerzo considerable encontrar a escritores, poetas, músicos o pintores que logren, de manera armoniosa y fructífera, enlazar ambas dimensiones del arte, es conveniente y útil hacer el intento. Más aún cuando se trata de escritores como Óscar Wilde (1854-1900) y Reinaldo Arenas (1943-1990), uno irlandés y el otro cubano, para quienes la libertad y la belleza son las dos caras de un mismo asunto: la vida.

El movimiento pendular que caracteriza a la obra de estos dos grandes escritores, entre la sutileza más excelsa y el desenfado más escabroso imaginable, es el eje vertebral que hace vibrar la riqueza sin límites de sus distintos medios de expresión estética e intelectual. No es posible concebir a un Óscar Wilde que reflexiona sobre la belleza, el arte, la buena conversación, y el buen comer, sin que sus valoraciones tengan algún grado de incidencia política, trabajada con la laboriosidad de orfebre del buen ironista y el sarcasmo penetrante de quien conoce las fisuras y debilidades de su objeto de crítica. Lo mismo sucede con Reinaldo Arenas, también un “escritor en las orillas” como diría Beatriz Sarlo refiriéndose a Borges, sólo que en este caso, las riberas en las que se despliega el arte y el pensamiento de Arenas son aquellas que la revolución cubana, en su etapa más dura, le permitió avizorar.

A Wilde la justicia victoriana lo silenció, o quiso silenciarlo, porque él les puso el espejo al frente, sin empacho alguno. Elías Canetti (1905-1994) decía que la era victoriana tenía una grandeza nutrida sobre todo de sus fracasos y omisiones. Esos defectos y problemas precisamente hicieron intolerable el espectáculo que Wilde quería obligarlos a ver. La supuesta justicia revolucionaria, en un primer momento, silenció a Reinaldo Arenas exactamente por lo mismo. Para estos dos autores, y así lo probaron en la práctica, la vivencia de la libertad no es un asunto puramente teórico. Existe una relación muy estrecha entre nuestras nociones de la belleza y sus eventuales resultados políticos, entendida ésta, la política, como la forma más efectiva para que los seres humanos, en grupos e individualmente, disfrutemos la riqueza que la sociedad y la naturaleza son capaces de ofrecernos. Si no toda la cultura occidental rodaría por los suelos. Porque la política no es sólo el ejercicio, habilidoso o torpe, del poder.

Con este ensayo aspiramos a orientar al lector, para que, según sugería Octavio Paz (1914-1998), aprenda a escuchar lo que los poetas tienen que decir sobre temas tan diversos como el arte, la belleza, la pasión y la política. La sordera del lector contemporáneo es insigne en muchos aspectos, como veremos. Por lo tanto, llegó el momento en que es posible retomar lo que estos dos grandes maestros de las letras nos tienen que decir, sobre una sociedad en la que el anonimato les ha borrado completamente el rostro a las personas. Se trata, por desgracia, de un anonimato muy bien trabajado, donde no interesa lo que uno piense, sienta o haga, en el tanto en cuanto ejerza su creativa labor de consumidor. Se trata de un anonimato rentable, que deglute mercancías y genera ganancias. Las opciones para ser persona se han reducido en un universo repleto de posibilidades, y eso es un enigma. Es un enigma también que hoy la belleza y el talento, la inteligencia y la sensibilidad se hayan elaborado a tal extremo que se confunden con productividad, rentabilidad y rendimiento. De todo esto trata este ensayo.

Escáner Cultural nº: 
139
Guía de Descarriados

PILARES DE NUESTRO TIEMPO

FRANCISCO FRANCO BAHAMONDE,
MAESTRO DE TIRANOS

Marcelo Olivares Keyer
olivareskeyer@gmail.com

LA BATALLA DEL SIGLO XX

   Ciertamente, el devenir histórico es uno solo, y toda división de este en periodos es sobretodo un recurso didáctico que a su vez enmascara una versión tendenciosa de la realidad. Pero también es cierto que los flujos y reflujos de la Historia van imprimiendo al paisaje humano tonalidades discursivas y texturas políticas que diferencian radicalmente un conjunto de décadas de otro conjunto de décadas.

  Aunque la mayoría de los libros de historia que nos hacen leer desde niños se empecinen en señalar otra cosa, la verdad es que la Segunda Guerra Mundial, así como otros hechos capitales para la historia del planeta, comenzó en España. Pero no aquella mañana de mediados de julio de 1936 en que un grupo de generales se sublevaron contra un gobierno constitucional que llevaba apenas cinco meses en el poder, sino a partir de los días y semanas siguientes, cuando las organizaciones de base exigieron y -lo fundamental- consiguieron armas para oponerse al golpe, dando así inicio a la conflagración que comenzaría a delinear nuestro tiempo.

  Pero, volviendo a lo planteado en las líneas que encabezan estas digresiones, ¿cuándo comenzó nuestro tiempo? Ante esta pregunta se viene de cajón la pregunta previa ¿qué define a nuestro tiempo? A mi parecer son dos los rasgos que predominan en Occidente (y más allá) desde hace ya un cuarto de siglo: Un capitalismo ya no sólo triunfal sino descarado y avasallador, y una fragmentación hasta la atomización de toda clase de reivindicaciones, reclamos y cacareos. Cuadro muy distinto de lo que sucedía hace medio siglo, cuando la amplitud y disciplina de las organizaciones de base, el alto grado de conciencia política de buena parte del proletariado, la gran cantidad de leyes sociales conseguidas tras un siglo de marchas y huelgas, mezclados a una religiosa creencia en un final feliz y en un cinematográfico triunfo de los buenos (o ,cuando menos, de la mayoría), daban para vaticinar que las izquierdas ganarían por fin la cruel y agotadora batalla del siglo XX. Pero no fue así, y a continuación de ese tiempo de esperanzas fundadas en la acción, vino este tiempo, nuestro tiempo.

  Si el umbral entre ambas épocas estuvo en los años setenta, cuando coexistieron la fe tozuda de unos con la despiadada reacción de otros, resultaría erróneo buscar el principio del fin de la era de la esperanza por esos mismos días, ya que todo elemento o fenómeno que habita el universo incuba en su seno la semilla de su propia destrucción. Entonces, hay que retroceder a esos casi tres años comprendidos entre julio del 36 y marzo del 39, cuando en los campos, pueblos  y ciudades de España, esa península europea que no por casualidad apunta hacia América, convergieron -como convergen todas las bestias en un pantano aún húmedo al inicio de una gran sequía- las facetas que la condición humana podía mostrar en ese estadio del tiempo: El heroísmo autodestructivo, la ingenua fe en las instituciones, el frío y certero cálculo, la venganza, la locura, y todos los monstruos que dormían en el ático, y que la guerra, ese desmoronamiento de todos los pactos, soltó de nuevo en las calles, como se suelta una manada de toros desbocados en una fiesta desquiciada.

Escáner Cultural nº: 
138
La casa de Asterión

 

 

Lota bajo los efectos del “Arte Loco”

E.P.I. – Encuentro (Internacional) Independiente de Performance II

 

Muñozcoloma
munozcoloma@yahoo.com - www.munozcoloma.com.ar - http://munozcoloma.blogspot.com

   

 

Escáner Cultural nº: 
138
El Navegante

Bruno Fargueta Casanova, Maternidad

 

EL ARTE DE PICASSO

 

Por Mario Rodríguez Guerras

direccionroja@gmail.com

 

Sin embargo, a pesar de la valoración que venimos haciendo de la profunda filosofía de Picasso vemos que su obra tardía no tiene esa grandeza. No pretendía pintar la vida, pretendía enseñarnos la vida mediante su ejemplo, enseñándonos los valores más elevados que hay en ella y que él había encontrado. Pero era más profundo en las intenciones que en la forma de expresarse. Y esto nos resulta terrible porque vemos en esta definición la misma que utilizó Nietzsche para la tragedia griega en la época de su máximo esplendor en la que los personajes no demostraban con sus palabras la profundidad de sus actos. Pero en la tragedia griega el público tenía que ser un espectador estético y no crítico, como ocurre hoy en día, y era capaz de ver en la obra la idea que contenía. A que haya una enorme distancia entre la vida y la interpretación que se hace de ella se debe que algunos pensadores no hayan sido comprendidos inmediatamente. Ni Picasso.

Escáner Cultural nº: 
138