Escáner Cultural

REVISTA VIRTUAL DE ARTE CONTEMPORÁNEO Y NUEVAS TENDENCIAS

ISSN 0719-4757
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Libro

Invitado

 

MATADEROS de Ricardo CARREIRA (reseña)

Por Augusto Munaro

MATADEROS
Ricardo CARREIRA
Epílogo: Ricardo Piglia
Ediciones Stanton
Buenos Aires, Argentina. 2010. (124 Págs.)

El artista plástico y escritor argentino Ricardo Carreira (1942-1993), ha dejado una obra desperdigada, inobjetablemente inclasificable; que a pesar de su marginalidad ha logrado trazar una zona atípica dentro de la literatura nacional. Hacedor de curiosos textos conceptuales, desarrolló a través de una vida azarosa (interrumpida por varias internaciones en el Borda), un singular trabajo poético y teórico sobre el lenguaje. Con una escritura que abre otra relación lingüística con la realidad, su mayor logro consistió en buscar otro sistema de significación. Su poesía denotativa se descubre paulatinamente mientras se enuncia a través de subrayados y cuestionamientos gramaticales. Así es como con el verso libre introduce conceptos para llegar (con un léxico simple y prosaico) a deshabituar al lector de la funcionalidad de las palabras; con el fin de arrimarlo a otro grado de literalidad. “El lenguaje sirve muchas veces (más) para perderse que para encontrarse”, nos advierte en un pasaje desconfiando de la utilidad con que la sociedad se sirve de él. “Lo único que queda es la distancia entre nosotros y la realidad que nombramos” afirma convencido en volver a los fundamentos del valor subversivo que encripta toda palabra. Su vida fue una tentativa de acortar ese recorrido aludido. Crear y organizar otro lenguaje.

Escáner Cultural nº: 
160

 

Rayuela: Instrucciones para salir ileso

 

 

Todo lector de Rayuela percibe de inmediato el acaudalado bagaje de lecturas que forma el andamio intelectual con cuya ayuda Cortázar levanta su novela. Esas lecturas aparecen a lo largo del libro a veces como puntos de apoyo sobre los cuales hace palanca la obra, otras, simplemente como nervaduras invisibles o semivisibles que alimentan o sostienen sus páginas”.

Jaime Alazraki (Prólogo a Rayuela, reedición Biblioteca Ayacucho)

 

Carlos Yusti

En esa montaña rusa (que es la experiencia lectora/leída) con sus movimientos de serenidad y de vértigo hay libros ( y autores) que te persiguen toda la vida aunque uno no se encuentre huyendo de manera abierta y declarada; libros que forman parte de tu arsenal espiritual, de tu trinchera para resguardarte de la artillería sostenida de la deshumanización y la estupidez que a diario te bombardea.

Rayuela, esa novela que escribió Julio Cortázar como un exorcismo y un recorrido de iluminación zen (el título pensado por el escritor para la novela en principio fue Mandala), especie de viaje místico hacia ese abismo personal del ser. Dicho así la trama de una novela que es dosenuna parece simple, pero zambullirse en sus páginas y personajes, más que en una trama especifica en sí, puede resultar resbaladizo para no utilizar la palabra peligroso. Su lectura te dejas marcas y moretones, nadie sale indemne de su lectura.

En mi biblioteca hay varias versiones, desperdigadas aquí y allá como pétalos de una flor exótica y cambiante. La razones para esta obsesión rauyuelesca la ignoro, pero he logrado contabilizar alrededor de 15 ediciones en español de países distintos, y sin duda incluiré la última edición en homenaje a sus 50 años. Novela que no envejece y la cual en el momento de su publicación resultó experimental y un tanto vanguardista, pero hoy su propuesta de los dos novelas en una resulta una especie de fuego/juego de artificio con esa subrayada petulancia tan argentinosa.

Lo que importa de Rayuela no es tanto su estuche (o sus pretensiones de puzzle que buscar hacer participe al lector), sino esa forma especial con los cuales Cortázar amasó a sus personajes; personaje, que al igual que en esas grandes novelas etiquetas como clásica adquieren vida autónoma, relegando a su autor al papel de secretario de esas pasiones tan humanas que de alguna manera se traspapelan con las pasiones de los lectores. Personajes que son vitrinas, espejos y ventanos donde el lector se pierde de manera irremediable.


 

MADRES LITERARIAS
Como es lógico a la memoria de mi madre


Carlos Yusti


Madre hay una sola, pero madres literarias hay en cantidad y no tan santas e inmaculadas como nuestras madres reales. Las madres literarias suelen ser un tanto excesivas y esto quizá cautiva en muchos lectores.

La madre por antonomasia está en la novela La madre de Máximo Gorki. Cuando se milita en un partido, de lo que antaño se llamaba de izquierdas, no leer esa novela era casi una traición a los ideales del partido. La novela cuenta, a grandes rasgos, el nacimiento de conciencia revolucionario de Pelagia (conocida como la madre), cuyo hijo Pavel es dirigente de la fábrica donde trabaja. Hoy sin duda la novela tiene los aditamentos del maniqueísmo más burdo, pero leerla en plena efervescencia juvenil y contestataria produce un deslumbramiento como pocos.

Otra madre a tomar en cuenta es Úrsula Iguarán, la mítica matrona que con su esposo José Arcadio Buendía, funda el iluminado y mágico Macondo de García Márquez. En la novela cien años de soledad se le describe como; “Activa, menuda, severa, aquella mujer de nervios inquebrantables, a quien en ningún momento de su vida se la oyó cantar, parecía estar en todas partes desde el amanecer hasta muy entrada la noche, siempre perseguida por el suave susurro de sus pollerines de olán. Gracias a ella, los pisos de tierra golpeada, los muros de barro sin encalar, los rústicos muebles de madera construidos por ellos mismos estaban siempre limpios, y los viejos arcones donde se guardaba la ropa exhalaban un tibio olor de albahaca”.

PREVENTA del Libro

Encuentro de Gestiones Autónomas de  Artes Visuales Contemporáneas

Jorge Sepúlveda T. e Ilze Petroni (editores)

Editorial Curatoría Forense.

Durante el mes de abril se realiza la preventa online de la única publicación en Sudamérica dedicada a analizar detalladamente, y desde la voz de sus protagonistas, la formación y consolidación de las gestiones autónomas y su relación con las escenas locales de arte contemporáneo.

 

La edición recopila en 260 páginas las transcripciones de los debates sostenidos durante tres jornadas en las que se discutieron las problemáticas y los desafíos de la gestión autónoma en artes visuales de Argentina a partir de tres ejes vinculados a la complejidad de las relaciones en las escenas locales y provinciales; los vínculos entre regiones y el sistema de arte contemporáneo y el establecimiento de convenios y alianzas a nivel internacional.

 

Incluye textos de análisis sobre el estado de la gestión autónoma de arte contemporáneo y su articulación con la institucionalidad artística; información sobre los distintos espacios y colectivos invitados y un glosario descriptivo de términos, personas e instituciones que ayuda a contextualizar el debate.

 

El libro es una forma de hacer historia desde la contingencia. Es hacer historia desde las propias voces y desde nuestros lugares en tanto hacedores y participantes de la dinámica del campo artístico.

 

PRESENTACIÓN DEL LIBRO: "Tangos para Viajar. 12 Historias inútiles"

 

"Tangos para Viajar. 12 Historias inútiles" es un libro del autor Muñozcoloma quien presenta una serie de cuentos nacidos en torno al tango, relacionados con elementos urbanos y principalmente,
con personas que subsisten en medio de la indiferencia que ofrece la ciudad, viviendo en una soledad must...
Próximo lanzamiento libro "Tangos para viajar. 12 historias inútiles

Viernes 14 de diciembre - 19.00 horas.
Microcine IMPA Oracio Campos (Querandíes 4290, piso 4. Almagro. Buenos Aires
https://www.facebook.com/TangosParaViajar12HistoriasInutiles

 

“Tangos para Viajar. 12 Historias inútiles”

Muñozcoloma

Libro de relatos del autor Muñoz Coloma. Editorial Al Aire Libro 2012. Proyecto ganador de la beca de creación literaria 2012. Fondo Nacional de Fomento al Libro y la Lectura.

Descripción

 


 

Polvareda
(Novela por entrega)
III

Por Rocío Casas Bulnes

Trato de recordar pero fue hace tanto tiempo que ya no me ayudan ni los números ni lo que otros me han contado. Hago un gran esfuerzo por dejar que las imágenes pasen cual nubes, sin que yo trate de retenerlas, como lo hace quien espera la muerte con valentía. Creo haber estado caminando sobre un suelo húmedo. Sí, es lodo y estoy metida en medio de la selva. Tengo nueve años. Camino sola. Mi respiración está demasiado agitada, aunque mis pasos de felino van lentos y cautelosos. No estoy segura de qué tengo miedo, pero escapo de algo sin saber en qué dirección viene. Muevo mis brazos para encontrar una salida. No veo nada, sólo a veces un hilo de luz se cuela entre las crestas densas. Baja para desaparecer dentro del fango transformándose en renacuajos.

Había estado en medio de una pelea. Es una casa desconocida y todo se viene abajo entre risas de hombres. Vuelan cabezas de aquí para allá, embistiendo violentamente lo que hasta hace un momento era una cena agradable. Algunos huesos humanos de estos que tengo frente a mí tienen carne que se niega a desaparecer, y los gusanos roen felices restos de lo que antes fue piel. Otros han pasado por el blanco impoluto para mutar al polvo duro, como la tierra que se pega dentro de sí misma formando en apariencia una roca. Se deshacen con cada viaje por el aire, van desprendiéndose pedacitos que se disuelven y desaparecen. Otras se parten en trozos grandes, por aquí una mandíbula sin los dientes delanteros, por allá un pómulo y la concavidad del ojo vacío.


Trato de recordar pero fue hace tanto tiempo que ya no me ayudan ni los números ni lo que otros me han contado. Hago un gran esfuerzo por dejar que las imágenes pasen cual nubes, sin que yo trate de retenerlas, como lo hace quien espera la muerte con valentía. Creo haber estado caminando sobre un suelo húmedo. Sí, es lodo y estoy metida en medio de la selva. Tengo nueve años. Camino sola. Mi respiración está demasiado agitada, aunque mis pasos de felino van lentos y cautelosos. No estoy segura de qué tengo miedo, pero escapo de algo sin saber en qué dirección viene. Muevo mis brazos para encontrar una salida. No veo nada, sólo a veces un hilo de luz se cuela entre las crestas densas. Baja para desaparecer dentro del fango transformándose en renacuajos.

Había estado en medio de una pelea. Es una casa desconocida y todo se viene abajo entre risas de hombres. Vuelan cabezas de aquí para allá, embistiendo violentamente lo que hasta hace un momento era una cena amagradable. Algunos huesos humanos de estos que tengo frente a mí tienen carne que se niega a desaparecer, y los gusanos roen felices restos de lo que antes fue piel. Otros han pasado por el blanco impoluto para mutar al polvo duro, como la tierra que se pega dentro de sí misma formando en apariencia una roca. Se deshacen con cada viaje por el aire, van desprendiéndose pedacitos que se disuelven y desaparecen. Otras se parten en trozos grandes, por aquí una mandíbula sin los dientes delanteros, por allá un pómulo y la concavidad del ojo vacío.

Escáner Cultural nº: 
150

 

Polvareda

(Novela por entrega)

II


Por Rocío Casas Bulnes

Antes que los señores de las grandes casas esparcieran su poderío por toda la tierra, hubo dos reyes poderosísimos que de diversas maneras los engendraron. Se dice de ellos que hicieron grandezas, que le dieron nombre a su cultura y que además la convirtieron en una presencia inmortal. Creían en la edad de las ciudades y en que estas permanecían luego de ser saqueadas, tragadas por la selva o reducidas a sus cimientos. Esa fe inalterable hacía orgullosos a los señores, actuando con una crueldad desmedida. Además tenían en su sangre naturaleza mágica, y aunque esto último fuera cierto, no pudo ser visto en sus acciones. Sus nombres fueron Cucumá y Chalcó.


Ambos reyes, mientras convocaban el poder absoluto, fueron destruyendo campos, selvas y desiertos, arrasando al paso los distintos pueblos y ciudades con toda la gente que tenían dentro. Entre los sitios poblados y las civilizaciones que ya no existen se cuentan aquí cerca nuestro historias de humanos con apariencia fantasma, con pintura en el cuerpo y cabezas puntiagudas. Habían otros que abiertamente permitían a las mujeres llevar la casa y la economía familiar, así como las tareas de medicina, para ellos dedicarse a tomar y hacer la guerra. Se cuenta de unos que vivieron encaramados en la selva hasta que de manera misteriosa desaparecieron abandonando sus ciudades. Otros hablaron de seres con un poder mental tan grande que podían mover piedras monumentales a grandes distancias, sorteando incluso riscos y acantilados. Los que estaban cerca de las faldas de un gran golfo no habían sido vistos nunca, pero sí sus rastros de cabezas gigantes. Unos más, a través de las cordilleras bailaban con ropas de color fosforescente y daban giros que les hacían llegar al trance.

 

 

Polvareda
(Novela por entrega)


I

Por Rocío Casas Bulnes

“Y ésta fue su existencia, porque ya no puede verse el libro que tenían antiguamente los reyes, pues ha desaparecido. Así, pues, se han acabado todos”

Nombres de todos los descendientes salidos de nuestros abuelos. ¿Los recuerdas?, estos son sus nombres. Convocaremos aquí a las generaciones de reinos y de nuestros primeros padres. Vinieron desde muy lejos, atrás en el tiempo, cuando de pronto el negro infinito del cielo se llenó de puntos. Y aparecieron unas como luciérnagas que se desplazaban a todo lo ancho, a veces chocando, recorriendo caminos separados hasta que por fin una a una se acomodaron en un rinconcito. Se hicieron su nido en la noche.

Luego, la bola blanca vino desde el oriente. Primero se escuchó el rodar de piedra contra los árboles y la tierra. Al llegar al agua del mar se detuvo un poco, como dudando, y luego se metió así nomás, y mientras avanzaba iba dejando una luz en la superficie de las olas. Salió por allá, donde termina el horizonte, y rodó entonces por el cielo hasta bien arriba. Nunca se movió de ahí, pese a sus eternos cambios de ánimo. Sólo cuando llegó el sol y se dio la vida, sólo ahí las luces de todos los tamaños en el cielo negro desaparecieron a intervalos para dar paso a lo que sería. Nada se vio a su llegada, se cubrieron las cosas con una luz dura que las hizo desaparecer. Poco a poco surgieron sutiles colores nuevos, hasta que ya estando lejos a lo alto se le vio como un punto de fuego. Así lo cuentan.

Salieron de ahí los señores, los primeros padres y estos que después se dijeron primeros padres. Muy atrás la abuela generadora, muy atrás el tapir. Salieron y se hicieron sus casas, que por lo que cuentan eran muy grandes. Había de todo en esas casas, comarcas se armaban de gente funcionando en torno a un señor, manufacturando su vida en función de lo necesario para el otro, y esos señores crecían más y más, y protegían a los suyos para que éstos los protegieran a ellos. Algunos llamaban a eso solidaridad. Primero eran unas cuantas, luego muchas casas aparecieron, nueve casas hubo y tantas como apellidos existían. Eran señores de las ciudades, todas las que surgieron en ese entonces. Se escribieron listas para sujetar esos nombres, para que no se perdieran y algo de legado quedara. Esos grandes señores de las grandes, grandísimas casas. Este era el de la ciudad tal, éste el de la casa de al lado, y así sucesivamente en todas las generaciones perdidas. Primer señor: presidente de la casa grande. Octavo: canciller de las familias. Segundo: encargado de asuntos públicos en casa grande. Quinto, ministro de cultura. Tercero: jefe de fuerzas armadas. Séptimo: Administrador de asuntos jurídicos. Cuarto: recaudador. Sexto, alcalde eclesiástico. Noveno, rey de legislaciones. Nombres de señores, generaciones que ocuparon los asientos. Investidos de autoridad, se les vio ejercer los espacios desde la selva de la chiquitanía al cabo de hornos y los cuatro caminos.

Perfiles Culturales

 


Los diarios de Márai. 1984-1989.

 

Sandor Márai (Hungría: 1900- USA1989). Diarios. 1984-1989 (Barcelona: Salamandra. 2008. Traducción de Eva Cserhati y A.M. Fuentes Gaviño) 219 páginas.

Por Rodrigo Quesada Monge

Esta edición de los diarios de Márai, en realidad el último volumen de seis en total, y que los otros cinco aún esperan ser traducidos al Español, tiene un excelente nivel y carece de entuertos litográficos, lo que prueba la brillante labor de traducción y montaje realizada por una editorial que se ha especializado en hacer llegar al público hispanoamericano, textos de alta calidad e inigualable factura artesanal. En pocas palabras, es sencillamente una delicia tener en nuestras manos un libro publicado por Ediciones Salamandra.

 

Estos diarios son una muestra significativa de lo que es la literatura profunda, aquella que trata y reflexiona sobre los grandes temas intemporales de la humanidad: la vejez, la desilusión, el cansancio, la esperanza, el amor, la compañía. La literatura de Márai es de lo mejor de la literatura centroeuropea, aquella que presenció y vivió en carne propia la caída del Imperio Austro Húngaro, y lo que significó para muchos intelectuales y artistas el hecho de tener que abandonar su hogar, para empezar a vagar por el mundo. Márai salió de Hungría en 1948, poco después de la ocupación de los comunistas, y estuvo en varias partes de Europa, hasta que finalmente terminó suicidándose en California, en febrero de 1989, totalmente solo, dos años después de la muerte de su esposa.

Escáner Cultural nº: 
147
Arte y Tecnología

Valeria Radrigán, presentación libro Corpus Frontera

Presentación libro Valeria Radrigán

CORPUS FRONTERA

6 de Noviembre de 2011

Yto Aranda

 

En nuestros tiempos actuales, en los que cada vez tomamos mayor conciencia de estar  sometidos a un sistema económico desgarrador y esclavizante, en donde los medios de comunicación tradicionales y masivos junto a los gobiernos de turno se someten sin mayor resistencia a los intereses de los dueños del dinero y todo lo que éste puede comprar (este “todo” cada vez más amplio, incluyendo los bienes intangibles), la tentación a ser cómodos y contentarnos con lo que nos toca y de paso aprovechar los pocos privilegios que nos hacen creer que tenemos, es el denominador común. La salida acomodadiza a la problemática de la vida actual es lo es considerado como “normal”.

 

Pero existen personas que no se rinden tan fácilmente, que poseen la valentía de ser la excepción a la regla, y afortunadamente, en nuestro país, muchas de estas personas se han estado haciendo notar durante este año 2011. Logrando darnos un aliento de esperanza y si no alcanza para eso, al menos nos hacen sentir orgullo, en especial los jóvenes estudiantes y otros pensadores que han puesto sus esfuerzos en apoyar con argumentos de peso la necesidad de cambios sustanciales en la estructura social y política de nuestra sociedad actual. Y también afortunadamente, estas personas que no se conforman con el “alimento prefabricado” que intentan hacernos digerir, no se encuentran sólo en Chile, también se están dejando ver en muchos lugares del mundo, aunque aún no se llegue a resultados satisfactorios, han logrado con esfuerzo y riesgo hacer sentir un malestar cada vez más expandido.

 

Hay personas que indagan más allá del horizonte vulgar: individuales y colectivos que se atreven. Y atreverse significa ser valiente y ser valiente no es un asunto menor. Todo esto es lo que se me viene al espíritu cuando leo los textos de Valeria Radrigán. Visualizo a una mujer que se atreve a comunicar y compartir de manera rápida, casi inmediata, los conocimientos que está adquiriendo y los resultados de sus investigaciones. Y esto implica un riesgo, el que ella sume cuando dice: “Soy fan del copyleft, considerando la estrategia de la multidiferencia digital mi principal lógica de acción, lo cual hace que fácilmente mi estudio sea tildado de poco riguroso o profundo”. Luego cita una afirmación de “Wikibooks” que, resumiendo, refiere al escritor tradicional como a una persona que ve en la prolongación del tiempo en el proceso que demora en escribir, como una garantía que lo libra de la improvisación, la superficialidad y la inestabilidad.

 

Pero a Valeria esto no la amedrenta, ni detiene, pues para ella, los tiempos actuales y los temas que le interesan, no le permiten esperar y prefiere optar por una escritura, que ella misma define como propia de la red Internet, cito: “Improvisada, superficial y por cierto, inestable”

Escáner Cultural nº: 
143

MARTA TRABA. ESE DURO OFICIO DE MIRAR

Desde Venezuela, Carlos Yusti

¿Qué reacciones nos asaltan al mirar un cuadro? ¿Cómo vemos la realidad que recrea una pintura? ¿Cuál es nuestra posición ante obras que parecen burlarse de nuestra inteligencia? ¿Cuál pintor que se inicia será una luminaria en la historia del arte y el mercado? De seguro un crítico de arte se hace estas mismas preguntas que cualquier observador común de obras artísticas. Sin duda el ojo especializado de un crítico, a diferencia de nuestra mirada inexperta, no tendrá piedad con la obra expuesta. Nadie quiere estar en la piel del crítico de arte, nadie quiere semejante oficio que busca ser una guía y al mismo tiempo desentrañar el peculiar vínculo entre el arte y la existencia.

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VOCES DE BARES, VOCES DE CAFÉ

Desde Chile, Raúl Hernández

Donde nos juntamos a taladrar la tarde con ladridos secos y pequeñas voces. En donde supimos que después de arrancar por las escaleras de las sombras que dicen conocerte, vendría un tibio invierno, con saludos al otro lado de la carretera. Es en la ciudad o en el puerto, el café o el bar. Las avenidas siempre son las mismas esquinas juntas al camino.

Los escritores: Carlos León, vivió su literatura en Valparaíso; Jorge Teillier, en su morada irreal. Este último hacendado en diversos bares santiaguinos ya con historias y lejos de las nuevas construcciones voraces. Nueva York 11, "La Unión Chica". Acá podemos oler la existencia del comentario transpuesto por cañas placenteras dentro de fotografías que dicen que ese día era invierno, que había que andar con bufanda, con abrigos, con chaquetones. Ese día también helaba en el puerto, en el "Café Riquet". A esa misma hora el escritor porteño de "Sueldo Vital" anotaba con su pluma la descripción exacta del personaje habitual de los pasajes, ese que no se ve desde los balcones. En esa misma tarde, el humo del café omnipresente y soberbio enviaba mensajes hacia el negro obtuso de la caña de vino.

Y si supiéramos a qué hora estaba la vuelta a casa, a qué hora estaban los martillos sonoros de la persistencia, escribiendo una "lectura", ya no sólo una escritura, conoceríamos el lugar que abastece la pluma, insidiosa ante una servilleta, humedeciendo de rastros líricos solo distinguibles a la ética del garzón. Una forma de recordar y abastecer el cuerpo de la somnolencia con detalles claros del que sabe mirar, abstraer, conversar, callar. Es esta literatura de conversaciones, esta escritura clara de memoria y absoluto silencio, escrita en bares y cafés.

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ARTE Y LITERATURA

Isaías Peña Gutiérrez , Colombia

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MARÍA LUISA BOMBAL. UNA ABEJA DE FUEGO CON AROMA A PÓLVORA

Desde Chile, Muñozcoloma

El atardecer de hoy fue violento, nubes grises y pesadas cubrieron el cielo, haciendo estéril el poco esfuerzo del sol por iluminar los rincones de esta casa, que poco a poco se ha transformado en una fortaleza inexpugnable de los sueños (mis sueños). El peso de la noche se volvió agobiante, el viento se detuvo y en el ambiente quedó flotando un silencio frío como el de las salas de hospital, la ausencia lo colmó todo. Y yo, como hace mucho tiempo, comencé a desesperarme, mi frágil estabilidad desapareció y comencé a encender todas las luces que encontré en cada habitación, en un circuito demencial e interminable (interminable como la cantidad de cuartos que hay acá).
Busqué algo o alguien que me diera cierta esperanza, pero como nunca esta casa se encontraba vacía, quizás como reflejo de mi alma, carente de esperanza y de iluminación. Me inventé cuestiones mentales y pensé en la tierra, en las profundidades, en la humedad e intenté ser optimista, pensé en la semilla que espera en el interior de la oscuridad el día en que verá la luz, el día de la germinación; pero me percaté que nuevamente me engañaba, que no había optimismo en mí, que existen vacíos enormes y que el sufrimiento, a veces, puede ser perpetuo. Siempre admiré a las personas que pueden llorar, porque pienso que se purifican a sí mismos desde el interior, cuestión imposible para mí, sobre todo en este estado de sequedad absoluta en que me encuentro.

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