Escáner Cultural

REVISTA VIRTUAL DE ARTE CONTEMPORÁNEO Y NUEVAS TENDENCIAS

ISSN 0719-4757
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Libro

 


 

Polvareda
(Novela por entrega)
III

Por Rocío Casas Bulnes

Trato de recordar pero fue hace tanto tiempo que ya no me ayudan ni los números ni lo que otros me han contado. Hago un gran esfuerzo por dejar que las imágenes pasen cual nubes, sin que yo trate de retenerlas, como lo hace quien espera la muerte con valentía. Creo haber estado caminando sobre un suelo húmedo. Sí, es lodo y estoy metida en medio de la selva. Tengo nueve años. Camino sola. Mi respiración está demasiado agitada, aunque mis pasos de felino van lentos y cautelosos. No estoy segura de qué tengo miedo, pero escapo de algo sin saber en qué dirección viene. Muevo mis brazos para encontrar una salida. No veo nada, sólo a veces un hilo de luz se cuela entre las crestas densas. Baja para desaparecer dentro del fango transformándose en renacuajos.

Había estado en medio de una pelea. Es una casa desconocida y todo se viene abajo entre risas de hombres. Vuelan cabezas de aquí para allá, embistiendo violentamente lo que hasta hace un momento era una cena agradable. Algunos huesos humanos de estos que tengo frente a mí tienen carne que se niega a desaparecer, y los gusanos roen felices restos de lo que antes fue piel. Otros han pasado por el blanco impoluto para mutar al polvo duro, como la tierra que se pega dentro de sí misma formando en apariencia una roca. Se deshacen con cada viaje por el aire, van desprendiéndose pedacitos que se disuelven y desaparecen. Otras se parten en trozos grandes, por aquí una mandíbula sin los dientes delanteros, por allá un pómulo y la concavidad del ojo vacío.


Trato de recordar pero fue hace tanto tiempo que ya no me ayudan ni los números ni lo que otros me han contado. Hago un gran esfuerzo por dejar que las imágenes pasen cual nubes, sin que yo trate de retenerlas, como lo hace quien espera la muerte con valentía. Creo haber estado caminando sobre un suelo húmedo. Sí, es lodo y estoy metida en medio de la selva. Tengo nueve años. Camino sola. Mi respiración está demasiado agitada, aunque mis pasos de felino van lentos y cautelosos. No estoy segura de qué tengo miedo, pero escapo de algo sin saber en qué dirección viene. Muevo mis brazos para encontrar una salida. No veo nada, sólo a veces un hilo de luz se cuela entre las crestas densas. Baja para desaparecer dentro del fango transformándose en renacuajos.

Había estado en medio de una pelea. Es una casa desconocida y todo se viene abajo entre risas de hombres. Vuelan cabezas de aquí para allá, embistiendo violentamente lo que hasta hace un momento era una cena amagradable. Algunos huesos humanos de estos que tengo frente a mí tienen carne que se niega a desaparecer, y los gusanos roen felices restos de lo que antes fue piel. Otros han pasado por el blanco impoluto para mutar al polvo duro, como la tierra que se pega dentro de sí misma formando en apariencia una roca. Se deshacen con cada viaje por el aire, van desprendiéndose pedacitos que se disuelven y desaparecen. Otras se parten en trozos grandes, por aquí una mandíbula sin los dientes delanteros, por allá un pómulo y la concavidad del ojo vacío.

Escáner Cultural nº: 
150

 

Polvareda

(Novela por entrega)

II


Por Rocío Casas Bulnes

Antes que los señores de las grandes casas esparcieran su poderío por toda la tierra, hubo dos reyes poderosísimos que de diversas maneras los engendraron. Se dice de ellos que hicieron grandezas, que le dieron nombre a su cultura y que además la convirtieron en una presencia inmortal. Creían en la edad de las ciudades y en que estas permanecían luego de ser saqueadas, tragadas por la selva o reducidas a sus cimientos. Esa fe inalterable hacía orgullosos a los señores, actuando con una crueldad desmedida. Además tenían en su sangre naturaleza mágica, y aunque esto último fuera cierto, no pudo ser visto en sus acciones. Sus nombres fueron Cucumá y Chalcó.


Ambos reyes, mientras convocaban el poder absoluto, fueron destruyendo campos, selvas y desiertos, arrasando al paso los distintos pueblos y ciudades con toda la gente que tenían dentro. Entre los sitios poblados y las civilizaciones que ya no existen se cuentan aquí cerca nuestro historias de humanos con apariencia fantasma, con pintura en el cuerpo y cabezas puntiagudas. Habían otros que abiertamente permitían a las mujeres llevar la casa y la economía familiar, así como las tareas de medicina, para ellos dedicarse a tomar y hacer la guerra. Se cuenta de unos que vivieron encaramados en la selva hasta que de manera misteriosa desaparecieron abandonando sus ciudades. Otros hablaron de seres con un poder mental tan grande que podían mover piedras monumentales a grandes distancias, sorteando incluso riscos y acantilados. Los que estaban cerca de las faldas de un gran golfo no habían sido vistos nunca, pero sí sus rastros de cabezas gigantes. Unos más, a través de las cordilleras bailaban con ropas de color fosforescente y daban giros que les hacían llegar al trance.

 

 

Polvareda
(Novela por entrega)


I

Por Rocío Casas Bulnes

“Y ésta fue su existencia, porque ya no puede verse el libro que tenían antiguamente los reyes, pues ha desaparecido. Así, pues, se han acabado todos”

Nombres de todos los descendientes salidos de nuestros abuelos. ¿Los recuerdas?, estos son sus nombres. Convocaremos aquí a las generaciones de reinos y de nuestros primeros padres. Vinieron desde muy lejos, atrás en el tiempo, cuando de pronto el negro infinito del cielo se llenó de puntos. Y aparecieron unas como luciérnagas que se desplazaban a todo lo ancho, a veces chocando, recorriendo caminos separados hasta que por fin una a una se acomodaron en un rinconcito. Se hicieron su nido en la noche.

Luego, la bola blanca vino desde el oriente. Primero se escuchó el rodar de piedra contra los árboles y la tierra. Al llegar al agua del mar se detuvo un poco, como dudando, y luego se metió así nomás, y mientras avanzaba iba dejando una luz en la superficie de las olas. Salió por allá, donde termina el horizonte, y rodó entonces por el cielo hasta bien arriba. Nunca se movió de ahí, pese a sus eternos cambios de ánimo. Sólo cuando llegó el sol y se dio la vida, sólo ahí las luces de todos los tamaños en el cielo negro desaparecieron a intervalos para dar paso a lo que sería. Nada se vio a su llegada, se cubrieron las cosas con una luz dura que las hizo desaparecer. Poco a poco surgieron sutiles colores nuevos, hasta que ya estando lejos a lo alto se le vio como un punto de fuego. Así lo cuentan.

Salieron de ahí los señores, los primeros padres y estos que después se dijeron primeros padres. Muy atrás la abuela generadora, muy atrás el tapir. Salieron y se hicieron sus casas, que por lo que cuentan eran muy grandes. Había de todo en esas casas, comarcas se armaban de gente funcionando en torno a un señor, manufacturando su vida en función de lo necesario para el otro, y esos señores crecían más y más, y protegían a los suyos para que éstos los protegieran a ellos. Algunos llamaban a eso solidaridad. Primero eran unas cuantas, luego muchas casas aparecieron, nueve casas hubo y tantas como apellidos existían. Eran señores de las ciudades, todas las que surgieron en ese entonces. Se escribieron listas para sujetar esos nombres, para que no se perdieran y algo de legado quedara. Esos grandes señores de las grandes, grandísimas casas. Este era el de la ciudad tal, éste el de la casa de al lado, y así sucesivamente en todas las generaciones perdidas. Primer señor: presidente de la casa grande. Octavo: canciller de las familias. Segundo: encargado de asuntos públicos en casa grande. Quinto, ministro de cultura. Tercero: jefe de fuerzas armadas. Séptimo: Administrador de asuntos jurídicos. Cuarto: recaudador. Sexto, alcalde eclesiástico. Noveno, rey de legislaciones. Nombres de señores, generaciones que ocuparon los asientos. Investidos de autoridad, se les vio ejercer los espacios desde la selva de la chiquitanía al cabo de hornos y los cuatro caminos.

Perfiles Culturales

 


Los diarios de Márai. 1984-1989.

 

Sandor Márai (Hungría: 1900- USA1989). Diarios. 1984-1989 (Barcelona: Salamandra. 2008. Traducción de Eva Cserhati y A.M. Fuentes Gaviño) 219 páginas.

Por Rodrigo Quesada Monge

Esta edición de los diarios de Márai, en realidad el último volumen de seis en total, y que los otros cinco aún esperan ser traducidos al Español, tiene un excelente nivel y carece de entuertos litográficos, lo que prueba la brillante labor de traducción y montaje realizada por una editorial que se ha especializado en hacer llegar al público hispanoamericano, textos de alta calidad e inigualable factura artesanal. En pocas palabras, es sencillamente una delicia tener en nuestras manos un libro publicado por Ediciones Salamandra.

 

Estos diarios son una muestra significativa de lo que es la literatura profunda, aquella que trata y reflexiona sobre los grandes temas intemporales de la humanidad: la vejez, la desilusión, el cansancio, la esperanza, el amor, la compañía. La literatura de Márai es de lo mejor de la literatura centroeuropea, aquella que presenció y vivió en carne propia la caída del Imperio Austro Húngaro, y lo que significó para muchos intelectuales y artistas el hecho de tener que abandonar su hogar, para empezar a vagar por el mundo. Márai salió de Hungría en 1948, poco después de la ocupación de los comunistas, y estuvo en varias partes de Europa, hasta que finalmente terminó suicidándose en California, en febrero de 1989, totalmente solo, dos años después de la muerte de su esposa.

Escáner Cultural nº: 
147
Arte y Tecnología

Valeria Radrigán, presentación libro Corpus Frontera

Presentación libro Valeria Radrigán

CORPUS FRONTERA

6 de Noviembre de 2011

Yto Aranda

 

En nuestros tiempos actuales, en los que cada vez tomamos mayor conciencia de estar  sometidos a un sistema económico desgarrador y esclavizante, en donde los medios de comunicación tradicionales y masivos junto a los gobiernos de turno se someten sin mayor resistencia a los intereses de los dueños del dinero y todo lo que éste puede comprar (este “todo” cada vez más amplio, incluyendo los bienes intangibles), la tentación a ser cómodos y contentarnos con lo que nos toca y de paso aprovechar los pocos privilegios que nos hacen creer que tenemos, es el denominador común. La salida acomodadiza a la problemática de la vida actual es lo es considerado como “normal”.

 

Pero existen personas que no se rinden tan fácilmente, que poseen la valentía de ser la excepción a la regla, y afortunadamente, en nuestro país, muchas de estas personas se han estado haciendo notar durante este año 2011. Logrando darnos un aliento de esperanza y si no alcanza para eso, al menos nos hacen sentir orgullo, en especial los jóvenes estudiantes y otros pensadores que han puesto sus esfuerzos en apoyar con argumentos de peso la necesidad de cambios sustanciales en la estructura social y política de nuestra sociedad actual. Y también afortunadamente, estas personas que no se conforman con el “alimento prefabricado” que intentan hacernos digerir, no se encuentran sólo en Chile, también se están dejando ver en muchos lugares del mundo, aunque aún no se llegue a resultados satisfactorios, han logrado con esfuerzo y riesgo hacer sentir un malestar cada vez más expandido.

 

Hay personas que indagan más allá del horizonte vulgar: individuales y colectivos que se atreven. Y atreverse significa ser valiente y ser valiente no es un asunto menor. Todo esto es lo que se me viene al espíritu cuando leo los textos de Valeria Radrigán. Visualizo a una mujer que se atreve a comunicar y compartir de manera rápida, casi inmediata, los conocimientos que está adquiriendo y los resultados de sus investigaciones. Y esto implica un riesgo, el que ella sume cuando dice: “Soy fan del copyleft, considerando la estrategia de la multidiferencia digital mi principal lógica de acción, lo cual hace que fácilmente mi estudio sea tildado de poco riguroso o profundo”. Luego cita una afirmación de “Wikibooks” que, resumiendo, refiere al escritor tradicional como a una persona que ve en la prolongación del tiempo en el proceso que demora en escribir, como una garantía que lo libra de la improvisación, la superficialidad y la inestabilidad.

 

Pero a Valeria esto no la amedrenta, ni detiene, pues para ella, los tiempos actuales y los temas que le interesan, no le permiten esperar y prefiere optar por una escritura, que ella misma define como propia de la red Internet, cito: “Improvisada, superficial y por cierto, inestable”

Escáner Cultural nº: 
143

MARTA TRABA. ESE DURO OFICIO DE MIRAR

Desde Venezuela, Carlos Yusti

¿Qué reacciones nos asaltan al mirar un cuadro? ¿Cómo vemos la realidad que recrea una pintura? ¿Cuál es nuestra posición ante obras que parecen burlarse de nuestra inteligencia? ¿Cuál pintor que se inicia será una luminaria en la historia del arte y el mercado? De seguro un crítico de arte se hace estas mismas preguntas que cualquier observador común de obras artísticas. Sin duda el ojo especializado de un crítico, a diferencia de nuestra mirada inexperta, no tendrá piedad con la obra expuesta. Nadie quiere estar en la piel del crítico de arte, nadie quiere semejante oficio que busca ser una guía y al mismo tiempo desentrañar el peculiar vínculo entre el arte y la existencia.

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VOCES DE BARES, VOCES DE CAFÉ

Desde Chile, Raúl Hernández

Donde nos juntamos a taladrar la tarde con ladridos secos y pequeñas voces. En donde supimos que después de arrancar por las escaleras de las sombras que dicen conocerte, vendría un tibio invierno, con saludos al otro lado de la carretera. Es en la ciudad o en el puerto, el café o el bar. Las avenidas siempre son las mismas esquinas juntas al camino.

Los escritores: Carlos León, vivió su literatura en Valparaíso; Jorge Teillier, en su morada irreal. Este último hacendado en diversos bares santiaguinos ya con historias y lejos de las nuevas construcciones voraces. Nueva York 11, "La Unión Chica". Acá podemos oler la existencia del comentario transpuesto por cañas placenteras dentro de fotografías que dicen que ese día era invierno, que había que andar con bufanda, con abrigos, con chaquetones. Ese día también helaba en el puerto, en el "Café Riquet". A esa misma hora el escritor porteño de "Sueldo Vital" anotaba con su pluma la descripción exacta del personaje habitual de los pasajes, ese que no se ve desde los balcones. En esa misma tarde, el humo del café omnipresente y soberbio enviaba mensajes hacia el negro obtuso de la caña de vino.

Y si supiéramos a qué hora estaba la vuelta a casa, a qué hora estaban los martillos sonoros de la persistencia, escribiendo una "lectura", ya no sólo una escritura, conoceríamos el lugar que abastece la pluma, insidiosa ante una servilleta, humedeciendo de rastros líricos solo distinguibles a la ética del garzón. Una forma de recordar y abastecer el cuerpo de la somnolencia con detalles claros del que sabe mirar, abstraer, conversar, callar. Es esta literatura de conversaciones, esta escritura clara de memoria y absoluto silencio, escrita en bares y cafés.

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ARTE Y LITERATURA

Isaías Peña Gutiérrez , Colombia

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MARÍA LUISA BOMBAL. UNA ABEJA DE FUEGO CON AROMA A PÓLVORA

Desde Chile, Muñozcoloma

El atardecer de hoy fue violento, nubes grises y pesadas cubrieron el cielo, haciendo estéril el poco esfuerzo del sol por iluminar los rincones de esta casa, que poco a poco se ha transformado en una fortaleza inexpugnable de los sueños (mis sueños). El peso de la noche se volvió agobiante, el viento se detuvo y en el ambiente quedó flotando un silencio frío como el de las salas de hospital, la ausencia lo colmó todo. Y yo, como hace mucho tiempo, comencé a desesperarme, mi frágil estabilidad desapareció y comencé a encender todas las luces que encontré en cada habitación, en un circuito demencial e interminable (interminable como la cantidad de cuartos que hay acá).
Busqué algo o alguien que me diera cierta esperanza, pero como nunca esta casa se encontraba vacía, quizás como reflejo de mi alma, carente de esperanza y de iluminación. Me inventé cuestiones mentales y pensé en la tierra, en las profundidades, en la humedad e intenté ser optimista, pensé en la semilla que espera en el interior de la oscuridad el día en que verá la luz, el día de la germinación; pero me percaté que nuevamente me engañaba, que no había optimismo en mí, que existen vacíos enormes y que el sufrimiento, a veces, puede ser perpetuo. Siempre admiré a las personas que pueden llorar, porque pienso que se purifican a sí mismos desde el interior, cuestión imposible para mí, sobre todo en este estado de sequedad absoluta en que me encuentro.

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NOTA 09: EL NO-MUSEO, LA INSTALACIÓN DE LA REALIDAD VIRTUAL

notas 1995-2005
Desde Barcelona, Alberto Caballero

Para Paul Virilo, esta caída tiene valor de 'accidente' , no es la elaboración del concepto que implica su caída, por ejemplo desmontaje de la representación por las vanguardias del siglo XX, sino la acción misma que este produce. La representación no es suficiente ante lo imprevisto de la acción, los desencadenantes son catástrofe, destrucción, derrumbe. Si hasta el momento nos habíamos quedado sin objeto, luego sin artista, ahora nos quedamos sin'realidad', sin escenario, el escenario es 'los escombros', los restos de dicho accidente.

Ce qui arrive (El accidente). Investigación Paul Virilo.

Instalación Fondation Cartier pour l'Art Contemporain, Paris 2003.

Propuesta del 'Museo del accidente'

Los conceptos

En Parque Humano hemos encontrado dos conceptos fundamentales para definir lo humano: la imagen de lo humano y el texto / escrito. Por un lado una imagen desprendida de su materialidad y una es.trophe (estrofa) desprendida de su consistencia, nos deja a merced de una 'pura materialidad'. La caída del significante 'palabra' y del significante 'imagen' pone a la materialidad de 'la letra' en acción.

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RESERVAS DEL ARTE CONTEMPORANEO. NOTAS SOBRE EL LIBRO DE CECILIA VALDEZ: PINTURA EN CHILE 1950 – 2006

Desde Santiago, Víctor Hugo Bravo + Klaudia Kemper

Chile, un país de espacios imaginarios, de memoria restringida a la invención.

Los sucesos se confían constantemente a la capacidad de recordar, operación que en la mayoría de los casos invalida la investigación fidedigna, real y concreta cualquiera sea el ámbito, la que golpea lisa y llanamente en los sistemas educativos, en la cadena epistemológica de la cultura. Constantemente se está reinventando una historia de las cosas a modo de relatos novelados, subjetivos e imprecisos.

Como determinar una construcción espinal de nuestra cultura, específicamente de una breve historia de las artes visuales en chile sin su referente, modelo real de este quehacer instalado en la historia.

Las obras aparecen normalmente como una reproducción mítica y en casos fantasmagórica de los periodos, precisamente esto da paso libre a las mitologías del arte, esas narraciones e imágenes que circulan de boca en boca, a modo de obras pero argumentado en la fe.

Una apreciación de un modelo cultural, de un periodo histórico, de una configuración visual, requiere claramente del acontecimiento empírico, esa investigación exhaustiva, registrada y constatada en un soporte, soldada con tinta a un documento.

ALEJANDRA WOLF

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UN MUNDO SIN CÓDIGOS, DA VINCI

Desde Panamá, Rolando Gabrielli ©2006

Me hago ECO, de Umberto

La mujer pasó delante de mi mesa de trabajo envuelta en planos y yo en mis textos sobre arquitectura, la silueta de la ciudad. ¿Quién se inscribe para ver en estreno El Código Da Vinci? No levanté la cabeza, pero sentí como anotaba algunos nombres y los repetía en voz alta. El verbo corría por la sala de los arquitectos, sobre sus mesas, bajo las lámparas de luz blanca. No creo que alguien se haya negado al llamado del filme mediático, a la historia del inefable Dan Brown y su señora Blythe, la investigadora que descifró la historia del best seller en el libro El Enigma Sagrado de Michael Baigent y Richard Leigh. La mujer dijo OK, ya están apuntados para el viernes, y sentí el viento de la puerta detrás de mis hombros. Yo había leído hace unas horas la crítica en el Festival de Cine de Cannes, donde se estrenó el libro. Los críticos pusieron una lápida sobre el filme, su director y la estrella principal y su acompañante. No fue por eso que no me inscribí con la manada, sino por esa costumbre que tiene la gente de usar celulares, comer, mascar, reír y sobre todo hablar durante la presentación. Desde luego en Cannes, la risa, el silencio y el chismorreo no faltó. Pero, me dije, después de Cannes, a otro perro con ese hueso de Dan Brown. Iré otro día. De la novela me enteré cuando recién salió editada opor una rusa, que me llamó muy exitada con sus hallazgos y mil preguntas que me hizo. Ella, nacida en los Urales, ingeniera, agnóstica, se devoraba El Código Da Vinci y toda la historia que podía sobre el cristianismo. 

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ARTE Y LITERATURA

Desde Colombia, Isaías Peña Gutiérrez

Libros de ensayo e historia

Rufino José Cuervo. Un hombre al pie de las letras , del excelente historiador Enrique Santos Molano, sobre una de las figuras fundacionales de la cultura colombiana (Instituto Caro y Cuervo); La otra agonía. La pasión de Manuela Sáenz , del novelista Víctor Paz Otero (Villegas Editores); Mujeres inolvidables , de Flor Romero, donde estudia 18 perfiles de heroínas, escritoras y personajes de América Latina, entre ellas, Policarpo Salavarrieta, Anacaona, Manuelita Sáenz, Teresa de la Parra, etc.; 1er. Encuentro Nacional de Escritores "José Eustasio Rivera". Memorias , compiladas por Betuel Bonilla y Esmir Garcés (Neiva, Huila); La estrategia de la solidaridad , ensayos y escritos periodísticos, de Antonio Mora Vélez; Escribivir , sobre poesía y sociedad (Silbos Ediciones, Bogotá).

Revistas

Noventaynueve , No. 6, Cartagena, Colombia, dedica parte de su contenido a la memoria de su editor, el poeta, investigador y cinematografista, Jorge García Usta, fallecido a los 45 años, en plena actividad intelectual (direccion@revistanoventaynueve.org); Estudios Colombianos , No. 27-28, de la Asociación de Colombianistas y The University of Illinois, con ensayos de Clara Camero, Jordi Llanó, Graciela Maglia, Adolfo González, Álvaro Pineda Botero, Serafín Martínez y Ana Cecilia Ojeda (www.colombianistas.org).

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CAJA NEGRA ARTES VISUALES

Historia colectiva

Desde Santiago, Víctor Hugo Bravo

Un espacio físico, un concepto sobre las formas de hacer arte en sus múltiples definiciones. Un aparataje cultural.

Caja Negra después de 20 años es historia de la cultura en Chile y su construcción como ejercicio paradigmático de las gestiones autónomas.

Diseñada en sus inicios como un espacio que posibilitaba la contractura con el sistema imperante, ha evolucionado a un centro de trabajo e investigación colectiva y particular en las problemáticas de las artes visuales, con un funcionamiento acentuado en la diversidad de los discursos y las formas pero que se canaliza en conclusiones coherentes, estructuradas en los mismos diálogos laterales donde se gestan sus propuestas.

Los cruces y las fricciones entre las obras y los mismos artistas, señalan las líneas rectoras de cada proyecto en un hacer aparentemente caótico, distanciado de lo programático pero que en la empiria cobra la suficiente fuerza como para impregnar de un total las resultantes de sus propuestas.

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