Crítica

Plaqueta de la cueva de La Cocina, Valencia, 7500 – 5000 a.C.
Arte del siglo XX: ¿Es esto arte?
Mario Rodríguez Guerras
El problema para explicar el sentido del arte del siglo XX se debe la dificultad de dar una definición del arte que abarque los distintos períodos de su historia. Las numerosas opiniones que se han vertido son, el mejor de los casos, descripciones -y parciales. Tal hecho ha permitido que muchos autores hayan confeccionado obras que se ajustan al criterio de algún teórico y por ello deben ser admitidas por la crítica. Otras veces, se simula el trabajo de otro artista reconocido y tampoco se poseen razones para poder negarle la calificación de artista. Las consideraciones vertidas sobre esta cuestión tienen por objeto justificar ciertas obras o justificar al autor de las consideraciones, pues el prestigio del crítico exige que alcance la definición adecuada; y, en muchos otros casos, es una determinada intención la que dirige la opinión del crítico.

Mario Irarrázabal, Ensamble, 2012
Chile: el trabajo con el espacio (parte II).
María Pía Cordero
mpiacordero@gmail.com
Revisando el artículo anterior, resulta curioso fijar nuestra mirada en la muestra Objetos que hacen ruido, literalmente acotada en el tiempo y espacio, y la muestra Paseo de las esculturas La Pastora (ubicada en calle La Pastora, que comunica las avenidas Isidora Goyenechea y Apoquindo), permanente y abierta, que a escasas cuadras del Centro de Arte Contemporáneo de las Condes, se deja contemplar por el ojo dormido, casi miope, del transeúnte común que dirige su paso fugaz a uno de los tantos cubículos de las cientos de oficinas que albergan los espejados edificios del sector de “Sanhattan” en Santiago oriente, principal centro financiero de la ciudad. En este paseo, de esculturas de 2 a 3 metros de longitud, trabajadas en materiales como: bronce, piedra y acero, se reúnen a los escultores: Federico Assler, Cecilia Campos, Aura Castro, Francisca Cerda, José Vicente Gajardo, Francisco Gazitúa, Mario Irarrázabal, Osvaldo Peña, Cristina Pizarro y Sergio Castillo. En este lugar se da a conocer un hacer que media entre el oficio moderno y contemporáneo de la escultura. Por una parte, muestra trabajos que son lectura cerrada y definida de una idea, cualidades del oficio moderno, por la que se representa un contenido determinado con un referente específico. Ejemplo de esto, es el caso de la obra La pensadora (2010), de la escultura Francisca Cerda, trabajada en bronce fundido, representa un cuerpo de mujer sentado en un rectángulo de elevada altura, en un gesto de contemplación algo lúdico que observa el acontecer metropolitano, o, la obra Ensamble (2010), del escultor Mario Irarrázabal, trabajo en bronce fundido de patina verdosa, de casi dos metros de diámetro, se encarga de humanizar la ciudad con dos piezas rectangulares, dispuestas de forma diagonal, en cuya intersección aparecen las figuras de pequeños hombres entrelazados, caminando y dialogando, manifiestan la idea de aproximación y unión de elementos. Mediando con un hacer más cercano a lo conceptual y contemporáneo, cuyas características principales son la abstracción (geometrización y formas fluidas u orgánicas), movimiento e inclusión de los espacios, se observan los trabajos Doble relieve y columna (2010), del escultor Federico Assler, columna de hormigón armado, de apariencia totémica y fuerte textura rugosa, o, La catedral (2010), del escultor Sergio Castillo, ensamblaje de acero industrial, en el que se realza el material y el método constructivo.

PERO ¿QUÉ HACE ESA VACA EN UN MUSEO? (4ª PARTE)
Por Mario Rodríguez Guerras
El interés del sabio
La cuarta definición que hacen los sabios, que el arte es corrosivo, también la desmentimos y, como la abordamos en otros lugares, nos limitaremos a indicar que la corrosión es una cualidad de la obra pero no una condición del arte como nos quieren hacer creer quienes dicen que saben.
Pero hacemos notar que esa traslación de la cualidad a la esencia se ha venido produciendo con demasiada frecuencia. Los sabios defienden su interés. Defender el interés particular es legítimo. Planteemos la legitimidad de su interés.
David Lynch
De la metáfora delirante a la fragmentación
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Alberto Caballero
No me queda muy claro porqué emprendo la escritura de esta serie de artículos sobre la obra –magistral- de David Lynch. Quizás por haber dedicado tantos años a la investigación sobre la obra de Michel Haneke, en las antípodas de Lynch, compilada en mi libro: ‘La realidad ordinaria y la obra de Michel Haneke’. Quizás porque el año 2011 se lo he dedicado a la obra de John Cage, todo un descubrimiento para mí, que me ha llevado a poder pensar sobre el valor de ‘el silencio’ no solo para el arte sino para el sujeto moderno (serie de artículos publicados en Escáner Cultural). Quizás porque esto me ha llevado a leer con más detenimiento el trabajo fundante que hace Jacques Lacan sobre la obra de James Joyce, ‘la estructura como una escritura’. Si en Cage me quedó claro que la música es ‘a la letra’, ni para el instrumento ni para la voz, como objeto, demostrar cómo Lynch pasa de sus primeras películas, fundadoras de su obra, construidas como una metáfora delirante, a sus últimas donde poco a poco se va perdiendo toda narración, si alguna quedaba, para ir construyéndolas ‘a la letra’, fragmento a fragmento, será todo un reto. Quizás por el prestigio incuestionable que su obra ha adquirido no sólo a nivel académico y artístico, más allá del cine, tal que se ha hecho imprescindible para poder leer el derrotero que la imagen ha producido en el siglo XX: de Hitchcock a Lynch, es decir demasiado. Quizás por la densidad visual y de comprensión de su obra, tantas veces su visionado se hace insoportable, atravesar lo insoportable, poder decir algo sobre lo insoportable será parte de este trabajo, espero poder cumplir con cada una de las etapas señaladas y ofrecerles el recorrido prometido.
He dividido mi trabajo en etapas, quizás para poder seguir un programa marcado previamente, quizás para poder hacer etapas en el camino, etapas que no había podido realizar con anterioridad:
Una vuelta al Sur
Una vuelta al Sur por la construcción y evolución de maneras de acción colectiva.
Hacia la experimentación y transformación de procesos sociales, a través de la apropiación y la creación en los intersticios de la ciencia, el arte y la tecnología.
labSurlab (lSl) es un escenario de confluencia, diálogo, creación y producción de conocimiento entre iniciativas y proyectos, que se están gestando en torno a la cultura libre, el arte, la ciencia, la tecnología, el software libre y las comunidades, con el fin de tejer una red de redes en Latinoamérica conectada con el mundo.
Esta red, en constante construcción, tuvo su primer encuentro en el Museo de Arte Moderno de Medellín en el 2011. Allí nos dimos cuenta de que propiciar encuentros y estar juntos -en un mismo espacio-tiempo- permite la reverberación física y química de los cuerpos, ideas y sueños que se reconocen unos a otros, potenciando las posibilidades de intercambio y co-creación, en un aprendizaje constante que tiene el reto de hacer efectiva la afirmación de: “el lab es la red”.
lSl se ha soportado en herramientas de comunicación en red (n-1.cc, lorea, canales irc, foros, canales de streaming, entre otros), y aunque somos conscientes de las dificultades de la participación en estos medios, animados por la sinergia y el reconocimiento de problemas comunes, sabemos que debemos seguir aprendiendo y enseñándonos unos a otros. Trabajamos de manera intermitente, entre la certeza y el miedo a la creación colectiva, resonando en diferentes territorios, estimulando la emergencia de un tipo de organización distribuida y federada en diferentes latitudes, que encuentran en la red territorios libres para habitar de otro modo.
La latencia de esta red y la afirmación del carácter nómada del lSl hacen que en el 2012 el Centro de Arte Contemporáneo de Quito sea la sede temporal de este meta-laboratorio, en una apuesta por la creación de nuevas relaciones entre instituciones y prácticas de autogestión.
Arte Mundial

Serra Sanabrá y El Acero Vivo
Siempre he pensado que el verdadero artista no se mide tan sólo por su capacidad de plasmar un motivo o concepto por cualquiera de las disciplinas existentes o por ser capaz de acercarse a la tienda profesional o de manualidades a por unos pinceles y botes de pintura.
Sin duda alguna, el verdadero autor se nos presenta cuando es capaz de transmitir, procesar, elaborar y sobre todo crear nuevos caminos reconocibles dentro del amplio abanico creativo.
Todo ello pienso que se conjuga en la obra de la autora barcelonesa Serra Sanabrá.
Serra, que habitualmente trabaja con soportes de acero conjuntamente al óleo, dignifica el hecho del creador con iniciativa, del creador con el suficiente amor propio o más bien necesidad de transmitir algo diferente, algo marcadamente singularizado dentro de temáticas ya mostradas.

Tony Smith, "Die", 1962-1968
Michael Fried. "Arte y Objetualidad" (1967). Presentación y traducción.
Presentación de Carolina Benavente Morales
Traducción de Carolina Benavente, Macarena Brevis y Carolina Cárdenas
Presentación
El texto “Arte y objetualidad”, de Michael Fried, es un clásico de la teoría del arte contemporáneo porque, a partir de su aversión por el arte minimal o, como lo llama, arte literalista, el autor señala algunos de sus principales aspectos. Publicado originalmente el año 1967 en la revista Artforum, este ensayo permite apreciar el desafío lanzado hacia el formalismo por prácticas y perspectivas artísticas alternativas, con un alcance político disruptivo en la medida que escapan de la neta contemplación para ensayar diversos modos de participación del sujeto en la obra. Así, mientras el expresionismo abstracto de la inmediata posguerra había involucrado la recomposición individual del artista mediante la práctica del action painting (pintura de acción), el arte minimal de los 1960 conlleva una expansión hacia el espectador. El texto de Fried denuncia esta salida de encuadre acusando al arte minimal de caer en la teatralidad como principal recurso del “no arte”.

PERO ¿QUÉ HACE ESA VACA EN UN MUSEO? (1ª parte)
Por Mario Rodríguez Guerras
direccionroja@gmail.com
1. Arte es lo que llamamos arte
La más inconcebible definición de una cosa nos la han presentado quienes gozan de mayor prestigio en el mundo social, a saber, las personas relacionadas con el mundo del arte. A estas alturas, ya todo el mundo debe conocer las definiciones de los sabios acerca del arte: Arte es lo que llamamos arte; Arte es lo que hacen los artistas; Arte es lo que hay en los libros de arte; Arte es lo que hay en los museos…
Se conoce que, o bien todo el mundo ha quedado satisfecho con estas definiciones, o bien nadie se atreve a cuestionar la opinión de seres que socialmente están por encima de los demás. El arte es cosa incomprensible para el común de los mortales y piensa que el mero hecho de que alguien trate sobre cuestión tan inescrutable es motivo sobrado para rendirle pleitesía.
Pero, como los sabios sospechan que no a otro el mundo convence ni el arte ni su teoría, entran a descalificar la inteligencia de estas personas, que cada vez son menos numerosas pues el mundo moderno ha acabado por racionalizar a todo hombre haciéndole olvidar su naturaleza mediante el establecimiento de un sistema de doma en lugar de un sistema de formación y, eufemísticamente, llaman educación al proceso por el que se enseña al hombre a tener la libertad de pensar cualquier cosa con tal de que piense sus mismas ideas.
Los nuevos teóricos son herederos de los primeros. Aquellos tuvieron que abrirse camino luchando contra las inclemencias del tiempo o la incomprensión de sus coetáneos. Estos, en cambio, tienen aquellas pretensiones como base sobre la que erigir sus teorías y piensan que sobre ella se pueden sostenerse firmemente contra viento y marea porque quieren creer que lo que perdura triunfa por su valor de verdad y no por ser el interés que implantaron los más fuertes. Estos lograron imponerse a quienes presentaban otra forma de verdad que, tras su derrota, se denomina socialmente falsedad. Pero una y otra no son más que las formas de manifestarse el pensamiento de un tiempo. Así que hoy se llama falsedad a las expresiones del pensamiento superado y se tienen por verdades las manifestaciones del pensamiento actual que es la forma más racional que ha mostrado nunca la humanidad, un argumento, como otro cualquiera, para justificar su preeminencia eso sí, presentado según la exigencia de ser razonado.
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Taller de Mapeo Colectivo coordinado por Iconoclasistas en Barcelona, julio 2011
Artivismos para el 2012: creando ciudadanía*
por Carolina Benavente Morales
cbenavem@gmail.com
Así como muchos recordaremos el año pasado por el Thrillerazo, el Gagazo, las besatones o el "Instant Cacerolazo", desearíamos que el 2012 fuese pródigo en acciones a la vez creativas, divertidas, colectivas y comprometidas. En efecto, ellas le dieron cohesión y fuerza al movimiento estudiantil, logrando además ganar nuestra simpatía mayoritaria como chilenos. Pero no se juega dos veces con la misma sorpresa y las condiciones del juego han cambiado, pues la protesta ha estallado, la represión ha aumentado y ahora es otro el objetivo de los jóvenes dirigentes: la articulación de un conjunto más amplio de reivindicaciones sociales, sin las cuales, de todas maneras, no podría llegar a tenerse una educación gratuita y de calidad. Así, en principio, estaríamos todos invitados a sumarnos a un proceso inédito de diálogo y acción a escala nacional.
Como se trata de no repetir los desacreditados esquemas políticos vigentes, lo anterior plantea numerosas interrogantes en cuanto a los mecanismos a emplear, aspecto en el cual, nuevamente, el arte puede hacer una gran contribución. En efecto, a pesar de sobresalir por su carácter multitudinario, las manifestaciones estudiantiles del 2011 bien pueden enmarcarse dentro del vasto campo de posibilidades que, a lo menos desde la década del 1970, nos ofrece el llamado “artivismo”. Contracción de arte y activismo, este término remite a prácticas estéticas de acción directa, concreta y sostenida dentro de un campo de lucha social. Como parte de una nueva estrategia de contra-poder, los artivismos han protagonizado las últimas movilizaciones sociales a nivel global, pero, ante su variedad de métodos, alcances y perspectivas, y a pesar de su espontaneidad, puede ser bueno preguntarse cuáles podrían ser más afines al mencionado objetivo de la articulación social.
EL ESPACIO, EL LÍMITE Y LA INSTAURACIÓN DE LUGARES

De la serie: Muros - fachadas - forjas - rejas / Gráfica Digital - Paisaje Urbano - Tulio Restrepo - 2012
Por Tulio Restrepo Echeverri.
e-mail: tulio.restrepo@une.net.co
A partir de la lectura del texto de Martin Heidegger, El Arte y el Espacio, encontramos un marco conceptual para seguir el curso de las observaciones sobre el arte, el espacio y el juego recíproco de ambos, delimitadas por el autor, al contexto de la artes figurativas y, dentro de ellas, a la plástica.[1]
Es importante señalar que el magistral texto de Heidegger, nace de su relación con el escultor de origen Vasco, Eduardo Chillida, a partir de los habituales encuentros entre escritores, pensadores y artistas organizados por la galería Erker, de St. Gallen en Suiza.[2]
El ensayo publicado originalmente en el otoño de 1969, puede catalogarse dentro del género de libro de artista, resultado de la colaboración entre el filósofo y el escultor. La edición original limitada a 150 ejemplares para bibliófilos incluía un disco con una grabación del texto leído por el propio Heidegger y un manuscrito original en litografía acompañado de siete lito-collages de Chillida.







