Crítica
EL ESPACIO, EL LÍMITE Y LA INSTAURACIÓN DE LUGARES

De la serie: Muros - fachadas - forjas - rejas / Gráfica Digital - Paisaje Urbano - Tulio Restrepo - 2012
Por Tulio Restrepo Echeverri.
e-mail: tulio.restrepo@une.net.co
A partir de la lectura del texto de Martin Heidegger, El Arte y el Espacio, encontramos un marco conceptual para seguir el curso de las observaciones sobre el arte, el espacio y el juego recíproco de ambos, delimitadas por el autor, al contexto de la artes figurativas y, dentro de ellas, a la plástica.[1]
Es importante señalar que el magistral texto de Heidegger, nace de su relación con el escultor de origen Vasco, Eduardo Chillida, a partir de los habituales encuentros entre escritores, pensadores y artistas organizados por la galería Erker, de St. Gallen en Suiza.[2]
El ensayo publicado originalmente en el otoño de 1969, puede catalogarse dentro del género de libro de artista, resultado de la colaboración entre el filósofo y el escultor. La edición original limitada a 150 ejemplares para bibliófilos incluía un disco con una grabación del texto leído por el propio Heidegger y un manuscrito original en litografía acompañado de siete lito-collages de Chillida.

El habitante lírico: Los destinos, el poemario de CulebraNegra (2011)
por Carolina Benavente Morales
cbenavem@gmail.com
Este poemario se lanza hoy sábado 10 de marzo de 2012 a las 20:00 h en el nuevo Centro Cultural Ciudadan@os, ubicado en Eduardo Castillo Velasco 2811, Ñuñoa, Santiago (todos invitados, entrada liberada). A continuación una breve reseña del libro.
Una trama de afectos recortada del enjambre citadino nos presenta Los destinos, el primer poemario de CulebraNegra (Salvador Troncoso Curivil, Santiago, 1975). Entre el vértigo y la mudez de la emoción, el autor nos envuelve con el halo poético de una historia de desenfreno y desaliento que transcurre en un rincón sumergido de la realidad chilena. Trama que, a pesar del título de la obra, se consuma líricamente mediante la conexión y desconexión constante de los personajes entre sí, un conjunto de amigos cuyos sentires y devenires santiaguinos parecen flotar en el vaho del tiempo.
Para materializar su propuesta, CulebraNegra ha enturbiado la expresión del sentimiento original mediante una fragmentación aleatoria y una recomposición libre del texto, el que resurge desde sus versículos aislados como una posibilidad entre otras, inexorable solamente al mirar la traza de lo acontecido. Asimismo, los procedimientos de censura, tarjado y collage empleados en esta autoedición de raigambre fanzinera dejan rastros gráficos en la hoja, insistencia de una huella en la desaparición, indicio de la multiplicidad de caminos que se entreabren cada vez que oteamos el horizonte estético.

Caracalla, desprestigiado emperador
EL DESPRESTIGIO DE LOS SABIOS
Por Mario Rodríguez Guerras
1. De Wikipedia:
La hipocresía es, constante o esporádicamente, creencias, opiniones, virtudes, sentimientos, cualidades, estándares que se exigen en las demás personas, y que uno en realidad no tiene o no sigue. La hipocresía en sí es un tipo de mentira o pantalla de reputación.

Arte, ciudadanía y cultura popular:
"Arte de Cordel Recargado" en Valdivia (noviembre 2011)*
por Carolina Benavente Morales
cbenavem@gmail.com
Nuevo:
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Ciudadanos-artistas en la Plaza
Una buena cazuela, un gran collage
Durante el año 2011, los chilenos nos familiarizamos con incontables manifestaciones que cautivaron a la ciudadanía y cohesionaron el movimiento estudiantil en torno a sus demandas por una educación gratuita y de calidad. Tal explosión de creatividad colectiva no se había visto antes en el país, pero los cuerpos pintados, los pasacalles, los suicidios colectivos y los flashmobs, entre otros, forman parte de una larga serie de intervenciones estéticas en la sociedad. Realizada en distintas localidades de Chile el sábado 19 de noviembre de 2011, "Arte de Cordel Recargado" no surgió directamente del movimiento estudiantil, pero es parte de esa otra historia que se hizo visible gracias a sus protestas. La actividad, organizada por la plataforma virtual llamada en forma irónica Museo de Arte Moderno de Chile (MAMCHI), consistió en que cualquier persona interesada pudiese exhibir sus obras de arte colgándolas de cordeles en el espacio público, con el fin de expresar sus propias y diversas reivindicaciones.
Debido a su mayor exposición mediática, las acciones artísticas dirigidas a la televisión y a las redes sociales acaparan la atención de ciudadanos y expertos, a pesar de que se acompañan y en general se imbrican a otras que carecen de tales características. En particular, “Arte de Cordel Recargado” no sólo privilegió la acción desenchufada y desconectada, sino que además se desvió de la estética pop predominante. En efecto, su referente es la literatura de cordel, un género popular rural-urbano que tuvo vigencia sobre todo en el siglo XIX y cuyo nombre responde a que sus pliegos impresos se vendían, justamente, colgados de cordeles. Esto plantea mucho interés desde el punto de vista de la relación de las intervenciones artísticas con la cultura popular, ya que, al recurrir a ésta, los chilenos movilizados de hoy ensayan estrategias estéticas que no tienen cabida ni en la masividad ni en la esfera virtual. Ahora bien, si este tipo de intervenciones persiguen la transformación social, ¿cómo fue que lo logró “Arte de Cordel Recargado”? Voy a abordar esta pregunta en términos de los agentes, los discursos y las prácticas socioestéticas enfocando la actividad realizada en Valdivia, en la cual participé.

HOPPER: V. EL ESTILO AMERICANO
Por Mario Rodríguez Guerras
The American way of art
USA no tiene mitos a los que recurrir ni hijos pródigos a los que perdonar pero, tampoco, los desea porque todos ellos son figuras importadas del extranjero. Lo que los americanos sienten como suyo, y muestran a través de obras como las de Hopper, son los territorios conquistados, la paz establecida y las comodidades que proporciona la prosperidad económica, elementos completamente materialistas pero, a través de ellos, un espíritu sensible puede ser capaz de expresar ideas trascendentales.

HOPPER: IV. SU ESTILO
Por Mario Rodríguez Guerras
Hopper y las formas de conocimiento
El problema que han tenido los sabios para interpretar la obra de Hopper ha sido su racionalidad. Hopper, como buen genio, expresaba sensaciones e intuiciones. Nada de esto puede ser interpretado por una mente racionalizada ni por los hombres que han renunciado a su naturaleza humana y a sus conocimientos personales para refugiarse en el mundo fantástico de los conceptos. Y decimos fantástico porque los conceptos han nacido a partir del mundo personal pero eso fue originariamente. La evolución del hombre y el reconocimiento exclusivo de una existencia social han llevado a los hombres sociales a olvidar y rechazar la idea de la existencia de un mundo real y de un conocimiento irracional. La lógica es útil para profundizar en conocimientos vedados al conocimiento irracional pero no puede prescindir, como hace todo sabio, de la existencia de un mundo sensible.
Meditaciones libertarias

LA MUJER
Rodrigo Quesada Monge[1]
En los anales de la tradición anarquista se registra la participación política, cultural y plenamente revolucionaria de las mujeres, sin las cuales la acción y el pensamiento libertarios jamás hubieran llegado hasta donde lo han logrado. Ellas han sido voceras, activistas, poetas, escritoras, pintoras, creadoras en todos los géneros artísticos, literarios y científicos que han sido tocados, de una u otra forma, por el anarquismo. Sus acciones han sido fuertes, beligerantes, decididas y profundas cuando así lo ha requerido, no este o aquel manual, sino la pujanza y la invocación de una idea, de un sueño utópico, la creencia en la posibilidad de una sociedad sin Estado, sin Iglesia, donde la autoridad haya sido borrada de la historia y la libertad sea total.
No podía haber sido de otra forma, en virtud de que la mujer y el trabajador han experimentado, a lo largo de siglos de historia capitalista-sin tomar en consideración la más larga y tortuosa historia de la división sexual del trabajo y los orígenes del patriarcado-[2], condiciones similares de opresión y explotación, que los hacen coincidir en objetivos y métodos de lucha contra el sistema económico, en busca de una organización social, política y cultural alternativa, que no establezca distingos de género y sexualidad, y en la que hombres y mujeres puedan aliarse por la conquista de condiciones de civilización iguales para todos. Así de fácil como puede parecer, a los ojos del lector, la formulación de este principio, con enorme influencia en la historia del socialismo, de las ciencias humanas y de las ciencias naturales, ha encontrado dificultades espectaculares de realización, no sólo teóricas sino también prácticas. Tanto en lo que compete al diseño en los métodos de combate, de hombres y mujeres en condiciones de opresión, como en la clarificación de metas y en la construcción de utopías sociales, rectoras de aspiraciones y voluntad de cambio[3].
Porque el gran problema de la liberación sexual, económica, política y cultural de las mujeres reside en que, con más frecuencia de la debida, sus parejas, sus compañeros de lucha, no siempre las han acompañado, plenamente, en las agendas de temas y problemas que se han propuesto. Este asunto se complica todavía más, cuando se le da un poco de atención al hecho de que, el Estado y la Iglesia, dos de las expresiones más acabadas del autoritarismo, se alían a los trabajadores, cuando así les conviene, para “meter en cintura” a sus mujeres, quienes a veces deliran con un mundo de fantasía, según ellos, donde no sólo la maternidad sea revisada a fondo, sino también la paternidad, como nueva forma de enfrentar las recién adquiridas exigencias de las mujeres.

Lucía Margarita Hajna, En la puerta
HOPPER: III. SUS CONCLUSIONES
Por Mario Rodríguez Guerras
La simplicidad de la obra de Hopper es lo que ha dificultado su comprensión. El hombre vulgar entiende mejor las cosas complicadas cuando se presentan con abundantes razones que una escena carente de argumentos que se ofrece al conocimiento sensible inmediato.


Lucille Caballero, Photographe-chypre-16

Guillermo Rodríguez Enríquez, chica moderna
HOPPER: II. EL CONTENIDO DE SU ARTE
Por Mario Rodríguez Guerras
Hopper quiere enviar un mensaje universal en el siglo XX pero sin aceptar las formas de arte de su tiempo. La obra de Hopper muestra estos dos aspectos, lo eterno del contenido y lo antiguo de su forma, lo que sorprende en su tiempo, aunque no en su país.


Lucía Margarita Hajna, Cerro Monjas
Hopper persigue unos valores elevados fruto de un conocimiento personal con lo que su obra posee un contenido que incluye una crítica que enlaza con las tendencias de su tiempo aunque hayan llegado por caminos distintos, las vanguardias por un análisis de las injusticias del mundo, y Hopper por un conocimiento del dolor humano.

Mariano Sapia, Hay alguien
HOPPER: I. APROXIMACIÓN A SU OBRA
Por Mario Rodríguez Guerras
Introducción
La obra de Hopper es típicamente americana, algo regionalista pero realizada por un artista con un noble espíritu que está decepcionado por las relaciones que ofrece el progreso social y que sabe que no puede hacer nada por remediar esa situación, pero sabe que debe soportarla. Hopper muestra la resignación del hombre hacia los beneficios del supuesto progreso y por las supuestas ventajas del mundo moderno.




